Dakar se llena de magia

El domingo por la mañana tuve una cita muy especial. Los magos Nani y Enric me esperaban en un pequeño albergue de Dakar. Lo primero, ir a la estación para negociar un sept place (destartalados taxis de siete plazas) que nos llevara al Lago Rosa. Tras muchas conversaciones y unos cuantos trucos de magia, conseguimos el precio que nos convenía, el conductor nos llevaría a nuestro destino y nos esperaría para traernos de vuelta a Dakar. Pero el viaje fue más complicado de lo que esperábamos, pues nuestro destino no era el famoso lago rosa, sino un centro llamado Le Tremplin (‘El trampolín’) situado en los alrededores.

Tras recorrer caminos sinuosos de tierra atravesando aldeas donde los niños salían a recibirnos a los gritos de ¡toubab, toubab! (palabra utilizada en el país para designar a los blancos), un joven nos esperaba para conducirnos a nuestra meta. La última parte del camino tuvimos que hacerla a pie. Nos bajamos del sept place, cogimos el cofre, y pusimos rumbo a la recta final. Caminando por la arena rodeados de dunas divisamos el centro. Primero, un huerto de grandes dimensiones al lado del que descansan varios burros. Los perros vienen a recibirnos. Al fondo, una construcción de adobe en cuya entrada una treintena de chavales juegan al futbolín o tocan el sabar –el tambor senegalés- y otros instrumentos de percusión. Todos nos dan la bienvenida con grandes sonrisas, pues aquel domingo no sería como cualquier otro… aunque no imaginaban que resultaría tan mágico.

Espectáculo en el colegio de la Medina. Fotografía: Alma Toranzo

Unos cincuenta jóvenes de entre 17 y 23 años viven y aprenden un oficio en este lugar perdido de Senegal. La ONG Village Pilote cuenta con éste y otros centros en Dakar donde albergan a niños de la calle. Aquí, enseñan a los adolescentes una formación profesional: carpintería, mecánica, electrónica, etc. Hoy, la gran familia que vive en el centro se prepara para el espectáculo. Rápida y ordenadamente, cada uno coge un pequeño banquito de madera y lo coloca en el edificio central, una gran cabaña con una inmensa cúpula central. Mientras, los magos abren su cofre y se preparan.

La magia empieza. Juegos con luces, pañuelos que aparecen y desaparecen, aros metálicos que se entremezclan y se separan como si tuvieran aberturas o un mesa que se levanta mágicamente dejan a los jóvenes boquiabiertos y con los ojos como platos. La emoción se respira en el ambiente. Los magos, a través de los trucos y las ilusiones, hacen olvidar la complicada situación de estos adolescentes. El espectáculo termina y uno de los animadores se acerca a ellos para darles las gracias efusivamente. “Os lo queremos agradecer a nuestra manera: a través de la música y el baile”, dice. Durante un largo rato, los agradecimientos en wolof (la lengua local) y la música de los tambores nos acompañan hasta que finalmente nos vamos. Hermoso día este.

Mag Enric y Mag Nani. Fotografía: Alma Toranzo

Enric Magoo y Mag Nani actuando en la Medina. Fotografía: Alma Toranzo

Pero la magia no acaba aquí. Este fue sólo el primero de una serie de espectáculos que Mag Nani y Enric Magoo tenían preparados para esta semana. Después de Le Tremplin le siguieron los chavales de SenCirk, una escuela de circo que trabaja con niños de la calle; otro centro de la ONG Village Pilote en Pikine, un pueblo de la periferia de Dakar; un colegio en el barrio de la Medina y un centro cultural en Guediawaye, a las afueras de Dakar. Estos dos últimos estuvieron destinados a los niños y niñas del barrio.

Espéctaculo en Guediawaye. Fotografía: Alma Toranzo

Espéctaculo en Guediawaye. Fotografía: Alma Toranzo

Cuando caminábamos por las calles de tierra de Guediawaye rumbo al centro cultural que nos prestarían para hacer el espectáculo, se nos iban uniendo más y más niños del barrio. Además, teníamos que parar en las casas de los amigos que nos acompañaban y que nos ayudaron a organizar y a citar a los más pequeños del barrio. Entramos en la casa de uno de los familiares y saludamos. Jugamos con los pequeños mientras nos quedamos el tiempo protocolario y continuamos. Todos los niños de la casa, más los que habían ido entrando a curiosear sorprendidos por nuestra presencia, nos acompañan. Una de las niñas, de unos doce años, no me suelta la mano. “¿Vamos a ver la magia?”, le pregunto. Con timidez, me responde que se tiene que quedar para lavar la ropa. Nuestros ojos se dirigen a los de su madre. Amablemente le preguntamos si puede venir y nos responde que sí. Una sonrisa infinita se dibuja en la cara de la niña. Así, acompañados por una treintena de niños, llegamos al centro. Y cada vez iban llegando más y más. Y de nuevo, disfrutamos de sus sonrisas, sus bocas abiertas y sus ojos incrédulos.

Espectáculo en el colegio de la Medina. Fotografía: Alma Toranzo

Espectáculo en el colegio de la Medina. Fotografía: Alma Toranzo

Para poder financiar este viaje, Nani y Enric han hecho espectáculos solidarios en Cataluña, donde viven y se dedican a la magia de manera profesional. A Senegal, le precedieron cinco viajes durante cinco años consecutivos a Tinduf, donde también llenaron de magia los campamentos de refugiados saharauis. Todo forma parte del proyecto solidario “África Mágica“,  mediante el que pretenden llevar un día de ilusión y fantasía a niños y niñas  en situación desfavorecida. Esta vez decidieron cambiar de destino y cayeron en Dakar. Nani se va con algo claro: “Aquí tenemos que volver. Tengo muchas ideas en la cabeza…¡algo grande saldrá!” Por ahora, tendremos que esperar unos meses para conocer los futuros proyectos de estos magos que van repartiendo ilusiones por el mundo.


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Sobre Alma Toranzo

Periodista especializada en información internacional. Actualmente se encuentra en Dakar (Senegal). Anteriormente ha escrito crónicas desde Latinoamérica. Contacto: alma.toranzo@hemisferiozero.com