Alberto Patishtán, los derechos humanos llevados al límite en México

En el año 2000, el indígena tzotzil Alberto Patishtán fue acusado del asesinato de siete policías en medio de un proceso lleno de irregularidades y violaciones a sus derechos fundamentales. Trece años después, ha sido indultado por mandato presidencial, aún falta que se reconozca su inocencia.

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México DF, MÉXICO// La vida del maestro Alberto Patishtán cambió el 12 de junio del año 2000, cuando siete policías fueron emboscados y abatidos a tiros en el paraje Las Limas, del municipio de Simojovel, en Chiapas.

 Después del ataque, hubo dos supervivientes. Uno de ellos fue Rosemberg  Gómez Pérez,  hijo del presidente municipal de la comunidad de El Bosque, Manuel Gómez Ruiz, con quien Pathistán tenía diferencias políticas.

“El Profe”, como era conocido entre sus amigos, miembro activo de su comunidad, denunció numerosas veces los actos de corrupción que sucedían en la Presidencia Municipal.

 Patishtán fue acusado de planear la emboscada y muerte de los siete agentes, a pesar de que varios testigos señalaron que el profesor  había estado en una reunión del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) el día del atentado.

Fue detenido el 19 de junio, acusado de homicidio y sentenciado a 60 años de prisión por el Juzgado Primero de Distrito en Chiapas.

Según Amnistía Internacional y diversas asociaciones como la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos, el proceso bajo el que Alberto Patishtán fue detenido y enjuiciado ha tenido muchas anomalías y no se han considerado algunas pruebas que aportó la defensa, dejando de lado sus derechos básicos y negándole un juicio justo durante 13 años.

En 2008, desde el penal de El Amate, donde fue recluido, Patishtán comenzó la primera huelga de hambre para exigir su libertad y la de otros presos que también habían sido condenados sin tener un proceso claro.

El 21 de octubre del 2011, es trasladado por la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) junto con otros reos a la cárcel de Guasave, Sinaloa. Aquí vuelve a hacer un ayuno por tiempo indefinido.

Pero no es hasta octubre del año 2012 cuando la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) atrae y revisa el incidente, promovido por una nueva defensa que esta vez incluyó los testimonios y pruebas antes no tomadas en cuenta, aunque meses después, la Corte retrocede y decide no revisar el caso.

Ya en 2013 y a partir de la decisión de la SCJN, la situación de Patishtán captó mayor atención de las autoridades. El gobernador del estado de Chiapas, Manuel Velasco, declaró que el maestro debía  ser puesto en libertad.

Tras varias acciones, hubo un último rechazo por parte del Primer Tribunal Colegiado de Tuxtla Gutiérrez a reconocer la inocencia del profesor. Tras una intensa presión y cobertura de la historia por medios y asociaciones en defensa de los derechos humanos, el Gobierno Federal toma parte en la “resolución” del caso.

A partir de una reforma al Código Penal Federal vía el Congreso de la Unión, el presidente Enrique Peña Nieto otorgó a Patishtán un indulto con el que el maestro obtuvo su libertad el 30 de octubre del 2013, tras 13 años de encierro por una condena sin fundamento real que atentó contra sus derechos humanos.

“Quisieron apagar mi lucha, hacerla restar, pero lo que pasó fue multiplicarla -quisieron ocultarlo-. Lo que hizo (mi lucha) fue resplandecer”, dijo en conferencia de prensa, acompañado por sus hijos y nietos.

Tras la decisión presidencial, organizaciones como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos se congratularon con la libertad del maestro tzotzil.

Por su parte, Amnistía Internacional llamó a las autoridades a garantizar también el derecho a la justicia y a la reparación en el caso del profesor, así como a reformar el sistema de justicia de tal forma que se garanticen procesos prontos y justos a todas las personas.

Casi un mes después de salir de la cárcel, el 4 de diciembre del 2013, Patishtán se reunió con el presidente Peña Nieto en Palacio Nacional, donde el maestro reconoció ante el titular del ejecutivo que su libertad debió de haber ocurrido desde un principio.

Alberto Patishtán con el Presidente de México, Enrique Peña Nieto

Alberto Patishtán con el Presidente de México, Enrique Peña Nieto.

En dicha reunión, el profesor pidió al Presidente revisar los procesos judiciales de muchos presos sometidos a condiciones similares a las vividas por él, así como analizar los derechos violados de estas personas. El Ejecutivo ofreció al maestro estar atento a este tipo de casos y empezar a trabajar al respecto.

En sus primeras palabras tras la liberación, el profesor festejó que pasará tiempo con su familia. Asegura no guardar rencor y afirma que se dedicará a cuidar su salud, debilitada por un tumor cerebral que le afecta a la vista.

 “¿Quién es Patishtán? Soy yo, uno que está perdiendo la vista por mi enfermedad, pero los veo con más claridad en mi corazón”. [...] “Gracias a Dios, estoy vivo y no estoy muerto. El día que no sonría es un día perdido para mí. Siempre voy a sonreír porque esa es mi profesión”, afirmó.

“Lo importante es que no estamos comenzando, solamente hay que continuar la lucha. El mensaje que yo les puedo dar es que nos amemos los unos a los otros”, declaró ante activistas y defensores de derechos humanos que aplaudieron su liberación.


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Sobre David Ordaz

Periodista desde hace 10 años. Ha colaborado en diversos medios de comunicación como El Economista, Reforma, El Universal y revistas especializadas, además de medios digitales como Terra y e-consulta. Ha cursado una maestría en Periodismo Político y actualmente es director del sitio cuartodeguerra.wordpress.com