#PeriodismoLibre. Juan Tomás Ávila Laurel: “En Guinea Ecuatorial mucha gente sufre y pierde la vida, pero nadie lo cuenta”. La información, derecho amenazado en Guinea Ecuatorial [+VÍDEO]

Como cada 10 de diciembre, celebramos el día Internacional de los Derechos Humanos. En Hemisferio Zero, queremos aprovechar la ocasión para lanzar la campaña “La información, derecho amenazado” (#PeriodismoLibre). A través de una serie de entrevistas, pondremos el foco sobre la defensa de la libertad de expresión, derecho básico recogido en el Artículo 19 de la Declaración Universal de los DD.HH:

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.”

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Vídeo: Celia Hernández

Con motivo de la presentación de sus dos últimos libros en África Fundación Sur -Madrid-, entrevistamos al escritor ecuatoguineano Juan Tomás Ávila Laurel (Malabo, 1966). Afincado temporalmente en Barcelona, Ávila Laurel habla sin tapujos acerca de la complicada realidad que vive la población de Guinea Ecuatorial y denuncia las sistemáticas violaciones de los Derechos Humanos llevadas a cabo por el gobierno dictatorial de Teodoro Obiang.

Su esfuerzo por luchar contra el régimen impuesto en su país le empujó incluso a protagonizar una huelga de hambre a principios de 2011, coincidiendo con una de las decepcionantes visitas diplomáticas del gobierno español a su ex colonia. En esa ocasión, el entonces presidente del Congreso José Bono encabezaba la expedición y llegó a afirmar que “es muchísimo más lo que une que lo que separa” a los dos países. Basta un vistazo rápido a cualquiera de los índices de desarrollo humano (IDH) elaborados por las Naciones Unidas durante los últimos treinta años para darse cuenta de que esa afirmación no sólo era errónea, sino también ofensiva. La total ausencia de libertad de opinión y expresión es sólo un ejemplo ilustrativo de que, en palabras del escritor, “el miedo ha calado en el alma de los guineanos”.

El concepto “libertad de prensa” se desinfla hasta desaparecer en un país donde el gobierno ejerce un control absoluto sobre las publicaciones de los medios de comunicación. En Guinea Ecuatorial y como en todas las dictaduras, “siempre, lo que se publica es algo bien controlado por la gente que manda”. Los escasos medios privados que existen son generalmente propiedad de personas cercanas al presidente Obiang y la autocensura es habitual. El último índice de libertad de prensa en el mundo elaborado por Reporteros Sin Fronteras sitúa a Guinea Ecuatorial en el puesto 161 de 179 países analizados; mientras su presidente, Teodoro Obiang, es uno de los ‘fijos’ en la lista de ‘Depredadores de la Libertad de Prensa’ que la misma organización actualiza anualmente.

El artículo 13.2 de la Constitución de Guinea Ecuatorial establece que todo ciudadano goza del derecho a “la libre expresión de pensamiento, ideas y opiniones”. Sin embargo, para Ávila Laurel, la Ley Fundamental que debería definir el régimen básico de los derechos y libertades del pueblo guineano es una mera fachada. “¿Por qué existe una Constitución en mi país? Porque en otros países la hay, y cuando hay un país “nuevo”, se habla con los encargados del gobierno y se les dice que también tienes que tener una Constitución. Del escrito al hecho no hay ningún movimiento para que se cumpla nada”.

Según el último informe elaborado por Humans Rights Watch, el gobierno guineano continúa practicando regularmente la tortura y las detenciones arbitrarias. Los periodistas, las organizaciones de la sociedad civil y los miembros de la oposición política se enfrentan a diario a una dura represión oficial. El pasado 22 de octubre, el abogado y defensor de los DD.HH. Fabián Nsue Nguema desapareció tras visitar a un cliente en la prisión de Black Beach, en Malabo. Fue retenido sin cargos en contra su voluntad y la presión internacional hizo que ocho días después fuera puesto en libertad. “Pudimos conocer el caso de este hombre porque vivía en la capital, porque es conocido y tiene contactos en España”, pero lo cierto es que “se dan muchos casos de gente que pierde la vida sin que nadie diga ninguna palabra…porque contarlo es una forma de enfrentarse al régimen”. A través de su blog personal Malabo, Juan Tomás Ávila también trata de dar a conocer las desapariciones de esas otras personas, sus  nombres, apellidos y, en definitiva, sus historias.


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Sobre Guillermo Naya

Licenciado en Periodismo y especialista en información internacional. Colabora actualmente con el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH). Gran interés en África Subsahariana. Contacto: guillermo.naya@hemisferiozero.com