Orígenes del conflicto al sur de Filipinas

Por Eric San Juan*.

El presidente de Filipinas, Benigno Aquino, y el presidente del Frente Moro para la Liberación Islámica, Al Haj Murad Ebrahim, firmaron ayer, 15 de octubre de 2012, en el palacio presidencial de Manila, un preacuerdo de paz que puede poner fin a un conflicto que ha durado más de 40 años. Oficialmente, el contencioso de Mindanao y otras islas cercanas del sur de Filipinas comienza en 1969 con la creación del Frente Moro para la Liberación Nacional (FMLN). Sin embargo, la disputa se remonta a la llegada de los colonos españoles a un archipiélago en el que la influencia islámica era palpable.

A finales del siglo XVI, tras conquistar Luzón y las islas Visayas , España atacó el sultanato de Sulú, que había sido fundado dos siglos antes. Fue el inicio de una guerra que nunca terminó de remitir entre España y los gobernantes musulmanes del sur. España logró establecer poblaciones importantes como Zamboanga en la isla de Mindanao, donde también existía un sultanato, el de Maguindanao, pero nunca pudo controlar todo el territorio de influencia musulmana en los 333 años que colonizó Filipinas.

El problema continuó cuando Estados Unidos se hizo con el control del archipiélago en 1898. Los americanos eligieron la vía de la fuerza para subyugar a los “moros”, lo que provocó una rebelión que duró 14 años y que dejó un saldo de entre 10.000 y 20.000 muertos en la facción de los “moros”. El lema favorito de los soldados americanos era “el único moro bueno es el moro muerto”, en una clara alusión a las guerras contra los indios que habían librado años antes al otro lado del Pacífico.

Pragmatismo norteamericano en el sur de Filipinas

Sin embargo, con los años los gobernantes norteamericanos supieron emplear su pragmatismo en cuestiones religiosas para acercar posturas con los líderes musulmanes. Esto abrió las puertas a las grandes compañías que explotaron las fértiles tierras de Mindanao para convertir selvas habitadas por minorías étnicas en inmensas plantaciones de plátanos, piñas o caucho. Las grandes corporaciones no tuvieron reparos en desplazar a decenas de comunidades de sus hogares ancestrales para maximizar el beneficio económico.

La tierra más rica era el hogar de los filipinos más pobres, explotados en las plantaciones con condiciones de trabajo inhumanas. Los desmanes de las grandes corporaciones no impidieron que los líderes “moros” y el gobierno americano mantuvieron buenas relaciones, hasta el punto que los gobernantes musulmanes pidieron convertirse en protectorado americano cuando Estados Unidos concedió la independencia a Filipinas en 1946. La petición fue ignorada y todas las regiones de influencia musulmana se integraron en la recién nacida República de Filipinas.

Tres rebeldes “moros” ejecutados en Joló en 1911por los colonos estadounidenses. Imagen anónima.

En las dos décadas siguientes a la independencia, miles de filipinos cristianos emigraron a Mindanao, promocionada por los gobiernos de entonces como la “tierra prometida” y se hicieron con territorios pertenecientes a comunidades musulmanas, lo que provocó los primeros incidentes violentos entre filipinos. De aquellas disputas surgieron los ejércitos privados que hoy campan a sus anchas sin responder ante ninguna ley por toda la isla de Mindanao. A estos conflictos territoriales se unían la incomprensión religiosa y la represión del presidente Ferdinand Marcos, lo que desembocó en 1969 con la creación del Frente Moro para la Liberación Nacional (FMLN), cuyo líder, Nur Misuari, declaró la guerra al Estado filipino en 1972.

Con más de 30.000 combatientes, el FMLN plantó cara al Ejército durante tres años, pero el mayor armamento de las fuerzas gubernamentales y las disidencias internas fueron minando a la guerrilla. La meliflua primera dama Imelda Marcos convenció al líder libio Muamad el Gadafi para que mediara en el conflicto y consiguió que Gobierno e insurgentes declararan un alto el fuego con la firma de los acuerdos de Trípoli en 1976. Comenzaron así unas negociaciones que duraron dos décadas, hasta la firma de un acuerdo de paz de 1996. Una de las principales consecuencias fue la creación en 1989 de la Región Autónoma del Mindanao Musulmán.

Sin embargo, por el camino se escindió el FMLI, una facción del FMLN que no aceptaba una solución que no fuera un estado propio. El paso de los años ha atenuado las reivindicaciones de este grupo y tras varias intentonas frustradas en la última década con la mediación de Malasia, parece que el preacuerdo actual puede establecer las bases para que llegue la paz a una de las regiones más castigadas de Filipinas.

Publicado en Miradas de Internacional.

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*Eric San Juan es licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra. Trabajó durante casi tres años como redactor de Economía y Política en el periódico Noticias de Gipuzkoa, hasta que una beca le llevó a Vietnam, donde reside actualmente. Entre 2010 y septiembre de 2012 trabajó como corresponsal de la Agencia Efe en Filipinas.


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