Portadas de cartón y compromiso social

Las editoriales cartoneras reivindican el trabajo artesanal, el apoyo a colectivos minoritarios y el acceso a la cultura como filosofía de publicación alternativa.

Por Nerea Villoria*. 

“Fabricar un libro cartonero es de las cosas más fáciles del mundo”. Lo reconoce Eloísa Cartonera, la primera editorial de este tipo, que nació hace más diez años en el legendario barrio de La Boca de Buenos Aires. La idea surge en 2002, tiempo marcado por el “corralito” argentino, de la mano del escritor Washington Cucurto y del artista plástico Javier Barilaro, que ya por aquel entonces elaboraban una serie de libros bajo su humilde “Ediciones Eloísa”. Pero tras el aumento del precio del papel, surgió la necesidad de cambiar todo el sistema de publicación.

La conocida como “La Carto” nacía en la primavera de 2003, en “aquellos días furiosos en que el pueblo copaba las calles, protestando, luchando, armando asambleas populares”. Hombres y mujeres perdieron sus trabajos y se volcaron masivamente a las calles, escenario que los cartoneros recorrían con sus carros repletos de material. La editora buscó la manera de ayudar a personas en riesgo de exclusión social: a unas les compraba cartones a un precio mayor que el pagado por las empresas de reciclaje y a otras les pagaba por hora las tareas de pintar y confeccionar los ejemplares. Su compromiso era combatir la marginación y colaborar con la reinserción social en la ciudad bonaerense.

En esta labor continúan a día de hoy, con el mismo sencillo guión de trabajo. Compran el cartón a quienes lo recolectan en la calle para preparar las tapas de los libros y cuando los textos ya están maquetados, los imprimen, fotocopian y añaden mediante cosido o grapado. Gracias al trabajo artesanal cada ejemplar resultante es único y auténtico. En cuanto al contenido, escritores reconocidos y noveles ceden sus derechos de autor para la causa y, de esta manera, Eloísa Cartonera dispone ya de un catálogo que reúne cerca de doscientos títulos de la literatura latinoamericana, clasificados en diferentes géneros (poesía, cuento, novela breve, ensayo, teatro, cómic y libro infantil).

La sede de la editorial se encuentra abierta al público y acoge también cursos, talleres y muestras artísticas. Resulta innegable que su acción cultural impacta positivamente en la sociedad. Aunque por el contexto sea lógico pensarlo, Eloísa Cartonera no se define a sí misma como “un producto de la crisis”, sino como el encuentro de un colectivo de personas con interés en el cooperativismo, la autogestión y el trabajo en grupo, que en ningún caso trata de hacer bella la miseria. Es una iniciativa que pretende ser una herramienta para quien la necesite, un espacio abierto a nuevos compañeros e ideas. Tras una década de camino, valoran haber aprendido a esforzarse “por un objetivo común, por algo más que el propio ombligo”.

Fuente: Flickr Eloísa Cartonera

Fuente: Flickr Eloísa Cartonera

 

Expansión de las cartoneras

Latinoamérica es el espacio natural de las editoriales cartoneras. Tras la experiencia argentina, este modelo social de publicación independiente y artesanal cruzó fronteras y llegó hasta diferentes puntos de México, Chile, Colombia, Paraguay, Ecuador o Brasil. Lo hizo sin distribuidoras ni altavoces, simplemente con apoyo popular. El boca a boca permitió descubrir estos libros a muchas personas que desconocían su existencia, hasta el punto de extenderse más allá, por países como Alemania, Francia, Suecia o España, donde también crearon sus propias cartoneras. Aunque es difícil calcular el número exacto, ya son más de cincuenta a nivel mundial.

La distancia con los grandes grupos editoriales, su pasión por la creación literaria y la búsqueda de justicia social une a las diferentes cartoneras, que mantienen redes de contacto para generar sinergias. El pasado mes de octubre se celebró en Barcelona el I Encuentro de Editoriales Cartoneras de Europa: tres días de presentaciones de colectivos, talleres, venta de libros, lecturas poéticas, música y actos de calle. Entre las participantes: La Verónica Cartonera, Ediciones Karakarton, Aida Cartonera, Island Cartonera, Cephisa Cartonera, Cartonera Helecho, Cordelería Ilustrada, Pelo Malo Cartonera, La Marge y Pensaré Cartoneras.

Aida Cartonera y la cárcel de Segovia

El 28 de diciembre de 2012, día de los inocentes, la librería de segunda mano AIDA Books&More de la ciudad de Segovia preparó una original lectura en vivo. Cada persona participante eligió un texto para leer en voz alta subida en el escaparate, ante la sorpresa de quienes contemplaban la escena al otro lado del cristal. La actividad resultó tan satisfactoria que decidieron que las letras compartidas no debían perderse.

Un mes antes, un grupo de voluntarios de la ONG de cooperación AIDA había realizado un taller de creación de libretas con los internos del Programa Loyola del Centro Penitenciario de Segovia para venderlas en su sede con fines solidarios. En ellos pensaron para un nuevo proyecto editorial: la segunda cartonera española nacida dentro de una prisión (la pionera fue Zapaticos Rotos Macrocartonera, de Zaragoza).

Aida Cartonera nació así a principios de 2013 con la serie “Palabras para AIDA”, compuesta por 6 volúmenes+1 y con el mismo espíritu y vocación con que se crearon las primeras ediciones cartoneras en América Latina: “con un decidido compromiso social y el deseo de colaborar con otros colectivos menos visibles. Cualquiera podrá acceder a un libro cartonero, por su precio económico, y el valor añadido de contribuir así a que otras voces puedan ver publicadas en este formato sus obras”.

Fuente: Aida Cartonera

Fuente: Aida Cartonera

 

La implicación de los presos es la esencia de un trabajo que ilusiona por igual a todas las partes. Los voluntarios comparten su tiempo con ellos cada semana y creen en esta nueva herramienta de transformación social. “Desde que entré en la cárcel ya no quiero salir”, afirma con gesto cómplice Beatriz Martínez Arranz, una de las personas del equipo que organizan los talleres. “Pasas una puerta y otra y otra hasta llegar al módulo, pero merece la pena el esfuerzo por hacer realidad Aida Cartonera y todo lo que conlleva. Hemos superado muchas barreras hasta poder introducir materiales impensables en la cárcel pero necesarios para elaborar artesanalmente los libros, como la guillotina para cortar el cartón. Nos decían que estábamos locos, que no podía ser”.

El toque personal que plasman algunos de los internos en las portadas y contraportadas de los libros es reconocible cuando se comparan ejemplares. Todos ellos trabajan por un proyecto común, en beneficio de la sociedad, de ahí su empeño. Cada uno con su propia historia. Elaborado con un residuo urbano, es posible que fabricar un libro cartonero sea de las cosas más fáciles del mundo, ventaja para la expansión de un modelo editorial con carácter social y constructivo.

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Más información:

Web de Eloísa Cartonera (Argentina)

Presentación de Aida Cartonera

Borrón y cuento nuevo: las editoriales cartoneras latinoamericanas

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Artículo publicado en Revista Exarchia.

*Nerea Villoria (@nevilloria) es periodista y comunicadora con fines sociales. Autora de Historias de pueblo y colaboradora de Revista Exarchia.


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