Amparo Cadavid, comunicar para la transformación social

San Salvador, EL SALVADOR//

La colombiana Amparo Cadavid se define como anfibia o, lo que es igual, alguien capaz de bucear entre el activismo y la academia. Esta historiadora afirma que en ambos campos persigue un mismo objetivo: el cambio social. Su trabajo como profesora universitaria y las investigaciones sobre la comunicación para el desarrollo le han llevado desde su país natal a la española Universidad de Salamanca o lugares como Reino Unido, Bolivia o El Salvador. Aprovechamos su última visita al país centroamericano para charlar con ella sobre su experiencia y un particular modo de transformar la sociedad.

Amparo Cadavid, especialista en comunicación para el cambio social. Fuente: Captura Youtube

Amparo Cadavid, especialista en comunicación para el cambio social. Fuente: Captura Youtube

¿Qué es para usted la “comunicación para el desarrollo”, teniendo en cuenta las diferentes concepciones de “desarrollo” que existen?

Yo diría que es una comunicación al servicio de la construcción social, de la construcción de comunidad y de la transformación, versus una comunicación vista más como un negocio o como una industria del entretenimiento. Así sería como yo lo explicaría para que la gente vea por confrontación lo que es. Sin embargo, no se agota ahí. Es la comunicación al servicio de un proyecto social que busca transformar la sociedad.

¿Donde está la clave para atraer a las comunidades y que participen en ese proceso comunicativo?

Se necesitan una combinación de factores, donde tal vez el eje principal es tener una capacidad de convocatoria hacia las personas fundamentada, digamos, en posiciones muy legítimas de construcción de ciudadanía, de construcción de sociedad, en donde lo más importante es que tú interpeles a la gente para que participe y se sienta involucrada. Es una acción de puertas abiertas y de llamamiento: “Ven, vamos a hacer esto juntos, a conversar, a trabajar y a decidir en equipo”. Es, por tanto, una comunicación con propósito, no neutral, una comunicación que tiene una apuesta.

En su experiencia, ¿ese llamado ha venido más desde las comunidades, las organizaciones o los órganos institucionales?

Eso yo sí creo que viene de cualquier parte, no tiene que venir específicamente de un lado. Hay instituciones así como hay empresas, también industrias, que verdaderamente han ganado consciencia acerca de que la viabilidad de ellas depende de que la sociedad donde vivan y donde actúan sea una sociedad con unos mínimos de desarrollo y de bienestar, y que ellas tienen responsabilidad sobre eso. Esas son las empresas y las instituciones que comienzan a desarrollar estrategias de comunicación para el desarrollo. Muchas veces son las organizaciones mismas las que generan sus propias estrategias y medios.

Teniendo en cuenta su trayectoria en el campo de la comunicación para el desarrollo en Colombia, ¿qué experiencias recuerda que sean especialmente exitosas o de las que usted esté satisfecha de lo logrado?

Nosotros tenemos muchos medios comunitarios que son gestionados por las comunidades desde el comienzo y que les cuesta muchísimo trabajo vivir por la sostenibilidad, sobre todo económica, aunque ellos tengan legitimidad y participación social.

Radio comunitaria en El Salvador. Fuente: Facebook Arpas

Radio comunitaria en El Salvador. Fuente: Facebook Arpas

 Te digo, se han aliado en redes y tenemos medios comunitarios y regionales y también uno nacional. Esos medios han sido fundamentales y han hecho unos aportes increíbles a varias cosas, por ejemplo, a la creación de una conciencia ciudadana. Y hay muchas historias donde la gente cuenta cómo ha cambiado una comunidad cuando tuvo una radio comunitaria, cómo les ha ayudado a retomar las relaciones entre la gente, también muchas veces a evitar la violencia, a tomar decisiones colectivas de beneficio común.

Estoy en este momento pensando en un pueblito que estaba tan dividido políticamente, porque los dos sectores que estaban en competencia en las elecciones se tiraban a morir y el pueblo era completamente víctima de eso, porque cuando unos y otros estaban en periodo de elecciones, se armaban unas trifulcas tremendas.

La misma sociedad, a través de la radio comunitaria, comenzó a decir: “tenemos que cambiar esto, porque cada vez que tenemos elecciones, esto es un drama”. Entonces resolvieron desde la emisora convocar a los dos candidatos y decirles: “¿por qué no hacemos un programa en el cual ustedes le digan a sus seguidores que voten por quien quieran, pero que se respeten?”.

Cuando se metieron a la cabina a hablar, comenzaron a preguntarles quiénes eran y descubrieron que sus esposas habían sido compañeras en el colegio. Eso les juntaba y entonces comenzaron a reírse y a hablar no como contendientes, sino como personas del país. Los dos terminaron diciendo: “por favor, respeten al otro, no se peleen, voten por quien quiera, el que sea el mejor”. Eso resolvió el problema.

También, por ejemplo, esos rendimientos de cuentas que hace la comunidad a través de la radio. Le pide al alcalde que rinda cuentas de una u otra cosa y el alcalde tiene que ir a la emisora y decirle al público: “pasó esto y esto”. Digamos que eso es lo que llamamos una acción de comunicación para el desarrollo, que ayuda a que la gente crezca y tome conciencia de las cosas.

Escuela en Belén de los Andaquíes (Colombia). Fuente: escuelaaudiovisualinfantil.blogspot.com

Escuela en Belén de los Andaquíes (Colombia). Fuente: escuelaaudiovisualinfantil.blogspot.com

Te puedo hablar también de otro sitio en el sur de Colombia que se llama Belén de los Andaquíes, un pueblo de la selva que se convirtió en un espacio de tránsito de los cultivadores de coca. Por ahí pasaban los cultivadores y también los que fabricaban la base de coca y la sacaban.

Resulta que la comunidad de ese pueblo comenzó a darse cuenta que el único futuro que deparaba a sus hijos era el cultivar coca, ser coqueros, el fin del mundo de ellos estaba metido en un negocio ilícito, perseguido, donde tenían miles de problemas.

Entonces, en esa época se generó la emisora comunitaria. No podían luchar contra esa cultura de la coca, porque ¿cómo haces? Pero sí hacían visible en la sociedad lo que no era coca. Comenzó el programa de las mujeres, a hablar acerca de los remedios caseros, de las recetas de cocina y comenzó a hablar con los estudiantes, a ver cuáles eran sus tareas de matemáticas… y a los niños les pareció tan fascinante, que ellos llegaban todos los días y querían participar en la emisora.

Entonces le dieron dos horas el sábado, luego cuatro, luego una hora el martes, hasta que un día se dieron cuenta que la emisora la tomaron los niños y resolvieron crear una experiencia que fuera solo para los niños.

Ahí se inventaron una cosa que hoy se llama la Escuela Audiovisual Infantil de Belén de los Andaquíes, donde ya tienen por lo menos ocho años de funcionamiento. Ellos comienzan a narrar la otra Belén, no la Belén de la coca. Por ejemplo, comenzaron a contar de la señora que vende arepas. Y ahí le hacen un reportaje a la señora que hace arepas y luego lo pasaban públicamente.

El pueblo comenzó a verse a sí mismo, mucho más allá de un espacio de coca, y eso le generó una transformación en el pueblo absolutamente radical. Hoy es un pueblo conocido en Colombia porque hay una productora de cine infantil. Ellos se sienten muy orgullosos de ser así. Te cuento estas, pero hay otras experiencias.

¿Cómo se coordina ahí el trabajo con las instituciones, quienes suelen tener unos plazos, por ejemplo, para ejecutar determinado dinero?

Los plazos que se dan son muy cortos, porque esos plazos corresponden a los períodos de los alcaldes y de las instituciones en el poder. Ellos tienen la lógica de las votaciones. Nosotros no hemos podido comprender (y nos cuesta un trabajo tremendo) que las grandes transformaciones no sean de corto, sino del mediano y largo plazo y que todo requiere un proceso donde es posible que tengas que esperar diez años para ver un resultado que valga la pena.

Yo pienso que la comunicación para el cambio social puede nacer desde cualquier polo de la sociedad: puede nacer de la sociedad civil, las instituciones, las empresas, la iglesia, las entidades, las ONG. Y no importa dónde, así busque la participación comunitaria en la búsqueda de sus metas y por dónde queremos hacerlo. Eso hace comunicación para el desarrollo. Cuando una comunidad se ha empoderado lo suficiente para generar procesos de comunicación en su favor, que la haga visible, suficiente y convocante, ella va a pedirle cuentas a las instituciones y a todo el mundo, que es la meta final que queremos.


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Sobre Gloria Moronta

Licenciada en traducción e interpretación y especialista en información internacional. Curiosa y caminante. El Salvador me enganchó a la querida América. Contacto: gloria.moronta@hemisferiozero.com