ISIS: la consecuencia y no la causa [Análisis]

Estados Unidos comenzaba a bombardear, el pasado martes 23 de septiembre, las bases del grupo yihadista Daesh en Siria (más conocido como IS – Estado Islámico, ISIS o EI). Suponía un cambio en el tradicional respeto al Statu Quo, que lo había mantenido alejado -militarmente- del país a pesar de todas las provocaciones del régimen sirio. El cambio se produce justo después de que se hiciera público los vídeos del asesinato de dos periodistas estadounidenses, donde Daesh exigía la paralización de los ataques que sufrían ya en Irak. Además, en esta vieja aventura bélica contra el “terrorismo global” se han unido en coalición sus aliados: Arabia Saudí, Bahrein, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Líbano, Jordania, Kuwait, Omán, Qatar y Turquía;  que colaboran en los bombardeos sobre el territorio sirio y que causan también víctimas mortales entre civiles.

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Por Laila M. Rey.*

Amman, JORDANIA// Hace un año, Altos Militares de la misma coalición se reunía en Amman para planear un ataque contra Damasco como castigo ejemplar, después de que el 21 de agosto, el régimen sirio asesinaba a 1.400 personas por el uso de armas químicas. Era la línea roja marcada por la Administración de Obama, que otorgaba – y sigue otorgando- carta blanca al Ejército de Asad para reprimir, con extrema crueldad, al pueblo sirio y a la oposición armada. Una línea roja que Assad atravesó como si jugara a la ruleta rusa sabiendo dónde se alojaba la bala. La Comunidad Internacional no volvería a intervenir en Oriente Medio porque, después del fracaso de Irak, habían decidido que ni las armas químicas suponían una verdadera amenaza global.

La ruleta rusa de los fanáticos

La opinión pública se opuso a la intervención, incluso el sentido común de los sirios que, curados de espanto, entendían que las bombas no podrían desarticular el complejo entramado de la dictadura y que ademáscausarían víctimas civiles como está ocurriendo ahora. Y el futuro que se abría tras la intervención parecía incierto, ¿Qué quedaría del régimen? ¿Quién detendría a los otros fanáticos que iban destruyendo el tejido social del país? El vacío de poder se había convertido en un peligro en sí mismo. La oposición había sido desarticulada, torturada, asesinada o condenada al exilio. Las bombas no iban a reconstruiren segundos lo que el régimen sirio había tardado décadas en desmantelar.

Cuando Damasco prometió que colaboraría para eliminar sus armas químicas, la Coalición abortó la misión. La bala quedaba fuera de la recámara y las otras armas–barriles, misiles SCUD- no suponían una amenaza más que para los sirios. Assad había logrado, a fuerza de pistola, que la farsa del enemigo común –los terroristas- del 2011 se convirtiera en el escenario real del 2014. Ya no sólo la Comunidad Internacional refuta con la intervención que la verdadera amenaza no es Assad sino Daesh, sino que además el régimen sirio puede seguir empleando el armamento para reprimir a la población. Cuando han convertido a Daesh en la mayor amenaza, han permitido que Assad tenga aúnmás impunidad.

Pero Daesh está destinado a fracasar. Ha violado las reglas del juego. Ha llenado el cargador y ha ido disparando a todo lo que estuviera en contra de su doctrina fanática, ganándose todos los enemigos posibles: se desmarcó de la franquicia del terror que lo había auspiciado, al Qaeda, y existen evidencias creíbles de que puede estar vendiendo el petróleo a sus enemigos para sobrevivir. Además de perseguir a cualquier ser humano de la secta religiosa o etnia contraria, guerrea contra los propios musulmanes que no acatan sus normas, ganándose enemigos reconocidos entre los yihadistasmás fundamentalistas. Hay pocas probabilidades de que logre sobrevivir a largo plazo sobre el territorio que ahora ocupa. Sin embargo, puede ser el germen de otras amenazas globales aún por llegar.

¿Cómo se ha convertido ISIS en una amenaza global?

ISIS se dio a conocer como Estado Islámico de Irak y era la sucursal de Al Qaeda en dicho país para apoyar a los grupos insurgentes suníes en su lucha contra la política sectaria chií del gobierno de Nur Al Maliki. Con el comienzo del conflicto en Siria, se alió con Jobha Al Nusra, la sucursal de Al Qaeda en Siria que se enfrentaba a los ataques del régimen sirio junto a otros grupos opositores. Entonces pasó a llamarse el Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS en inglés). Tras declarar sus intereses, ambos grupos irreconciliables, se separaron y comenzaron una encarnada pugna por adueñarse de los lugares “liberados” del yugo de Asad. La ciudad de Raqqa (al norte de Siria) pasó a ser el cuartel general de ISIS, que a mediados del año avanzó hacia Irak haciendo importantes conquistas como Mosul, la segunda ciudad del país y casi asediando Bagdad. Tras estos importantes resultados, se autoproclamó califato y pasó a denominarse Estado Islámico, el nombre elegido para promocionar sus hazañas y reclutar insurgentes para la causa.

An image grab taken from a video released by the Islamic State (IS) and identified by private terrorism monitor SITE Intelligence Group on September 2, 2014 shows a masked militant holding a knife and gesturing as he speaks to the camera in a desert landscape before beheading 31-year-old US freelance writer Steven Sotloff. The masked militant condemned US attacks on the Islamic State before cutting Sotloff's throat. He then introduces a second captive, identified by name and said to be British and threatens to kill him. AFP PHOTO / SITE INTELLIGENCE GROUP / HO === RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / HO / SITE INTELLIGENCE GROUP    - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS FROM ALTERNATIVE SOURCES, AFP IS NOT RESPONSIBLE FOR ANY DIGITAL ALTERATIONS TO THE PICTURE'S ===HO/AFP/Getty Images

Daesh ocupa la zona norte de Irak y Siria, controla varios cruces fronterizos no sólo entre ambos países, también entre Siria y Turquía, por donde accedieron al grupo yihadista los reclutas extranjeros. También tienen un importante contingente custodiando la principal refinería de Petróleo en Siria “Omar oil Field”, que producía hasta 30.000 barriles al día cuando funcionaba a pleno rendimiento y hasta 3 refinerías en Irak. Lo que separa Daesh de uno de sus peores enemigos, Irán, es el Kurdistán iraquí, cuyos miembros del Ejército, los peshmerga, están luchando sin descanso para mantener a Daesh alejado de sus fronteras. De conseguir allanar sus tierras, algo muy poco probable teniendo en cuenta su alianza con Estados Unidos, se apoderarían de una de las mayores reservas petrolíferas de la región, lo que multiplicaría su potencial devastador.

Abu Bakr al Baghdadi se autoproclamaba califa a mediados del 2014 y engendraba un nuevo “Estado” transfronterizo ajeno al de Bagdad y Damasco. El cargo le convierte nada menos que en el sucesor del profeta Mahoma, en el líder espiritual de la adoctrinada comunidad de sus seguidores. Por debajo de la cúspide piramidal se encontrarían los consejeros religiosos del líder, que dimieren las diferencias, ordenan las ejecuciones o fomentan la doctrina a los policías. Por debajo estarían los “ministros” de Daesh, que se encargarían de las finanzas, la seguridad, los medios, los prisioneros o el reclutamiento. En la base de la pirámide e imponiendo sus normas a los súbditos, se encuentran los líderes locales de las diferentes áreas bajo su poder.

Se calcula que los integrantes de Daesh forman entre 20.000 y 31.500 combatientes, de los cuales 15.000 son extranjeros. La mayoría provienen de los países de la cuenca del Mediterráneo: Marruecos, Túnez, Arabia Saudí, Turquía, Jordania… pero también de otros países más lejanos: Bélgica, China, Rusia y los Estados Unidos.  Este efecto llamada se produce gracias a su propaganda bien cuidada en redes sociales y  a un entramado de células de reclutamiento repartidas por todo el mundo que actúan especialmente en “tierras fértiles para implantar sus doctrinas”, es decir, zonas donde se pasa necesidad.

Lo más preocupante de Daesh es que se autofinancia. Se calcula que con la producción de petróleo de las refinerías que controla ganaría entre 1 y 2 millones de dólares al día. Otra de las fuentes de financiación es el secuestro de occidentales, además de los suministros que han ido confiscando a  otros grupos opositores en Siria procedentes de países extranjeros. También se hicieron con grandes cantidades de dinero en las ciudades que fueron ocupando, además de la financiación de agentes privados de los países del golfo, interesados en apoyar las ideologías más extremistas. Por paradójico que pueda parecer, las Monarquías del Golfo que ahora bombardean Siria tienen mucha responsabilidad en la creación de Daesh.

Su forma de gobierno es despótica y violenta. Cada vez que invaden un nuevo territorio, conservan lo que funciona bien e imponen su policía rigorista, que se encarga de mantener el decoro de vestimenta y vigila que no se reproduzca música o se fume tabaco. Las mujeres tienen que ir tapadas con el niqab. Los que desobedecen o son sospechosos de apostasía, son ejecutados como escarnio en la plaza pública. En reiteradas ocasiones, han amenazado con atentados a los países que forman parte de la Coalición de EEUU y durante las últimas semanas se han producido detenciones de células relacionadas con el Estado Islámico (EI) -o IS por sus siglas en inglés- en España o Jordania. El hecho más grave se producía en Argelia, con el asesinato de un alpinista francés tras pedir la retirada de Francia de la Coalición.

¿Y después de ISIS?

Daesh puede hacer mucho daño pero no juega a su favor tener al mundo entero en su diana. Su destrucción sólo traerá una seguridad relativa. Daesh es la consecuencia y no la causa de la amenaza global que ahora ocupa todas las portadas de los medios. EEUU y la Coalición son más parte del problema que de la solución. ISIS es la cara visible de un profundo e irreversible fracaso mundial en el apoyo a la Primavera Árabe. ISIS es la ausencia de las voces moderadas del mundo árabe que han sido subyugadas bajo el dominio de los radicalismos: el sectarismo de Asad, el Wahabismo de Arabia Saudí, el del régimen de los Ayatolas, el fanatismo de Al Qaeda… Mientras esas voces sigan imponiéndose, el mundo seguirá siendo potencialmente más peligroso.

Fanáticos de otras regiones del mundo, inspirados en los métodos violentos de Daesh, pueden reproducir los mismos patrones, generando una sensación de auténtica inseguridad global. Las redes sociales son el vehículo perfecto para animar a otros a cometer las mismas barbaridades en otras partes del mundo. De hecho, ya han aparecido imitadores, como los responsables del  asesinato del turista francés en Argelia a manos de partidarios de ISIS.

El escritor egipcio Mahmod Salem describía en este preocupante artículo cómo los islamistas descontentos en Egipto podrían actuar en el país persiguiendo el sueño de Daesh. Describía los métodos que utilizarían para su supervivencia, desde financiarse por medio del secuestro a occidentales, expulsando a las minorías religiosas para adueñarse de sus propiedades y con el contrabando de armas, algo que sería fácil – en su opinión- en un país con unas fronteras tan porosas como las de Sudán y Libia. Desgraciadamente desde la aparición de ISIS, las fronteras en Oriente Próximo son más porosas que nunca y la zona está plagada de fanáticos de todas las ideologías. Parece que Jordania es el único remanso de paz de la región y uno de los países que más esfuerzos deberá realizar tanto en la defensa de sus fronteras como en el freno a los radicalismos en sus entrañas. De cualquier manera, en este nuevo desorden mundial, cualquier región potencialmente susceptible de cumplir el modelo sirio o iraquí será terreno fértil para el despertar de nuevos fanáticos del sueño de Al Bagdadhi.

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* Laila M. Rey en Twitter @Laila_mu es periodista especializada en Relaciones Internacionales. Actualmente reside en Amman, Jordania.


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