‘Reportajes’ (Joe Sacco, 2012)

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Basta ojear unas cuantas páginas del cómic Reportajes (Joe Sacco, editorial Mondadori, 2012) para lograr hacerse una idea del impresionante trabajo periodístico en terreno que el dibujante de origen maltés lleva años practicando. Si a los apasionantes diálogos, fruto de innumerables entrevistas realizadas por el autor, le añadimos el innegable atractivo de sus dibujos –realizados casi todos a partir de fotografías-, la cuidada composición de las escenas y la expresividad de la que Sacco logra dotar a los rostros de sus protagonistas, el resultado es una auténtica joya del periodismo social.

En líneas generales, Reportajes invita a reflexionar acerca de algunas de las principales problemáticas mundiales de finales del siglo XX-principios del XXI, pero siempre desde un punto de vista muy humano. Para ello, asuntos tan dispares como lo son el genocidio checheno, la inmigración subsahariana en Europa o la injusticia del sistema de castas indio focalizado en la figura de los dalits –por citar algunos ejemplos-, son tratados a partir de historias reales contadas de primera mano por sus protagonistas. La profundización en forma de contextualización de los diversos conflictos corre a cargo del autor, quien no dudará en contrastar en todo momento las informaciones con las segundas partes implicadas. En definitiva, Reportajes es una especie de porfolio que resume algunos de los principales trabajos que Sacco ha publicado en prensa y revistas durante los últimos años. Nos encontramos ante una obra que destaca por su dinamismo y variedad temática, pero sin lugar a dudas, también por su exquisito rigor periodístico.

El cómic arranca con la asistencia del autor a un juicio por los crímenes de guerra en el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia en La Haya. Seremos testigos de la declaración jurada del doctor Milan Kovacevic, director de un hospital serbiobosnio y acusado de genocidio. Sacco nos pone en antecedentes recreando algunas de las atrocidades documentadas cometidas por ambos bandos en las guerras de Yugoslavia, a la vez que combina las declaraciones de Kovacevic con las de abogados, fiscales y demás personas implicadas en el proceso.

VIÑETA_TUNELES_PALESTINA_JOE_SACCOApenas una decena de páginas después, nos encontramos en Hebrón -Cisjordania-, donde el autor contrasta las opiniones de algunos de los colonos judíos con las de las familias palestinas. Durante su estancia en la zona, el dibujante se traslada a Rafah –frontera con Egipto- y convive con una brigada de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en su trabajo de rastreo de los túneles de contrabando palestinos y demolición de hogares “sospechosos” de ocultar salidas a estos. Las viñetas que cuentan esta experiencia se entrelazan con las declaraciones de algunas de las familias palestinas que han perdido sus casas por esta razón, así como las de otras que tratan de evitar a toda costa que esto ocurra. “No necesitan una excusa para derribar tu casa, pero usan a los francotiradores como razón”, aclara Suad, quien explica que ha decidido permanecer en su hogar para impedir la entrada de francotiradores palestinos que den pie a los israelíes a acabar con todas sus pertenencias.

chechenia_SaccoNo menos interesante resulta el capítulo dedicado a las mujeres refugiadas de la guerra de Chechenia. La combinación de la dureza de los testimonios y el realismo con el que el dibujante retrata los duros rostros de estas mujeres, resulta desde un primer momento convincente.

A través de sus páginas, Sacco nos traslada a la batalla de Grozni, al horror de los denominados “campos de depuración” instalados entonces por el Ministerio de Interior ruso e incluso a uno de los 12.000 vagones que desplazaron forzosamente a los chechenos e ingusetios –hombres, mujeres y niños- en masa hasta Kazajistán. “La mayoría de los deportados tenían que apañárselas solos en un territorio desconocido. En cinco años, la cuarta parte de ellos -145.000 personas- murieron de hambre y frío”, se puede leer en uno de los bocadillos que dan voz a una de las supervivientes del genocidio.

Asimismo, en este cómic se nos ofrece la posibilidad de acompañar al autor en su estancia en el Irak de principios de siglo, donde conoceremos el trabajo llevado a cabo por el comandante Dance y su equipo, pertenecientes a la sección móvil de asalto (MAP) número 4. Su principal obligación: mantener las carreteras entre Haditha y Hit abiertas y seguras al paso de los convoyes, para lo que no dudarán en hacer detener cualquier vehículo que consideren “sospechoso”. “Llegamos al lugar de los coches sospechosos, que resultaron ser una procesión funeraria”, narra el autor en una viñeta que muestra al sargento Dance, ametralladora en mano, dando el pésame a tres iraquíes.

También aquí tenemos la oportunidad de conocer el día a día del sargento estadounidense Tim Weaver, encargado de la instrucción de un grupo del ejército iraquí. Sacco es testigo de la extrema dureza de la formación militar, así como de la falta de motivación de los soldados iraquíes, y recoge algunos testimonios que aclaran que la mayor parte de estos se alistaron porque reciben una buena paga a final de mes, a pesar de que corren un gran riesgo por el hecho de haber sido formados por soldados estadounidenses. “Cada semana mueren más de ellos que de los nuestros o de las Fuerzas Armadas”, asegura en una de las viñetas uno de los americanos encargados de la instrucción.

JOE SACCO: LOS LECTORES TIENEN HAMBRE DE ALGO MÁS QUE EL MINUTO A MINUTOLa problemática de la migración tampoco se queda fuera del amplio espectro temático con el que cuenta esta obra. En el capítulo Los indeseados, nos trasladamos a Malta, país de origen del autor y destino de miles de inmigrantes subsaharianos en busca de alcanzar el sueño europeo. Sacco  nos presenta, en líneas generales, una población maltesa abrumada por la ingente afluencia de inmigrantes africanos.

Las declaraciones recogidas combinan las de los propios inmigrantes, generalmente hacinados en centros totalmente desbordados, con las de los habitantes oriundos de la isla e incluso las del ultraderechista Norman Lowell, visionario segregacionista que por aquel entonces se encontraba en libertad condicional por incitación al odio. “Es una operación muy simple. Sólo hay que meterlos en fosas… y tirarles nada más que pan y agua. En menos de seis semanas estarán chillando para ser repatriados”, argumenta Lowell en su entrevista con Sacco, mientras un par de páginas más adelante este nos ilustra con la historia de un eritreo que, tras sufrir varios robos, tiene que vivir durante un tiempo en el campo de refugiados de Kassala (Sudán) y lidiar con las mafias traficantes de personas. Finalmente logró alcanzar Malta a bordo de una patera.

Al finalizar cada capítulo, el autor escribe una nota donde desarrolla brevemente su experiencia personal. En este caso, escribe: “Incluso teniendo en cuenta que mis simpatías estaban claramente de lado de los inmigrantes, que habían soportado un sinfín de pruebas para llegar hasta un lugar tan poco acogedor… pensé que también era mi obligación tratar con rigor los miedos y las aprehensiones de la población maltesa. Me temo que hay poca gente capaz de afrontar el reto de absorber una gran e inesperada afluencia de extranjeros… En esto, mis conciudadanos no son mejores que los demás”.

En el último capítulo, Sacco aborda la problemática del sistema de castas de la India, focalizando su interés en la situación de los dalits, escalafón más bajo dentro del mismo y antiguamente conocidos como “los intocables”. Para ello, se desplaza a un poblado en la región de Kushinagar con un periodista indio que ejerce las funciones de guía. Sus conversaciones con dalits tienen el objetivo de denunciar las tremendas desigualdades existentes entre las diferentes castas, las dificultades con las que se encuentran para conseguir comer a diario y el alto grado de corrupción existente entre los líderes de los poblados, muchos de los cuales trapichean incluso con las cartillas de racionamiento. Al igual que ocurre con el resto de historias, contrasta las informaciones provenientes de las castas dalit con una visita al delegado de vivienda del distrito de Kushinagar o una reunión con los rajás de Kurwa Dilipnagar. “Por supuesto, ya no son realmente rajás… al independizarse, India se deshizo de sus numerosos estados principescos, pero cuando uno conoce a los hermanos Singh, con su palacio de fondo y su séquito, se podría pensar que eso no sucedió”, narra el autor en la viñeta que precede a las que tratan las conversaciones mantenidas con esta familia.

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En definitiva, es sin duda este contraste de informaciones, puntos de vista e historias, el que dota a la obra de un innegable valor periodístico. El dinamismo temático y la fluidez de los diálogos harán que devoremos las cerca de 200 páginas a toda velocidad, pero pronto nos daremos cuenta de que merece la pena detenerse unos instantes a analizar los innumerables detalles en los que el autor se esmeró al dibujar cada viñeta. Finalmente, al cerrar las tapas y devolver el libro a su lugar en la estantería, seguro nos quedaremos con la triste sensación de que la máxima “la realidad siempre supera a la ficción” se cumple, a rajatabla, con Reportajes, de Joe Sacco.

 

 


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Sobre Guillermo Naya

Licenciado en Periodismo y especialista en información internacional. Colabora actualmente con el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH). Gran interés en África Subsahariana. Contacto: guillermo.naya@hemisferiozero.com