Libertad de prensa en Venezuela, cuestión de ideología

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Los medios de comunicación venezolanos se han convertido en el escenario donde los actores políticos trasladan la lucha por convencer a la población de sus argumentos. La libertad de expresión es constantemente un tema de debate entre el oficialismo y la oposición, entre los afines y los opositores al gobierno.

Por Noel Corregidor/ Laura Martínez*.

“¿Cómo es que a un canal de noticias se le prohíbe transmitir en vivo la inmediatez de la noticia? ¿Qué tipo de periodismo es ese?, por Dios”. Quien se expresa así de contundente es Francisco Bautista, un periodista venezolano tras su salida del canal de noticias Globovisión. La lucha por el control de la información es un campo de batalla presente en Venezuela desde la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999. El presentador del programa Buenas Noches ha sido despedido un mes después de la adquisición de la cadena por Juan Domingo Cordero, empresario afín al gobierno bolivariano, con motivo de unos comentarios críticos de Bautista hacia el nuevo ejecutivo de Nicolás Maduro. “Me dijeron que el canal era un partido político y tenía responsabilidad de lo que pasaba en el país. Me dijeron que yo difamaba y me burlaba de la gente”, señaló el periodista al periódico El Nacional.

Con Globovisión desaparece el último canal televisivo abiertamente crítico con el oficialismo, justo cuando se cumplen seis años del polémico fin de las emisiones de Radio Caracas Televisión (RCTV), al no renovársele la licencia en 2007. Para Laura Artal, periodista de Venevisión, cadena privada que pertenece al grupo Cisneros; la venta de Globovisión era un desenlace obvio: “Desde hace años, el Gobierno ha venido poniendo multas impagables al grupo, la presión era insoportable”.

La posición que tomó Globovisión en el golpe de estado del 2002 contra el fallecido Chávez marcó la relación entre el presidente del grupo, Guillermo Zuloaga, y el mandatario venezolano. “Globovisión hizo, desde el año 2000, una crítica feroz a Hugo Chávez Frías, año tras año, con apelativos a su persona que en muchos países hubieran supuesto muchos problemas a un medio de comunicación que hiciera lo mismo a su máximo mandatario”, afirma Javier Bernabé, analista de política internacional especializado en América Latina. “Si estos hechos no son ejemplos de libertad de expresión, habría que saber cuáles sí lo son”, añade. Los continuos procesos judiciales y las amenazas de no renovar la concesión para seguir emitiendo comprometieron la viabilidad de la empresa, contemplando Zuloaga la opción de la venta del canal como la única salida posible.

La polarización de los medios

Andrés Cañizález, investigador de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), en una entrevista para Venevisión, afirma que en una sociedad enfrentada y divida “los medios deberían ser más proactivos en presentar los distintos puntos de vistas y no presentar solo una visión de lo que está ocurriendo”. Para Cañizalez, la polarización se acentuó durante las pasadas elecciones: “Lamentablemente en la campaña hubo un desbalance informativo tanto en los medios públicos como en los privados”. El investigador puso de manifiesto la importancia de la televisión como medio de comunicación principal mediante el cual el venezolano común se informa. Al hilo de ello, apunta que “esto le otorga a un canal de televisión un desafío importante para informar de manera plural sobre lo que ocurre en Venezuela, los sucesos políticos, económicos o sociales”. Ser un medio de comunicación público o del estado debería dar cabida, en opinión del investigador, a ofrecer más voces de la sociedad venezolana.

Para la socióloga y coordinadora del Observatorio Global de los Medios de Venezuela, Maryclein Stelling, “en el país se manejan dos medias verdades, la del SIBCI y la de los medios privados“, según declaró en una entrevista realizada en el programa ‘Toda Venezuela’, para la cadena pública Venezolana de Televisión (VTV). El Sistema Bolivariano de Comunicación e Información (SIBCI) es el conglomerado que aglutina a todos los medios públicos gestionados (CONATEL regula a todos) por el gobierno. Stelling estima que la división de los medios de comunicación provoca que “el ciudadano común quede atrapado en esa mitad”, con la consecuente desinformación. “Tú lo que haces es que tiras tu ancla en los medios de la oposición o tiras tu ancla en el SIBCI y no contrastas”, añade la socióloga, en referencia a la conducta de los ciudadanos venezolanos con los medios, indicando, por otra parte, que esto se debe a la disonancia y angustia que le crea a una persona encontrarse en mitad de dos “verdades”. “Los ejércitos son los medios, los profesionales de la prensa son la carne de cañón y las víctimas son la ciudadanía”, concluye la socióloga.

El papel de los periodistas

En su informe anual de 2013, Reporteros Sin Fronteras (RSF) situó a Venezuela en el puesto 117 de 164, por detrás de países de la región como Perú (78) o Bolivia (109), pero en mejor posición que Ecuador (119) o Colombia (129); apuntando al conflicto abierto entre algunos medios privados y el gobierno como un problema para que los periodistas puedan ejercer su labor. Juan Carlos Monedero, profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense, tildó de “parcial y empresarial” el informe de la organización de origen francés, puesto que RSF está influido por la SEPI, una organización de empresarios de medios. “No hay persecución a la prensa como en Colombia o México, donde son asesinados, y eso genera menor ruido”, señala Monedero.

La polarización de los medios de comunicación ha ido creciendo en los años que estuvo Hugo Chávez de presidente, según expresa Lorena Arraiz, periodista de RCTV durante tres años. Arraiz advierte que la beligerancia informativa de los medios contra el adversario ha eliminado la función de “perro guardián” del periodista respecto al poder. Lejos de esa tarea, los periodistas ahora en Venezuela han tomado partido por uno de los bandos. Arraiz cree que ya no hay periodistas críticos, sino periodistas de la oposición o del Gobierno. Su propuesta es devolver al comunicador social su papel original y que éste deje de ser el adalid de las ideas de los políticos de turno: “Nos debemos a la sociedad, debemos ser su voz a la hora de contrarrestar el poder”.

Monedero coincide con la ex trabajadora de RCTV en que los medios de comunicación han dejado de estar al servicio de la ciudadanía. En cambio, para el profesor de la Complutense, estos medios conforman un modelo asimilacionista que responde a intereses estatales. “Al caerse la IV República, los medios asumieron el papel de partido de la oposición (…) se comportan de manera agónica, en una lucha sin cuartel y durísima (…) lo que lleva a los medios públicos a contrarrestarlo”, argumenta Monedero, quien señala que de esta forma se acaba perdiendo la objetividad en ellos.

En este contexto se enmarca la prohibición a los medios de comunicación de la oposición de acudir a las ruedas de prensa del gobierno, así como que la oposición no permita que los medios públicos acudan a sus actos. Para Javier Bernabé, estos hechos son “parte de una ‘guerra mediática’ que está haciendo muchísimo daño a la información en Venezuela”. Además, el analista indica que vetando la posibilidad de preguntar a los medios que no sean afines “se destruye un pilar de la democracia y de la democratización de la información”. La polarización política se traslada inevitablemente al plano mediático y el deber de la información “queda relegado a un segundo plano por la convicción política personal”, lamenta Arraiz.

El Instituto de Prensa y Sociedad de Venezuela (IPYS), una ONG que defiende la libertad de prensa en el país, denunció que, durante los primeros cinco meses de 2013, ha recogido 136 casos de ataques a la libertad de información en Venezuela. El IPYS destacó que la mayoría de los casos se produjeron durante el mes de abril, coincidiendo con la cita electoral, y alertó que debido a la polarización social “ha habido hostilidad de actores de diversos sectores político-partidistas, hacia periodistas y medios de comunicación”.

Libertad periodística e intimidad

En palabras de Monedero, la libertad de prensa se ve seriamente amenazada en los medios televisivos, ya que estos son los que tienen más impacto en la población y en las redes sociales. Laura Artal se manifiesta en el mismo sentido: “en Venezuela hay libertad de expresión porque en la calle puedes hablar de cualquier tema sin problemas”, pero señala que en las televisiones y las radios tus opiniones están más vigiladas. Para ello, pone de ejemplo la reciente salida de Mario Silva y el fin de su programa La Hojilla de la cadena pública Venezolana TV. Tras la difusión de un audio telefónico donde Silva denunciaba divisiones y hacía referencia a casos de corrupción en el seno del gobierno, la cadena pública ha decidido que el programa diario, de contenido político y abiertamente chavista, fuese suprimido. Este cese ha indignado también a medios cercanos al chavismo, como el periódico Aporrea, que condenó el “ensañamiento contra Mario Silva”.

Janette Andrade, secretaria de comunicaciones del Colegio Nacional de Periodistas (CNP), apunta que la Constitución establece que todos los ciudadanos tienen el derecho de estar informados “veraz y oportunamente”. A su juicio, en Venezuela existe libertad de expresión pero el problema sigue siendo que hay periodistas a los que se les acosa verbalmente, por teléfono o son víctimas de descalificaciones e incluso se les agrede. “Nadie puede ser perseguido por su desempeño laboral o ser coaccionado por denunciar lo que sucede”, señala Andrade, quien mostró su profundo desacuerdo ante la prohibición a los periodistas de acceder libremente a la Asamblea Nacional. Este suceso viene a raíz de la negativa del Parlamento de dejar entrar a la periodista Maru Morales, del diario El Nacional. “La libertad de expresión es un derecho de los ciudadanos, no de los periodistas. No solo es nuestro problema, sino de los ciudadanos”, comentó Morales ante la prohibición de acceder al Parlamento.

El Observatorio Global de Medios de Venezuela publicó un comunicado, bajo el título “La libertad de expresión y el derecho a la información en Venezuela”, en el cual se hacía mención a las agresiones sufridas por los periodistas en el ejercicio de su función. En el comunicado se indica que los actos de violencia de grupos civiles han venido motivados “por la convicción de haber sido estos a su vez agredidos por contenidos informativos: unos, por los medios oficiales; otros, por los medios empresariales”. Desde el Observatorio se insta a poner fin a esta espiral de violencia que merma el libre ejercicio de la profesión periodística. Para ello, el informe resalta la necesidad de que los medios de comunicación vuelvan a su labor informativa y abandonen la beligerancia y que los periodistas respeten el código ético, sin proferir insultos u amenazas contra sus oponentes.

Este tipo de acontecimientos provocan, según Max Romer, que la ciudadanía venezolana viva en un estado de sospecha permanente, donde la libertad del individuo pasa por su voluntad de mantenerse en silencio. Por otro lado, Javier Bernabé indica que en el país latinoamericano “la lucha política y social es tan profunda y tan amplia, que vicia muchas posturas de los venezolanos y las venezolanas, chavistas y anti chavistas, que influye definitivamente en su manera de analizar la realidad que les rodea”, añadiendo que ello puede conllevar a crear cierta psicosis entre diversos grupos poblacionales.

En Venezuela, las redes sociales Twitter y Facebook juegan cada vez un papel mayor a la hora de comunicar. Los periodistas ven a veces limitado su papel, y según señala Romer, esto lleva a que hiervan las redes sociales. De este modo, “cualquiera que sea un vocero medianamente autorizado se convierte en informador”, agrega. Asimismo, la red social ha servido de plataforma para que numerosos venezolanos divulguen la información que consideran pertinente. Javier Bernabé destaca que el papel de las redes sociales en el ámbito comunicacional es cada vez mayor en el país caribeño, destacando que estas “han sido una herramienta muy útil para la oposición”.

Juan Carlos Monedero considera que en Venezuela se está viviendo un proceso donde “lo viejo no termina de marcharse y lo nuevo no termina de llegar. Mientras tanto es una lucha que puede decantarse hacia la profundización de la democracia o hacia la involución”.

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*Laura Martínez y Noel Corregidor son periodistas especialistas en información internacional y países del sur. Noel trabaja para la revista Estrategias de Inversión mientras compagina estudios de Geografia e Historia por la UNED. Laura ha trabajado para la agencia EFE  y es especialista en geopolítica mundial y derechos humanos. Le apasiona América Latina. 


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