El té keniano busca un nuevo modelo para seguir siendo referencia mundial

Por Kimathi Motegui*.

Kenia genera el 24% del té mundial. Pero el 95% de las exportaciones son vendidas a un precio de subasta sin fijos para los agricultores que no obtienen por su producción un precio razonable para el que alcanza el producto en el punto de venta, mayoritariamente en Europa o Estados Unidos. Fairtrade África ha impulsado iniciativas que están mejorando las condiciones económicas de los pequeños agricultores y buscan transformar la industria.

mapa_keniaEstá a cuatro kilómetros de la carretera que conduce de Othaya a Nyeri. Es la Iriaini Tea Factory, un bullicio de actividades con máquinas de laminación. Los trabajadores se cubren con un mono amarillo y llevan sacos de té a los transportadores para que empiece el procesamiento. La fábrica es la historia de una exitosa empresa que está cambiando la vida de los agricultores de té. A diferencia de otras, Iriaini embala y exporta su té directamente a Europa.

Esto después de que la fábrica firmara un acuerdo a finales de 2011 con Mark&Spencer, una importante cadena de tiendas, donde el té producido por los pequeños agricultores se comercializa. Cuenta con 21 millones de clientes en todo el mundo y más de 700 puntos de venta. Kenia representa el 24% de la cuota de mercado internacional de té, pero el 95% de las exportaciones se paga según la subasta de té de Mombasa, la segunda ciudad más importante del país, tras la capital Nairobi.

En la subasta, el kilo de té graba una media de 2,50 dólares, pero con el añadido del precio puede alcanzar los seis dólares. El precio está influido por la competencia, tanto a nivel local como regional, así como por la fuerza o la debilidad de la moneda local frente al dólar. Son algunos de los factores que determinan la cantidad de dinero que obtendrá el agricultor.

El añadido del precio se refiere al gravamen adicional que se crea en la etapa de la producción que recae en la imagen y el marketing. Es un valor agregado que hace aumentar el valor económico y atractivo para el consumidor. Es una estrategia de marketing que requiere una mejor comprensión de la industria, que cambia rápidamente, con variables como las preferencias del consumidor o la gestión de producción alternativa.

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La factoría de té de Iriaini, en colaboración con Fairtrade International está procesando bolsitas y vende directamente a minoristas del Reino Unido, como Marks&Spencer. Rachel Wandia, gerente de desarrollo de mercado de Fairtrade África, sostiene que los agricultores han estado recibido un trato injusto llegando incluso a detener el suministro de la materia prima. “Los beneficiarios de este sistema siguen siendo los productos finales, los vendedores y los intermediarios, y es por eso que Fairtrade se esfuerza en no solo premiar una distribución justa de las ganancias, sino alentar el valor añadido en los agricultores que generan la materia prima para producir más”.

“Tuvimos que pensar en una forma de agregar valor a los productos de los agricultores y fue cuando nos acercamos a Marks&Spencer, estando dispuestos a ayudarnos a establecer una cadena de valor agregado, explicó Githinji Hutchinson, presidente de la fábrica en una reciente gira por la instalación. “Es difícil explicar la dinámica del mercado a los agricultores, es por ello que una temporada recibíamos un trato bueno y una malo a la siguiente” explicó George Mwangi, gerente de la fábrica de té Iriaini.

Fairtrade International es una organización sin ánimo de lucro que promueve y comercializa a pequeños agricultores y trabaja por su empoderamiento. Wandia señala que el mercado europeo es muy selectivo y les asegura procedimientos éticos en la producción de un artículo que viaja un largo camino, no sólo para alentar invertir en el té de Iriaini, sino también a pagar un poco más.

Para obtener un certificado de la organización y la marca en el producto hay medidas y directrices que se deben cumplir, con la remuneración adecuada de los trabajadores, las condiciones laborales y prácticas ambiantales sostenibles en las etapas de producción. En esencia, la certificación de Fairtrade significa que el producto ha sido elaborado con la justa distribución de beneficios y con una huella medioambiental mínima.

“El té de la marca Fairtrade pide 50 centavos de dólar (Sh40) más por kilo, una cantidad que se remitió en concepto de prima a los agricultores”, dice Wandia. Además, asegura que “hay más de 70 organizaciones de productores certificados en Kenia y alcanza la cifra de 350 en África”. En el mundo hay 1,2 millones de pequeños agricultores que se benefician del comercio justo y de ellos, 173.000 se encuentran en Kenia a pesar del hecho de que la marca se puso en marcha hace solo tres meses en el país.

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Kenia ha sido escogida como “plataforma de lanzamiento para África Oriental y Central y con la abrumadora velocidad de recepción, en el resto de la región se instalará muy pronto” Fairtrade, comenta. Además, de la prima que se devuelve a los agricultores, la certificación también funciona como seguro, aportando una remuneración mínima estándar, al margen del castigo que pueda suponer la fluctuación de los precios internacionales en el mercado del té.

“Nuestros agricultores están felices porque independientemente del fluctuar de los mercados, nosotros sabemos que hay un punto en el que el mercado para el precio del té no puede caer”, dice Mwangi, que añadía haber recibido hasta el momento siete millones de chelines keniatas (Sh, por si diminutivo en inglés) como prima por su producción. Con los fondos, la empresa ha iniciado otros proyectos de desarrollo en la región. “Nosotros hemos usado la prima para empezar diferentes proyectos, construir y renovar los centros de recogida del té, iniciar un proceso de apicultura, construir letrinas y empezar una escuela local”.

“Se trata de un gran proyecto y el proceso de cobro parece haber mejorado los filtros éticos. Todo ha cambiado la topografía de desarrollo de esta área de Kenia”, dijo Mwangi. Entre los inversores de la adición de precios de subasta está Gold Crown Kenia, Kericho Oro y Chai trading. Iriani ahora se puede unir a estos gigantes y presentar dos marcas de su té en el mercado local.

“Tenemos los recursos, lo que importa es un poco de esfuerzo para hacer que sean más valiosos y las frustraciones de los agricultores kenianos será una cosa del pasado”, dice Githinji alentando a otras fábricas a que tomen su modelo. El Gobierno de Kenia mira el intento de empoderamiento de los agricultores y está tratando de hacer que se revaloricen los productos que benefician a los agricultores pequeños.

En junio, durante el Foro Nacional de Exportadores de Nairobi, el presidente Uhuru Kenniata, señaló que su gobierno dará prioridad a la agregación de valor a los productores locales para intentar ampliar y diversificar la base exportadora del país: Además, señaló que las exportaciones crecieron mientras que las importaciones habían aumentado, pero en menor proporción. Las importaciones siguen siendo bienes de consumo, que contribuyen poco a la creación de valor y al desarrollo sostenible del país.

Publicado en GuinGuinBali

 


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