La crisis en República Centroafricana continúa

La crisis que comenzó en República Centroafricana hace ya varios meses ha dejado más de 400 muertos, 600.000 desplazados y casi 70.000 refugiados. En las calles de la capital, Bangui, y de otras zonas del norte del país se vive un clima de tensión en el que los saqueos, los pillajes y los enfrentamientos entre los distintos grupos rebeldes se están convirtiendo en habituales. Detrás, se esconde un conflicto religioso entre musulmanes y cristianos. Desde el pasado lunes 9 de diciembre, la operación “Sangaris”, puesta en marcha por el gobierno francés con el amparo del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, ha desplegado 1600 soldados en el país africano con el objetivo de garantizar la seguridad.

http://go.hrw.com/atlas/span_htm/car.htm

Fuente: Human Rigths Watch

El pasado marzo, la coalición rebelde Seleka (‘alianza’ en sango, la lengua oficial junto con el francés) entraba en el Palacio Presidencial y derrocaba al presidente François Bozizé. Michel Djotodia, miembro de la Seleka, se autoproclamaba presidente de la transición por un periodo de tres años. Esta coalición tan heterogénea formada por diferentes grupos rebeldes procedentes del norte del país, en su mayoría musulmanes, se unió en aras de derrocar al gobierno de Bozizé. Además, mercenarios de países vecinos como Chad y Sudán se entremezclan entre los rebeldes centroafricanos. El resultado es un clima de terror en el que los exmiembros de la Seleka, disuelta oficialmente a mediados de septiembre, se dedican a cometer ataques contra la población civil, saqueos y pillajes, sentando el odio y el ansia de venganza en los pueblos.

Como respuesta, aparecen los Anti-balaka (‘anti-machete’, en sango) cuyos miembros, cristianos, saquean tiendas que pertenecen a musulmanes y atacan a quienes consideran exseleka, llegando incluso a realizar linchamientos. Las calles de Bangui y diferentes ciudades del norte del país viven una situación calificada ya de guerra civil que ha dejado más de 400 muertos sólo en la capital. En Centroáfrica, el 80% de la población es cristiana.

Sylvain Cherkaoui

Encuentro de los anti-balaka. Bossangoa (República Centroafricana).Foto: ©Sylvain Cherkaoui*

El gobierno francés no ha dejado de mirar de cerca el clima de inestabilidad que se vive en la excolonia. El pasado 5 de diciembre, François Hollande llevó al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas su intención de intervenir en el país. La ONU aprobó entonces una resolución a través de la cual permite el despliegue de las tropas francesas en apoyo a la MISCA, la misión internacional en apoyo a Centroáfrica. Esta operación de mantenimiento de paz tiene como objetivos restablecer la seguridad, asegurar la transición política y, llegado el momento, reactivar la economía; según ha declarado el Ministro de Defensa francés, Jean-Yves Le Drian.

Mil seiscientos soldados aterrizaron el pasado lunes, 9 de diciembre, en la capital centroafricana. A pesar de que las operaciones de desarme de los grupos rebeldes parecían comenzar sin muchas complicaciones, la primera noche terminaba con dos soldados muertos a causa de enfrentamiento contra miembros de la exseleka mientras patrullaban cerca del aeropuerto de M’Poko. Fueron evacuados gravemente heridos, pero no lograron sobrevivir.

Mientras, el presidente francés François Hollande despedía junto al resto de líderes mundiales a Nelson Mandela en Johannesburgo. A su vuelta, Hollande sentó precedente al visitar la República Centroafricana: es la primera vez que un presidente francés visita un escenario de guerra a un día de haber comenzado la operación. Además, esta es la segunda intervención militar que Francia ha puesto en marcha en lo que va de año, tras participar también en la crisis maliense. Ambas decisiones han sido felicitadas por el antiguo Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, en declaraciones a Le Monde, donde ha señalado que está “contento por el compromiso francés porque si no hubiera habido muchos muertos”. No obstante, mientras que la intervención en Malí fue aplaudida a nivel internacional y muy bien recibida por los malienses, la opinión pública no se encuentra tan unida respecto a la operación en Centroáfrica.

Sylvain Cherkaoui

Desplazados acogidos en el obispado de Bossangoa. ©Sylvain Cherkaoui*

En un país profundamente inestable, que cuenta con más de cuatro millones y medio de habitantes y que se sitúa en el puesto 179 de 189 en el índice de desarrollo humano, la crisis corre el riesgo de empeorar. Según datos de Naciones Unidas, más de dos millones de personas están en situación de asistencia humanitaria, hay 400.000 desplazados internos y 68.000 refugiados en países vecinos. Además, según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), más del 40% de la población rural está en riesgo de inseguridad alimentaria, una cifra que podría crecer si no se reactiva pronto la agricultura.

*Reportaje fotográfico completo en la web de Sylvain Cherkaoui.


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Sobre Alma Toranzo

Periodista especializada en información internacional. Actualmente se encuentra en Dakar (Senegal). Anteriormente ha escrito crónicas desde Latinoamérica. Contacto: alma.toranzo@hemisferiozero.com