La secta Moon, el poder político y económico disfrazado de religión

En septiembre de 2012 fallecía Sun Myung Moon, creador y líder de la Asociación del Espíritu Santo para la Unificación del Cristianismo, conocida como Iglesia de la Unificación y, sobre todo, como la secta Moon. De origen cristiano protestante, su libro sagrado, titulado El principio divino, recoge enseñanzas dispares tomadas del budismo, el confucionismo y taoísmo e, incluso, de corrientes espiritistas y ocultistas. Con más de tres millones de adeptos, repartidos en 194 países, su rasgo más llamativo es las bodas multitudinarias en las que parejas que no se conocen entre sí son elegidas de forma arbitraria para casarse.

Moon, nacido en Pyonyang (actual Corea del Norte), se hizo nombrar Señor del Segundo Advenimiento profetizado en el  Nuevo Testamento, es decir, el Mesías Potencial. A imagen y semejanza de los monarcas, cuyo poder se fundamentaba en la Providencia, su figura es la única representante de la totalidad del poder político-religioso, actuando como transmisor entre Dios y el resto de la gente.

El fundador y creador de la Iglesia de la Unificación, Suun Myun Moon. Fuente: Getty Images.

El fundador y líder de la Iglesia de la Unificación, Suun Myun Moon. Fuente: Getty Images.

El ideario pobre que caracteriza al movimiento, en el que destaca su feroz anticomunismo y las restricciones a la libertad individual, así como el fracaso sufrido tras intentar expandirse hacia las masas, choca con el amplio poder económico adquirido, así como su implantación entre los sectores más elevados de la sociedad: intelectuales, élites de las Fuerzas Armadas, políticos y jerarquías eclesiásticas, en especial, durante la década de los ochenta.

Pero, ¿cuál es el origen de esta fortaleza económico-política? La respuesta radica en el contexto de la Guerra Fría. Sun Myung Moon, tras la Guerra de Corea y la posterior fragmentación de la Península coreana hasta formar los dos países actuales, colabora con la CIA para frenar a los comunistas del norte. Para él, que había estado preso en Corea del Norte y había permanecido en un campo de trabajo acusado de predicar su ideario, Estados Unidos es la “nación santa”, una vez que los servicios de inteligencia de éste le liberan.

En la década de 1970 se traslada al país norteamericano, donde comienza su proselitismo, aprovechando un factor clave para el futuro de la Iglesia de la Unificación y otras sectas. Esto es, el “Informe Rockefeller”, elaborado en 1969. Nelson Rockefeller, que llegara a ser vicepresidente con Gerald Ford en 1974, realiza en 1968 una gira por Latinoamérica, llegando a la conclusión de que la Iglesia católica “no sólo no es un aliado seguro para Estados Unidos, sino que es un centro peligroso de la revolución potencial”. Por lo tanto, cree que “la absorción de estos países por parte de Estados Unidos será larga y difícil, mientras sean católicos”.

De esta forma, desde la Administración Nixon se intenta desintegrar a la Iglesia católica como institución, a lo largo y ancho de América. Desde el Gobierno republicano se comienzan a financiar organismos religiosos con el objetivo de disputar el control espiritual de la Iglesia en Latinoamérica. Así, la secta Moon se instala en países de la zona Mercosur como Uruguay, Argentina y Paraguay, aprovechando el desarrollo de dictaduras autoritarias regidas por gobiernos militares desde los años 70 y hasta mediados de los ochenta. Además, es a comienzos de esa década cuando adquiere mayor influencia en EE.UU, ya que estrecha lazos con el Partido Republicano liderado por Ronald Reagan, y se confirman las relaciones entre la secta y el Frente Nacional, partido de la ultraderecha de Francia.

No obstante, la Organización sufrió un revés tras la encarcelación en Nueva York, durante 18 meses, de Suun Myung Moon por evasión de impuestos y obstrucción de la justicia, en 1984. Asimismo y con la caída de la URSS, la fogosidad anticomunista del líder pierde intensidad, centrándose en expandir sus negocios hacia América del Sur.

Nelson Rockefeller.

Nelson Rockefeller.

La Iglesia de la Unificación ha creado una red empresarial con gran poder económico que, además, financia a más de 200 organismos civiles, entre los que destaca la Asociación Pro-Unidad de Latinoamércia (AULA), con importantes vínculos con El Vaticano. El ‘holding’ de empresas (160 sociedades mercantiles) que posee se encuentra entre la lista de 30 primeras multinacionales del mundo.

Sus actividades de negocio están diversificadas, destacando los consorcios militar-industrial (MacDonnell-Douglas, que es parte de la compañía Boeing, y Tongil Industry Company), el farmacéutico (Illwha Farmaceutical Corporation), medios de comunicación (Sekai Nippo, Washington Times y diversas publicaciones en Europa), de turismo (hoteles y casinos), crédito (entidades financieras) y otras, como compañías pesqueras y fábricas de manufacturas.

Con el fallecimiento del líder, el poder ha recalado en manos de su hijo menor, Hyun Jim Moon. La actual Federación de Familias para la Paz Mundial y la Unificación (FFPMU) -cambió su nombre en 1994- continúa con su actividad en círculos culturales, universitarios y religiosos, aprovechando los recursos que ofrece Internet. En definitiva, se debe considerar a la secta Moon no como una religión y sí como un proyecto económico desarrollado a partir de una serie de vínculos políticos de índole conservadora y anticomunista, justificados a través de una creencia paracristiana.

Fuentes: BOYER, Jean Francois: El Imperio Moon. Editorial Planeta; DE MONTEMAYOR, Juan: La secta Moon. Carrera política y estrategia internacional. IEPALA Editorial; Red Iberoamericana de Estudios de las Sectas (RIES)


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Sobre Adrián Rodrigo

Licenciado en Historia y Periodismo. Ha trabajado en el diario La Razón y en el Observatorio de Medios de Mediapro. En la actualidad, trabaja para la empresa de análisis de medios de comunicación y política Alert Media y colabora con la Revista aauc3m. Devorador de letras contemporáneas, fotogramas clásicos y enganchado a Europa del Este. Contacto: adrian.rodrigo@hemisferiozero.com