Gema Tabares: “El periodismo indígena denuncia el tratamiento colonialista y racista de la información”

Por Nylva Hiruelas.*

En un panorama informativo conformado por grandes medios de comunicación, en el que la información queda sometida a los intereses de estos monopolios y de otras grandes empresas, el periodismo termina por desinformar sobre las diversas realidades: entre ellas, aquellas que involucran a los pueblos indígenas. De ahí, surge el nacimiento del “periodismo indígena”, que ha cobrado relevancia y espacio a nivel del continente con la celebración, en octubre de este año, en Oaxaca (México) de la II Cumbre Continental de Comunicación Indígena del Abya Yala.

Éste es un término, que en la lengua del pueblo kuna, originario de la Sierra Nevada, en el norte de Colombia y Panamá, significa “tierra en plena madurez o tierra de sangre vital”, que incluye a todos los pueblos y nacionalidades que habitan desde el Ártico hasta la Patagonia-, dando continuidad al mandato establecido en la anterior Cumbre celebrada, en noviembre de 2010, en el Resguardo Indígena de La María Piendamó, Cauca (Colombia).

Foto cumbre 1

La comunicación adquiere dimensiones rituales dentro del marco de la cosmovisión de los pueblos y nacionalidades. Uno de ellos es el “Ritual de Armonización”, cuya finalidad consiste en solicitar permiso a la madre naturaleza y los espíritus mayores para poder llevar a cabo actos informativos. Fotografía cedida por Gema Tabares.

Gema Tabares Merino es doctora en Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma de México y profesora en la Universidad de los Pueblos del Sur, del estado de Guerrero (México); autora del libro, Periodismo Indígena: la minga de pensamientos y acciones sobre la comunicación indígena, y colaboradora en otras  publicaciones como, “Periodismo indígena, una propuesta desde las cumbres de comunicación de Abya Yala”, analiza en profundidad la propuesta de un nuevo quehacer informativo: el periodismo indígena.

 P.- ¿Qué se entiende por periodismo indígena y qué objetivos persigue?

 R.-El periodismo indígena representa la afirmación de los pueblos y nacionalidades indígenas en el ejercicio de su derecho a la autodeterminación en materia comunicacional. Este periodismo tiene como base los principios de la comunicación indígena,  enunciados en la Declaración de la última Cumbre Continental de Comunicación Indígena del Abya Yala. Este nuevo tipo de quehacer periodístico representa un espacio permanente para realizar la minga [en quechua, significa trabajo en colectivo] de pensamientos y acciones sobre la comunicación indígena.

El periodismo indígena no concibe  la comunicación como un servicio comerciable mediante el cual generar ganancias financieras. Entiende el periodismo como la base de la oralidad que estructura las cosmovisiones de los pueblos y nacionalidades del Abya Yala, mediante la producción y transmisión de sus saberes ancestrales, sus idiomas y sus culturas en general.  En otras palabras, busca fomentar la solidaridad popular y romper con los mecanismos mediáticos de reproducción del racismo.

Abya Yala surge como una nueva noción geográfica que constituye un producto teórico de los movimientos indígenas por reafirmar su identidad y re-apropiarse de su cultura. En este sentido, se construye como una manera interna de autodenominación, al representar el conjunto de los pueblos y nacionalidades presentes a nivel continental, desde la Patagonia hasta el Ártico.

 P.- ¿Qué razones o factores han impulsado la necesidad de que exista un periodismo que se reivindique como indígena?

R.-El fenómeno general de la llamada globalización contribuyó al surgimiento de una nueva identidad sobre bases étnicas. Paralelamente, la implementación de políticas públicas neoliberales fomentó la generación de nuevas formas de exclusión social. En este contexto, remitiéndonos al movimiento indígena ecuatoriano, no sólo desarrolla interacciones estratégicas con la autoridad pública del Estado, sino que se enfrenta también con poderes fácticos, que participan de la toma de decisión política al margen de las reglas del juego democrático.

Por ejemplo, en el caso de Ecuador, como son las empresas transnacionales (con conflictos socio-ambientales producidos por Chevron-Texaco, Sarayaku), el narcotráfico, grupos insurreccionales, paramilitares, y también a medios masivos de comunicación. Por tanto, los comunicadores miembros de los pueblos y nacionalidades indígenas de este país buscan el planteamiento de alternativas al quehacer periodístico tradicional. El mito de la neutralidad periodística, alimentado por las creencias de la comunicación convencional se desvanece. El periodismo indígena se inscribe con nitidez en un sentido favorable a la lucha emprendida por los pueblos y nacionalidades, y contra las sucesivas formas históricas de opresión.

P.- ¿Cómo han representado los medios convencionales a los pueblos indígenas y a sus luchas?

R.- La tarea del periodismo indígena consiste en la denuncia del tratamiento colonialista  y racista de la información. Los pueblos y nacionalidades indígenas sufren un tratamiento mediático que distorsiona la información vinculada con sus culturas, presentándola con connotaciones negativas o peyorativas.

Resulta ilustrativo mencionar el tratamiento informativo que dieron los medios de comunicación ecuatorianos al tema de la administración de justicia indígena. Presentan como una degeneración cultural el ejercicio de los derechos judiciales, propios a los pueblos y nacionalidades, y que son amparados por la Constitución del 2008 [aprobada bajo el mandato de Rafael Correa]. Los medios convencionales fomentaron una confusión deliberada en los imaginarios colectivos de los lectores de tal forma que al hablar de administración de justicia indígena se pensara en prácticas ilegítimas de tortura y linchamiento.

En las informaciones y noticias de los medios de comunicación subyace una visión etnocentrista  que abraza la hegemonía cultural de lo blanco-mestizo, y tiende a desligar  lo indígena hacia lo indio, mostrándolo con cierta inferioridad natural y su cultura como babarie.

En suma, cuando no son simplemente invisibilizados los temas relacionados con lo indígena, padecen un tratamiento mediático que reproduce, en gran medida, el racismo característico de la institucionalidad colonial. La hostilidad inherente a este contexto mediático, tanto global como nacional, conlleva la vulneración sistemática de los intereses de los pueblos y nacionalidades indígenas.

P.- ¿Existe algún ejemplo exitoso de periodismo indígena?

R.-Recordemos que las características del periodismo indígena radican en una iniciativa para promover técnicas y métodos de comunicación propios a las cosmovisiones y culturas de los pueblos y nacionalidades. Existen ejemplos de proyectos contrahegemónicos de comunicación, como lo es el periodismo indígena. No podría asegurarte si estos ejemplos son “exitosos” o no, tal y como me preguntas,  pero sí puedo mencionarte que esos ejemplos de periodismo indígena en el Abya Yala disponen de cierta afinidad para articular “esfuerzos y redes” a favor de los sectores sociales vulnerables, como son los pueblos afro-descendientes, las comunidades campesinas, y otros grupos sociales cuyas luchas convergen hacia los intereses y cosmovisiones de los pueblos y nacionalidades indígenas.

Por ejemplo, existen consejos, organizaciones, redes, y asociaciones que se encuentran realizando esta propuesta de comunicación indígena, por mencionar algunos: el Consejo Regional Indígena del Cauca, filial de la Organización Nacional Indígena de Colombia, la Asociación de Medios de Comunicación Indígena de Colombia, la Red de Comunicadores Interculturales Bilingües del Ecuador; Radio Nandhia en Oaxaca. La Red de Comunicadores Indígenas del Perú, Tejido de Comunicación, entre otras.

Todos ellos consideran la comunicación como un derecho que debe ejercerse con autonomía, con profundo respeto al mundo espiritual, así como a la pluralidad cultural y lingüística de los pueblos y nacionalidades indígenas. Además, es concebida como un poder para incidir en la sociedad y la formulación de políticas públicas que garanticen el derecho de acceso a los medios de comunicación.

El periodismo indígena pretende por tanto romper con los cercos informativos impuestos a lo largo del continente, además de hacer frente a la concentración y manipulación de la información que mantienen los grandes monopolios de la comunicación capitalista.

 P.- ¿En qué se diferencia el periodismo indígena del comunitario?

R.- Lo que diferencia a ambos periodismos es el tipo de comunidades que se ven involucradas en la producción de informaciones.  En este sentido, el periodismo comunitario encuentra su ámbito de acción en comunidades diversas: ya sea a nivel del barrio urbano, la cooperativa agrícola, la fábrica, el gremio profesional, la asociación deportiva, caritativa o cultural. Por lo tanto, las demandas informativas de los pueblos y nacionalidades indígenas quedan desatendidas.

Además, las tecnologías que usan ambos tipos de periodismo son diferentes: el periodismo comunitario privilegia una producción radiofónica de la información mientras que, el periodismo indígena tiende a ocupar espacios virtuales (Internet).

Los espacios virtuales se involucran aquí con los territorios ancestrales como lugares legítimos desde y para los pueblos y nacionalidades, con el fin de compartir experiencias, problemas y aspiraciones en el campo de la comunicación. También para la formulación de planes y estrategias, al servicio de los intereses de las comunidades indígenas. Con el uso de Internet, el periodismo indígena puede crear una plataforma capaz de articular esfuerzos a nivel del Abya Yala. En este sentido, el periodismo indígena, busca superar la visión de un periodismo comunitario.

P.- ¿Se está garantizando el derecho a la libertad de expresión de los pueblos indígenas?

R.- Para los pueblos y nacionalidades, el derecho a la libertad de expresión aún no encuentra un pleno sentido de aplicación, vigencia y ejercicio. Por lo tanto, no constituye un derecho adquirido, sino un derecho por conquistar. Uno de los aspectos claves de la “lucha política” de los pueblos y nacionalidades indígenas radica en exigir a las autoridades del Estado la formulación y expedición de políticas públicas que aseguren el ejercicio del derecho a la comunicación.

En efecto, la cuestión de la libertad de expresión, en la actualidad, sigue presentando dimensiones problemáticas. La labor de los comunicadores indígenas interculturales participa de esta necesaria conquista. Dicho esto, lanzo una pregunta para reflexiones generales: ¿Cómo hablar a priori de libertad de expresión para “grupos históricamente menos favorecidos” dentro de una sociedad desigual?

El reconocimiento del derecho a la comunicación de los pueblos indígenas es aún una lucha vigente, constante, una lucha donde los comunicadores indígenas nos enfrentamos al desmantelamiento de los medios comunitarios, las amenazas, los asesinatos y una represión gubernamental permanente.

P.- ¿Cómo se desarrolló  el proceso de reconocimiento del derecho de los pueblos indígenas a la libertad de expresión y comunicación?

R.-Existe una serie de organismos y mecanismos internacionales que tienen como función principal la promoción del derecho a la libertad de expresión. Las diferentes declaraciones internacionales en la materia se orientan a “difundir y legitimar”, y hasta “recalcar”, el derecho de toda persona a buscar, recibir y difundir información y opiniones “libremente”. Sin embargo, hay que explicar que esta primera interpretación histórica sobre el derecho a la libre expresión pertenece a la tradición liberal de pensamiento.

Es decir, es defendida como un derecho individual, algo que no coincide con el holismo de las cosmovisiones de los pueblos y nacionalidades indígenas. Así, a partir de los años noventa se empezó a repensar este derecho con el objetivo de integrarlo a los derechos colectivos. Un paso importante, pues se remite de esta manera a “otras formas de ciudadanía colectiva”, como sostiene una publicación realizada por  la fundación Tukui Shimi. Se desafiaba así la concepción que defiende una visión de ciudadanos individualizados.

Foto cumbre 2

La celebración del rito otorga validez a la comunicación indígena, que adquiere sentido al inscribirse en el marco de la cosmovisión, lenguas y culturas de los pueblos y nacionalidades del Abya Yala. Fotografía cedida por Gema Tabares.

Esta defensa fue asumida en primera instancia por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En efecto, la adopción del Convenio Internacional del Trabajo 169 contribuyó, en gran medida, a la generación de una reflexión en torno a los derechos de los pueblos y nacionalidades indígenas. La ratificación de este documento supone un nuevo recurso para el movimiento indígena en su afán de defender derechos colectivos propios.

Así ocurrió en Ecuador, que a partir de la ratificación de este Convenio en 1998 hasta la promulgación de la nueva Constitución política en 2008, los derechos colectivos de los pueblos y nacionalidades de este país pasan a un primer plano y se convierten en cuestión legítima sobre la mesa de discusión de la vida política nacional.

Pero es con la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas del 2007 cuando el derecho a la libertad de expresión aplicado a los pueblos y nacionalidades adquiere significado de derecho. Este documento afirma que los pueblos indígenas tienen derecho a establecer sus propios medios de información, en sus propios idiomas y a acceder a todos los demás medios de información no indígenas sin discriminación. Encomienda a los Estados además, a adoptar medidas eficaces para asegurar que los medios de información públicos reflejen debidamente la diversidad cultural indígena.

 P.- En México, ¿El Estado ha adoptado medidas para que los pueblos indígenas puedan ejercer este tipo de periodismo?

R.- En México las  políticas públicas no se rigen por las orientaciones de la jurisprudencia internacional. Por lo que el fomento del Estado para la generación de medios de comunicación propios a los pueblos y nacionalidades, encuentra ciertas limitaciones. Por ejemplo, la reciente aprobación de la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones responde a los intereses políticos y económicos de los duopolios televisivos.

P.- Considera que el periodismo indígena representa el tipo ideal de medio intercultural de comunicación ¿A qué se refiere con esta afirmación?

R.-Este tipo de periodismo, llamado indígena, no representa una versión folklórica del periodismo convencional, sino un verdadero cambio paradigmático para el quehacer de la comunicación. Constituye un conjunto de prácticas e ideas innovadoras sobre cómo hacer periodismo, cuya innovación merece un tratamiento particular y diferenciado dentro de las ciencias de la comunicación.

Su labor revoluciona las maneras etnocentristas de concebir la comunicación mediante la construcción de un género heterodoxo de periodismo donde encuentra una nueva legitimidad la diversidad democrática, sea de contenidos, tipos de medios o paradigmas culturales.

 P.- ¿Se trata de un periodismo por y para los indígenas, o pretende influir en los  grandes medios?

 R.- Hay que recordar que el desafío de la interculturalidad no compete de manera exclusiva al quehacer periodístico de los pueblos y nacionalidades indígenas, sino al conjunto de los actores de la comunicación para poder establecer las pautas de un aprendizaje mutuo en materias de producción informativa.

Por lo tanto, el periodismo indígena, con mayor capacidad organizativa, deberá ser capaz de incidir en la producción de las agendas mediáticas, monopolizada en la actualidad por los medios masivos de comunicación. El objetivo central de la comunicación indígena, que busca romper los mecanismos mediáticos de reproducción del racismo, depende, en gran medida, de la eficiencia de la intervención de los pueblos y nacionalidades para la redefinición de los guiones informativos y sus contenidos, no sólo respecto de los temas relacionados con su vida, sino también en los temas generales de interés público.

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*Nylva Hiruelas (@nylvahb) es periodista, diplomada en Periodismo Preventivo, especialista  en Información Internacional y Países del Sur. Ha trabajado en Radio Nacional de España y en Survival.


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