Relaciones bilaterales España-Mauritania: la cuestión migratoria y de seguridad (II)

“La voluntad política parece activarse solamente a partir de que la precariedad y, cuando la inestabilidad de un país empobrecido, empiezan a afectar al mundo desarrollado y estable”Jesús A. Nuñez Villaverde

El creciente interés de España respecto a Mauritania, hasta el punto de definirlo como país prioritario en los esquemas de la cooperación española, se debe a cuestiones vinculadas a la seguridad, ya sea la lucha contra el terrorismo o la inmigración ilegal e, incluso, el narcotráfico y el crimen organizado.

Todos estos factores han llevado a las autoridades españolas a establecer la teoría de que, en materia de seguridad, nuestra frontera del sur ya no está en el norte de África, ahora está en el Sahel. Uno de los motivos de preocupación para nuestro país es que el Sahel cubre casi por completo la zona sur del territorio de Mauritania y roza ligeramente a Argelia. Mauritania y Argelia son, por tanto,  dos países fundamentales para la estabilidad del sur de Europa. Parece evidente, pues, que la agenda bilateral hispano-mauritana está dominada por cuestiones vinculadas a la inmigración y la seguridad, aunque ésta se ha ido ampliando con nuevos factores preocupantes como son el narcotráfico y el crimen organizado. De hecho, el Plan África, elaborado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, establece entre sus objetivos la lucha contra el terrorismo al tiempo que señala de manera específica que “la inestabilidad en los países africanos afecta directamente a nuestra seguridad”.

 Los objetivos generales del Plan África 2009-2012 sostienen en grandes líneas:

- Apoyo a los procesos de consolidación de la democracia y la construcción de la paz y la seguridad en África.

- Contribución a la lucha contra la pobreza en África.

- Promoción de las relaciones comerciales y de inversión entre España y África y del desarrollo económico africano.

- Consolidación de la asociación con África en materia migratoria.

- Refuerzo de las relaciones España-África por la vía multilateral y de la Unión Europea.

- Consolidación de la presencia política e institucional española en África. Casa África y otras formas de diplomacia.

Como se puede apreciar, el enfoque elegido por España para mejorar la seguridad y la estabilidad en el Sahel parte del objetivo de eliminar la pobreza extrema y apuesta por un desarrollo sostenible. Se trata, pues, de proponer actividades que pretenden enfrentarse con los problemas estructurales que sufren Malí, Chad, Níger o Mauritania y, de esta manera, sentar las bases para una posterior prosperidad de la región. Cada uno de los países recibe, a través del Plan y la agenda de la cooperación española, una atención explícita para desarrollar acciones de promoción y seguridad de inversiones, programas culturales y sociales o de lucha contra el crimen organizado o el terrorismo internacional.

Mauritania es clave para España por ser un país de tránsito de los flujos migratorios procedentes del África subsahariana

Es innegable que la región en sí misma y Mauritania, en concreto, ha captado la atención de España. Mauritania comenzó a ganar en importancia para la diplomacia española a partir de la crisis migratoria de 2006 (la llegada masiva de cayucos con inmigrantes ilegales subsaharianos al archipiélago canario procedentes de las costas mauritanas durante la primavera de 2006 que causó alarma social) y a su condición de país de tránsito en los flujos de migración procedentes de África Subsahariana.

De hecho, los temas relacionados con la inmigración han ganado peso en las relaciones hispano-mauritanas a partir del año 2000. La importancia creciente del dossier migratorio en la agenda bilateral no responde a la presencia de una importante colonia mauritana en España (cerca de 10.000 personas), sino que sobre todo es consecuencia del papel que Mauritania ha ido adquiriendo como país de tránsito [1] hacia Europa de flujos migra­torios procedentes de otros países de África Occidental y Subsahariana. España ha promovido la cooperación con los esta­dos africanos para gestionar los flujos migratorios de forma coordinada. La presión migratoria hizo tomar consciencia al Ministerio de Asuntos Exteriores de la ausencia de una verdadera política hacia la región.

Asimismo, no se debe olvidar el plano multilateral para hacer frente a la inmigración ilegal. Así, España ha intentado europeizar la política migratoria, al tiempo que ha buscado la cooperación de sus socios comunitarios en el control de las fronteras exteriores de la UE. Por ejemplo, España ha impulsado el reforzamiento de la operatividad de la Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores (FRONTEX), encargada de reforzar la seguridad de las fronteras exteriores dela Unión Europea. Por iniciativa de España, FRONTEX inició en agosto de 2006 una serie de operaciones –que han recibido el nombre de HERA– para el control de la inmigración irre­gular desde las costas del África Occidental hasta Canarias.

España ha intentado europeizar la cuestión migratoria para obtener apoyo de sus socios comunitarios en el control de las fronteras exteriores de la UE. Así, se creó la operación HERA, dentro del proyecto FRONTEX.

A partir de julio de 2008, se produce un nuevo impulso en las relaciones bilaterales entre ambos países, con la firma del Acuerdo de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación [2]. De esta forma, Mauritania, dentro de los países del Sahel, es el que cuenta con la mayor red de relaciones bilaterales con España.

Esto se explica, como analizamos en la serie ‘AQMI en Mauritania‘, por la propia situación de inestabilidad del país, que le convierte en una permanente preocupación para sus propios vecinos magrebíes y para el resto de los que, como España, temen verse afectados por un hipotético colapso.

En este sentido, al Gobierno de Madrid le preocupa la posibilidad de que en el Magreb pudiera surgir un estado fallido, concretamente en Mauritania. Los expertos españoles en la seguridad nacional contemplan con preocupación la posibilidad de que el Sahel pueda convertirse en “el nuevo Afganistán”. Incluso se ha afirmado que “si el estado mauritano sucumbiese, tendríamos un ‘Af-Pak’ a 300 kilómetros de Canarias” [3].

Así, el Ejecutivo español ofrece su colaboración para analizar las amenazas terroristas y colaborar en su combate de forma conjunta. Así, en septiembre de 2006, ambos gobiernos firmaron convenios de extradición, asistencia judicial y traslado de presos. Asimismo, tanto la Guardia Civil como la Policía Nacional realizan cursos de formación en desactivación de explosivos, lucha contra el blanqueo de dinero, etc. Es necesario luchar directamente contra los que planifican los actos terroristas. Para ello hay que contar con eficaces cuerpos policiales y de seguridad, así como sistemas de información e inteligencia. Sin embargo, es igual de importante integrar al conjunto de la población de esos países, evitando cualquier tipo de discriminación o marginación, al mismo tiempo que se crean expectativas de vida digna para ellos, es decir, mejorar las estructuras sociales, políticas y económicas.


[1] El reforzamiento de la vigilan­cia a lo largo de la costa mediterránea y la entrada en funcionamiento del Sistema Integral de Vigilancia del Estrecho (SIVE) produjo una modificación en las rutas utilizadas por los inmigrantes ilegales para alcanzar territorio europeo. A partir de 2005 la presión migratoria se desplazó desde el norte de Marruecos hasta el archipiélago canario, lo que propició la aparición de nuevas rutas, primero desde Mauritania y posteriormente desde Senegal. La transformación de Mauritania en un país de tránsito en el camino hacia Europa se vio favorecida por la facilidad de entrada por parte de los ciudadanos de los países miembros de la Comunidad de Estados del África Occidental (CEDEAO), orga­nización con la que Mauritania tiene vigente un acuerdo de libre circu­lación de personas.

[2] En este acuerdo firmado, coincidiendo con la visita del presidente Abdellahi a España, se recogen diferentes ámbitos de cooperación que abarcan desde la índole política, a la económica y financiera, la de defensa, la de cooperación al desarrollo, la cultural y de educación, la judicial, la consular y migratoria, así como la de la lucha contra el terrorismo, el crimen organizado y el tráfico de estupefacientes. El tratado institucionaliza la celebración de Reuniones de Alto Nivel entre los jefes de gobiernos de ambos países, al menos cada dos años, así como reuniones ministeriales anuales y consultas regulares a diferentes niveles, incluyendo un meca­nismo de consultas bilaterales en materia de derechos humanos. También se firmó un Acuerdo para la promoción y protección recípro­cas de inversiones (APPRI), que firmaron los ministros de Asuntos Exte­riores de ambos países, suponiendo asimismo la constitución de un marco estable para el fomento de las relaciones comerciales.

[3] DE RAMÓN, Manuel: “El Sahel puede ser el próximo Afganistán”. Revista Atenea, Nº 23.

 


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Sobre Adrián Rodrigo

Licenciado en Historia y Periodismo. Ha trabajado en el diario La Razón y en el Observatorio de Medios de Mediapro. En la actualidad, trabaja para la empresa de análisis de medios de comunicación y política Alert Media y colabora con la Revista aauc3m. Devorador de letras contemporáneas, fotogramas clásicos y enganchado a Europa del Este. Contacto: adrian.rodrigo@hemisferiozero.com