Túnez: sin transparencia no hay democracia

En comparación con otros países y alzamientos árabes, la transición de Túnez destaca. Aunque su proceso no está cerrado ni exento de peligros de involución o agitaciones. En todo caso, el ciclo de cambios revolucionarios en el país puede haber terminado sin atender sus principales demandas. Sobre todo, en sus aspectos económicos de redistribución de la riqueza, creación de empleo y lucha contra la corrupción. Frente a ello, la sociedad civil tunecina pone sobre la marcha, una vez más, proyectos pioneros para fomentar transparencia como un aspecto clave para crear democracia.

Pantallazo_LobbyLeaks

“La corrupción es sólo el síntoma. El problema son los lugares oscuros de cualquier sistema. Por eso, hay que buscar crear una cultura de apertura de información y datos. Porque la claridad y la luz es la mejor lucha contra la corrupción”. Así resume Jazem, activista tunecino por la transparencia, la conexión entre democracia y corrupción. No se trata de posibilitar el desarrollo real y equitativo para todo los habitantes del país. Es también una urgencia para evitar posibles pasos hacia atrás.

Según el último estudio del Pew Center de finales de este año, el 51% de los tunecinos creía que la transición había dejado el país en peor situación que durante la época de Ben Ali. Destacaban, sobre todo, un situación económica calificada como “mala” por el 88%.  Además, sólo el 48% pensaba que la democracia era mejor que otro tipo de gobierno, frente al 63% de 2012.  Esa necesidad de mejoras económicas ha sido una de las principales motivaciones en las últimas elecciones en el país, pese a que la mayoría de los votos hayan ido a partidos como Nida Túnez y En Nahda que han mostrado la misma inclinación por similares políticas liberales. También era una de las principales demandas de la revolución iniciada a finales de 2010.

Open Data Index Túnez en 2014 Fuente httpindex.okfn.orgplacetunisia

Open Data Index Túnez en 2014 Fuente httpindex.okfn.orgplacetunisia

Entonces, el elevado nivel de desempleo en un país con un alto nivel educativo y las diferencias entre Norte y Sur, costa e interior, se concretaron en los gritos de los manifestantes contra la corrupción. Un expolio anual de más de 1.000 M de dólares entre 2000 y 2008 debido a sobornos, actividades criminales y precios falsos, según Global Financial Integrity.

Además, estos problemas han aumentado en los últimos años, favorecidos por el descontrol de un régimen que sólo cambió su cabeza más visible en 2011. De hecho, un artículo de Arab Awakening en OpenDemocracy (1) estimaba que sólo el 20% de los presupuestos locales de 2012 y 2013 habrían llegado a su “destino”. El restante 80% se habría perdido por corrupción, sobre todo en el contrabando y comercio ilegal en las fronteras del país.  Todas estas razones explican que el país haya descendido en el ranking de corrupción mundial por países que publica anualmente Transparencia Internacional, desde el 59 al 79 en el último año.

Gobiernos y lobbys: abiertos y vigilados

 En este reciente primer ciclo electoral libre tras la caída del régimen de partido único, una red de organizaciones de la sociedad civil ha exigido la publicación abierta de los datos de las convocatorias, una auditoría del censo de votantes y la publicación de las actas de las convocatorias (2). Además, OpenGov.Tn, estructura de participación ciudadana por la transparencia fundada en 2011, volvió a demandar cambios para adaptar, de manera real y efectiva en Túnez, el acuerdo de gobiernos abiertos (OGP, por sus siglas en inglés) firmado por su país (3).

Jazem Halioui fue de los fundadores de este movimiento que se unió a la revolución “desde el principio”. Querían sumar sus demandas de “derecho de acceso a la información como una manera de decidir nuestro destino” al resto de cambios exigidos contra Ben Alí. En cuatro años de trabajo, han logrado crear una comunidad de 6.000 activistas, miembros de ONGs, políticos y empresarios. También, han conseguido que los principios de transparencia estén incluidos en la Constitución. Y si en algún momento han observado que no se cumplían los compromisos adquiridos, se han movilizado. De hecho, lanzaron las campañas “Hell arabic” para forzar debates públicos de los políticos y la publicación de todos los datos públicos en internet.

Jazem Halioui

Jazem Halioui

Participar, crear relaciones con los cargos electos y “recolocar” a los ciudadanos en el centro de las decisiones son los objetivos de la ONG al-Bawsala, brújula en árabe. Metas que les llevaron a crear varios observatorios, como explica Ghada Louhichi, directora de proyectos de la organización.  Ese fue el caso del espacio dedicado a monitorizar la Constitución en el que publicaron “biografías y declaraciones de bienes de cada diputado, todos los borradores del texto, qué votó cada representante en cada ocasión y también un ranking de presencia en el Parlamento”. Al-Bawsala presionó para que todas las sesiones fueran abiertas al público y retransmitió sesiones del parlamento vía twitter o facebook.

Desde entonces han creado más proyectos para vigilar al nuevo parlamento, presupuestos o regiones. “Salvo algunas visitas junto a los diputados para explicar la Constitución en las regiones, por desgracia, toda la información se ha ofrecido sólo a través de internet”, dice Ghada. Cree que es fundamental ofrecer información real y constante porque “aún muchos de mis amigos, que están bien informados de otros asuntos, no tienen claro cuando se puede bloquear una decisión en el parlamento”.  Conocer es fundamental para que las “administraciones sepan que la sociedad civil les vigila”.

Ghada Louhichi Foto web Al Bawsala

Ghada Louhichi. Foto: web Al Bawsala

Como balance general, Louhichi piensa que la transición está siguiendo un camino “razonablemente bueno”. Aunque estos dos últimos años de Asamblea Constituyente han sido trepidantes. “Espero que a partir de ahora todo esté más organizado porque mi vida ha estado suspendida este tiempo. Sólo he podido tener diez días de vacaciones. Todos teníamos otras prioridades”, expresa como otros tunecinos que se han visto forzados a convertirse en activistas durante este tiempo.

 Pero, las iniciativas por la transparencia no han cesado. Hace apenas unos días, a mediados de diciembre, un pequeño grupo independiente y anónimo de voluntarios lanzó la web Lobby Leaks (4) para publicar y conocer los lazos entre políticos, empresarios, asociaciones o periodistas. Sus promotores son conscientes de que los grupos de presión existen en todo el mundo. Pero no quieren que su frágil democracia se convierta en una “lobbycracia” así que asumen el reto de limitar su poder con la información pública hasta que el estado tunecino sea más fuerte y genere instituciones para defender sus intereses.

Unas demandas globales

 Encerrados en muchas ocasiones en visiones exteriores centradas sólo en ciertos aspectos, los activistas árabes abrieron camino en el uso de las nuevas tecnologías durante las revoluciones. Jazem Halioui cree que ahora vuelven a lanzar demandas para todo el mundo. “Mi ambición es tener impacto global”, dice. Explica su filosofía de actuación, que también aplica en su faceta de empresario. “Hay que crear poder digital frente a varios peligros actuales en la red: la sensación de estar perdidos, que eligen por nosotros lo que leemos o vemos y las potenciales de censura o desigualdad que existen para los 3.000 millones de habitantes de este planeta que ya estamos conectados a la red”.

Para luchar contra lo que el denomina “infoxicación”, asunto que explicó en TedXCarthage (5), esa sensación de que nos sobrepasa un volumen de información diario en la red imposible de leer o asumir, Halioui ha creado la herramienta webradar.me (6). Quiere ofrecer herramientas a personas, empresas y ONGs, como la propia al-Bawsala, para monitorizar lo que se dice de ellos, al instante, en todos los canales de internet. En las elecciones, webradar ofreció informes de reputación digital de los candidatos, qué tipo de conversaciones digitales -positivas o negativas- había entorno a ellas y hasta un pronóstico. Herramientas que Jazem ofrece para este “gran momento de la historia que vivimos en el que podemos organizarnos de forma colectiva. Las abrimos a la experiencia revolucionaria de Túnez y Tahrir, luego en sitios como España (8)”. Entre todos, “podemos”, acaba diciendo, ya en castellano y con un sonrisa cómplice.

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  1.  (1) https://www.opendemocracy.net/arab-awakening/achraf-mnif/corruption-common-denominator-in-tunisia
  2.  (2) http://www.opengov.tn/fr/lettre-ouverte-aux-membres-de-lisie/


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Sobre David Perejil

Periodista “profesional y vocacional”, bloguero, activista de derechos humanos y persona preocupada por los problemas de su país y de los de muchos otros en todo el mundo. En los últimos temas se ha volcado en asuntos del mundo árabo-musulmán, especialmente en el conflicto entre Israel y Palestina.