El caminante que amaba al planeta

Hutchinsos, a la salida de una escuela en el centro de la ciudad de Oruro

Martin Hutchinson caminó ocho años y seis meses a través de América Latina. 35.000 kilómetros en un viaje de activismo y conciencia ecologista.

Por Fernando del Rosal.*

“Vivo 24 horas en la carretera. De noche o de día, depende de la distancia y del clima. Es mi forma de vida”. Así lo resume el protagonista de esta historia, Martin Hutchinson, bombero de profesión, de 54 años y oriundo de Manchester, Inglaterra. Allá donde ha pernoctado ha hablado sobre el medio ambiente y las muestras de su deterioro, del que es testigo directo en sus largos viajes a pie. Si ha tenido que dormir en comisaría, instruye a la policía sobre la degradación del plástico; si lo ha hecho en escuelas, estaciones de bomberos, en iglesias u hospitales, de la misma manera traslada a los profesionales con que cohabita sus experiencias, muescas de un modo de vida inverosímil con el que ha visto el horror de la contaminación.

Lo cierto es que la vocación de viajero no nació al calor del respeto por el medio ambiente y la repulsa por su degradación a manos del hombre, mas fue el camino mismo el que abrió sus ojos para esta sensibilidad ecológica. De modo que usa sus ojos como captadores de realidades medioambientales latinoamericanas muy cambiantes y en proceso de depauperación, y luego su lenguaje para testimoniar esos paradigmas de lo que significa un cambio a peor por el progreso. Claro que apoya sus declaraciones con fotos y vídeos, miles de documentos que muestra en un peregrinar constante que tiene sus parones más significativos en las charlas que Hutchinson da cuando le invitan a las escuelas para tratar de concienciar a niños y jóvenes sobre la importancia de preservar el entorno. Ha colgado “más de 4.000 vídeos en YouTube”, calcula el propio Hutchinson.

Río contaminado en Bolivia

Plástico, basura orgánica, playas repletas de bolsas de plástico y desperdicios ennegrecen las conciencias ajenas a ojos de Hutchinson, cuyo viaje le ha mostrado la peor cara de esta realidad, como él mismo apunta, a su paso por Chile y Argentina. En el primer país aprecia una “ausencia de preocupación” por el medio. En el segundo, afirma, esta problemática “les da completamente igual”. Aparte de la incidencia directa de la mano del hombre en el deterioro de su entorno, Hutchinson guarda en su retina los cambios drásticos que se dan en determinados paisajes naturales con el paso del tiempo, modificaciones que ha visto al pasar dos o más veces por un mismo lugar.“Es impresionante, después de mi primer paso por Chile, ahora 20 lagunas están secas”, afirma el viajero británico mientras muestra algunas fotos sobre este hecho en su celular. “El cambio climático es ahora más obvio”, alerta Hutchinson, quien hace cuatro años intuía el mal que produciría en el futuro el calentamiento global. Y “ahora es el futuro”, sentencia.

Punto de partida

Martin Hutchinson partió desde su Inglaterra natal y llegó hasta Cancún (México), donde comenzó la efeméride de su vida. Abandonó su puesto de trabajo en el cuerpo de bomberos de Manchester para abrazar su ilusión por alcanzar, ver y conocer mundo. Conoce ya el hemisferio norte en su práctica totalidad. No muchos países europeos han escapado de su voracidad viajera, este constante trashumante ha dado saltos por la tierra: Norteamérica, Rusia, China, India, África, Australia. “Sólo me falta este continente”, dice en referencia a Latinoamérica, como invocando una predestinación de vagabundo global que debe llegar a su fin por cuestiones cabalísticas que con toda probabilidad escapan al ciudadano medio.  Tal vez, al hilo de ese misticismo que rodea su modus vivendi, el latinoamericano es el único de los territorios habitados por el hombre cuyo mapa Hutchinson ha cartografiado paso a paso, con el único soporte que le dan sus pies y sus zapatos.

“No es solo caminar, es portar un mensaje sobre el medio ambiente”, subraya el caminante, pero “no sólo los problemas, sino las soluciones a esos problemas”. En este viaje de más de ocho años ha visitado alrededor de 600 escuelas para dar charlas sobre el medio ambiente. Utiliza las fotos y los vídeos que recaba en su caminar y permanece “unas dos horas” de charla con los niños: “Les explico por qué es importante el cuidado del medio ambiente”. Hutchinson se muestra insistente, no piensa dejar de lado las soluciones al problema que ha arraigado con fuerza en su mente: “Hay grandes soluciones que dependen de un cambio de actitud”, dice respecto al primer paso necesario en la dirección que la sociedad, considera, debe tomar. Y pone como referente a la India, un país que enfrenta enormes retos en el siglo XXI ligados a la creciente población que acoge y que se está erigiendo en protagonista regional en Asia como potencia emergente.

Martin en un lago en Patagonia 2

El Gobierno indio puso en marcha un proyecto para reutilizar como carreteras las enormes cantidades de plástico desperdiciado en el país. “Ahora, India fabrica 10 kilómetros de carretera nuevas de plástico cada día” con la misma maquinaria que se usa para el asfaltado, apunta Hutchinson.

Los 1.200 millones de personas que habitan la India generan “un montón de plástico”, recuerda Hutchinson, un elemento que con esta técnica deja de ser un problema medioambiental. Más cuando el plástico se degrada al cabo de un período no menor de 100 años y que puede alcanzar el milenio de duración.El británico prevé viajar a La India para aprender sobre estas políticas de reciclaje y poder exportar dichos conocimientos de vuelta en países como Chile o Argentina, donde la existencia de grandes cantidades de residuos de plástico han marcado una impronta indeleble en el viajero ecologista.

Ignorado por las ONG y amenazado por la industria

“He enseñado mis vídeos a Greenpeace y no me han hecho caso. No les resulta importante. Es un club con intereses propios”. Hutchinson explica la actitud de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) a las que ha acudido y donde, dice, han dado la espalda a sus denuncias medioambientales, a sus descripciones sobre el deterioro del medio latinoamericano, a la documentación audiovisual que les ha mostrado. Según el británico, las organizaciones ecologistas buscan pruebas sensacionales que produzcan ruido durante un tiempo, y como una moda desaparezcan del foro público para dar paso a la siguiente foto o vídeo espectacular. La documentación mostrada por Hutchinson no fue suficiente. “Greenpeace es negocio, les interesa lo que puede impresionar y propicie un cambio rápido”.

Por otro lado, es la propia sociedad la que ha reaccionado con recelo y hasta con intimidación y amenazas a las denuncias y la recopilación de imágenes que Hutchinson hacía a su paso por algunos países latinoamericanos. “Querían matarme”, rememora el viajero. Personas que trabajan en la industria del petróleo, en Argentina, llegaron a amenazarle si no cesaba de clamar contra el consumo de bolsas de plástico. “Ellos decían: ‘Un bombero inglés en Salta. Que se vaya a su país”.

“Los ciudadanos de Comodoro Rivadavia, en el sur de Argentina, viven del petróleo, Y es impresionante la cantidad de basura que hay en la zona. Es una ciudad muy peligrosa”. Lo mismo le ocurrió en Buenos Aires. Su activismo fue difundido por un periodista radiofónico argentino, que describió la labor que Hutchinson hacía en las escuelas y su concienciación sobre el medio ambiente. Un grupo de bomberos de Buenos Aires, narra, le instaron a cobijarse en la estación de bomberos donde pernoctaba en ese momento para salvaguardar su integridad física. “Me decían: ‘Te van a matar”. Pese a este rasgo social deleznable, deudor de intereses económicos, para el intrépido inglés “es increíble la experiencia” y merece la pena el riesgo que acarrea.

Paisaje contaminado en San Felipe, Chile

El viaje de Hutchinson ha ido forjando en él, paulatinamente, una conciencia medioambiental como un reflejo al nivel de depauperación de algunos lugares muy contaminados que vio. Dos hechos le marcaron con especial incidencia. Uno es el caso de una presa hidráulica chilena “preciosa” que vadeó a pie tres años atrás. “Ahora está completamente seco”, advierte. Según la cuenta que lleva, 28 lagos chilenos ya se han secado. Según Hutchinson, la desertificación y la sequía “es el gran problema en el sur del continente” y así lo acreditan los vídeos que ha publicado en la red. Otro es el panorama que pudo observar en una playa de la Patagonia: una pared montañosa en un costado, el mar al otro, y una larga y estrecha franja de arena que se pierde en la distancia. Plagada de objetos de plástico dejados como en un vertedero, a merced de las corrientes marinas que las arrastran mar adentro.

Un dato que aporta Hutchinson: existen 600 supermercadosde la cadena Unimarc en Chile,  y “cada uno expide 10.000 bolsas de plástico cada día”, según el británico ha podido saber al preguntar a los propios empleados del establecimiento. Un vídeo que guarda: en él grabó a una vaca ingiriendo 14 kilos de plástico.

Las instituciones miran para otro lado

El papel de las instituciones en la aventura de Hutchinson también ha dejado que desear, bajo el prisma del viajero británico. “Enseñé multitud de fotos a alcaldes, intendentes, profesores”, sin obtener ningún soporte o un planteamiento para buscar soluciones. Ni tan siquiera cosechaba atención alguna. “Y a ellos no les importa”, añade Hutchinson. En las oficinas de medio ambiente “me echaban, no me hacían caso”, prosigue. Hutchinson entiende que “es corrupción, la gente atiende a su empleo y nada”, en referencia a los funcionarios con quien intentó hablar.

Además, Hutchinson refiere el contraste que existe en Latinoamérica con el modelo europeo de reciclaje, que “es más económico” porque genera menos escasez. Para él, una solución factible pasa por la restricción del uso de bolsas de plástico en establecimientos, una medida que se ha dado en determinados comercios de Argentina. Pero que debe darse en todo el país. Y que la introducción de la norma cale poco a poco: “El primer y segundo día, a la gente no le gusta. Pero a la semana ya lo acepta y continúa la vida. No es difícil”. Hutchinson piensa en las bolsas de tela como solución.

Hutchinson, en Caracollo, Oruro, Bolivia. Él describe esta foto diciendo 'sólo tienes un país y todos tenemos sólo un planeta, la única casa común, así que mantenlo limpio'

*Fernando del Rosal es periodista. Ha trabajado en el periódico La Provincia/Diario de Las Palmas. Retratos periodísticos de las manifestaciones culturales y sociales de las Islas Canarias. Colabora con Canarias Ahora/El Diario.es. Variedad de temáticas abiertas. Twitter: @del_rosal


Compártelo:

Follow me on Twitter

Sobre Hemisferio Zero

Hemisferio Zero es un medio digital especializado en información internacional sobre los llamados Países del Sur. El equipo, con sede en Madrid, está formado por jóvenes periodistas, historiadores y fotógrafos con corresponsalías en México, El Salvador, Colombia, Senegal y, eventualmente, en Turquía, Siria y los Balcanes. Nuestro foco está puesto en los derechos humanos, movimientos sociales, medio ambiente, conflictos armados, acción humanitaria y cooperación para el desarrollo en latitudes que apenas tienen cobertura en la agenda de los medios tradicionales. El Sur no es uno, sino todos los que caben dentro. Por ello y porque creemos en las personas y sus historias, hemos creado un espacio que ofrece una perspectiva global sin olvidar lo local. Porque como decía Kapuściński, el periodismo ha de ser intencional y remover conciencia