Cuando la mendicidad se confunde con enseñanza coránica

LAS NUEVAS ESCUELAS CORÁNICAS LUCHAN CONTRA LA MENDICIDAD INFANTIL EN SENEGAL

Dakar, SENEGAL// Son alrededor de las 12 de la mañana. Estamos en Pikine, un pueblo de la periferia de Dakar, en una escuela coránica o daara.  Aquí, 250 niños y niñas estudian el Corán y las ciencias islámicas en árabe. Además, los jueves y los viernes viene un profesor de francés que les enseña el idioma y otras materias como matemáticas e historia. Los niños de la daara “Cheikh Oumar Tall” tienen suerte, porque su escuela cumple los requisitos para ser considerada una daara moderna.

Daara “Cheikh Oumar Tall”. Foto: Alma Toranzo

No corren la misma suerte los niños, todos varones, de otra daara que visitamos también en Pikine. En ésta, los 100 menores de entre 7 y 18 años que viven en ella se levantan a las 4 de la mañana para aprender el Corán hasta las 6, hora en la que salen a mendigar hasta las 10, cuando retoman las enseñanzas islámicas. “Nosotros queremos acabar con la mendicidad, pero no tenemos medios para dar de comer a los niños”, explica uno de los maestros. En un intento por terminar con esta práctica, han montado una pequeña tienda al lado de la escuela para obtener ingresos. Sin embargo, esto no es suficiente para mantener a los talibes o aprendices del Corán.

Latas que usan los niños para mendigar. Foto: Alma Toranzo

La mayoría de los alumnos proceden de Koungel, un pueblo de la región de Kaolak de donde también es originario el marabout o líder religioso que dirige la daara. Las familias de los niños, generalmente de pocos recursos, confían a sus hijos al marabout que pasa a encargarse no solo de su educación, sino también de su manutención. Y es que la pobreza es una de las causas principales de la gran cantidad de niños que, en ocasiones, albergan las daaras. Aunque en esta escuela ya han incluido el francés, los niños tienen muchas dificultades para acceder después a una enseñanza superior o a puestos en la administración, puesto que no dominan el idioma oficial y no han seguido el programa de la educación oficial.

Además, los niños duermen hacinados en el suelo en una especie de cabaña de madera en muy malas condiciones de salubridad. “Para terminar con la mendicidad necesitamos que el Estado ponga en marcha medidas de acompañamiento”, reitera el maestro. Él, un joven de unos 20 años, también ha sido un talibe que mendigó durante 10 años. “Antes la mendicidad formaba parte de la formación del talibe, pero ahora otras personas que se dicen marabouts explotan a los niños para enriquecerse”, cuenta.

La daara ”Cheikh Oumar Tall” es un ejemplo a seguir. Mientras que antes los niños también eran obligados a mendigar, ahora  han terminado con esta práctica a través de un sistema de amadrinamiento. “Cada mujer pone 1000 francos al mes y destinamos una parte para ayudar a las daaras. Cada mamá amadrina una escuela y se ocupa de los niños”, cuenta la presidenta de esta asociación de mujeres del barrio. Gracias a este método y al apoyo financiero de la ONG Tostan que tuvieron en el pasado, han conseguido terminar con la mendicidad. “Me gustaría que todas las daaras fueran como ésta”, afirma con orgullo Mamadou Niasse, el maestro coránico que nos recibe rodeado de niños a los que no cesa de dar muestras de cariño.

Niasse escribiendo versos del Corán. Foto: Alma Toranzo

Niasse forma parte de la Asociación de Maestros Coránicos de Senegal, en la que 50.000 maestros se han unido con el objetivo de erradicar la mendicidad de las daaras y todas las formas de violencia ejercidas sobre los menores, así como para mejorar sus condiciones de vida y la calidad de la enseñanza. “A través de la asociación, hemos formado a los maestros en diferentes cuestiones como los derechos del niño, la pedagogía infantil, etc. No podemos arreglar el problema sin el apoyo de los maestros coránicos”, declara el presidente de la asociación, Elimane Diagne.

La modernización de daaras, un proyecto nacional

Gracias a la inclusión del francés y de un curriculum adaptado a la educación oficial, la escuela que dirige Niasse se ha convertido en una daara moderna. Detrás, se encuentra un proyecto a escala nacional que comenzó en el año 2002 mediante el que se pretende modernizar todas las daaras del país. Según explica a Hemisferio Zero Mamadou Bas, el padre de esta iniciativa e integrante de la Inspección de Daaras –una estructura perteneciente al Ministerio de Educación- el proyecto tiene dos vértices. Por un lado, la inclusión de la formación profesional para los talibes de 14 años en adelante y, por otro, la adaptación del curriculum a la enseñanza oficial para facilitar el acceso a la escuela secundaria o a la universidad cuando los niños salen de la daara.

Niño de la daara “Cheikh Oumar Tall. Foto: Alma Toranzo

Según cuenta Mamadou Bas, al principio los marabouts no comprendían el concepto de daara moderna porque creían que implicaba enseñar el francés en lugar del Corán. “Por eso, tuvimos que realizar todo un trabajo de sensibilización para explicar que esto no era así”, afirma.  El proyecto de modernización de daaras apoya a todas aquellas que erradiquen la mendicidad. “Los niños no deben pagar sus estudios y los marabouts no tienen derecho a llevarles a la daaras y obligarles a mendigar porque no tienen medios para mantenerles. Esos niños deben quedarse con sus padres”, añade.

Amadou Diop, niño talibe. Foto: Alma Toranzo

En un país mayoritariamente musulmán, el peso de la enseñanza islámica es muy fuerte; algo que se ve acentuado por la importancia y la legitimidad que tienen los marabouts en el seno de la sociedad senegalesa. Estos guías espirituales suelen ser considerados como verdaderos líderes. Haciendo uso de esto, algunos dicen ser marabouts para ganarse la confianza de las familias y explotar a los niños obligándoles a mendigar para enriquecerse. Por ello, la necesidad de modernizar las daaras y de terminar con este problema es una cuestión prioritaria en el país. Por otra parte, el hecho de que las escuelas coránicas estén fuera del circuito oficial genera un problema de acceso a la educación y supone una violación de la Convención sobre los derechos del niño que Senegal firmó a principios de los años noventa.

A pesar de que en una de las daaras que visitamos continúa practicándose la mendicidad, estas dos escuelas no dejan de ser la cara positiva de este fenómeno. Todo el que haya visitado Dakar, recordará haber visto numerosos niños que  mendigan por las calles con sus latas de tomate . Descalzos y con ropas raídas, estos menores que, en ocasiones, no tienen más de 4 o 5 años, están desde el alba hasta el anochecer recorriendo la ciudad para conseguir algunas monedas que llevarle al marabout. Si no, corren el peligro de ser maltratados o violados.

La mendicidad infantil es, además, un problema que traspasa las fronteras del país y que se entremezcla con otras cuestiones como la trata de personas, ya que muchos de estos niños provienen de los países vecinos, generalmente de Malí y de Guinea Bissau. El proyecto de modernización de daaras que se está realizando en el país y la creación de la Asociación de Maestros Coránicos de Senegal suponen un importante avance en la lucha contra esta lacra. Sin embargo, aun queda mucho camino por recorrer, haciéndose necesaria una respuesta coordinada entre Senegal y los países fronterizos que sea capaz de poner freno a esta práctica.“La mendicidad destruye el espíritu de los niños”, sentencia Bas.


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Sobre Alma Toranzo

Periodista especializada en información internacional. Actualmente se encuentra en Dakar (Senegal). Anteriormente ha escrito crónicas desde Latinoamérica. Contacto: alma.toranzo@hemisferiozero.com