Palestina y los obstáculos a la paz (IV): Hamás y Netanyahu, el alejamiento

Por Beatriz Pascual y Laura Martínez*.

La historia de Palestina en la primera década del siglo XXI está marcada por el alejamiento de posiciones con Israel. Pocos creen que alguna vez alcancen un punto en común. Benjamin Netanyahu rompe en 2005 el primer puente de comunicación, al tiempo que la situación se emborrona con los constantes problemas por las fronteras, los refugiados palestinos y el estatus de Jerusalén. Likud, el partido al que pertenecía el primer ministro Ariel Sharon, se radicaliza y Netayanhu se convierte en su líder, mientras que el propio Sharon funda una nueva formación centrista: Kadima. El 4 de enero de 2006, Sharon sufre una hemorragia cerebral que le deja en coma irreversible y en virtual estado vegetativo.

Mapa de la Franja de Gaza. Fuente: Wikipedia.

Mapa de la Franja de Gaza. Fuente: Wikipedia.

Tras la muerte de Yasser Arafat (1929-2004), la distancia aumenta también entre los palestinos debido a las elecciones legislativas del 25 de enero de 2006. El grupo islámico Hamás (‘Movimiento de resistencia islámica’) consigue una abrumadora victoria -75 de los 132 escaños del Consejo Legislativo de Palestina-, de forma que Fatah (‘Movimiento nacional de liberación palestina’) deja de ser la fuerza dominante. Se inicia así la Guerra Civil Palestina o el Conflicto de los Hermanos. Hamás quiere formar un gobierno de unidad y nombra como presidente a Ismail Haniyeh. Sin embargo, Estados Unidos y la Unión Europea (principales donantes de la Autoridad Nacional Palestina) boicotean al ejecutivo y suspenden las ayudas mientras Hamás no reconozca al Estado de Israel. Hamás se niega y, a pesar de las sanciones, logran introducir de contrabando dinero suficiente para mantener algunos servicios básicos de la población.

En marzo de 2007 se forma un gobierno de unidad palestino con Al Fatah y Hamás. Tres meses después se rompe y Hamás se hace por la fuerza con el control de la Franja de Gaza, de donde expulsa a todas las fuerzas leales al presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas. En respuesta, Occidente aísla definitivamente a Gaza. Además, Abbas nombra un nuevo Gobierno cuyo poder sólo extiende a Cisjordania. Según el profesor de relaciones internacionales Najib Abu-Warda El-Shandoghli, esta ruptura entre los palestinos beneficia “enormemente a Israel”. De hecho, Najib acusa al Estado hebreo de haber permitido a Hamás actuar , reconociéndolo como interlocutor, mientras se dedicaba a “machacar” a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

De esta forma, conversaciones de paz como la Cumbre de Annapolis (2007), se vuelven inútiles, pues la ANP deja de representar a todo el pueblo palestino. No obstante, Israel no va a vivir una mejor situación. Las responsabilidades de la Guerra del Líbano y los escándalos de corrupción acaban con el gobierno de Ehud Ólmert (Kadima y segundo de Sharon). Así, y en periodo de campaña electoral se produce la Operación Plomo Fundido (diciembre 2008-enero 2009). Hamás rompe de forma unilateral el alto al fuego que había mantenido durante seis meses con Israel, de forma que las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) ponen en marcha una dura ofensiva contra la infraestructura de Gaza. Según informaciones palestinas, la ofensiva israelita causa el mayor numero de bajas en los últimos 40 años de conflicto: unos 1.400 muertos y alrededor de 5.000 heridos.

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Los resultados de las elecciones legislativas en Israel (28 escaños de la Knset para Kadima y 27 para Likud) hacen que el partido de Netanyahu se haga con el poder del Ejecutivo. En el Gobierno también se integrarán ultraotodoxos sefardíes (Shas) y la derecha nacionalista de los colonos (Hogar Judío). La política en favor de los asentamientos de Netanyahu provocará fricciones con el nuevo presidente de EE.UU, Barak Obama.  Así, EE.UU perderá fuerza en este conflicto y tendrá que ver no solo como Palestina acude la Asamblea General de la ONU por su cuenta, sino también como Netanyahu le desafía con la construcción de nuevos asentamientos en Jersusalén Este (zona ocupada por el Estado Hebrero de acuerdo con la Resolución 242 de la ONU).

Niño palestino tras una valla que separa una carretera por donde los israelíes sí pueden conducir en Hebrón (Cisjordania). Fuente: Ryan Rodrick/ www.alternativenews.org

Niño palestino tras una valla que separa una carretera por donde los israelíes sí pueden conducir en Hebrón (Cisjordania). Fuente: Ryan Rodrick/ www.alternativenews.org

No obstante, bajo el patrocinio estadounidense, Netanyahu y Abbas reanudan las conversaciones directas en la Cumbre de Washington (2000) con el objetivo de alcanzar un acuerdo de paz en un año. Ante las reticencias de los palestinos a conversar mientras continuaba la política de asentamientos, Obama interviene en la Asamblea General de la ONU y pide a Israel que prorrogue la moratoria de construcción de nuevas colonias, algo a lo que Netanyahu se niega. De hecho, la moratoria acaba (se vuelve a permitir la edificación) y, de inmediato, grupos ultranacionalistas reanudan las tareas de construcción.

Palestina se retira de las negociaciones, pero a cambio consigue unidad. Tras la revolución egipcia, Al Fatah y Hamás, desgastados por el debilitamiento de sus aliados internacionales (Hosni Mubarak y Bashar Al-Assad), acuerdan la formación de un Gobierno de Unidad Palestino. Pero, la alegría (miembro de Pleno derecho en la UNESCO y Estado Observador en la ONU) no durará mucho. En periodo de elecciones, Israel emprende la Operación Pilar Defensivo (2012), que refuerza a Netanyahu y lo que él llama ”política antiterrorista”. De esta forma, el líder de Likud comienza su tercer mandato al frente del Ejecutivo y, esta vez, coloca a defensores de las colonias de Cisjordania (Hogar Judío) al mando de la cartera de Construcción y Vivienda.

En los últimos meses, las protestas por la muerte de presos palestinos en régimen de detención administrativa (sin juicio) o la licitación de nuevos asentamientos muestran que la paz está lejos de lograrse. Los años han demostrado que los puntos de fricción (estatuto de Jerusalén, las fronteras, los asentamientos, los refugiados y la seguridad) son difíciles de limar. No obstante, la rendija de las negociaciones ha vuelto a abrirse tras las entrevistas de Obama con los líderes de ambas partes y la mediación del jefe de la diplomacia estadounidense, John Kerry. ¿Será está la solución definitiva de los amantes del tira y afloja? En los próximos años veremos cambios en las posiciones de las potencias internacionales con respecto al conflicto, sobre todo con el terremoto que hoy sacude al Magreb y a Oriente Medio. En lo que difícilmente veremos cambios será en las voces silenciosas de los afectados por una partida de ajedrez en la que nunca han podido decidir.

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*Beatriz Pascual Macías (@bpmacias) es estudiante de Periodismo, especialista en Francia e interesada en los Balcanes y en el mundo árabe. Trabajó en La Razón y fue becaria en Europa Press. Descubrió los medios digitales con La Cuestión, InFronteras, y ahora trabaja en la agencia EFE.

*Laura Martínez es periodista especialista en información internacional y países del sur.  Ha trabajado para la agencia EFE  y  le apasiona América Latina y Oriente Medio. Actualmente trabaja y reside en Betlehem, Cisjordania.


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