Palestina y los obstáculos hacia la paz (II): el fuego del conflicto y la niebla de los acuerdos

Por Beatriz Pascual y Laura Martínez*.

“Hoy es difícil atisbar la luz al final del túnel”, señala el profesor de Relaciones Internacionales Najib Abu-Warda El-Shandoghli, durante una intervención en La Casa Encendida de Madrid. ¿Por qué? En su opinión, el Estado hebreo pone en marcha, a partir  de la ocupación de Gaza y Cisjordania en la Guerra de los Seis Días (1967), la idea de transfer. Es decir, “la limpieza étnica que el Estado de Israel practica, desde el Río Jordán hasta el Mediterráneo, a todos aquellos que no están de acuerdo con su política”.

Para Abu-Warda, Israel pone en marcha una política de hechos consumados con el consentimiento de las potencias internacionales para hacer frente a la demografía. A su juicio, el pueblo hebreo tiene miedo de que el crecimiento demográfico del pueblo palestino supere al del Estado de Israel y, por ello, tratan de “favorecer unas condiciones imposibles de vida para evitar que los palestinos crezcan a mayor ritmo que ellos”.

No obstante, el conflicto no lo marca solo, aunque sí mayoritariamente, la violencia. Así, tras la Guerra de los Seis Días y la primera victoria árabe en la Guerra del Yom Kippur o del Ramadán (4ª Guerra, 1973), se producen los primeros acuerdos. El 18 de septiembre de 1978, el presidente egipcio, Anwar el-Sadat, y el primer ministro israelí, Menachem Begin, tras doce días de negociaciones secretas con el presidente de los EEUU Jimmy Carter, firman la paz en los conflictos territoriales entre ambos países. De esta forma, los israelíes devuelven el Sinaí a Egipto y se establecen relaciones diplomáticas entre ellos. El-Sadat da un giro de 360 grados a la política exterior de Egipto, que pasa de ser el principal defensor de la causa palestina (con Nasser) a ser el primer país que reconoce al Estado hebreo (todo a cambio de créditos de EEUU para mejorar su maltrecha economía). Este atrevimiento no le saldrá gratis al nuevo presidente egipcio, que será asesinado en 1981 durante un desfile militar.

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Un año después estalla la Guerra Civil Libanesa (5ª Guerra). Los refugiados palestinos en Líbano, que en la época de la Guerra de los Seis Días ya eran 400.000, se organizan en milicias armadas a instancias de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) para lanzar ataques contra Israel. Pasan a controlar el sur del país, lo que conduce a enfrentamientos contra las fuerzas armadas del ejército libanés y contra los cristinanos libaneses. El Gobierno de Líbano, debilitado por los tradicionales enfrentamientos entre musulmanes, cristianos y drusos, pide la intervención de una fuerza armada de la Liga Árabe, que termina por apoyar al gobierno controlado por los cristianos. Además, ante los ataques de los milicianos palestinos desde el sur del Líbano a su territorio, Israel decide lanzar una ofensiva destruyendo las bases de operaciones de la OLP. El Estado hebreo fuerza a los palestinos a retroceder hasta el norte del río Litani y ocupa el sur del Líbano. La ocupación de esa llamada “franja de seguridad” duró hasta el año 2000. La milicia chií Hezbollah pasó a dominar, a partir de entonces, ese terreno.

En este contexto de intervenciones del Estado hebreo en el Líbano, se producen las masacres de los campos de refugiados de Sabra y Chatila (1982), situados en Beirut Oeste. La Falange Libanesa y la omisión de auxilio de las Fuerzas de Defensa de Israel apostadas en el Líbano favorecieron el genocidio (Resolución 37/123 de las Naciones Unidas). En estos mismos meses, Israel promete a Líbano retirarse de sus territorios a cambio de que el Gobierno libanés expulse a la OLP de Beirut. Así, la OLP se desplaza a Túnez y, en su interior, surge una división entre su presidente y líder de Al-Fatah, Yasir Arafat, y una sección más “radical” que dará lugar a Hamás. En concreto, el Movimiento de Resistencia Islámico nace en 1987 como una rama internacional de los Hermanos Musulmanes, tal como aparece en su carta fundacional.

Mientras se prolonga la Guerra del Líbano, que oficialmente dura de 1975 a 1990, se produce el primer entendimiento real para tratar de sentar las bases para un acuerdo de paz en la región. En 1991 Madrid acoge una Conferencia de Paz en la que participan Israel, Siria, Líbano y Jordania. Los palestinos solo podrán sentarse a la mesa como parte de la delegación jordana. Así las cosas, esta conferencia inaugura el principio de “paz por territorios” que aún sigue vigente hoy en día.

Dicha conferencia establece puntos que, en opinión de muchos, condenan la posibilidad de un acuerdo entre ambas partes en igualdad de condiciones. La ONU no participa en ninguna de las partes de la negociación, de forma que, EEUU asume el papel de árbitro. Por tanto, las negociaciones nacen sin el marco legal de referencia de las Resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad. EEUU tomará estas resoluciones como un punto de partida y no como un mínimo incuestionable a cumplir por ambos bandos.

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Firma de los acuerdos de Oslo en 1993. Foto: Vince Musi / The White House

A estos  acercamientos, le suceden los Acuerdos de Oslo (1993), suscritos por EEUU, Palestina e Israel. Se establece que debe haber un periodo de transición de unos cinco años durante los cuales se negociaría la creación de un Estado Palestino según las fronteras anteriores a la guerra de 1967 (de acuerdo a la resolución 242 de la ONU). Durante ese periodo, el Gobierno israelí se mantendría como el único responsable de los asuntos exteriores, la defensa nacional y las fronteras, así como de algunos aspectos de la seguridad. La declaración cuenta con un principio de acuerdo que prevé la creación de un autogobierno interino palestino, la Autoridad Nacional Palestina (ANP), a la que se le transferirían las competencias correspondientes a educación, cultura, salud, bienestar social, tributación directa o turismo de Cisjordania y la Franja de Gaza. En 1994, se crea la ANP, que el 31 de octubre de 2011 la UNESCO elegirá como miembro de pleno derecho. A ello, se sumará el reconocimiento que la Asamblea General de la ONU concede a Palestina el 29 de noviembre de 2012 como “estado”, frente a la anterior consideración de “entidad” (Resolución 67/19).

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*Beatriz Pascual Macías (@bpmacias) es estudiante de Periodismo, especialista en Francia e interesada en los Balcanes y en el mundo árabe. Trabajó en La Razón y fue becaria en Europa Press. Descubrió los medios digitales con La CuestiónInFronteras, y ahora trabaja en la agencia EFE.

*Laura Martínez  es periodista especialista en información internacional y países del sur.  Ha trabajado para la agencia EFE  y  le apasiona América Latina y Oriente Medio. Actualmente trabaja y reside en Betlehem, Cisjordania.


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