Vaishali Patil: “En el país de Gandhi no podemos protestar contra las nucleares” [+VÍDEO]

Vaishali Patil, activista antinuclear india. Foto: Olmo Calvo

Vaishali Patil, activista antinuclear india. Foto: Olmo Calvo.

Texto y vídeo por Carlos Corominas y Celia Hernández.

La activista Vaishali Patil es una de las caras visibles de la lucha antinuclear en la India por su oposición al proyecto de construcción de una central nuclear en Jaitapur, en el Estado de Maharastra. Patil afirma que la lucha contra la energía nuclear es una cuestión global y conecta las protestas antinucleares en la India con la oposición al Almacén Temporal Centralizado de Villar de Cañas, en Cuenca. La lucha contra la central de Jaitapur es para Patil una lucha por la democracia, por el derecho de las personas a gestionar el espacio en el que habitan.

¿En qué consiste el proyecto nuclear de Jaitapur?

Será una central con seis reactores nucleares y una potencia instalada de 9.900 MWh, desarrollada por la empresa francesa Areva. Las razones esgrimidas por el Gobierno para colocar aquí la central nuclear son que existe una baja densidad de población y que hay agua suficiente para enfriar una central de estas dimensiones. Sabemos que el agua, tras pasar por la central, sufrirá un calentamiento de más de 12º Celsius y hará imposible la pesca en la zona.

Imagen de previsualización de YouTube

Vídeo: Carlos Corominas y Celia Hernández. Hemisferio Zero.

¿Cómo afectará al entorno de Jaitapur?

La zona de Jaitapur está impregnada por el mango, hay cientos y cientos de hectáreas de plantaciones de mango que luego es exportado al mundo entero. La economía de Jaitapur se basa principalmente en la exportación del mango en su variedad Alfonso, muy rica y conocida internacionalmente. También hay mucha pesca. La central se situará entre dos ríos, en cuyas riberas viven alrededor de 30.000 personas que dependen de la pesca.

El problema de la central es que afecta a la raíz del modo de vida de las personas en Jaitapur. No sólo a las plantaciones de mango, afecta a toda la industria en torno a ellas: agricultores, pequeños empresarios que empaquetan el mango para su exportación y transportistas que lo llevan del campo al aeropuerto. Todo el mundo sabe que cuando la central esté operativa nadie va a comprar los mangos y no habrá más exportaciones. Cerca de 2.300 campesinos han sido forzados a abandonar sus tierras por el Gobierno. En India tenemos una ley que data de los tiempos del imperio británico que permite al Estado decidir qué tierras serán utilizadas para el beneficio público. El Estado ha decidido que las tierras de Jaitapur son de interés general, ya que considera el proyecto nuclear de interés público.

No se ha seguido ningún procedimiento legal, no se ha tenido en cuenta a la población local y no se ha permitido a la gente expresarse democráticamente, la gente no puede protestar en la zona. Nuestra filosofía es no violenta. Gandhi nos enseñó cómo luchar en la no violencia, vivimos en la no violencia. En el país de Gandhi no podemos protestar conta las nucleares. Ahora lo que hacen los habitantes de Jaitapur es no colaborar. Ya que no pueden protestar, al menos no colaboran con nada que tenga que ver con la central: no les venden agua, ni siquiera un café a los trabajadores ni a los policías.

¿Cuándo empezaron las protestas en Jaitapur?

Desde 2005, cuando empezó el acaparamiento de tierras, la gente ha ido al juzgado a protestar y siempre se han encontrado con el argumento de que se hacía por el interés general. Incluso cuando se hizo el informe sobre el proyecto no se tradujo al idioma local, lo que va en contra de la ley. Al principio los campesinos lo vieron bien. Creían que podía ser una fuente de empleo y riqueza. Pero quisieron entender en qué consiste una central nuclear y qué podía aportar a la región, así que organizaron una visita a la zona donde está la central nuclear de Tarapur y vieron cómo la gente estaba desesperada porque la central debería haberse cerrado (los dos reactores originales han superado su vida útil hace 16 años) y que ya nadie quiere su pescado por el miedo a la radiación. Así que los campesinos de Jaitapur decidieron protestar y no ceder las tierras para este proyecto. Así fue cómo las protestas comenzaron.

Ha habido una represión muy grande y en 2011 más de 2.000 campesinos fueron obligados a dejar sus tierras. El Gobierno decidió enviar a la policía, hubo mucha violencia y un activista fue asesinado por fuego de la policía. Hay mucha gente, incluida yo, que tiene denegado el acceso a Jaitapur. El argumento es que no nos vemos afectados por el proyecto porque no tenemos tierras en Jaitapur, pero la verdadera razón es que hemos protestado contra el Gobierno y no podemos pisar la zona.

¿Por qué la India quiere desarrollar la energía nuclear?

Es una escalada, como sucedió en los países occidentales. Primero la tiene China, y como la tiene China, India también la quiere, después Indonesia, Filipinas y hasta Camboya. Después de los accidentes de Chernóbil, después de Three Mile Island y después de Fukushima se ha probado que los accidentes nucleares dependen del azar y que si existe una posibilidad del 1% de que suceda un accidente no se debería aprobar ningún proyecto.
Es un tema sobre el que se debe reflexionar. No estamos hablando sólo de energía nuclear, hablamos de la paz en el mundo, hablamos de vivir con dignidad y de la seguridad de este planeta. Hablamos de Jaitapur, del sudeste asiático, pero también de Europa, también del almacén de residuos que van a construir a cien kilómetros de Madrid.

*Para acceder al artículo original, publicado en la web de Diagonal, clic aquí.


Compártelo:

Follow me on Twitter

Sobre Hemisferio Zero

Hemisferio Zero es un medio digital especializado en información internacional sobre los llamados Países del Sur. El equipo, con sede en Madrid, está formado por jóvenes periodistas, historiadores y fotógrafos con corresponsalías en México, El Salvador, Colombia, Senegal y, eventualmente, en Turquía, Siria y los Balcanes. Nuestro foco está puesto en los derechos humanos, movimientos sociales, medio ambiente, conflictos armados, acción humanitaria y cooperación para el desarrollo en latitudes que apenas tienen cobertura en la agenda de los medios tradicionales. El Sur no es uno, sino todos los que caben dentro. Por ello y porque creemos en las personas y sus historias, hemos creado un espacio que ofrece una perspectiva global sin olvidar lo local. Porque como decía Kapuściński, el periodismo ha de ser intencional y remover conciencia