Los campos de desplazados sirios en la frontera turca [FOTO-Reportaje]

ATTAMA, Siria.

La crisis humanitaria en el norte de Siria está alcanzando niveles catastróficos. Según datos oficiales más de 90.000 personas han cruzado ya la frontera hacia los campos de refugiados en Turquía desde que comenzara el conflicto. Sin embargo, aunque la política de Ankara sigue comprometida con la población civil de su país vecino, ha cortado recientemente el grifo a la entrada de más personas. La decisión llegó a raíz de haberse vistos desbordados los primeros campos de refugiados tras las oleadas de gentes que empezaron a huir de Alepo desde que se intensificaron los combates entre el llamado Ejercito Libre Sirio (ELS) y las fuerzas de Bashar al-Assad.

En un gigantesco olivar a escasos 200 metros de la frontera turca se levanta el campo de desplazados de Bab al-Hawa. Las miles de personas que habitan en él extienden sus tiendas de campaña a lo largo de las largas avenidas que conforman los olivos. La mayoría son gente que proviene de los alrededores de Alepo y sus barrios aledaños como Hanano o Salah ad-Din, barrios arrasados por la guerra cuyos edificios hoy son montones de escombros o nidos para los francotiradores. Llegaron hace unas pocas semanas pero la comida ya escasea y el agua almacenada en los bidones desprende un olor fétido. Sin embargo, es lo único que hay para beber. La mayoría son mujeres y niños. Los hombres se quedaron en el camino para buscar algo con que mantener a sus familias o para combatir al régimen.

Los niños todavía mantienen una mirada asustada y esquiva. La mayoría no comprende por qué han tenido que dejar sus hogares y la escuela para ir a dormir al raso. Sin embargo, la vida se impone a la adversidad y entre nuevos amigos surgen las risas, los juegos y la curiosidad ante unos extranjeros a los que saludan haciendo el signo de la victoria con las manos, para que quede registrado en sus máquinas fotográficas.

Las mujeres no ríen. Sus miradas son serias y nada las cambia. La presencia de periodistas solo hace aflorar su rabia y dolor por la situación que atraviesan mientras sacan un poco de té y les cuentan su historia y su tragedia. “Porque el mundo tiene que saber”, dicen.

El campo se levanta sobre un terreno arcilloso que con las primeras lluvias se convertirá probablemente en un barrizal. Las tiendas de campaña con el logotipo de la Revolución Siria sirven hoy para proteger del sol y poco más. La mayoría dejó atrás sus casas en pleno verano, llevando consigo sólo cuanto sus brazos podían cargar, pero las noches comienzan a ser frías en Siria y pronto llegará el invierno.

 


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Sobre Diego Represa

Licenciado en Historia. Especialista en comunicación y conflictos armados, con interés y experiencia en los países de Oriente Medio y Asia Central. Fotógrafo en ciernes, mochilero y correcaminos profesional. Contacto: diego.represa@hemisferiozero.com