Dimisión del Gobierno búlgaro: causas y matices

Por Carmen Arango*. 

Ayer, finalmente, el presidente de Bulgaria, Rosen Plevneliev, fijó el próximo 12 de mayo como fecha para las elecciones anticipadas, tras la dimisión del Ejecutivo del conservador Boiko Borisov. “Si falla el tercer intento (de formar un gobierno), las elecciones tendrán lugar el 12 de mayo”, dijo el jefe del Estado en un discurso a la Nación en el Parlamento, televisado en directo. La convocatoria a las urnas es la “única salida a la profunda crisis política y social”, añadió.

Diez jornadas ininterrumpidas de protestas en la calle, acompañadas de represión policial, derivaron la semana pasada en la dimisión del primer ministro búlgaro, Boiko Borissov, miembro del partido Ciudadanos por el desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB) y en el gobierno desde 2009. A la decisión de renuncia del cargo se ha sumado el resto del Ejecutivo. El elemento catalizador de la protesta fue la subida del precio de la luz un 13% este año, medida que, junto a la política de austeridad desplegada por su Gobierno, motivó que el domingo pasado 100.000 personas se manifestaran en 35 ciudades del país.

Según el primer ministro búlgaro, su renuncia, que motivó el adelanto de las elecciones legislativas previstas para julio al mes de abril, estaba basada en la dura represión policial ejercida contra los manifestantes, especialmente durante la noche del martes 19. Borissov, cabeza del partido de centro-derecha, europeísta y liberal, aseguró que dejaba el cargo porque no podía seguir al frente de un Gobierno que golpeaba a los manifestantes. “La gente nos dio el poder y hoy se lo devolvemos”, agregó.

La lectura que se hizo de la crisis búlgara en países con fuerte contestación social, como es el caso de España, fue la previsible: las protestas de la población en la calle consiguieron derribar a un Gobierno elegido en las urnas. Sin embargo, la situación presenta muchos más matices, más relacionados con el intento de Borissov de salvar la ola de desencanto que le persigue para volver a ganar en las próximas elecciones. Es el primer revés político que vive, después de convertirse en una figura emergente en sus inicios políticos en 2005, año en que logró un escaño como diputado por el Movimiento Nacional Simeón II (NDSV), y tras haber sido elegido alcalde de Sofia con el 68.5% de los votos. Hasta el momento, sus citas en las urnas se saldaron con victorias: a pesar de ser un partido de nueva formación, empató con los socialistas en las elecciones al Parlamento, ganó las municipales de 2008 y arrasó en las legislativas de 2009.

Boiko Borissov, primer ministro de Bulgaria.

Boiko Borissov, primer ministro de Bulgaria hasta hace unos días.

Borissov, acreedor del cinturón negro de kárate, fue guardaespaldas del último dictador comunista, Todor Yivkov, y del exprimer ministro Simeón de Bulgaria, así como director general del Ministerio de Interior.

Debe buena parte de su popularidad a un discurso antimafia, a pesar de las informaciones que le vincularon con el crimen organizado a través de sus negocios con presuntos narcotraficantes y contrabandistas hasta el año 2000. Encabezaba un ejecutivo sostenido por un partido que consiguió 116 escaños de los 240 diputados que componen el Parlamento búlgaro, tras una campaña marcada por escándalos de compraventa de votos.

El líder de los conservadores búlgaros anunció su dimisión después de tratar de frenar la oleada de descontento que vive el país desde hace meses, recrudecida tras la subida de los precios de electricidad en un 13%, un asalto a las economías de los búlgaros, que pasan por ser los ciudadanos europeos más pobres de la UE a 27:

  • El sueldo medio del país asciende a 350 euros, aunque el de las pensiones se limita a los 75 euros. El 49% de la población se encuentra en riesgo de pobreza.
  • A pesar de estos datos, Bulgaria es un caso de libro de solvencia macroeconómica en términos de gobernanza neoliberal: su déficit se encuentra por debajo del 2%; su tasa de inflación fue del 2.4 el pasado año; su deuda fue del 18.9% del PIB en 2012 [con previsión de que baje al 17.3% en 2014]; y posee una tasa de desempleo el 12.2% en 2012 [que la CE prevé que se mantenga igual a lo largo de este año y que baje al 11.9% en 2014].
  • El crecimiento previsto para Bulgaria este año es del 1.4%  del PIB (después de registrar un 0.8% en 2012) y el Ejecutivo de  Borissov, cuyo partido pertenece a la familia del PPE, ha sido ejemplar en la política de austeridad y ajuste de la Administración pública.
  • A pesar de estos datos y de contar con un ferviente aliado del neoliberalismo en el poder, las inversiones extranjeras en el país son cinco veces menos hoy que en 2009.

Bulgaria cuenta con 7.3 millones de habitantes, con 1.3 millones de emigrantes (entre el 12-15% de su población), y pasa por ser uno de los países más corruptos de Europa. Según el último informe de Transparencia Internacional, ocupa el lugar 75, en niveles parecidos a los que la ONG sitúa a Italia y sólo por delante de Grecia.

Fue admitido como miembro de la OTAN en 2004 y en la UE en 2007, junto a Rumanía, en una ampliación que no estuvo exenta de polémica, en buena medida por el cumplimiento de los criterios de adhesión, infinitamente más relajados que los que tuvieron que cumplir en su día países como España o Portugal. Aun así, la UE a 25 aprobó una moratoria hasta 2014 que impedía la libre circulación de trabajadores búlgaros y rumanos, moratoria que el Gobierno español canceló ante la necesidad de mano de obra barata y que pidió volver a activar en 2009 (finalmente, expiró a finales de 2012).

Bulgaria

La decisión de Borissov, que comparte el 53% de la población, según un sondeo de Alfa Research hecho público tras las dimisión, llegó después de que hubiera intentado hacer frente a la crisis política abierta que intentó cerrar con el cese del ministro de Finanzas, con la promesa de que a partir del 1 de marzo bajará el precio de la luz un 8% y con el compromiso de multar a las empresas distribuidoras: la austriaca EVN y las checas CEE y Energo-Pro, que en la práctica funcionan como un monopolio.

A falta de dos meses para que se celebren las elecciones legislativas, parece que los socialistas pasan a ser los grandes beneficiados de la crisis política en buena medida por su compromiso de renacionalizar las empresas que prestan servicios básicos. Sin embargo, sobre su formación pesa un pasado salpicado de escándalos económicos, al amparo del desmantelamiento del régimen comunista y el vaciado de empresas públicas.

En estos momentos, según el sondeo Mediana (vía @electionista), los socialistas lograrían el 22.5% de los votos [+4.8% del 17.7% conseguido en 2009], con el GERB en el 19.3% [en 2009 sacó 39.7% de los votos]; otras fuerzas a tener en cuenta en el nuevo Parlamento serían el Movimiento por los derechos y las libertades (MDL), el partido que representa a los musulmanes de Bulgaria (6.8%), y Bulgaria para los ciudadanos, un partido de nueva formación y que se haría con el 5.9% de los votos.

Con todos estos datos sobre la mesa, un análisis superficial nos podría hacer pensar en que Bulgaria es un país que no reviste el mayor interés: es un Estado pequeño desde el punto de vista territorial, no tiene niveles altos de población y, evidentemente, no es una potencia económica en ciernes. En cambio, su situación geoestratégica nos debería llevar a plantearnos otras cuestiones, que tienen más que ver con su papel como llave de la puerta con Turquía y, sobre todo, sobre su papel en una zona tan conflictiva en la historia europea como los Balcanes.

*Publicado en “La última en llegar, el blog de Carmen Arango, periodista y politóloga, en Twitter @C_Arango77

 


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