El Rey Felipe VI celebra su cumpleaños en la más estricta intimidad de una taberna

Reina e Hijas

Felipe VI cumplió 52 años el jueves, y es la primera vez desde 2016 que tiene un cumpleaños libre. Como no hay eventos públicos, el monarca ha decidido celebrar su aniversario en estricta privacidad. Como supimos en exclusiva, el Rey celebró este día especial con un grupo de amigos en un conocido restaurante de Madrid. La Tragantía, situada en la zona de El Viso y especializada en cocina española, es el lugar que eligió para esta cita especial.

Para esta ocasión, el comedor del restaurante estaba cerrado para el monarca y el pequeño grupo de personas que lo acompañaban. Ni la Reina Letizia (47) ni sus hijas la Princesa Leonor (14) y la Princesa Sofía (12) estuvieron con él. Pero gracias a la libertad que le otorga su agenda institucional, el Rey celebró su cumpleaños después de esta comida y con su familia. Especialmente este jueves por la tarde, ya que sus hijas aún estaban en la escuela al mediodía. Así, el monarca tuvo tiempo de hacer dos celebraciones separadas.

EL REY FELIPE VI

Lejos de los oropeles que debe llevar un jefe de estado, Felipe VI eligió esta sencilla reunión entre amigos. La famosa taberna andaluza también tiene una zona de bar donde se pueden probar todo tipo de raciones. Entre las opciones de menú del restaurante, que cuestan alrededor de 50 euros por persona, el Rey pudo degustar algunas de las más exquisitas propuestas gastronómicas del sur de España. Algunos de estos platos consisten en varios productos ibéricos, chocolate con verduras fritas y setas porcinas con ajo. Para los segundos platos se puede elegir entre merluza, bacalao, entrecot y rabo de buey, según el menú. Todo ello acompañado de vinos de La Rioja y Verdejos.

La sobremesa se prolongó hasta casi las seis de la tarde, cuando el rey dejó el restaurante solo. Suponemos que va camino de la Zarzuela para continuar la celebración de su cumpleaños, ahora sí, con la Reina y sus hijas. El monarca ha salido de La Tragantía sonriendo y con una mirada que está formada por un pantalón oscuro, una chaqueta marrón, una camisa azul claro Oxford y una corbata azul marino con un elegante nudo Windsor.

Antes de irse con su familia, ocurrió la anécdota del día. Una dama que pasaba por la puerta del restaurante notó que el rey estaba dentro, esperó a que saliera, y cuando lo hizo, la espontánea se arrodilló ante el monarca. Al mismo tiempo pronunció “¡Su Majestad, Su Majestad!” y lo saludó exuberantemente. Felipe VI respondió con total naturalidad, haciendo un gesto de que no necesitaba arrodillarse.

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