Distrito Federal, la tradición y el valor de los pequeños tesoros [FOTO-Reportaje]

Un reportaje fotográfico de México Distrito Federal por Leire Romera

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México se ha convertido en los últimos años en el foco mediático de las malas noticias. Sin embargo, las caras sonrientes de los viandantes; las animadas canciones que se cuelan a través de las puertas abiertas de locales y restaurantes; la ropa veraniega en febrero, y la miscelánea aromática de la gastronomía mexicana, hacen difícil ver un México en blanco y negro. Si fuera por su gente y su cultura, el trágico cuadro que los medios nos muestran sobre la realidad de este país podría ser el secreto mejor guardado.

El Distrito Federal se expande como un océano. Innumerables edificio y chozas se alzan como olas eternas sin horizonte. Cada piedra y ladrillo de la caótica metrópoli guarda un pedazo de la riqueza histórica del país.

Desde el reinado de Moctezuma hasta el largo gobierno del PRI; pasando por la conquista española liderada por Hernán Cortés, y la  Revolución en 1910 contra la política autocrática de Porfirio Díaz; sin olvidar la larga lucha – todavía en marcha – contra la explotación laboral y las desigualdades sociales. La variedad de escenarios que conforman el pasado y presente de México construye lo que hoy puede considerarse uno de los relatos históricos más importantes de Latinoamérica. Todavía  hoy, aunque mantiene el deseo por el progreso, la Ciudad de México nunca se exime de añorar su historia pasada.

Es justamente esa unión entre tradición e innovación  la que alberga la magia de esta ciudad.

Un taco al pastor en plena calle, una fiesta de “quinceañera”, un paseo en barca por los canales de Xochimilco, un trabajo minucioso y paciente en un taller artesano, un baile en la plaza de Coyoacán, encontrar a la Virgen de la Guadalupe en un rincón remoto. La tradición, efectivamente, arraiga de estos pequeños tesoros y definen el día a día de los defeños.

“¿Es usted feliz?” pregunté a varias de las personas que aparecen en mis fotografías. Algunos se lo pensaban más que otros.  Todos eran conscientes de que la Ciudad de México puede ser fácilmente retratada en los más apagados colores.

Sin embargo, todos llegaban a la misma firme respuesta, “sí”;  y apostaría unas chelas a que fueron esos pequeños detalles de la vida los que les llevaron a la misma conclusión.

Quinceañera. México D.F. Marzo 2014

Baile de fin de semana. Coyoacán, México D.F.

Mercado de Coyoacán. Coyoacán, México D.F.

Línea de comensales. Centro Histórico México D.F.

Refrescos y cigarrillos. Centro Histórico, México D.F.

Tras los arcos. Plaza 23 de Mayo, México D.F.

Taller y mucha maña. Insurgentes Sur, México D.F.

Canales de Xochimilco. Xochimilco, México D.F.

Barqueros trabajando en el aislante. Xochimilco, México D.F

Taller artesano de guitarras españolas. Xochimilco, México D.F.

Menú Abierto. Centro Histórico. México D.F.

Cuidado, peatón. Centro Histórico. México D.F.

El rincón de la Guadalupe. Tlalpan, México D.F.

Reunión en Tlalpan. Tlalpan, México D.F. Marzo 2014.

Revolución 1910. Cuauhtémoc, México D.F.

Juan Pablo II y el legado religioso. Cuauhtémoc, México D.F.

*Fotografías y texto por: Leire Romera Catalán

Twitter: @Leirehearme

www.glifoto.wordpress.com


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