En Uruguay, ¿no iban a legalizar la marihuana?

Parecía que la marcha de la marihuana 2013 en Uruguay sería la primera con la ley de regulación de la marihuana aprobada. Un texto anunciado por el gobierno de José Mujica en junio de 2012 en el que se discutiría tanto la legalización del autocultivo como la figura del Estado como productor y suministrador monopolístico. Los ojos del mundo viraban a este pequeño país del Río de la Plata y su novedosa fórmula alternativa para luchar contra el narcotráfico. Sin embargo, desde que comenzó el año no ha vuelto a sonar el tema a nivel internacional. ¿En qué ha quedado el proceso?

Fotografía: Santiago Mazzarovich

Fotografía: Santiago Mazzarovich

 

Por Paula Vilella*.

Montevideo, URUGUAY//  Junio de 2012. El gobierno de José Mujica anuncia ante los medios de comunicación un paquete de quince medidas “por la vida y por la convivencia”, presionado por la paranoia sobre la inseguridad que acucia a la población en este pequeño país del cono sur, uno de los menos violentos de América Latina.

Entre ellas, cae el bombazo: el ejecutivo propone regular el mercado de la marihuana con el objetivo de frenar el consumo de pasta base de cocaína, más barata, más adictiva, y asociada a los índices de delincuencia. Pero no solo eso, también se propone detentar el monopolio de su producción y distribución.

La noticia cae por sorpresa a la población, pero también a los movimientos sociales y actores políticos que venían trabajando desde hacía meses, paso a paso y con discreción, por la legalización del autocultivo, penado por la cárcel.

Las declaraciones del gobierno suscitaron debate, movilizaron en uno y otro sentido y agitaron el proyecto que ya se encontraba a vueltas en el órgano legislativo. Diciembre parecía una fecha clave para su aprobación, antes del cierre del año parlamentario. La legalización del aborto y la aprobación del matrimonio igualitario también estaban en agenda y 2012 cerró sin resolver este tema. Las organizaciones de incidencia política apuntan que las próximas semanas serán claves para su resolución, aunque el paso más difícil será convencer al Senado.

La pasada semana, organizaciones sociales y personas individuales lanzaron la Plataforma Uruguay por la Regulación Responsable. Achacan la disminución del apoyo social al desconocimiento del proyecto. Según resultados de una encuestadora nacional publicados en mayo, el 66% de la población está en contra mientras que sólo el 25% lo aprueba. Sin embargo, son optimistas: “La sociedad cambia de parecer al ver que hay un proyecto integral y bien fundamentado. Queremos dar argumentos e información para que la opinión que finalmente tenga cada persona al respecto sea con conocimiento de causa. No fomentamos el consumo, sino la regulación. Creemos que esta ley es beneficiosa para toda la sociedad, no sólo para los consumidores”, señalan desde la Plataforma.

El debate comenzó en 2013 mejor que en la segunda mitad del año anterior. Al menos, así lo considera Martín Collazo, de la organización Prolegal. “El ejecutivo incorporó una serie de elementos que tienen que ver con la salud pública y el derecho de los usuarios. Al mismo tiempo, los movimientos sociales comenzaron a manejar el argumento de los beneficios en la seguridad ciudadana. Hubo un buen diálogo, la discusión está mejor orientada y se está transmitiendo mejor a la sociedad”, apunta.

El fracaso del prohibicionismo

El pasado mes de marzo, Uruguay defendió ante la Comisión de Estupefacientes de Naciones Unidas su proyecto para regular la venta de cannabis ante el “fracaso de las políticas prohibicionistas y de la guerra contra las drogas”.

“La realidad es que el mercado de las drogas hoy está regulado de facto por el narcotráfico”, esgrimen desde la plataforma, que apuestan porque sea el Estado quien regule esta actividad.

De esta forma, aseguran que no solo se quitaría un bocado a la economía millonaria del narcotráfico, sino que se resolvería la contradicción de que para realizar un acto legal (consumir marihuana) haya que cometer un delito de plantar o recurrir al mercado negro.

 La Asociación de Estudios del Cannabis del Uruguay (AECU) defiende a los autocultivadores en conflicto con la ley alegando ante el juez que penalizar el cultivo implica impulsar a los consumidores a entrar en connivencia con el narco.

Prolegal también maneja sus argumentos en este terreno. Ven la regulación de la marihuana como una lucha social contra el narcotráfico que implica relaciones desiguales a todos los niveles (desde la geopolítica hasta la brecha social que une pobreza, microtráfico y vulnerabilidad e incrementa la población carcelaria de personas de bajos recursos). Piensan lo mismo de otras drogas como la cocaína, que proponen en los debates sobre el comercio y consumo, aunque no creen que la gente esté aún preparada para hablar sobre ella con la misma naturalidad. “Los cambios se hacen desde la base, sólo movilizando a la gente ésta puede mover gobiernos”.

El libro “Aporte Universitario al Debate Nacional sobre Drogas”, editado en 2012 por la UDELAR gracias a una propuesta realizada por alumnos activistas, aborda el tema desde distintos enfoques académicos como el derecho, la economía, la sociología o las políticas públicas.

Hacia una política de reducción de daños

Suena el móvil. Un mensaje de texto llega al aparato. La Junta Nacional de Drogas de Uruguay recomienda que si vas a beber alcohol durante los carnavales, lo intercales con agua y no olvides hidratarte. Forma parte del giro en el enfoque sobre las sustancias adictivas hacia una política de reducción de daños.

Santiago Mazzarovich

Fotografía: Santiago Mazzarovich.

“Uruguay se planta por la regularización”. Así se leía en la pancarta que encabezaba la marcha de la marihuana que recorrió el pasado miércoles las calles de Montevideo. Más atrás, sin embargo, otras pancartas. Y sobre el escenario, también, otras voces. Esas que niegan la regulación de la sustancia sino que abogan por la despenalización de su cultivo, tenencia y consumo. “No queremos que el Estado también se meta en esto, que nos dejen plantar y ya está. No es necesaria una ley. Los políticos son especialistas en hacer lo fácil complicado”, alegaba entre canción y canción un artista invitado a la celebración.

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Paula Vilella (@pvilella) es periodista ambulante, ahora afincada en Montevideo, donde trabaja como editora de vídeo en la mesa regional de AFP. Cada día más feminista y más feliz. Desde que le regalaron una Olivetti por su primera comunión, no ha podido dejar de escribir: www.paulavilella.com.


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