Ana María Briongos: “La revolución la hicieron todos los iraníes, pero sólo la rentabilizaron los clérigos y Jomeini” [Entrevista]

Ana María Briongos (Barcelona, 1946) es física, escritora y viajera. Gracias a sus largas estancias en países como Irán, India o Afganistán y, sobre todo, al contacto con sus gentes y su cultura, conoce de primera mano las realidades sociales de Oriente y del mundo islámico. Ha publicado algunos libros, entre los que destacan Negro sobre negroLa cueva de Alí Babá¡Esto es Calcuta! y Un invierno en Kandahar.

La escritora Ana María Briongos. Fotografía: Pedro Madueño

La escritora Ana María Briongos. Fotografía: Pedro Madueño

Por Sara Martín Gutiérrez*.

Viajaste por primera vez a Irán en 1968. ¿Qué recuerdos guardas de tu primera visita al país del azafrán?

Pasé por Irán en el año 68 y en aquel momento no me interesó en absoluto. Yo iba en busca de otras cosas y me quedé en Afganistán. Para mí, Irán en aquel momento era una copia del país de donde yo salía, la España franquista. El Irán del Sha era más o menos lo mismo, un país militarizado, con unas censuras extraordinarias y gente en la cárcel. Sin embargo, tiempo después me fui a vivir a Irán para estudiar en la Universidad de Teherán y entonces empecé a conocer realmente el país.

Si hay un pueblo poeta, es sin duda el persa. ¿De dónde viene esa temprana relación entre los iraníes y la poesía?

Los iraníes han tenido desde tiempos muy antiguos una relación entrañable con la poesía. De hecho, Ferdowsi publicó su obra más conocida, Shahnameh (‘El libro de los reyes’), en persa después de la invasión árabe, cuando la lengua persa estaba a punto de ser suplantada por la lengua árabe. Este periodo supuso el renacimiento de la lengua evitando que se perdiera. Además, la presencia de poetas en las cortes de Oriente Medio fue constante, llegando incluso a Mongolia. Toda esta poesía es conocida por los iraníes, y poetas como Hafez, Saadí y Omar Khayyam son venerados. Los iraníes se saben de memoria cantidad de poesías y las recitan cuando se encuentran entre familiares y amigos.

¿Cómo crees que ha sido el proceso de evolución social y política desde el final de la dictadura del Sha hasta la actualidad?

El Sha tenía al clero chiíta acogotado. Sin embargo, ya durante mi etapa de estudiante en Teherán se había estado fraguando lo que después sería la revolución, aunque yo en ese momento no fui consciente de lo que ocurría. Después de la revolución regresé a Irán, volví a encontrar a las gentes que había conocido en su día y descubrí que algunos se habían marchado debido a la Guerra con Irak (1980-1988), que fue una hecatombe para el país. Teherán fue bombardeada y muchos jóvenes murieron combatiendo. Por lo tanto, el Irán que yo encontré a mi regresó estaba tocado por la guerra y la situación política. La revolución, que la hicieron todos los iraníes, incluidos los demócratas, solo la rentabilizaron los clérigos y Jomeini. Este último, tomando como pretexto la guerra contra Irak, se deshizo de la oposición. Me encontré de nuevo con un país en silencio. Nadie se atrevía a hablar y todo el mundo intentaba salir adelante.

Posteriormente las cosas han ido cambiando, el régimen ya no es tan estricto y la gente se ha acostumbrado a vivir en esta situación, aunque la picaresca ha crecido. Todo sigue adelante con disidencias.

En este momento, parece que la población está ilusionada con este nuevo presidente, porque ha pasado una época difícil con el anterior, Mahmud Ahmadineyad, que llevó al país al borde de la guerra. Esto era insostenible e incluso el Guía Supremo, Alí Jamenei, se ha dado cuenta de que si no cambian la política exterior, la situación económica del país no se sostendrá.

¿Qué sucedió en 1979 para que lo que parecía un impulso popular por derrocar al Sha, acabase en una persecución contra toda la oposición que difería de las directrices de los clérigos islámicos?

Esto ocurrió porque el único líder carismático en aquel momento fue Jomeini, que verdaderamente era una personalidad con mucha potencia. Además, después de la marcha del Sha, los partidos políticos estaban prohibidos y tampoco estaban permitidos los sindicatos. No había ninguna organización social que pudiera hacer frente a la gran organización clerical de los mulás y los ayatolas, quienes tenían mezquitas en todos los pueblos de Irán y a través de ellas pasaban la información para organizarse. Ellos fueron finalmente los que tomaron el poder.

¿Y el Tudeh, el partido comunista iraní?

Era un partido clandestino que había sufrido mucho durante la época del Sha, soportando muchas detenciones y ejecuciones.

Una de las figuras más emblemáticas del Irán contemporáneo fue Mohammad Mosaddeq, primer ministro iraní destituido por un golpe de la CIA en 1953. Según narras en tus ensayos, después de la revolución de 1979 la principal vía de Teherán (que se llamaba Avenida Pahleví, como la dinastía real iraní) cambió su nombre por el del primer ministro. Tiempo después esta conmemoración fue retirada. ¿Por qué la nueva república islámica desterró su figura?

Mosaddeq es el gran héroe del país, y esta avenida, la más importante de Teherán con 30 km de longitud. Actualmente lleva el nombre del duodécimo imán chiíta, el desaparecido, el oculto, aquel que tiene que volver para salvar a la humanidad. En este sentido, a esta avenida le dieron después de Mosaddeq el nombre más emblemático del chiísmo. No tiene nada que ver con el personaje político y laico que él encarna, al margen de que fuese un gran héroe.

Este nombre reafirma mejor la naturaleza de la propia República Islámica…

El mandato lo tiene Dios, que lo ha depositado en el Guía, el representante de Dios en la tierra, y todos los políticos que se eligen por sufragio universal en esta “democracia cautiva” son políticos que tienen las manos bastante atadas.

La organización Muyahidines del Pueblo, fundada en los años 60, está considerada como el mayor grupo de oposición al régimen dentro de Irán, aunque en Europa y Estados Unidos ha llegado a contar con bastantes apoyos. ¿Cuál es su situación actual?

Son una oposición clara al régimen desde la época del Sha. Son islámicos y comunistas, pero es una organización que ha sido clasificada como terrorista hasta el pasado año. Tenían sede en Irak, hubo atentados contra ellos… son gente que está en lucha armada. Lo importante es no olvidar que son fundamentalistas islámicos, aunque sean de izquierdas.

¿Cuál es la función de los bassiyi (una suerte de soldados voluntarios encargados del mantenimiento del orden en los barrios)

Los bassiyi están presentes en las calles cuando hay conflicto. Por ejemplo, cuando se produjeron las manifestaciones de la marea verde, después de la segunda elección de Ahmadineyad. Sin embargo, si vas por la calle no te das cuenta de que están presentes. Es una organización que sigue en funcionamiento, son jóvenes soldados voluntarios que apoyan al régimen. Ahora no tienen mucho sentido porque no hay guerra ni hay conflicto. Son chicos que se apuntan para tener privilegios, trabajo y una serie de ventajas que el hecho de ser bassiyi ofrece. A pesar de ello, no están bien considerados socialmente.

¿Cuál es el papel de los pasdarán o Guardianes de la Revolución?

Son la guardia pretoriana del régimen y tienen mucho poder. Aparte de su ejército regular, Irán tiene esta milicia paralela que cuenta con muchos privilegios. Los pasdarán están dentro de las fundaciones paraestatales que se hicieron con toda la industria que se confiscó durante la revolución.

¿Y el Consejo de Guardianes?

Es una organización colegiada que vela porque todo lo que gestione y promulgue el gobierno esté dentro de las normas del Islam.

Mantuviste en una ocasión correspondencia con el Ayatollah Hosein Alí Montazerí, quien fue designado para suceder a Jomeini como Líder Supremo de la República Islámica. Finalmente Montazerí fue aislado de la élite política y condenado a arresto domiciliario. ¿Por qué se le apartó del poder?

Montazerí era un mito, pues era el heredero de Jomeini y cayó en desgracia, lo que le mantuvo bajo arresto domiciliario hasta su muerte. En Irán se pueden contar con los dedos de una mano los grandes ayatolás, y Montazerí era uno de ellos. Había criticado que los clérigos, en vez de estar en las mezquitas ocupándose de la vida espiritual de los fieles, estuvieran haciendo política. También cuestionó la tutela del Guía y llave de la constitución, una figura creada por Jomeini. Estos hechos le granjearon muchos problemas, entre ellos el arresto que tuvo que sufrir sus últimos años de vida.

En 1935 el Sha Reza Pahleví prohibía a las mujeres persas llevar el velo. En 1979 la República Islámica obligaba a las iraníes a usarlo. ¿Qué significa ser mujer en Irán?

Cuando el padre del Sha obligó a quitarse el velo, provocó que muchas niñas dejasen de ir a la escuela porque los padres no les permitieron salir sin él. El velo era percibido como una protección para ellas y para las familias, un aspecto muy ligado al honor familiar. En Irán, hay una parte de la sociedad muy conservadora y religiosa que apoyó al régimen de los ayatolás, quienes establecieron la obligatoriedad del velo, pero ya antes de la revolución, la mitad de la población iba con velo, incluso con chador.

Lo grave no es en sí el uso del velo, sino que las leyes perjudican a las mujeres, que valen la mitad que los hombres. Por ello, las feministas iraníes luchan cada día para conseguir la igualdad legal.

¿Cuenta Irán con un colectivo importante de mujeres feministas?

Las mujeres iraníes están alfabetizadas y en la universidad hay matriculadas más chicas que chicos. Las mujeres son conscientes de su situación: trabajan, conducen y mandan en sus casas. Es una lucha que está en marcha.

¿Quién es Shirin Ebadi, premiada con el Nobel de la Paz en 2003?

Ella es el gran personaje femenino del Irán contemporáneo. Había sido una de las primeras mujeres jueces en Irán. Sin embargo, después de la revolución, las mujeres fueron vetadas en determinados cargos y profesiones, y a Ebadi no se le permitió continuar ejerciendo como tal. Desde entonces ha estado defendiendo los derechos de las mujeres y de los presos políticos. Finalmente tuvo que abandonar Irán por las continuas amenazas y tras el asalto a su despacho de abogados.

Hace cuatro años, tras las elecciones de junio de 2009, los iraníes salieron a la calle para denunciar el fraude de los comicios en la llamada Revolución Verde. ¿Crees que las manifestaciones cuestionaron la propia legitimidad de la República Islámica?

Evidentemente. La chispa que encendió este movimiento fueron las elecciones, porque la gente pensaba que iba a ganar Mir-Hossein Musaví, el candidato más abierto. En el fondo de la cuestión estaba el descontento de la población con el régimen, en especial de los jóvenes ante la falta de libertades.

¿Qué esperan los iraníes del nuevo presidente Hasan Rohani?

La población iraní se ilusiona rápidamente. Es lógico porque el que está sometido a una censura en cuanto ve un poco de luz se ilusiona. Tras conocer el resultado, los jóvenes salieron a celebrar la victoria. A través de YouTube vimos como las chicas se quitaban el velo y bailaban por las calles. Ahora esperan que liberen a los líderes de las marchas verdes. Rohani parece una persona culta, habla idiomas y puede ser un conversador digno frente a Occidente, aunque el que manda en realidad es el Guía Supremo, Jamenei, que se ha dado cuenta de que la situación a la que habían llegado era insostenible. La economía es complicada por el embargo, no hay negocios con el extranjero, los bancos no aceptan transacciones, las aseguradoras no cumplen su función con los barcos que llevan petróleo iraní… y todo ello repercute en la población. Por ello, Jamenei era consciente de que se necesitaba un cambio para no ahogar al país.

¿Crees que Irán retomará con normalidad las relaciones con los EE.UU?

Yo creo que sí. Algo mejorará.

¿Implicará ello un acercamiento diplomático también a Israel?

Lo dudo. Mientras siga existiendo el problema palestino, Irán estará al lado de los palestinos.

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*Sara Martín Gutiérrez (@Sara_margut) es periodista y estudiante de doctorado. Interesada en la historia contemporánea, las relaciones con el Islam, el mundo árabe y la historia de las mujeres. Le gusta escribir, viajar y el periodismo comprometido.


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