Relaciones bilaterales España-Mauritania: intereses económicos y comerciales (III)

En el anterior capítulo, abordamos las relaciones bilaterales fundamentadas en materia de seguridad y, para concluir con la serie, no hay que pasar por alto las actividades económicas y comerciales entre ambos países, si bien éstas tienen un volu­men más reducido que las mantenidas con el resto de países magrebíes, aunque la prioridad política otorgada a las relaciones con Nuakchot, en el marco de la lucha contra la inmigración ilegal subsahariana, las está impulsando en los últimos años.

El volumen y la estructura de las relaciones comerciales entre ambos países tienen una estructura económica poco integrada. España importa dos tipos de productos: los pescados, crustáceos y moluscos que, en 2009, suponían el 60,8% y, en segundo lugar las compras de petróleo al país mauritano, no existiendo antecedentes en la importación de este producto. En cuanto a las exporta­ciones españolas está constituido por hidrocarburos seguido de vehículos automóviles, tractores y sus accesorios, bienes eléctricos, con oscilaciones debido a exportaciones puntuales vinculadas a proyectos de electrificación financiados con créditos de ‘Fondo al Desarrollo’ (FAD).

Principales productos de la exportación española. Fuente: Informe económico y comercial Mauritania. Elaborado por la Oficina Económica y Comercial de España en Dakar.

España tiene como objetivo la promoción de la inversión empresarial española en Mauritania. Como ejemplo del renovado interés de las empresas españolas por Mauritania se pueden citar los casos de Repsol, que se dispone a iniciar la exploración de sus dos bloques on-shore, de60.000 kilómetros cuadrados en la región de Taudemi, y Binter Canarias, que opera la nueva ruta directa Las Palmas-Nuakchot desde agosto de 2006.

La cooperación económica, en torno al Programa Financiero de 2001[1] en vigor, se ha plasmado en proyectos estratégicos: balizamiento y remol­cador del puerto de Nuadibú y la ampliación del muelle de pesca de este puerto marítimo. España participa, además, con dos miembros en el Consejo Presidencial para las Inversiones en Mauritania (CPIM), órgano asesor del presidente de la República en materia de inversiones extranjeras, perte­necientes a los sectores del turismo (Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos) y la agricultura (Grupo Tragsa).

De todas formas, hay que insistir en que los objetivos comerciales están ligados básicamente a la pesca[2] –España es el principal beneficiario del Acuerdo de Pesca que Mauritania tiene con la UE[3]- y a la explotación de recursos energéticos. Si bien el tema pesquero era un asunto tratado en la agenda bilateral, a partir de  la adhesión de España a la Comunidad Europea en 1986 trasladó las competencias pes­queras a Bruselas y dejó sin efecto la aplicación provisional del acuerdo pesquero bilateral suscrito en 1982[4]. Desde entonces, los barcos españoles han faenado en virtud de los acuerdos suscritos entre Mauritania y la Unión Europea en 1987, 1996, 2001 y el actual de 2006.

Mercado mauritano de pescado

Sin embargo, se puede afirmar que la presencia de empresas españolas y la inversión directa, más allá de la ejecución de proyectos concretos, ha sido prácticamente inexistente, pese al creciente interés del Gobierno español por desarrollarlas.

La inversión española en está asociada a empresas mixtas hispano-mauritanas, vinculadas sobre todo al sector pesquero. En 2008 había una veintena de empresas españolas ins­taladas en Mauritania, nueve de las cuales eran canarias, a través de actividades de promoción organizadas por las Cámaras de Canarias y por PROEXCA.

Antes de finalizar este último epígrafe, es interesante abordar la cuestión de la cooperación financiera reembolsable con Mauritania, es decir, los créditos FAD. Ésta se remonta a finales de los años setenta. Durante este tiempo,  Mauritania ha recibido créditos por valor de 61,3 millones de euros, una cantidad muy inferior a la de otros países magrebíes como Marruecos o Argelia, pese a ser el país magrebí con un grado de desarrollo menor, además de que el ritmo de conce­sión de estos créditos ha sido irregular.

Los dos primeros créditos conce­didos en 1978 y 1979, por un valor de 9,9 millones de euros, estuvieron destinados a financiar la venta de material de defensa y patrulleras, en un momento en el que el conflicto del Sáhara Occidental se encontraba en su punto álgido y en el que el Gobierno español buscaba reforzar sus relaciones pesqueras con Mauritania ante las dificultades, como ya vimos, que encontraba para acceder a los caladeros del banco canario-sahariano, controlados por Marruecos. Desde esa fecha, transcurre una década hasta que el Gobierno español concede, de nuevo, créditos FAD. En 1991 se produ­ce la concesión de tres nuevos créditos por un importe de 2,9 millones de euros, destinados a la venta de material sanitario y de maquinaria de obras públicas

El puerto de Nuadibú es uno de los mayores de la costa atlántica de África.

No hay concesión de nuevos créditos hasta 1998, año en que se tramita uno nuevo destinado a financiar la construcción y equipamien­to del hospital de Nuadibú. Ese mismo año se firma un primer protocolo de cooperación económica y financiera que estuvo en vigor hasta 20. A partir de ese año, aumenta el número de operaciones realizadas con créditos FAD y se diversifican las empresas beneficiaras.

La totalidad de la deuda bilateral contraída por Mauritania con España procede de las citadas operaciones financiadas con créditos FAD. En 2005 el Gobierno español realizó una condonación de la deuda de origen FAD, contraída hasta junio de 1999, através de un programa de conversión de deuda por inversiones por importe 1,4 millones de euros en el marco del Plan África de conversión de deuda.

Como conclusión al análisis de la evolución de las relaciones entre ambos países, mues­tra cómo Mauritania es un país que ha ido adquiriendo en los últimos cinco años una importancia creciente en la agenda exterior de la política exterior española. Superada la etapa inicial en la que las relaciones bila­terales estaban mediatizadas por los el proceso de descoloniza­ción del Sahara Occidental, la agenda bilateral comenzó a diversificarse a partir de los años noventa. A la pesca se han añadido otras cuestiones como la cooperación al desarrollo, la lucha contra la inmigración ilegal o la cooperación en materia de seguridad. Las relacio­nes comerciales continúan incrementándose, pero siguen siendo poco importantes en comparación con las existentes con el resto de países del Magreb.


[1] En materia económica ambos países firmaron un Protocolo de Cooperación Económica y Financiera en 1998 y 2002. El Programa financiero del 20 de abril de 1998 se firmó en Madrid y consistió en un protocolo de cooperación económica y financiera entre el Gobierno español y el mauritano. Este protocolo cubría un periodo de dos años, finalizando el 31 de diciembre de 1999. Tras algunas prórrogas el programa continuó en vigor hasta el 30 de junio de 2001 y, posteriormente se volvió a renovar. Este programa preveía un montante de 31 millones de dólares en forma de créditos para diversos proyectos

[2] A partir de los años ochenta del pasado siglo la cooperación en materia pesquera se consolidó como tema central de la agenda bilateral en un momento en el que el sector pesquero se consolidaba como la principal fuente de ingresos de Mauritania. El interés de los gobiernos españoles por reforzar las relaciones pesqueras evolucionó en función de los vaivenes de las relaciones hispano-marroquíes, aumentando en los momentos de dificultades con Rabat. La pesca fue el ámbito sobre el que sustentaron los intentos de ambos países para impulsar una cooperación

[3] La Unión Europea y Mauritania cerraron el 22 de julio de 2006  un nuevo acuerdo de pesca por 6 años que permitiría a 200 barcos comunitarios, la mayoría españoles, faenar en los caladeros mauritanos a cambio de una compensación financiera de 86 millones de euros al año. Desde el presente mes de abril se han iniciado las conversaciones en la Comisión Europea para renovar el Acuerdo que expira en agosto de 2012.

[4] El 6 de abril de 1982 se firmaron dos acuerdos destinados a impul­sar bajo un nuevo marco la cooperación en materia pesquera presente en la agenda bilateral desde los años sesenta. El primero de ellos fue un acuerdo de cooperación económica en el que se abordaban temas relacionados con la pesca. El segundo fue un acuerdo marco de pesca, con una duración de tres años, en el que se definían las condiciones generales y los principios de base sobre los que debía sustentarse la cooperación en materia pesquera25. En virtud de este acuerdo, Mauritania autorizaba el ejercicio de la pesca en las aguas bajos su jurisdicción, incluyendo una zona económica exclusiva de200 millas, a un número de barcos españoles definido en protocolos de aplicación anuales.


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Sobre Adrián Rodrigo

Licenciado en Historia y Periodismo. Ha trabajado en el diario La Razón y en el Observatorio de Medios de Mediapro. En la actualidad, trabaja para la empresa de análisis de medios de comunicación y política Alert Media y colabora con la Revista aauc3m. Devorador de letras contemporáneas, fotogramas clásicos y enganchado a Europa del Este. Contacto: adrian.rodrigo@hemisferiozero.com