Las comunidades locales costarricenses se unen en su lucha por la conservación de las tortugas marinas

Las tortugas marinas son uno de los habitantes más longevos de nuestro planeta.  Con una existencia que se remonta a más de 100 millones de años atrás, este colectivo animal que sobrevivió a la época de las glaciaciones se encuentra hoy gravemente amenazado por la caza furtiva y el progresivo deterioro de su hábitat natural. Allá donde las instituciones no consiguen intervenir para la conservación de las distintas especies, son las propias iniciativas locales las encargadas de preservar a las tortugas marinas gracias a comunidades como la Asociación Conservacionista de las Tortugas Marinas del Progreso - Costa Rica -ACOTPRO-.

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Desde Drake, la comunidad local trabaja unida por la conservación de las tortugas marinas. Foto: León Ziegler. Fuente: Flickr.

Por Sara Martín Gutiérrez *

Edin Pomares Pavón trabaja como guía conservacionista local en la llamada “perla” de Costa Rica, el Parque Nacional de Corcovado y sus alrededores en Drake, Península Osa. Desde hace algunos años, explica, la comunidad tica a la que pertenece decidió poner en marcha un proyecto para proteger a las tortugas marinas de la zona, de manera especial incidiendo en la vigilancia durante el periodo de reproducción de las mismas y promoviendo el turismo responsable en la región con actividades como la limpieza de playas o la reforestación. Así comenzó a gestarse en 2003 la Asociación Conservacionista de las Tortugas Marinas del Progreso - Costa Rica, -ACOTPRO- integrada por la comunidad local rural y gestionada de manera altruista por todos sus miembros, quienes dedican a la asociación su tiempo libre desde la fundación oficial de ACOTPRO en 2009. Previamente esta comunidad había desarrollado con anterioridad el proyecto COMITENA, un programa de protección de los bosques de los alrededores.

Si bien la asociación encontró numerosos apoyos en otras organizaciones similares, no consiguieron ningún apoyo económico con el que comenzar a funcionar de manera profesionalizada. Para ello, comenzaron la tarea de captar voluntarios que viajasen a la localidad y colaborasen en las tareas de preservación de las tortugas. “Mi hermano comenzó hospedando voluntarios en su casa”, explica Edin Pomares. “Después, decidí ingresar en el proyecto para colaborar”, puntualiza Pomares, quien ahora es el secretario de la asociación. El guía recuerda que los inicios fueron complicados, ya que los ticos carecían de experiencia y nunca habían tratado con “gente extranjera”. Gracias a sus primeras gestiones, los locales hospedaron en sus casas a los voluntarios por 15 dólares al día dentro del marco de su programa de conservación, una actividad que también se encuentra abierta a los turistas que deseen convivir con la comunidad y conocer más de cerca el programa de conservación de tortugas.

Los voluntarios se alojan durante las semanas que dura el proyecto en las casas de familias locales.

Los voluntarios se alojan durante las semanas que dura el proyecto en las casas de familias locales.

A pesar de las dificultades, el proyecto llevó a la comunidad local a construir un vivero para las tortugas marinas, una obra a la que dedicaron 7 meses completos en los que contaron con la ayuda de algunos voluntarios. La Asociación Conservacionista de las Tortugas Marinas del Progreso - Costa Ricatambién puso en marcha sistemas de vigilancia de los nidos ubicados en las playas, gracias al apoyo de los voluntarios que patrullan en turnos nocturnos los 7 km de costa para evitar el robo de huevos. Posteriormente, y tras el desove de los mismos, éstos se recolectaron y se trasladaron al vivero de la comunidad local. Allí se custodian habitualmente los huevos durante las 24 horas del día.

Algunos de los voluntarios trabajan con los locales en las playas cercanas a Drake. Fuente: ACOTPRO.

Algunos de los voluntarios trabajan con los locales en las playas cercanas a Drake. Fuente: ACOTPRO.

“El vivero se encuentra cerrado para proteger  los huevos de las tortugas marinas de los depredadores naturales y humanos”, explica Pomares. Cuando nacen, se pone en marcha el protocolo para liberar a las tortugas nacidas, “solo cuando llueve, al atardecer y por la noche. Ellas se dirigen por el ruido de las olas”, apunta el secretario de la asociación conservacionista. Pomares también se encarga de la gestión de los equipos de voluntarios que llegan a esta zona de Drake. Gracias a esta labor, durante el 2012 se liberaron un total de 10.000 crías de tortuga Baula y Lora y se realizaron un total de 940 patrullajes en las playas[1].

La ineficacia del estado costarricense para frenar la extinción de las tortugas

A pesar de las políticas verdes impulsadas por el gobierno tico para preservar su fauna y su flora, así como de los esfuerzos de concienciación a su población con el objetivo de convertir al país centroamericano en el paraíso de la conservación de la biodiversidad por excelencia, el gobierno tico ha practicado una “doble moral” permitiendo la desaparición de las tortugas marinas y la caza ilegal de tiburones en el Océano Pacífico por parte de China y Japón. Por esta razón, ecologistas, defensores del medioambiente y gran parte de las comunidades locales de Costa Rica han puesto en marcha distintas iniciativas solidarias con programas de voluntariado y cooperación bajo el objetivo de conservar su mayor riqueza: su entorno natural. Pues no obstante, Costa Rica se encuentra entre uno de los veinte países con mayor biodiversidad del mundo y 5 de las 7 especies de tortugas marinas que existen en el mundo se encuentran dentro de sus fronteras.

Según la Asociación Sabática, en los últimos veinte años la población de tortugas marinas se ha reducido un 65%, por ello, diversos colectivos ecologistas han impulsado iniciativas medioambientales para proteger los parques naturales y crear nidos de anidación de tortugas marinas en distintas playas del país centroamericano.

Además, desde el año 1986, la especie de tortugas marinas carey se encuentra en peligro de extinción debido a la caza furtiva y a la destrucción de sus lugares de anidación.  Según el portal Ecología verde, que alerta también de la futura extinción de otras especies de tortugas marinas, “la principal causa de su desaparición es la explotación por parte del ser humano, que recoge sus huevos o las caza para obtener carne o su caparazón. En los últimos tiempos, se añade nuevos y terribles problemas: la captura incidental en las pesquerías de palangre, la contaminación de las aguas y la destrucción de sus hábitats.” Más allá de estas cuestiones, hay que tener en cuenta también el lento proceso reproductivo de las tortugas marinas, que hasta la edad de 40 o 50 años no se encuentran preparadas para el apareamiento. A ello se suma que el periodo de descanso entre anidaciones es de unos cuatro años, razones de más para entender el lento proceso de extinción de estos animales.

Los cazadores furtivos amenazan a ecologistas y locales que protegen las tortugas

Las tortugas suelen poner alrededor de 85 huevos en cada anidación. Fuente: ACOTPRO.

Las tortugas suelen poner alrededor de 85 huevos en cada anidación. Fuente: ACOTPRO.

Las comunidades locales también se enfrentan al hostigamiento de los cazadores furtivos en su lucha por la protección de las tortugas marinas. Jairo Mora, activista ecologista de las ONG Eco Paradero y Widecast falleció en junio de 2013 después de denunciar el saqueo de huevos de tortuga en las playas de Moín mientras hacía patrullaje nocturno. No era la primera vez que recibía amenazas por oponerse al robo y venta ilegal de los huevos de tortuga.

Para reducir esta amenaza sobre las tortugas marinas, el portal Buceo XXI explica que se hace inevitable actuar en tres ejes: la protección de los nidos, la degradación de los hábitats y la lucha contra la pesca ilegal: “En muchos países de América Latina, la única forma de convencer a quienes venden huevos en forma ilegal es ofrecer incentivos financieros. […] Un nido bajo la arena representa para muchos 30 o 40 dólares enterrados. Las campañas de concienciación pueden ayudar en algunas comunidades. Otra opción es obligar al cumplimiento de la ley, pero para ello hacen falta personal y recursos financieros.”, sentencia Gaos, investigador en tortugas marinas.

[1] FUENTE PRONATURECR http://www.pronaturecr.org/projects_detail_es.php?projectID=6

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*Sara Martín Gutiérrez (@Sara_margut) es periodista y estudiante de doctorado. Interesada en la historia contemporánea, las relaciones con el Islam, el mundo árabe y la historia de las mujeres. Le gusta escribir, viajar y el periodismo comprometido.


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