La crisis de los indocumentados en Estados Unidos y la ley que la puede solucionar (I)

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Foto: Paolo Pellegrini

Por Kalani Hawks*.

En la actualidad, viven en Estados Unidos más de 11,5 millones de personas indocumentadas, la gran mayoría procedentes de México y los países centroamericanos. La combinación de la falta de oportunidades económicas en sus países de origen y la imposibilidad de poder emigrar legalmente a EE.UU, ha terminado en una crisis de derechos humanos donde un gran número de personas vive en el país sin tener derechos ciudadanos. La legislatura estadounidense está considerando una propuesta de ley de reforma migratoria que daría a esta población un camino legal hacia la ciudadanía y la esperanza de salir de las sombras y perseguir sin miedo su propio sueño americano.  

Una población más grande que la de Portugal y que vive fuera de la ley es difícil de contabilizar, pero hace dos años el Gobierno de EE.UU. inició un proceso para “censar” a la población migrante indocumentada. El resultado fue que casi el 70% procedía de países latinoamericanos: el 60% de México y el otro 10%, de países centroamericanos como El Salvador, Guatemala, y Honduras. Esta población se concentra generalmente en dos estados, California y Texas, debido a la proximidad de la frontera con México. Asimismo, los migrantes latinos constituyen un grupo que cada vez cuenta con más arraigo en el país norteamericano debido a que la mitad de ellos comenzaron a entrar en Estado Unidos entre 1995 y 2004. Es decir, llevan entre una y dos décadas viviendo al margen de la ley.

La persona indocumentada tipo tiene menos educación, menos dinero y más riesgo de caer en la pobreza que los ciudadanos estadounidenses, según el PEW Hispanic Center. Casi la mitad de los adultos sin papeles no tienen educación secundaria. El sueldo medio familiar anual para los estadounidenses se sitúa alrededor de 50.000 dólares, mientras una familia indocumentada cuenta con 36.000 dólares al año. La incidencia de pobreza entre los indocumentados es el doble que el de la población nativa; el 60% no tiene seguro médico, comparado con solamente el 15% de los ciudadanos. Es evidente que los indocumentados viven una realidad mucho más dura e inestable que sus vecinos de nacionalidad estadounidense.  Pero, a pesar de ello, cada año miles de personas siguen cruzando la frontera ilegalmente con la esperanza de encontrar mejores oportunidades para ellos y sus familiares.

¿Por qué salen los indocumentados de sus países de origen?

Sin duda, entrar y quedarte ilegalmente en un país extranjero es un riesgo que no emprendes sin tener una motivación fuerte.  Para los indocumentados en EE.UU la motivación era puramente económica.  Aunque vivan fuera de la ley y trabajen ilegalmente, éstos gozan de una situación económica superior que la que tendrían si permanecieran en sus países de origen. El sueldo familiar medio para los mexicanos viviendo ilegalmente en EE.UU. es alrededor de 32.000 dólares al año, según datos del PEW Hispanic Center. Si la misma familia viviera en México, tendrían que arreglárselas con no más de 5.000 dólares.  Este es el sueldo familiar medio en México y la mitad de la población gana esta cantidad o menos cada año, según datos de la OCDE.  Saber que con tan sólo cruzar la frontera una persona puede aumentar su calidad de vida y ganar seis veces más de lo que puede esperar como sueldo en su propio país, ayuda a entender mejor la decisión difícil y arriesgada de entrar y quedarse ilegalmente en el país vecino del norte.

Debido al nivel productivo de los inmigrantes indocumentados, éstos contribuyen tanto a la economía de EE.UU como a la de sus países de origen.  Conformando el 5,4% de la fuerza laboral del país, los indocumentados tienen un impacto significativo en los mercados de EE.UU.  En varios sectores la presencia de los sin papeles es esencial para el funcionamiento de la economía nacional, ya que a la población legal no les interesa el tipo de trabajo que éstos realizan. En la agricultura, por ejemplo, los indocumentados ocupan más de 25% de la fuerza laboral y, aunque sea ilegal contratar una persona que no cuenta con la acreditación necesaria, los propietarios de granjas y explotaciones agrícolas, buscan cada temporada encontrar mano de obra que quiera hacer el trabajo duro.

La gran mayoría de los indocumentados tienen familiares en sus países de origen, siendo el dinero que generan en EE.UU  esencial para el bienestar de sus parientes.  Según el Consejo Nacional de Población de México (Conapo), un 10% de las familias mexicanas son dependientes de las remesas recibidas de un pariente que vive en el extranjero.  El Banco de México calculó que en 2010 los mexicanos recibieron 2.600 millones de dólares en remesas, que equivale al 2,5% del PIB de ese año, según datos del Banco Mundial.

En los países centroamericanos se puede sentir el poder y el impacto de las remesas aún más, ya que suponen un 17% del PIB de Honduras; un 16% del PIB de El Salvador; y un 10% del PIB de Guatemala, según el Banco Mundial.  En México y Centroamérica, las remesas que vienen de EE.UU representan la mejor manera para salir de la pobreza para millones de familias.  Es por eso que cada año muchos hombres y mujeres valientes toman la complicada decisión de salir de sus países y buscar un futuro mejor, aunque lo encuentren en un país donde no pueden vivir legalmente.

Los políticos de EEUU han reconocidos que los 11,5 millones de indocumentados forman una parte esencial de la cultura y la economía del país y, que bajo el sistema migratorio actual, no hay para ellos una salida para conseguir ni la ciudadanía ni la residencia legal. La ley propuesta pretende solucionar este problema y reconocer los derechos de un segmento de población que ha sufrido mucho y que ha contribuido a mejorar la vida de la gente en ambos lados de la frontera.

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*Kalani Hawks vive Estados Unidos, donde ejerce como abogada en el estado de Texas, de donde es originaria. Graduada en Relaciones Internacionales y Filología Hispánica por la Tufts Universty y en la Escuela de Derecho de la Universidad de Texas, siempre ha tenido un gran interés por otras culturas. Comprometida con la situación de los migrantes en su país, Kalani representa a sus clientes ante los tribunales de inmigración de EE.UU. y, tras haber vivido en Texas la mayor parte de su vida y haber sido testigo del sistema actual de primera mano, se considera una firme defensora de la reforma migratoria.


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