Palestina: Estado Observador

Júbilo, dignidad e ilusión. Estas fueron las sensaciones que manifestaron miles de personas, tanto en los territorios ocupados de Cisjordania, como en la Franja de Gaza, tras conocerse el resultado de la votación en la Asamblea General de Naciones Unidas, que incluía a Palestina como nuevo Estado Observador.

Un anciano palestino cubierto con la tradicional Kufiya blanca y negra. Fotografía: Hamdi Abu Rahma.

Un anciano palestino cubierto con la tradicional Kufiyya blanca y negra. Fotografía: Hamdi Abu Rahma.

EL pasado jueves, 29 de noviembre, será largamente recordado por los palestinos. Un triunfo, hoy por hoy simbólico, que plantea muchos interrogantes sobre su futuro, pero que, sin duda, ha conseguido un pequeño gran éxito y un respiro para el cuestionado líder de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas: poner de nuevo el asunto de la autodeterminación sobre la mesa. 

65 años desde la aprobación del Plan de Partición y coincidiendo, además, con el día de la Solidaridad Internacional con el Pueblo Palestino, Abbas vio recompensados sus esfuerzos diplomáticos tras saberse el resultado de la votación, celebrada en Nueva York, en la que se reconocía a Palestina -con 138 votos a favor, 41 abstenciones y nueve votos en contra (EEUU, Canadá, Republica Checa, Panamá, Israel y cuatro islas del Pacífico)- como “estado observador no miembro” de las Naciones Unidas -el mismo estatus que dispone el Vaticano- enmarcado territorialmente en los límites fronterizos de 1967.

En Europa, el peso de la diplomacia volcada a favor del “Sí” recayó, como es habitual, en los países nórdicos, a los que se sumaron pesos importantes como España, Portugal, Francia e Italia. La abstención a última hora de Alemania, tradicional aliado diplomático de Israel por cuestiones históricas, puso el colofón a una votación sobre un tema en el que Europa, en general, y la Unión Europea, en particular, siempre se ha encontrado dividida.

En Cisjordania y la Franja de Gaza, miles de personas salieron a las calles a celebrar un resultado ya esperado, aunque la experiencia palestina en estas cuestiones llamaba a la prudencia y a aguardar hasta el último momento.

El estado de la votación saca a relucir la insostenible posición de Israel y de Estados Unidos, como principal valedor de su socio, en su afán por continuar con la ocupación, la construcción del muro y de nuevas colonias, contribuyendo, así, a la fragmentación territorial palestina.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó en su discurso que  “la resolución de la ONU no va a cambiar nada sobre el terreno… no va a hacer que la creación del Estado palestino esté más cerca. Al revés, lo va a alejar”, alegando que la persecución unilateral de ese reconocimiento internacional por parte de los palestinos no haría sino encender la chispa de nuevos enfrentamientos. Unos comentarios a los que Abbas respondió diciendo que “no son palabras de alguien que busca la paz”.

Resultado de la votación por países para la admisión de Palestina como Estado Observador en Naciones Unidas. Fuente: Avaaz.org

A pesar de la soledad en la que se encuentra, Israel se muestra confiado en seguir adelante con su proyecto, sabedor de que, a pesar de estos nuevos acontecimientos, a la hora de la verdad, no habrá freno alguno para su política en los territorios ocupados. Para Jesús Núñez, analista de política internacional y codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Ayuda Humanitaria (IECAH), “la estrategia de hechos consumados que lleva practicando Israel desde 1967 conlleva inexorablemente a la inviabilidad del estado palestino”; 45 años en los que cada movimiento político ha sido extremadamente calculado para impedir que la solución de los dos estados vea algún día la luz. Núñez califica el paso de Abbas más que de éxito, de “supervivencia política”, tras haber fracasado su intento el año pasado de introducir a Palestina en Naciones Unidas como miembro de pleno derecho. Un pequeño logro que, en su opinión, le da un respiro y permite acallar voces disidentes en su partido, llamar a la unidad y apaciguar las tan deterioradas relaciones con Hamas.

Para aquellos que han visto en esta votación una ventana a la justicia internacional y a los organismos a los que puede apelar en adelante Palestina como Estado Observador, Núñez arroja una jarro de agua fría. La probabilidad de que pueda realmente acudir a la Corte Penal Internacional (CPI) parece escasa sabiendo que, tras esa instancia, se esconde la sombra del Consejo de Seguridad, desde el cual se puede bloquear, a través del veto estadounidense, cualquier proceso en el que Israel pudiera verse inmerso.

Para los más escépticos, el resultado de la Asamblea General no tendrá repercusiones inmediatas. Las cosas no cambiarán en los próximos días y semanas. La ocupación, la construcción de asentamientos, las demoliciones de casas, los desahucios, los checkpoints y los arrestos de manifestantes continuarán y Gaza seguirá siendo sometida al bloqueo y a las operaciones militares.  Sin embrago, muchos palestinos habrán descubierto que se les ha devuelto un poco de dignidad liberándoles de un término, “Territorios Ocupados”, por el de “Estado Observador”, al tiempo que se ha recordado al mundo que Palestina está ahí y, afortunadamente, esta vez no han hecho falta ni heridos ni muertos.  

Un hombre enseña a su nieto la llave de la puerta que abría su casa en los territorios que hoy ocupa Israel. Fotografía: Hamdi Abu Rahma.

 


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Sobre Diego Represa

Licenciado en Historia. Especialista en comunicación y conflictos armados, con interés y experiencia en los países de Oriente Medio y Asia Central. Fotógrafo en ciernes, mochilero y correcaminos profesional. Contacto: diego.represa@hemisferiozero.com