El Salvador, 21 años de los Acuerdos de Paz

Tal día como hoy en 1992, representantes del gobierno salvadoreño y líderes de la guerrilla Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) firmaban en el Castillo de Chapultepec (México) un acuerdo que ponía fin a 12 años de sangrienta guerra civil. Uno de los puntos más polémicos durante las negociaciones fue el relacionado con la Fuerza Armada y la disolución de organizaciones violentas.

Por Teresa Alvarado*.

Veintiún años han pasado desde la firma de los Acuerdos de Paz que pusieron fin al conflicto armado en El Salvador (1980-1992) y las heridas permanecen en las personas que sufrieron la represión de aquella época conocida como “la década perdida”.

Foto: Facebook Guardia Nacional de El Salvador.

Foto: Facebook Guardia Nacional de El Salvador.

“La primera vez llegaron como a la una de la mañana insistiendo en que les abriera la puerta, por la buena, o si no lo harían por la fuerza. Yo me negaba porque no sabía lo que ellos querían, y empezaron a golpear la puerta, hasta que la tiraron y nos exigían que le entregáramos a mi hermano, a quien señalaban de estar organizado en la guerrilla”, expresa Valentina Estrada, originaria del Cantón San Agustín, jurisdicción de San Pedro Perulapán, departamento de Cuscatlán.

El recuerdo permanece aún latente en quienes fueron víctimas alguna vez de la represión militar por los cuerpos pertenecientes a la Fuerza Armada, tales como las llamadas Defensas Civiles, la Policía de Hacienda y la Guardia Nacional, que desaparecieron con la firma de los Acuerdos de Paz.

“Cuando entraron me pusieron las ametralladoras en las costillas y me exigían que les diera a mi hermano. Les contesté que eran ellos los que tenían que darme cuenta, pues él había desaparecido hacía 15 días. Les dije eso para que dejaran de torturar a mi familia y a mí, pero en realidad nosotros lo habíamos mandado hacía 2 semanas para los Estados Unidos. Como iba de ‘mojado’, podría ser que regresara y lo seguirían buscando”.

La guardia permaneció desde la una hasta las cinco de la mañana en casa de Valentina, buscando algún indicio que diera pie para seguir reprimiendo a la familia. Como no encontraron al hermano, robaron muchas de sus pertenencias, comida, joyas y dinero.

Eran alrededor de 40 hombres los que entraron a la casa de la familia Estrada. Entre estos había guardias y Defensa Civiles. Después de saquearla, dos de ellos encerraron a Valentina en un cuarto y la desnudaron con la intención de violarla. El hecho no se concretó porque estaba menstruando. Ella aseguró que padecía una enfermedad contagiosa y por eso no se había casado.

Para la nueva realidad de paz que vivía el país, según los Acuerdos de Chapultepec, la Fuerza Armada debía reducir el número de elementos militares de cara a la reconciliación nacional, luego de una evaluación a cada uno de sus miembros. Conforme a la Reforma Constitucional aprobada entonces, la Guardia Nacional y la Policía de Hacienda fueron suprimidas como cuerpos de seguridad pública y sus miembros incorporados al ejército.

También se disolvieron la Defensa Civil, los Reservistas y la Dirección Nacional de Inteligencia del Estado. Esta última fue subordinada al poder civil bajo la autoridad directa del Presidente de la República. Los batallones de Infantería y Reacción Inmediata, creados durante el conflicto, se suprimieron dando de baja a una parte de sus miembros o reubicándolos en otras áreas del ejército según lo establecido en las negociaciones de paz.

Nuevamente el 14 y 28 diciembre de 1980 los violentos llegaron exigiendo dinero porque alguien le informó a la Policía de Hacienda que Valentina había vendido parte de la cosecha de granos básicos de ese año. Luego de eso, la familia Estrada tuvo que emigrar, vender sus propiedades a bajo precio y establecerse en San Salvador.

“Yo no he vuelto a llegar a mi cantón desde el día que nos tocó salir huyendo y dejar todo lo que teníamos. Todavía siento miedo, porque para nosotros fue duro todo lo que vivimos en ese lugar y nos trae malos recuerdos”, comenta Valentina con voz entrecortada.

La firma de la paz en El Salvador también permitió investigar y señalar a los responsables de crímenes de lesa humanidad como un punto crucial en la agenda de negociación. La Comisión de la Verdad determinó las responsabilidades de violación a los Derechos Humanos tanto de miembros del ejército como de la guerrilla del FMLN.

“Las Partes igualmente reconocen que hechos de esa naturaleza, independientemente del sector al que pertenecieren sus autores, deben ser objeto de la actuación ejemplarizante de los tribunales de justicia, a fin de que se aplique a quienes resulten responsables las sanciones contempladas por la ley”, indica un trozo de texto de los Acuerdos de Paz.

“Yo di gracias a Dios que desapareciera la Policía de Hacienda y los cuerpos represivos de la Fuerza Armada, porque vivíamos angustiados, no había tranquilidad ni en nuestra propia casa”, sentencia Valentina.

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Publicado originalmente en Transparencia Activa.

*Teresa Alvarado es periodista.


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