Relaciones bilaterales España-Mauritania: introducción (I)

España ha mantenido desde la independencia de Mauritania [1] relaciones políticas de cierta importancia. En un principio, motivados por circunstancias geográficas, ya que el país africano es vecino del archipiélago canario, así como por ser frontera con el Sahara Occidental, territorio colonizado por España hasta 1976. La descolonización del Sahara Occidental fue, por tanto, el tema que articuló la política española hacia Mauritania hasta los años ochenta. Aunque el asunto saharaui sigue estando presente en la agenda entre ambas naciones, las relaciones bilaterales se han diversificado y ampliado.

Se puede afirmar que no han sido los aspectos econó­micos vinculados a la pesca ni tampoco los comerciales los que han impulsado el interés español por reforzar las relaciones bilaterales con Nuakchot, sino cuestiones vinculadas a la seguridad, ya sea la lucha contra el terrorismo o la inmigración ilegal, que desde las costas mauri­tanas intenta acceder a territorio europeo a través de las islas Canarias [2]. Esta cuestión será abordada en el siguiente capítulo de la serie.

La cercanía del archipiélago canario con la costa mauritana, le convierte en un territorio clave para alcanzar Europa desde África.

Si bien “la historia de España en el Sahel es apenas una nota al pie de página en su crónica exterior […] esta carencia se está modificando y hoy hay cada vez más relaciones bilaterales e iniciativas tanto gubernamentales como impulsadas por otros actores sociales[3]. Sobre todo desde 2004, África –Mauritania en particular [4]- ha adquirido un mayor nivel de importancia en la acción exterior española.

Este auge de las relaciones con el continente negro se refleja en la evolución del organigrama del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, al pasar de una Dirección General de Política Exterior para el Mediterráneo, Oriente Próximo y África a la creación de una Dirección General de Política Exterior para África en 2008, donde por primera vez dentro de la Secretaría de Asuntos Exteriores se ha creado un departamento específicamente dedicado al África Subsahariana.

Asimismo, en la AECID se ha desarrollado un proceso similar pasando de una Dirección General del Instituto de Cooperación con el Mundo Árabe, el Mediterráneo y Países en Desarrollo (1988) a un Departamento de Cooperación con África Subsahariana, dentro dela Dirección General de Cooperación con África, Asia y Europa oriental (desde 2000). En definitiva, desde el inicio de la etapa de gobiernos socialistas la aproximación a la región se ha visto fortalecida, alcanzando niveles sin precedentes, sin que esto modifique su imagen global de escenario secundario en comparación con otros.

Una vez diseccionado el árbol institucional, hay que destacar que para España, las relaciones con Mauritania se enmarcan dentro de la política exterior hacia el Magreb. Pese a su condición de país bisagra con el África Subsahariana, ha sido su condición de Estado magrebí la que ha articulado la política española. A dife­rencia de Francia, Estados Unidos o la Unión Europea, que abordan las relaciones con Mauritania a través del prisma del África Subsahariana, el Ministerio de Asuntos Exteriores español se ocupa de los asuntos políticos del país a través de la Subdirección General de Magreb.

Otro tanto sucede con los temas de cooperación al desarrollo. Mientras en la Unión Europea son abordados a través de los Acuerdos de Cotonú, que engloban las relaciones con los países de África, Caribe y Pacífico (ACP), en España son gestionados a través del ya mencionado Departamento de Cooperación con Mediterráneo y Mundo Árabe, dependiente de la Dirección de cooperación con África, Asia y Europa Oriental de la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo.

El ministro de Asuntos Exteriores de Mauritania y Cooperación, Salem Ould Lekhal. Fuente: ONU.

Se puede afirmar que la política española hacia Mauritania ha seguido una evolución paralela a la seguida por la política exterior hacia el Magreb. Conscientes de que la estabilidad del Magreb pasaba por el avance en el proceso de integración regional, la diplomacia española ha trabajado activamente por implicar a Nuakchot en las iniciativas y foros de diálogo y cooperación regionalen los que participaban el resto de estados que formaban parte de la UMA (Unión del Magreb Árabe).

En este sentido, en 1994, España apoyó su incorporación al Diálogo Mediterráneo de la OTAN, en el que también participaba Israel. La diplomacia española desempeñó un destacado papel en la labor de acercamiento entre Mauritania e Israel durante los meses previos a la Conferencia de Barcelona. El 12 de junio de 1995 se entrevistaron en Madrid los ministros de Asuntos Exteriores de ambos países, Simón Peres y Salem Ould Lekhal. Posteriormente, España cedió unos locales en su embajada en Tel Aviv para albergar la embajada mauritana. Las gestiones españolas fueron deter­minantes para la participación de Mauritania como observador en la Conferencia Euromediterránea celebrada en Barcelona en noviembre de 2005. Asimismo, en 2007 la diplo­macia española jugó un activo papel en la incorporación de Mauritania como miembro de pleno derecho ala Asociación Euromediterránea, pese a no ser un país europeo ni mediterráneo. Mauritania también forma parte del Grupo 5+5 que agrupa a países de ambas orillas del Mediterráneo.


[1] El Gobierno español reconoció la independencia de Mauritania en noviembre de 1960. Esta decisión fue bien recibida por el régimen mau­ritano en un contexto de aislamiento regional ante el rechazo de todos los estados árabes –salvo Túnez– a reconocerla. El embajador español, que inicialmente tenía su residencia en Dakar, presentó sus cartas credenciales en abril de 1961 y se instaló en Nouakchott al año siguiente. En 1962 Mauritania abrió una representación diplomática permanente en Madrid, aunque no fue hasta el año siguiente cuando designó un embajador en España.

[2] Destaca el papel que está jugando la Comunidad Autónoma Canaria en el estrechamiento de los lazos con Mauritania y el resto de países del África Occidental, tanto en el ámbito comercial como en el político. El Gobierno canario se apoya para su desarrollo en su condición de región ultraperiférica den­tro de la Unión Europea y de los instrumentos que ésta proporciona a través de los Planes de Gran Vecindad, destinados a canalizar recursos e inversiones hacia países terceros vecinos. Desde el primer cuatrimestre de 2006 absorbió la totalidad del comercio bilateral con Mauritania, y con una misión comercial a Nuakchot en mayo de 2006. La Casa África, inaugurada el 12 de junio de 2007 en Las Palmas, ha contribuido a reforzar aún más esta tendencia.

[3] NÚÑEZ VILLAVERDE, Jesús A., HAGERAATS, Balder y KOTOMSKA, Malgorzata: Terrorismo internacional en África. La construcción de una amenaza en el Sahel. Los libros de la catarata, Madrid, 2009. Pág. 233.

[4] La nueva importancia concedida a las relaciones con Mauritania ha que­dado reflejada en su incorporación al Plan África 2006-2008 como uno de los once países prioritarios, así como en el aumento de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) en 20 millones de euros anuales desde 2009.


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Sobre Adrián Rodrigo

Licenciado en Historia y Periodismo. Ha trabajado en el diario La Razón y en el Observatorio de Medios de Mediapro. En la actualidad, trabaja para la empresa de análisis de medios de comunicación y política Alert Media y colabora con la Revista aauc3m. Devorador de letras contemporáneas, fotogramas clásicos y enganchado a Europa del Este. Contacto: adrian.rodrigo@hemisferiozero.com