Como vivir 100 años: El Metodo Japones

Japón es el país más longevo del mundo. Bate el récord mundial de centenarios registrados: 65.692. Veinte de cada cien llevan una vida autónoma y algunos de ellos hacen cosas increíbles. Una centenaria ha batido 23 récords mundiales en natación, y un atleta de 105 años sueña con correr con Usain Bolt, medallista jamaicano. ¿Qué secreto guardan? 

Junko Takahashi, autora del libro El método japonés para vivir 100 años, se dispuso a averiguarlo. Para ello, realizó entrevistas a un buen número de centenarios japoneses. Quería saber qué comen, cómo viven, qué acontecimientos han marcado su vida, cuáles son sus valores, a qué atribuyen su larga vida… todo ello no solo para conocer el secreto de la longevidad, sino también para que nos den ejemplos de cómo se consigue afrontar la vejez con energía y con buen estado de ánimo a pesar de los achaques que inevitablemente vienen con la edad (y que, por supuesto, ellos también padecen).

Esto es, a modo de resumen, lo que estos hombres y mujeres extraordinarios le contaron.

¿Secretos de longevidad?

 

Alimentación

“Comer es vivir”, dice la autora, consciente de la importancia de la alimentación. Pero, ¿qué tenemos que comer para alargar la vida? ¿Hay algún alimento o grupo de alimentos que contribuyan de manera importante a ello?

Según los especialistas en nutrición y los gerontólogos, en conjunto, la dieta japonesa es muy adecuada para lograr una larga existencia, como lo demuestra el hecho de que, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la esperanza de vida de los japoneses es la más elevada del mundo.  ¿En qué consiste? En arroz, pescado, vegetales variados, menos porcentaje de lípidos que en  otros países, proteína de procedencia predominantemente vegetal, algas. Aunque también la dieta japonesa tiene un punto débil: la cantidad de sal que consumen, excesiva, con el resultado de que una de cada tres personas padece tensión arterial. Sin embargo, lo que llamó la atención de la autora es que hay tantas maneras de alimentarse como ancianos. Ella esperaba encontrar coincidencias entre los alimentos que ingería este grupo de población, pero no fue así. Lo que sí observó es que todos coincidían en su manera de comer, masticando bien, haciendo tres comidas al día y sin llenar del todo el estómago.

Deporte y ejercicio

La mayoría de los centenarios practica algún ejercicio o deporte cada día. Y aunque son casos excepcionales, algunos de ellos, denominados cariñosamente como ‘superabuelos’, incluso han conseguido récords mundiales en su categoría en distintos deportes. Esto es muy importante, porque el estado de los músculos afecta de manera directa a la condición no solo física, sino también mental, y en ello podría estar la clave de la longevidad. Según los gerontólogos, el ejercicio físico evita el síndrome de fragilidad.

Si uno no se mueve, no come bien, y si falla la nutrición, pierde peso, se atrofian los músculos, aumenta la fatiga y se camina más despacio, así que no se consume energía y esto provoca que no se tenga apetito. Así se cierra el círculo. El anciano también se relaciona menos, con lo que su capacidad cognitiva empeora. La calistenia es una institución, una rutina nacional. Consiste en una serie de ejercicios que se retransmiten todos los días por radio y televisión hacia las seis y media de la mañana. Participan todos, niños, adultos y ancianos.

Los practican incluso personas impedidas, ya que también muchos ejercicios se pueden hacer sentado. Pero numerosos centenarios japoneses hacen, además, otro tipo de actividad física. Algunos de ellos son pescadores o agricultores, actividades que siguen realizando a pesar de la edad. También hay otros ejercicios tan importantes como los físicos: los ejercicios mentales. Casi todos los centenarios entrevistados practican algún tipo de entrenamiento de este tipo. El caso es hacer trabajar la mente.

Enfermedades

Se podría pensar que estas personas extraordinarias nunca han enfermado. Pero no es así. Casi todos tienen trastornos de salud propios de su edad. Algunos de ellos han padecido dolencias de gravedad y otros incluso han llegado a estar al borde de la muerte. Entonces, ¿cómo han llegado a superar los cien años? Varios estudios han confirmado un hecho curioso: la sangre de los centenarios activos contiene más adiponectina que el resto.

Esta hormona, al parecer, tiene un efecto protector frente a las enfermedades. Y también se ha descubierto que la obesidad reduce la cantidad de adiponectina, de modo que esta es un factor perjudicial para llegar a ser longevos. Pero un factor aislado no es suficiente para llegar a cumplir muchos años. También hay otros, y no solo de carácter físico. Junko Takahashi observa que muchos de los centenarios a los que ha entrevistado poseían el espíritu de no rendirse nunca y cuenta también cómo estos hombres y mujeres de edad tan avanzada son capaces de convivir con los problemas físicos.

Profesión

Muchas de las personas que llegaron a cumplir cien años, mantuvieron su actividad laboral hasta los noventa. Y algunos aún continúan ejerciéndola. Y afirman que es el motor de su vida y lo que hacen, sencillamente, es algo que les gusta de verdad. También les llena de satisfacción compartir su experiencia y sabiduría con los demás.

Amor

A los japoneses no les gusta hablar del amor. Por eso, para la autora, este fue el tema más difícil de tratar con los centenarios. Hace cien años, en Japón los matrimonios eran concertados por los padres, eso era así porque entonces se le daba más importancia a la familia que al individuo. De manera que casi todos ellos se habían casado con personas que no habían elegido.

El concepto de amor romántico ha sido importado de Occidente a través de obras traducidas al japonés. Pero para muchos japoneses, especialmente los más mayores, consideran que hablar de los sentimientos es una falta de pudor, algo poco elegante. Esto da idea de la mentalidad en esta cuestión, tan diferente a la actual, aunque no sabemos si afecta a la longevidad.

Personalidad

Junko Takahashi asegura que es difícil encontrar aspectos comunes entre los centenarios. Sin embargo, sí ha podido apreciar entre ellos ciertos rasgos de personalidad parecidos. Los centenarios son francos, resueltos, escrupulosos, sociales, curiosos, liberales y tienen un espíritu que les impide rendirse, dice, porque todos han tenido que superar problemas de diversa naturaleza.

Esta apreciación de la autora coincide con los resultados de las investigaciones llevadas a cabo por los gerontólogos del Instituto Metropolitano de Gerontología y del Centro para la Investigación de los Supercentenarios, ambos de Tokyo, que han concluido que la forma de ser influye en la longevidad. El resultado mostró que los centenarios de ambos sexos eran personas abiertas a la experiencia y, entre las mujeres centenarias, se daba además con frecuencia la responsabilidad y la extraversión. Estos rasgos de personalidad contribuyen a la longevidad por medio de comportamientos relacionados con la salud, la reducción del estrés y la capacidad para adaptarse a las situaciones y enfrentar los problemas.

Además de la responsabilidad, todos ellos mostraban los valores de los samuráis, como la caballerosidad, la cortesía, o la amabilidad, lo que no les impide ser personas resueltas. También saben tener resignación cuando no hay otra salida. Son conscientes de que es inútil luchar contra lo imposible y ello les permite tener una vida más relajada y sin estrés.

Muerte

Al contrario de lo que se pudiera pensar, muchos de los ancianos entrevistados, dijeron no pensar nada sobre el fin de sus vidas. Tal vez podía ser un intento de ocultar sus sentimientos, o de no pensar en ello; pero también pudiera ser que realmente se han liberado de ella.

La actitud ante la muerte refleja cada personalidad, cada visión religiosa o no y las formas de vida de cada persona. Algunos ya se han preparado para ella; y otros aspiran a una buena muerte, como continuación de una buena vida.

Felicidad

Takahashi cuenta cómo en el campo de la gerontología llama la atención el alto nivel de percepción de felicidad que tienen los ancianos a pesar del deterioro físico y cognitivo que conlleva la edad avanzada. Según los médicos, la felicidad para ellos no depende necesariamente del estado físico y mental. Esto se debe a ciertos aspectos adaptativos que se desarrollan a estas edades. El doctor Hirose lo explica así: “Es posible que, al envejecer, cambie la manera de pensar.

Los ancianos pierden interés en ganar mucho dinero o alcanzar una posición alta en la sociedad; al contrario, encuentran la felicidad dando más importancia a la continuidad de los antepasados a través de sus hijos y a considerar a la persona misma como una parte de la naturaleza”. De esta manera los centenarios gozan de tranquilidad mental y se sienten felices. Logran traspasar las barreras del espacio y el tiempo; probablemente, para ellos la muerte está en el mismo plano y por ese motivo, no hay razón para temerla.

 

LAS CLAVES DE LA LONGEVIDAD

-Masticar bien (unas treinta veces) al comer.

-No llenar nunca el estómago al completo.

-Beber un poco de alcohol tonifica y alegra.

-Ser optimista, hay que dejar que las cosas sigan su curso natural.

-Tener la mente abierta y ser honesto con los propios deseos.

-Mover el cuerpo y cuidarse uno mismo cuanto se pueda.

-Hacer ejercicios mentales.

-Cuidar el aspecto físico y la indumentaria.

-Conservar las ganas de saber y buscar información.

-No rendirse jamás.

-Ser amables y dar las gracias a la vida y a los demás.

-Soñar con el pasado, con el presente y con el futuro.

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