Caindo no Brasil: construyendo una forma de educar diferente en Brasil

Caio Dib podría encajar en lo que se ha dado en llamar un emprendedor social, aunque al escuchar el término reacciona abrumado y le quita importancia: “aún tengo mucho que aprender”. Pero lo cierto es que, cuando a sus 22 años decidió dejar la oficina en la que trabajaba para emprender un viaje a lo largo y ancho de la geografía de un país de las dimensiones de Brasil, jamás pensó que sus descubrimientos lo convertirían en un experto en pedagogías alternativas. Su objetivo era conocer la educación real, no la diseñada por los planes del Gobierno ni la potenciada por el sector empresarial, sino aquella que se pone en práctica día a día en cualquier escuela. “Trabajaba haciendo productos para personas de escuelas, profesores, estudiantes, y no conocía muy bien a esos profesores y esos estudiantes. Y pensé que lo mejor para esas personas es que estuviera en la calle hablando con ellas. La mejor manera de estar en la calle hablando con las personas es viajando”, explica Caio.

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Caio Dib junto a unos alumnos. Fotografía: Mercedes Durá

Lo que empezó siendo viaje en autobús de 3 meses se duplicó en tiempo y en kilómetros  y Caio pudo conocer 115 iniciativas educativas ubicadas en 74 municipios diferentes: “Yo viajé mucho, sin más pretensión que conocer a los otros, pero encontré tantas cosas buenas y tantas personas increíbles trabajando a favor de la educación brasileña que me sentí en la responsabilidad de compartir eso y empoderar a esas personas y a esas gentes”. Y esto lo consiguió plasmando todas las iniciativas sorprendentes que encontró en un mapa y publicando las más interesantes en el libro Caindo no Brasil: uma viagem pela diversidade da educação (Cayendo en Brasil: un viaje por la diversidad de la educación). A pesar de que aún se sorprende de que alguien situado a miles de kilómetros quiera conocer su experiencia, lo cierto es que este joven ya ha impartido más de 50 conferencias dentro y fuera de Brasil. Ha sido coordinador de la Escuela Digital, una plataforma online del Instituto Natura, basada en el intercambio de información y el trabajo colaborativo, que permite intercambiar material educativo de calidad y autoelaborado por los propios docentes, contribuyendo de este modo a la democratización de la educación. Además, Caio ha creado su propio laboratorio en una escuela privada de São Paulo donde, en las horas extraescolares, pone en práctica todo lo que ha aprendido: “Lo que hago es coger mecanismos que funcionaron en otras experiencias, los debatimos, y con todo esto intentamos construir una nueva cultura de educación dentro de una escuela y a partir de una clase. Los alumnos desenvuelven esas ideas e impulsan proyectos para mejorar el barrio. Entregan un proyecto a final de semestre. Ellos son libres para escoger los caminos y yo solo estoy allí para apoyar en lo que ellos decidan hacer.”

Sobre cómo un chaval de 22 años, graduado en periodismo, se convierte en un experto en educación, Caio ofrece algunas claves: “Soy curioso y la curiosidad me llevó a buscar historias, empoderar personas y proyectos… La movilidad es importante para formar una red de personas trabajando tan juntas en la educación brasileña. Y además, yo siempre invento proyectos nuevos para conseguir divulgar mejor las iniciativas que he encontrado y potencializarlas.” Pero en realidad, a sus 24 años, este aventurero sabe que acaba de iniciar su viaje y, por ello, no deja de pensar en otros proyectos “más sostenibles, más estructurados…”.

El mapa de la educación

Caio trazó un recorrido en un mapa y lo metió en su maleta. Ese mapa se ha acabado convirtiendo en un fotografía cartográfica de buenas prácticas educativas. Para definir los criterios que convierten a una metodología o proyecto en algo positivo y digno de ser divulgado, Caio trabajó en colaboración con otros 20 especialistas de diversas disciplinas, de diferentes ámbitos educativos y de sistemas tanto públicos y como privados. Esta puesta en común dio como resultado la creación de un mapa colaborativo y abierto, filtrado a partir de una serie de parámetros estandarizados: “Uno de ellos es que la iniciativa tiene que velar por el desarrollo humano, por el desarrollo de las habilidades y competencias. También se debe tener en cuenta el contenido, pero sin olvidar nunca esas habilidades y competencias, aquello de educar para la vida. No es ningún secreto que existen escuelas que olvidan esto, escuelas en las que los alumnos se sientan, estudian y salen. El segundo criterio, que considero muy importante, es que la iniciativa tenga un impacto local o regional. El gran proyecto de Caindo no Brasil es divulgar iniciativas que tienen un impacto local o regional y que poca gente conoce y así potencializarlas de alguna manera. Otro criterio importantísimo es que no puede ser puntual: una clase, un encuentro una vez por semana.. no es una iniciativa para estar en el mapa. El mapa incluye iniciativas que tiene una cultura de educación diferenciada, como un todo, y no encuentros puntuales”.

 Educación de contrastes

 Se suele decir que Brasil es un país de contrastes. La educación no es una excepción: si bien con frecuencia no parece estar suficientemente valorada tanto por las instituciones como por la sociedad general, también es cierto que en cualquier escuela situada en cualquier recóndito lugar se puede encontrar una práctica transformadora.

 La falta de recursos es uno de los grandes problemas de la educación en este país, tal y como explica este viajero infatigable: “El 64% de las escuelas publicas no tienen alcantarillado ni saneamiento básico. 10.000 escuelas públicas brasileñas no tienen luz. Y esa es la realidad que los brasileños ven, así que dicen que la educación brasileña es mala. Yo quería encontrar exactamente iniciativas de educación en las que prevaleciesen ideas diferentes”.

El otro gran problema es el absentismo escolar que alcanza la cifra de 3,6 millones de jóvenes, sobre todo de las clases y regiones más humildes. Esta desigualdad es la raíz del problema según Caio, ilustrándolo con una de las muchas historias de vida que encontró en su camino: “Yo conocí, por ejemplo, a Doña Maria en una estación de autobuses de Barreiras en el interior de Bahía. Doña Maria comenzó a conversar conmigo cuando esperaba el autobús y me contó que era profesora temporal de escuelas rurales. Me empezó a hablar de las carencias que tenía en su día a día en el trabajo. Falta de libros didácticos, falta de salario, falta de los alumnos. Falta de todo. Es una región muy pobre. Yo me quedé impresionado. Estaba buscando una razón para estar allí y Doña María me estaba contando una realidad de carencias. Los alumnos no conseguían acabar el año porque tenían que ayudar a la familia. Y si además tardas dos horas para poder llegar a la escuela, al final no vas a ir. Entonces yo creo que la mayoría de jóvenes que están fuera de la escuela ahora, no es tanto por el modelo de enseñanza como por la falta de oportunidades.”

Superarse con creatividad.

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Fotografía: Mercedes Durá

Muy probablemente estas dificultades son parte del secreto del éxito de profesores y pedagogos todoterreno capaces de convertir la carencia en riqueza y los obstáculos en creatividad. “La gente que estoy conociendo con Caindo no Brasil mira lo que tiene y construye a partir de aquello. Si solo miraran lo que les falta no conseguirían moverse y crear esas cosas increíbles que hemos visto por ahí”. Muchas de las experiencias que ha conocido en su viaje tienen la fuerza necesaria para hacer germinar el conocimiento en los contextos más hostiles. Caio pone el ejemplo de Manuel, un joven autóctono de Pentecoste, un municipio situado en una zona rural del interior de Ceará (Estado del nordeste de Brasil), quien tuvo que mudarse con su familia a la capital por causa de las dificultades a las que la sequía los había abocado. “Fueron a casa de los abuelos que estaban a un kilómetro de la Universidad Federal de Ceará. Manuel no tenía una noción de lo que era la universidad, pero empezó a participar en una rueda de estudios en las que cada estudiante enseñaba a los otros lo que sabía mejor. Gracias a eso Manuel no solo aprendió matemáticas, portugués, etc. sino que comprendió que existía la universidad y que el podía acceder a ella. Así pues, comenzó estudiar química en la Universidad Federal de Ceará. Mientras estudiaba volvía a la ciudad natal y organizaba campeonatos de fútbol, proyectaba películas y ayudaba de alguna manera… Sentía la necesidad de ayudar a estos jóvenes porque ellos no tenían profesores y muchos habían abandonado la escuela. No existían las condiciones necesaria para crecer. Manuel les preguntó: ¿Quién hay aquí que haya terminado secundaria? Y siete chicos levantaron la mano. Entonces les dijo lo siguiente: yo no puedo estar aquí todos los días, así que vosotros vais a hacer ruedas de estudio en la que cada uno va a enseñar lo que mejor sabe y cada fin de semana vuelvo aquí y os resuelvo las dudas. De los siete, seis no solo acabaron la secundaria sino que entraron en la Universidad. Esos seis sintieron una responsabilidad con este proyecto y hoy más de 500 jóvenes ya han entrado a la Universidad gracias a este método de aprendizaje cooperativo. La Universidad de Ceará apoyó esta iniciativa y el Gobierno creo una escuela inspirada en ella que actualmente está ayudando a millares de jóvenes cearenses. Yo creo que, cuando se tiene la oportunidad, los problemas desaparecen.”

La educación transformadora

La Fundação Odebrecht comenzó a trabajar hace 10 años en un proyecto que tenía el objetivo de mejorar las condiciones de vida de las comunidades rurales del interior del Estado de Bahía y acabar con el absentismo escolar, uno de los grandes problemas de esta región. Para ello se puso en marcha una escuela de enseñanza media que funciona con un sistema de alternancia: “Una semana los alumnos están en la escuela dando todas las materias curriculares y materias técnicas para aprender a cultivar mejor y colaborar en la agricultura familiar (porque todos son hijos de agricultores familiares) y las dos semanas siguientes están en casa aplicando lo que aprendieron en la escuela. Ello propició que en casa estos jóvenes se convirtieran en protagonistas al tener conocimientos para aportar a la agricultura familiar. Además la fundación incentivó la creación de cooperativas, de modo que los agricultores familiares comenzaron a unirse en grupos y a vender directamente al comprador. Lo efectos de esta iniciativa, llamaron tanto la atención que el Gobierno empezó a invertir más en aquella región. Y todos juntos consiguieron un desarrollo humano enorme”. Aumentó el número de alumnos de la zona que accedieron a estudios superiores y, lo más importante, se frenó uno de los grandes problemas en el Estado como era la fuerte migración del campo a la ciudad: “Quien no iba a la Universidad tampoco salía de la ciudad, que hasta entonces había sido un problema serio, ya que hasta ese momento ellos no querían vivir en las ciudades del interior e iban a la capital que les ofrecía mayores perspectivas”.

Este proyecto, al igual que todos los demás que aparecen en la plataforma Caindo no Brasil, obedece a esa concepción de la educación desarrollada en las teorías del famoso pedagogo brasileño Paolo Freire, quien insistía en la necesidad de construir el conocimiento a partir de las propias realidades de los alumnos para que se convirtiera en un arma de futuro, que permitiera mejorar la vida de las personas. Porque, como aseguraba este profesor que contribuyó a poner las bases para que la alfabetización de la mayoría de los brasileños fuera una realidad, “la educación no cambia el mundo; cambia a las personas que van a cambiar el mundo.”

Educación con un “jeitinho brasileiro”

Fotografía; Mercedes Durá

Fotografía; Mercedes Durá

No existe una palabra castellana para traducir literalmente el término “jeitinho” desde el portugués brasileño, porque su significado es intransferible. Podría aludir a cierto carácter o cierta manera de hacer y de sentir propias. Se habla con frecuencia del “jeitinho brasileiro” de forma despectiva, desde el estereotipo y el prejuicio. Sin embargo, es frecuente que los educadores brasileños reivindiquen la necesidad de poner en práctica modelos de formación alternativos frente al sistema oficial, de clara influencia extranjera y de carácter homogeneizante. Rafael Parente, Subsecretario de Educación de Río de Janeiro, en el prefacio del libro Caindo no Brasil cita al pedagogo Antonio Carlos Gomez da Costa: “Necesitamos, colectivamente, crear una pedagogía bossa-nova, una escuela de alma brasileña”. Se refiere a ese “jeitinho” propio, que debe adquirir la educación para que realmente pueda contribuir al crecimiento y la mejora de la sociedad.

Caio confiesa que su principal aprendizaje ha sido precisamente “que la diversidad es la belleza de la educación brasileña. Que existen varias respuestas para varios problemas y que hay mucha gente trabajando para mejorar la educación”.  Defiende que ésta “tiene que adaptarse a cada aula. Hay muchas maneras de educar y cada una es buena para cada tipo de persona. Por eso pueden existir escuelas de todos los tipos y de todas las pedagogías. Al mismo tiempo creo que el cambio va a producirse muy lentamente porque hay casi 191.000 escuelas en Brasil entre públicas y privadas”.

Tras dedicar dos años de su juventud en cuerpo y alma a esta ilusionante idea, Caio Dib se alegra de haber dejado su vida acomodada en São Paulo para dejarse caer en medio del Brasil real, ese que muy probablemente no aparecerá  en los libros de texto y que se forja cada día en cada escuela, en cada familia que se esfuerza por sobrevivir, en cada niño que decide que hay un futuro mejor a su alcance. Ahora dedica su tiempo a intentar devolver todo lo que este viaje maravilloso le ha regalado y contar al mundo que otras formas de enseñar son posibles.


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Sobre Mercedes Durá Lizán

Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Alicante y licenciada en Antropología Social y Cultural por la Universidad Miguel Hernández de Elche. En la actualidad, está terminado la Licenciatura en Periodismo en la Universidad Federal de Bahía (Brasil). Ha trabajado durante seis años en el mundo de la publicidad y el diseño gráfico. Redacta el blog etnocomunicacion.tk