Uhuru Kenyatta, presidente de Kenia para los próximos cinco años

Por Anna Tapia*.

Kampala, UGANDA// Después de temores, expectación y preguntas sobre qué pasará, después de largas colas, muchas horas de espera y de un impresionante dispositivo de seguridad, el pueblo keniano ejerció su derecho a  voto. Tras unos interminables días de recuento debido a varios fallos tecnológicos, Uhuru Kenyatta, de la Jubilee Coalition, será el cuarto presidente de Kenia, desde su independencia en 1963, para los próximos cinco años. En una victoria muy ajustada, por solo cuatro mil votos, el nuevo gobernante (50,3%) no necesitará ir a una segunda vuelta con su principal contrincante, Raila Odinga (43,8 %), del Reform and Democratic Movement (CORD). Nunca había habido tanta expectación por unos comicios en el África Subsahariana desde las primeras elecciones después del Apartheid sudafricano en 1994.

Fuente: Human Rights Watch

Fuente: Human Rights Watch.

 

Kenyatta, de 51 años, es el hijo del que fuera primer presidente de la Kenia independiente, Jomo Kenyatta, que en la pasada legislatura ostentaba el cargo de vice-primer ministro. Perteneciente al grupo étnico kikuyu, el futuro presidente tomará posesión el próximo 26 de marzo y deberá compaginar el cargo con el juicio y las acusaciones de la Corte Penal Internacional (CPI) por instigar a cometer crímenes de lesa humanidad durante las rebeliones post-electorales que se iniciaron en diciembre de 2007. En enero del pasado año, se hizo pública la decisión de la Sala de Cuestiones Preliminares II de la CPI que confirmaba cargos en contra de cuatro de los seis políticos kenianos acusados por cometer crímenes contra la humanidad. Ante la victoria en las presidenciales de Kenyatta, tanto la CPI como la comunidad internacional tendrán que mover ficha en el futuro próximo, previsto para el próximo mes de abril. Kenyatta se ha convertido en el primer gobernante del mundo elegido democráticamente bajo la sombra de una acusación de la Corte Penal Internacional.

Hace cinco años, el actual presidente en funciones, Mwai Kibaki, del Partido de Unidad Nacional, se enfrentaba a su principal opositor, Odinga. El presidente renovó legislatura al ganar unas elecciones tildadas de fraudulentas por Odinga. Las acusaciones de unos y otros se transformaron en protestas y manifestaciones violentas en las calles que causaron alrededor de 1.400 muertos y más de 650.000 desplazados. Kenyatta, junto con el que será su segundo de abordo, William Ruto, apoyaron respectivamente a Odinga y al presidente Kibaki e instigaron a sus seguidores a reflejarlo en las calles. Finalmente, tras unas negociaciones de paz lideradas por el ex-secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, y a regañadientes, Odinga aceptaría el cargo de primer ministro.

Elecciones en Kenya. Foto: Joan Pereruan

Elecciones en Kenya. Foto: Joan Pereruan.

 

El pasado domingo, unos cien mil policías se movilizaron para evitar cualquier incidente en los más de treinta mil colegios electorales establecidos por la Comisión Electoral Independiente  en las 47 provincias que conforman el país. Mayoritariamente, los colegios abrieron sus puertas a las seis de la mañana y las cerraron pasadas las seis de la tarde. La demora del recuento fue consecuencia de la alta participación de los kenianos registrados, doce de los catorce millones apuntados; de la lentitud del ejercicio del voto, previa identificación y verificación; de los errores de logística y de los más de cien mil votos invalidados. El proceso de recuentro ha sido denunciado ante el Tribunal Supremo keniano por Odinga, quien tilda las elecciones de fraudulentas. El tribunal tendrá que dar respuesta en las próximas dos semanas para impugnar o dar por válidos los comicios.

Papeleta de votos. Foto: Julius Sigei

Papeleta de votos. Foto: Julius Sigei.

 

En Uganda, alrededor de mil kenianos pudieron ejercer su derecho a voto en el Alto Comisionado Keniano instalado en el barrio de Kololo, en Kampala. Es la primera vez que ciudadanos de un país del África Oriental han votado en su embajada en el exterior. No obstante, se calcula que en Uganda residen más de 300.000 kenianos, por lo que el porcentaje de participación ha sido muy bajo debido a que el único documento válido para hacerlo era el pasaporte y muchos de ellos no están en posesión de él. También se quedaron sin asistir a las urnas dos mil refugiados kenianos que huyeron del país en 2007 como consecuencia de las revueltas. Unos refugiados que desde entonces viven en el campo de refugiados de Kiryandongo, en el distrito ugandés de Bweyale, bajo el amparo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas por los Refugiados (ACNUR). No tienen permiso para votar ante la falta de estándares internacionales para que los refugiados ejerzan sus derechos políticos.

Como acostumbra a ocurrir en Europa, el porcentaje final de votantes que no pueden o no quieren ejercer su derecho a voto quedará escondido en una mayoría de una minoría, ya que la población en Kenia ronda los 35 millones de habitantes sin contar a aquellos ciudadanos que residen en otros países como Uganda.

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*Anna Tapia López es periodista y máster en relaciones internacionales y estudios africanos. La curiosidad por conocer mundo la ha llevado a dar tumbos, ahora en Uganda. Le interesa un continente: África y las historias, a menudo olvidadas, que allí se cuentan.


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