Venezuela, un mes después de la muerte de Hugo Chávez

Por Alberto Andreo*.

El 5 de marzo de 2013 es otra fecha histórica más en el calendario venezolano. Si acaso más importante que el 19 de abril, día de la declaración de Independencia, o el 17 de diciembre, fecha de la muerte del hasta entonces personaje de mayor relevancia de la historia del país caribeño, el Libertador Simón Bolívar. Este día de marzo, a las 4:25 horas de la tarde, el por entonces vicepresidente Nicolás Maduro, rodeado de toda la cúpula chavista interrumpe la vida de los venezolanos mediante el uso de una cadena nacional de radio y televisión para informar al pueblo del fallecimiento del líder de la revolución bolivariana, el presidente comandante, Hugo Rafael Chávez Frías.

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(VÍDEO DEL ANUNCIO. De izquierda a derecha y en primer término: Jorge Arreaza, ministro de Ciencia y Tecnología y esposo de la hija mayor de Chávez; Elias Jaua, ministro de Exteriores; Nicolás Maduro, vicepresidente de la República; Cilia Flores, procuradora general de la República y esposa de Maduro; Ernesto Villegas, ministro de Comunicación.

Caracas, VENEZUELA// Tras cerca de tres meses desaparecido de la escena, el presidente no juramentado pierde la batalla contra un cáncer del que todavía se desconocen los detalles. Casi 90 días en el que los venezolanos han sabido de la salud de su presidente, reelegido por una cómoda mayoría el 7 de octubre anterior, por los partes médicos que han ido leyendo tanto Nicolás Maduro como el ministro de Información, Ernesto Villegas. A parte de esto, cuatro fotografías, el 14 de febrero, en las que se veía al mandatario sonriendo animado mientras ojeaba el diario cubano “Granma” en compañía de sus dos hijas mayores, Rosa Virginia y María Gabriela. Lo demás, un silencio absoluto que ha alimentado decenas de teorías y rumores sobre la salud del dirigente y que lanza, tanto a sus seguidores como a sus detractores, a la búsqueda de información a través de médicos y periodistas que dicen tener fuentes dentro del grupo de personas que trataban a Chávez en La Habana.

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Hugo Chávez con sus hijas María Gabriela (izda) y Rosa Virginia (dcha) en La Habana.

 

Nada más conocerse la noticia el país entero se pone de acuerdo para cerrar todos los negocios y recogerse lo más pronto posible en previsión de eventos violentos. En la capital, Caracas, el transporte público y las comunicaciones se colapsan. Nadie puede ponerse en contacto con nadie. El nerviosismo es evidente durante la tarde y el vicepresidente Maduro se encarga de tranquilizar a la población informando de que ha ordenado a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y a la Policía Nacional Bolivariana (PNB) desplegarse para sofocar cualquier conato de violencia en el país.

Pero no todo el mundo se marcha a sus viviendas. Miles de partidarios del fallecido presidente comienzan a dirigirse hacia el punto neurálgico chavista de cualquier población venezolana: la Plaza Bolívar. En Caracas se llena en pocos minutos. Las imágenes de tristeza, desesperación y los vivas a la revolución, a Chávez, así como las llamadas a no dejar caer el movimiento alternativo bolivariano a pesar de la ausencia de su creador, se suceden.

A lo largo de la tarde noche comienzan a llegar los mensajes de condolencias y ánimo por parte de los líderes del mundo. El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama declara “su apoyo” al pueblo venezolano y “su interés” en el desarrollo de una “relación constructiva”. Por su parte, la máxima mandataria argentina, Cristina Fernández de Kirchner, suspende todos sus actos previstos con la intención de desplazarse lo antes posible a Caracas. El presidente de la vecina Colombia, Juan Manuel Santos, declara que “el mejor homenaje” será “alcanzar la paz” en su país. En referencia a los diálogos que mantiene su gobierno en La Habana con los dirigentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)

Destaca la aparición del gobernador del estado Miranda y ex candidato presidencial por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Henrique Capriles Radonski. Rodeado por la cúpula del partido  manda un mensaje de “respeto y responsabilidad a todos los venezolanos, sin divisiones ni discriminaciones”, tras enviar sus condolencias a los familiares. “Recogemos sus expresiones respetuosas de condolencia y las respondemos con buena voluntad”, contesta el vicepresidente Maduro.

A estas horas, el ministro de Exteriores, Elías Jaua, declara que Nicolás Maduro “asume como presidente” siguiendo así “el mandato de Chávez”, que asignó meses atrás al ahora ex vicepresidente como su heredero político y futuro candidato por parte de las filas oficialistas. La procuradora general de la República, Cilia Flores, esgrime el artículo 233 de la Constitución venezolana para defender a Maduro de los ataques de la oposición. “En el momento en que él (Chávez) desaparece físicamente, inmediatamente y de forma automática se pone en vigencia el artículo 233 que establece que se encarga el vicepresidente y por un lapso de 30 días se convocará a nuevas elecciones”, arguye.

El ya ex vicepresidente Maduro, a estas horas ha firmado un decreto como “presidente encargado” por el que se anuncian siete días de luto nacional y la suspensión de las clases en todo el país. Esta interpretación de la Constitución junto con las declaraciones en la capilla ardiente del ministro de Defensa, Diego Molero, en el que “ratificaba nuevamente” a la FANB de “revolucionaria, antiimperialista, socialista y chavista”, ponen a la oposición alerta ante lo que pueden ser posibles irregularidades. El secretario general de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo, critica las declaraciones del titular de defensa y recuerda el artículo 328 de la manoseada Carta Magna venezolana, por el que “la Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico”.

Todo esto solo es el presagio de la manifestación de amor y dolor del día siguiente. El 6 de marzo un auténtico mar rojo acompaña durante alrededor de ocho horas y varios kilómetros al cortejo fúnebre desde el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo hasta el salón principal de la Academia Militar. Precedido por Nicolás Maduro, vestido con una chaqueta con los colores de la bandera del país que tanto usó Chávez, y el presidente boliviano, Evo Morales (el primero en llegar a Venezuela tras saberse la noticia) el país entero muestra su adoración y tristeza por el líder perdido. El ataúd cubierto por una bandera venezolana y transportado por un coche fúnebre, llega totalmente sepultado en flores, banderas y todo tipo de prendas lanzadas por los seguidores durante el recorrido. El cordón de seguridad compuesto por militares tiene serios problemas para mantener a la gente a una distancia prudencial.

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“¡Chávez vive, la lucha sigue!”, “¡Chávez y Simón, juntos al panteón!” o “¡yo soy Chávez!”, son las frases más repetidas. Especialmente espectacular es la llegada de la comitiva al Paseo de los Próceres, lugar donde se desarrollan las marchas militares en las diferentes fechas patrias. Allí, al final del mismo, entre las dos monumentales columnas rectangulares en las que están grabadas las batallas más importantes de las independencias de los países bolivarianos y los nombres de los héroes caídos, se ha colgado una enorme bandera venezolana que saluda al fallecido presidente. Ahí, dando sombra a las estatuas de los héroes de la independencia venezolana que reposan a sus pies.

Cientos de miles se agolpan desafiando el intenso calor mientras se desgañitan cantando los temas del interprete oficioso de la revolución: el venezolano Alí Primera. Cada poco, resuenan las palabras del himno nacional “Gloria al bravo pueblo” y el “himno del Batallón Bravo de Apure”, tema que se pudo escuchar cantado por el mismo Chávez, el pasado 8 de diciembre de 2012, durante la que fue su última aparición pública y en la que designó a Nicolás Maduro como su sucesor.

A pesar de la tristeza, el cortejo transmite cierto aire de reafirmación política por parte de los seguidores oficialistas. Los colores, las consignas, las fotografías, la música. Se tiene la sensación de que el chavismo cierra filas. Llora pero se reconforta. Se apoya mutuamente. “No permitiremos que regrese la derecha”, podría ser el mensaje que envía al país y al mundo la muchedumbre roja.

Sobre las 6 de la tarde la comitiva llega a la Academia Militar. El cordón dispuesto para impedir que la gente se acerque se desborda y cientos de venezolanos pueden acercarse a ver como su líder es introducido en el recinto castrense. En él, los familiares de Hugo Chávez, encabezados por la incosolable madre, Elena, junto con los presidentes de Uruguay, José Mujica; de Bolivia, Evo Morales y de argentina, Cristina Fernández de Kirchner, inician las guardias de honor junto al féretro. En la primera y más emotiva, los cuatro hijos del presidente: Rosa Virginia, María Gabriela, Hugo Rafael y Rosinés.

En este momento, en las redes sociales, entre los antichavistas levantan ampollas dos cosas: el brazalete con los colores de la bandera, conmemorativo del golpe de estado dado por Chávez el 4 de febrero de 1992, que lleva en su brazo izquierdo la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, y la ausencia de un representante de peso del principal aliado del país, Cuba. El gentío para ver el cuerpo de Hugo Chávez es ya enorme.

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Tibisay Lucena (en la izquierda) con el brazalete conmemorativo del golpe de Estado del 4 de febrero de 1992.  (Captura de la retransmisión del canal venezolano VTV).

El jueves se despereza con colas kilométricas a lo largo del paseo de los Próceres. Miles de personas ya han desfilado por la capilla ardiente y decenas de miles están llegando desde todo el país a presentar sus respetos al precursor de la revolución bolivariana. A la par, las delegaciones internacionales ya están llegando al aeropuerto internacional Simón Bolívar, a 30 minutos de Caracas. Elias Jaua, como ministro de Exteriores del país, se apresura a recibirlos.

 Cerca de las cinco de la tarde, el presidente encargado, Nicolás Maduro, informa   que la capilla ardiente “se extenderá por una semana más” y que el cuerpo de Hugo Chávez “será embalsamado” para que “quede abierto eternamente al pueblo así como está Ho Chi Min, Lenin o Mao Tse Tung”.

 Horas después, es el presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, el que aparece ante los medios para informar de que Nicolás Maduro “será juramentado” como presidente encargado del país el día siguiente en un salón de la misma Academia Militar. Responde así Cabello a las afirmaciones de las oposición de que él es el que tiene que ser juramentado para ser presidente, según el artículo 233 de la Constitución.  “Es muy clara en lo que hay que hacer (la Constitución), que no es otra cosa que juramentar al compañero Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana para que él haga el llamado a elecciones en los siguientes 30 días”, afirma.

Además, recogiendo uno de los gritos más repetidos durante el traslado del cuerpo el día anterior, “Chávez y Simón, juntos al Panteón[1]”, el presidente de la Asamblea informa de que harán “todo lo que tengan que hacer para rendirle los honores al Comandante (Chávez)”. “Si hay que enmendar la Constitución, aquí están los mecanismos”, añade. “Este pueblo pide a gritos, en la calle, que el presidente acompañe al Libertador (Bolívar)”, sentencia.

Pocas veces en su historia Venezuela habrá tenido a tantos mandatarios, de tanto peso y de ideologías tan dispares juntos en su país. Desde el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, hasta el príncipe Felipe de Borbón de España, pasando por el máximo mandatario mexicano Enrique Peña Nieta o la presidenta brasileña Dilma Rousseff. Más de 50 delegaciones internacionales confirman su presencia en los actos del viernes. Junto con la de destacados personajes de la cultura y el deporte nacional y algunos internacionales, como el actor y director estadounidense Sean Penn.

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Cargos en el funeral. En la primera fila, a la derecha, la familia, a la izquierda, Nicolás Maduro y los representantes de las Delegaciones Internacionales. Asociación venezolana de noticias.

Poco antes del inicio, el diputado de la MUD, Ángel Medina, informa de que el bloque opositor en pleno no acudirá al acto extraordinario de juramentación de Nicolás Maduro como presidente encargado de la República en la Academia Militar. La oposición responde de esta forma al dictamen del TSJ por el cual, cuando Maduro sea nombrado máximo mandatario del país podrá presentarse a las elecciones sin separarse de su cargo, de forma contraria a lo estipulado en el artículo 229 de la Constitución venezolana. El excandidato por la MUD, Henrique Capriles Radonski escribe en su cuenta de twitter: “La sentencia del TSJ emitida minutos antes de iniciar el funeral del Pdte es un FRAUDE constitucional y así lo denunciamos al mundo”.

A las 12 del mediodía se inicia la cadena nacional de radio y televisión con la que da comienzo el  funeral de estado. A renglón seguido, la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, dirigida por el famoso director venezolano Gutavo Dudamel, enfila los acordes del himno nacional “Gloria al Bravo Pueblo”. En la primera fila se puede ver a la familia del fallecido presidente y a los principales actores políticos del chavismo, encabezados por Nicolás Maduro. Tras ser presentados los asistentes, Maduro recibe una réplica de la espada de Simón Bolivar que deposita sobre el ataúd de Hugo Chávez junto con varios ministros. Se suceden las guardias de honor en torno al féretro, iniciadas por los representantes de los países que componen la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y finalizadas por una representación de los principales personajes de la cultura y el deporte del país, tales como el mismo Gustavo Dudamel, el piloto de fórmula 1 Pastor Maldonado o el medallista olímpico Rubén Limardo.

La música llanera, preferida de Chávez, entra en escena gracias a la voz de Cristóbal Jiménez, que da paso al inicio del rito religioso de la mano del obispo Mario Moronta. Una vez terminado, toma la palabra Nicolás Maduro, que hace una encendida defensa del presidente muerto: “Chávez dio toda su vida, su cuerpo, para los oprimidos, para los pobres. Hugo Chávez fue un cristiano auténtico, de la calle, un redentor, un protector de los pobres de la Tierra y todas las tierras del mundo”; así como de su ideario político: “Chávez jamás mintió en política, ni en su vida. Cuando descubrió que con el capitalismo era imposible sustentar las democracias, dijo, en diciembre de 2004, ‘voy a levantar las banderas del socialismo (…) y construir ese sueño de la humanidad’. Es un sistema de principios, de valores”.

Con un “Chávez vive. La lucha sigue. ¡Qué viva nuestro pueblo, qué viva el amor y la unión! ¡Hasta la victoria siempre, comandante!”, finaliza Maduro su intervención de alrededor de media hora, en lo que es interpretado por muchos como su presentación política a nivel internacional. A continuación él mismo le entrega, acompañado de la cúpula chavista, la réplica de la espada de el Libertador a Elena Frías, madre del fallecido comandante. Para finalizar, la orquesta Simón Bolívar entona “Alma llanera”, considerada como el segundo himno del país.

Pasadas las dos de la tarde se da por finalizado el funeral de estado. Tiempo después, el presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, informa a través de su cuenta de twitter de que la juramentación prevista para las siete de la noche en la Academia Militar se traslada a la Asamblea Nacional.

Antes de esa hora, se da la tan esperada rueda de prensa de Henrique Capriles, líder opositor, en la que carga duramente contra el TSJ y el futuro presidente encargado: “Que el mundo conozca estos abusos. Yo lo he calificado de fraude constitucional. El Tribunal, la única institución que trabajó hoy en el país (por el luto nacional), dictó una sentencia. Un fraude que habla de lo que va a pasar dentro de un rato (la juramentación)”, y sigue con Maduro: “a ti no te eligieron presidente. Ya se encargará el pueblo de juzgar, además, la muerte del presidente con fines electorales, propagandísticos. Ustedes no son el pueblo. Ustedes no deciden quién es el presidente. ¿Cuál es el miedo, Nicolás? Somos respetuosos del momento del país, pero no permitiremos los abusos de poder[2]”.

En una Asamblea Nacional abarrotada por los oficialistas, en la que solo los diputados del Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI), componentes también de la MUD, deciden “bajo protesta” acudir a la juramentación, Nicolás Maduro es recibido por el presidente de la misma, Diosdado Cabello, que le toma juramento. Con un pequeño ejemplar de la Constitución en su mano derecha, Maduro responde: “Juro a nombre de la memoria heroica de nuestros pueblos indígenas (…), de nuestros libertadores, el más grande de ellos Simón Bolívar. Juro a nombre de nuestros niños y niñas, de los soldados de la patria, de los obreros y de los campesinos. Juro a nombre de la lealtad más absoluta al comandante Hugo Chávez que haremos cumplir esta Constitución bolivariana con la mano dura de un pueblo dispuesto a ser libre. Lo juro”. Tras estas palabras, le colocan la banda de presidente, tricolor como los colores de la bandera.

 La firma del acta es apoyada por la presencia del presidente de Ecuador, Rafael Correa y el expresidente de Paraguay, Fernando Lugo. En la misma, se estampa la firma de, entre otras, la presidenta del TSJ, Luisa Estella Morales, que también porta en su brazo izquierdo el brazalete recordando el 4 de febrero de 1992, fecha del golpe de estado fallido liderado por Hugo Chávez y que tantas críticas le acarreó vestirlo a la presidenta del CNE, Tibisay Lucena, días atrás.

En un discurso emotivo y agresivo, Maduro arranca recordando al presidente fallecido: “queridos compatriotas perdonen nuestro dolor y nuestras lágrimas, pero esta banda le pertenece a Hugo Chávez, esta presidencia le pertenece a nuestro comandante en jefe”, se le escucha decir antes de que la emoción ahogue sus palabras. “Nunca aspiramos a ningún cargo y menos a la presidencia de la República; estábamos absolutamente satisfechos del presidente que teníamos (…) Estoy aquí para defender al pueblo, para protegerlo, para continuar el camino de la revolución, del socialismo, de la independencia, para cumplir el legado de Hugo Chávez”, afirma.

Nicolás Maduro tomando juramento como Presidente encargado ante el Presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello. http://www.asambleanacional.gob.ve/galeria/show/id/31

Nicolás Maduro tomando juramento como Presidente encargado ante el Presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello.

A mitad de discurso, informa de la designación de Jorge Arreaza, ministro de Ciencia y Tecnología, y marido de Rosa Virginia, primogénita del líder fallecido, como vicepresidente ejecutivo, así como de la petición que ya ha hecho al CNE y a su presidenta, Tibisay Lucena, para que se convoquen “inmediatamente” elecciones para “que el pueblo de Venezuela decida quien va a ser su presidente o presidenta de la República de manera democrática”.

Con un “hasta la victoria siempre”, Maduro,   con la voz desgastada tras días tan intensos, da por terminada su primera alocución como, ya oficialmente, presidente encargado del país y finalizan de esta forma, los cuatro días más importantes de la historia reciente de Venezuela.

* Alberto Andreo (en Twitter @andreoalbertoes periodista. Desde que trabajó en la Agencia EFE en Caracas no se puede despegar de América Latina. Aún no sabe por qué volvió a España. Tras especializarse en Información Internacional y Países del Sur en la UCM salió corriendo de la península. Ha trabajado en tantos sitios que ni se acuerda. Síguelo en

 

[1]  El Panteón Nacional, situado en el centro de Caracas, es el templo donde reposan los restos de los héroes de la lucha por la independencia de Venezuela, varios presidentes y personalidades destacadas de la cultura. Su inquilino más importante es Simón Bolívar.

[2]  Capriles lo califica como “fraude” por la interpretación que hace la oposición del artículo 233 de la Constitución venezolana.


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