Comienza el Mundial: “No quiero copa, quiero salud y educación”

“No quiero Copa, quiero salud y educación”. Esta fue una de las frases más entonadas por los brasileños durante las protestas vividas en 2013 en el país más grande del hemisferio sur. La celebración del Mundial provoca indignación entre aquellos ciudadanos desconfiados de que genere beneficios que repercutan en la población.

Fotografía: Nick Story

Fotografía: Nick Story

 Por InspirAction*

 Y es que es el gobierno el que está financiando con dinero público gran parte de las inversiones. Al mismo tiempo dejará de ingresar 322 millones de euros, según el propio Tribunal de Cuentas, a causa de las exenciones fiscales de las que se beneficiarán la FIFA y las empresas asociadas.

En un artículo publicado en 2011 el escritor brasileño Frei Betto avisaba de los posibles cambios legislativos que la aprobación de la Ley General de la Copa traería consigo. Entre otros alertaba de la posibilidad de que “las empresas afiliadas a la FIFA estén exentas de pagar impuestos”. Finalmente la ley, aprobada en 2012, estableció una serie de “medidas tributarias” gracias a las cuales la federación y sus empresas subsidiarias y asociadas podrán dejar de pagar una enorme cantidad de impuestos a los que normalmente sí deberían hacer frente.

Según el Tribunal de Cuentas de Brasil el Servicio brasileño de Recaudación Fiscal Interna perderá 322 millones de euros por estas prácticas. Mientras, el 18,6% de la población vive en la pobreza. El crecimiento económico que ha experimentado Brasil en los últimos años le ha conducido a situarse en el séptimo puesto de las economías más potentes del mundo. Sin embargo, a pesar de los avances que se han producido en materia social, sigue siendo uno de los diez países más desiguales del planeta. Por ello, muchos ciudadanos, que sí están obligados a pagar sus impuestos cuando les corresponde, demandan que el dinero que se gastará (y que se dejará de ingresar) con el Mundial debería emplearse para financiar servicios de calidad que ofrezcan a los 200 millones de brasileños la posibilidad de contar con una mejor educación y sanidad.

El Instituto Brasilero de Geografía e Estadística afirmaba en 2011 que el 10% más rico de la población acaparaba el 44,5% de los ingresos totales del país, mientras que el 10% más pobre sólo obtenía el 1,1% del total. Sin embargo, eximir del pago de impuestos a la FIFA y sus empresas asociadas parece mandar el mensaje de que luchar contra esta injusta desigualdad no es una prioridad.

En las últimas semanas la ciudad de Sao Paulo ha sido el centro de multitudinarias manifestaciones contra el elevado coste de organizar el Mundial de fútbol de Brasil. Será el más caro de la historia: se gastaránmás de 10.000 millones de euros. Las obras de construcción y reforma de los estadios habían sido presupuestadas en 1900 millones de euros, pero acarrean ya un coste de 2700. Además el nivel de endeudamiento de las ciudades sede ha aumentado en un 30% de media. El repetido mantra de que el megaevento servirá para seguir ascendiendo en la escala del desarrollo económico no cala en una buena parte de la población, que sostiene que los beneficios irán a parar directamente a empresas e inversores privados.

La FIFA, por su parte,  ya ha comprobado la rentabilidad de la inversión y ha obtenido 1380 millones de dólares en beneficios, según algunas fuentes. De acuerdo con la agencia de marketing deportivo Euroamericas Sport Marketing, el 95% de lo recaudado por la venta de los derechos audiovisuales de los partidos y de las entradas va a parar a la FIFA.

En un reciente artículo titulado “La FIFA nostra”el periodista Carlos Miguélez Monroy afirmaba que los manifestantes que están llenando las calles en protesta contra la celebración del Mundial “se declaran amigos del fútbol, pero más amigos de una vida digna que se les aleja por el encarecimiento del transporte público y las deficiencias en la educación pública básica y en los sistemas de salud”. Para la activista brasileña Carla Toledo Dauden, autora de un video que recogía las protestas sociales de su país, el Mundial “no provoca desigualdad, pero la refuerza y la hace más evidente”.

Por ello, la ONGD InspirAction ha lanzado la campaña “Las jugadas de la FIFA”, con la que pretende denunciar que “las exenciones fiscales de las que la FIFA y sus empresas asociadas se benefician contribuyen a que los 37 millones de brasileños que viven en la pobreza sigan haciéndolo tras el Mundial”. Su objetivo es recoger firmas y pedir a Joseph Blatter, presidente de la FIFA, que se comprometa a no volver a imponer este tipo de condiciones abusivas a los países que acojan el Mundial en el futuro.

Son varios los puntos negros que rodean el evento: inversiones públicas desmesuradas, condiciones de explotación laboral para la construcción de estadios (incluida la muerte de ocho obreros), aumento de precios o  desalojos forzosos a miles de brasileños de sus viviendas. Por ello, los incentivos fiscales se constituyen como una razón más que empuja a muchos brasileños y a varias organizaciones de la sociedad civil a oponerse a las condiciones de celebración del Mundial de fútbol.

La auditora KPMG ha elaborado un documento en el que recoge todos los incentivos fiscales de los que la FIFA y las empresas se beneficiarán en Brasil. Las compañías estarán exentas en la importación de todo tipo de productos, desde alimentos y combustibles a trofeos, medallas y materiales de construcción. Tampoco pagarán impuestos por la celebración de seminarios, banquetes, ceremonias de inauguración y clausura, además de por “otras actividades que se consideren relevantes para la realización, organización, preparación, comercialización, distribución, promoción y clausura de las competiciones”. Sin embargo, esto es solo una pequeña parte. En la ley hay 64 artículos referidos a la alteración de la legislación tributaria.

Los impuestos que las empresas dejarán de pagar son el impuesto sobre la renta de las personas jurídicas, el de la contribución social sobre beneficio neto (creado para financiar programas sociales y de asistencia), el PIS y COFINS, que financian la seguridad social; el IOF (impuesto de operaciones financieras) sobre las operaciones de crédito y cambio de divisas y el impuesto sobre productos industrializados, entre otros. Prácticamente todos los impuestos existentes en Brasil que se aplican a las empresas serán eludidos por las mismas durante los preparativos y a lo largo de la celebración del Mundial.

Una fiscalidad justa es la herramienta más importante de redistribución para los gobiernos. Varias investigaciones han demostrado que usar exenciones fiscales para atraer inversiones no es una buena idea porque en muchos casos sirven únicamente para enriquecer a las empresas. La opacidad con la que generalmente se otorgan estos incentivos provoca desconfianza y sospecha. Por ello, es fundamental que se den en un contexto de transparencia en el que los ciudadanos tengan acceso a información al respecto. Las exenciones fiscales deben beneficiar, en última instancia, a la población, por lo que es importante que los gobiernos realicen una evaluación sobre las consecuencias sociales, económicas y medioambientales que conllevarían las prácticas de las empresas a las que se conceden.

Las manifestaciones que ya se han producido en Brasil son consideradas un anticipo de lo que serán durante la celebración del Mundial. Los preparativos del mismo se están llevando a cabo de espaldas a la ciudadanía, que ha encontrado en las protestas callejeras la única forma de expresarse al respecto. Piden que el evento deportivo sea limpio y transparente y que todos puedan beneficiarse de él. Porque a la fiesta del fútbol no sólo pueden estar invitados unos pocos.

 __________________________________

*InspirAction es una ONG de Desarrollo española y forma parte de la británica Christian Aid. Está centrada en la incidencia política y especializada en la lucha contra el cambio climático y el impulso de la justicia económica y fiscal. Trabaja en coalición con multitud de organizaciones locales de todo el mundo  y su objetivo es acabar con la pobreza en todas sus facetas. Para ello, desarrolla proyectos de ayuda humanitaria y social desde la creencia de que sólo cambiando las causas estructurales de la pobreza, y no solo sus consecuencias, la sociedad pondrá fin a esta lacra.


Compártelo:

Follow me on Twitter

Sobre Hemisferio Zero

Hemisferio Zero es un medio digital especializado en información internacional sobre los llamados Países del Sur. El equipo, con sede en Madrid, está formado por jóvenes periodistas, historiadores y fotógrafos con corresponsalías en México, El Salvador, Colombia, Senegal y, eventualmente, en Turquía, Siria y los Balcanes. Nuestro foco está puesto en los derechos humanos, movimientos sociales, medio ambiente, conflictos armados, acción humanitaria y cooperación para el desarrollo en latitudes que apenas tienen cobertura en la agenda de los medios tradicionales. El Sur no es uno, sino todos los que caben dentro. Por ello y porque creemos en las personas y sus historias, hemos creado un espacio que ofrece una perspectiva global sin olvidar lo local. Porque como decía Kapuściński, el periodismo ha de ser intencional y remover conciencia