Veneno en Costa de Marfil

En 2006 el buque Probo Koala, dirigido por la empresa Trafigura, llegaba a las costas de Abiyán, Costa de Marfil, para deshacerse de vertidos tóxicos que causaron miles de damnificados y la muerte de decenas de personas. Amnistía Internacional y Greenpeace han presentado recientemente en Dakar el informe The Toxic Truth, una investigación que ha durado más de tres años en la que detallan cómo Trafigura llegó a Abiyán y se deshizo de estos vertidos de basura tóxica. Además, el informe sitúa a la empresa Trafigura como principal responsable de esta tragedia humana, medioambiental y política.

El 19 de agosto de 2006 se hallaba atracado en el puerto de Abiyán el buque Probo Koala, de bandera panameña,  fletado por la multinacional británica Trafigura Beheer [1], que con “un capital cercano al billón de dólares, está presente en 36 naciones de Europa, América y Medio y Lejano Oriente, y ha sido denunciada por prácticas ilegales en varios países, entre ellos Ecuador, donde se la investiga por presuntas irregularidades en el suministro de gas licuado” [2]Durante aquella noche se desembarcaron en camiones subcontratados a la empresa local Tommy 528 toneladas de desechos tóxicos que fueron depositados en 18 basureros alrededor de la ciudad.

Algunos medios internacionales recogieron noticias breves de protestas en las calles de Abiyán por el aumento de enfermedades producidas por algún elemento tóxico. Pero Esaie Modtu, jefe de una aldea de pescadores de Abiyán, recuerda aquel pestazo a azufre que sorprendió a sus vecinos una mañana de verano de 2006. «De repente, respirar se hizo muy difícil. La gente empezó a ponerse enferma. Y en pocos días varias mujeres abortaron.» Los hospitales se llenaron de pacientes con los mismos síntomas: irritación de los ojos y garganta; asfixia, vómitos de sangre, desmayos… El doctor Jean Louis Louya sospechó enseguida la causa: intoxicación por ácido sulfídrico, un gas letal en altas concentraciones. Pero no podía imaginarse la magnitud del desastre. A los cientos de personas que habían inhalado los humos sulfurosos se añadieron miles que bebieron el agua de los ríos y lagos a los que llegó el veneno por las escorrentías. La emergencia sanitaria se saldó con 16 muertos y 108.000 afectados” [3]. Poco después, y sin ningún contratiempo, el Probo Koala zarpó tranquilamente del lugar del crimen.

 Lo cierto es que el Probo Koala llegaba a la capital financiera de Costa de Marfil después de un largo periplo. “En 2005, Trafigura compró toneladas de un tipo de gasolina sin refinar a precio de saldo a la compañía de Petróleos Mexicanos,PEMEX, que no disponía de los procesos para hacer comercializable esa sustancia. A continuación, la multinacional ‘depuró’ esa sustancia a bordo del buque mediante un proceso barato, pero que genera residuos peligrosos y es ilegal en muchos países” [4]. El periplo del buque lo llevó a fondear en Algeciras y en Gibraltar. En el peñón británico fue donde la multinacional decidió añadir sosa caústica, “que al reaccionar con el sulfuro se depositó en el fondo del tanque. Trafigura logró vender el petróleo, pero quedó un residuo altamente tóxico a bordo del barco, que zarpó rumbo a Ámsterdam. En la capital holandesa trataron de descargar los desperdicios como si se tratara de desechos convencionales a un bajo precio. Sin embargo, los gases que emanaban eran tales que las autoridades holandesas llamaron a los servicios de emergencia. Tras varios análisis, se le dijo a la multinacional que el costo para deshacerse de ese material de forma segura ascendía a medio millón de euros. Trafigura prefirió una opción más barata: en vez de arrojar los residuos en Ámsterdam, donde se hubiese seguido un proceso seguro de eliminación, el buque Probo Koala retiró la carga y abandonó el puerto rumbo a África” [5].

El buque no podía dirigirse a ningún puerto norteamericano ni europeo porque sus legislaciones prohíben manipular el resultante tóxico trasportado. Túnez y posteriormente Nigeria fueron alternativas que rechazaron la carga. Por último, la multinacional encontró una empresa en Costa de Marfil, que por muy poco dinero (de 30 a 35 dólares el metro cúbico frente a los 900 que le costaba hacerlo con garantías en Ámsterdam) y sin preguntar, se desharía de la carga. Se trataba de Tommy Societé. Así fue que en Abiyán, las más de 500 toneladas terminaron arrojadas a cielo abierto en los basureros de la capital económica del país. En horas, cientos, y posteriormente miles de ciudadanos y ciudadanas de la ciudad comenzaron a sentir náuseas, a tener vómitos, quemaduras, diarreas y dificultades para respirar.

La reacción del gobierno se produjo después de que la alarma social provocara las primeras manifestaciones de protesta con carteles que acusaban al gabinete de negligencia, atacaran el Ministerio de Transporte y se diera fuego a la casa del director del puerto de Abiyán. El presidente Laurent Gbagbo, en un golpe de efecto, destituyó a todo su gabinete y encargó a su Primer Ministro la formación de un nuevo gobierno. Dos días después “se anunció la creación de un nuevo y mayor gabinete, pero en la realidad se efectuaron pocos cambios. Todos los ministros volvieron a su cartera, excepto los de Transporte y Medio Ambiente” [6]. En esos días, el Primer Ministro, Charles Konan Banny, hizo unas declaraciones de interés al hilo del reemplazamiento del Ministro de Medio Ambiente: “No creo que estas operaciones se lleven a cabo sin que algún dinero cambie de manos. Probablemente haya un corruptor y alguien corrompido en algún lugar” [7].

Probo Koala. Fuente: Interet-General Info

Un artículo publicado el 11 de septiembre de 2006 en el diario independiente de Costa de Marfil “Le Jour Plus” por el periodista Edouard Gonto informaba que la propietaria de Tommy Societé, la empresa subcontratada por Trafigura para arrojar los vertidos, era Simone Gabgbo, Primera Dama del país y esposa del Presidente Laurent Gbagbo. El artículo provocó una airada respuesta de la señora Gbagbo [8].  Al día siguiente, el Fiscal General de la República citó al periodista y a Coulibaly Seydou, redactor jefe del diario y ordenó la detención de los dos a espera de juicio. International Freedom of Expression Exchange [9] recogió la preocupación internacional que despertaron dichas detenciones para la libertad de expresión. Según una nota de la agencia IRIN que recogía afrolNews [10], el 7 de septiembre de 2006, el gobierno de Costa de Marfil habría solicitado 13,5 millones de dólares para controlar la situación (alrededor de 10 millones de euros).

Habían pasado seis meses desde que los vertidos envenenaran a los habitantes de Abiyán, y la multinacional Trafigura, candidata a la empresa más antisocial del planeta en 2007 [11], con su director a la cabeza, el señor Claude Dauphin, seguían negando que sus vertidos hubieran sido los causantes del desastre humano y ecológico. Sin embargo, ese mes de febrero de 2007 pactó con el Gobierno de Costa de Marfil “pagar algo más de 152 millones de euros por concepto de indemnizaciones por el vertido del material tóxico. Pero no asumió responsabilidad alguna por las lesiones causadas a seres humanos. ‘A lo sumo puede haberse producido alguna gripe’, minimizó uno de sus ejecutivos” [12]. La multinacional seguía negando la evidencia de su responsabilidad y al mismo tiempo compraba el silencio de las autoridades del país africano por una cantidad más de 15 veces superior a lo que en un principio solicitó el propio ejecutivo de Laurent Gbabgo. Además, esos más de 152 millones de euros se entregaban a un gobierno que dirigía un país de una inestabilidad política y una violencia que, como hemos visto, hace cuanto menos sospechar del destino de esa cantidad de dinero.

Laurent Gbagbo

Preguntado a este respecto, Jean-Arsène Yao [13], costamarfileño, doctor en Historia y periodista nos confirma que efectivamente, el dinero llegó a Costa de Marfil, y añade: “En un principio, este dinero debía servir para indemnizar a las víctimas y limpiar los sitios envenenados. Sin embargo, no se ha hecho ninguna de las dos cosas. Aún en noviembre de 2010 (yo estaba en Abiyán) se seguía invitando a las víctimas a registrarse en no sé qué lista”. Jean-Arsène contextualiza aquellos días. “Cuando se pagó el dinero, Costa de Marfil se encontraba en una cierta calma política y militar. Aunque la confianza nunca fue total entre los bandos Gbagbo y Soro (jefe militar de la oposición armada del norte del país). Y lanza una sospecha: “Incluso me atrevería a decir que Soro recibió su parte de dinero (corrupción) de Trafigura”. Por último, aunque no puede demostrarlo, coincide con nuestras sospechas de que parte del dinero haya ido a la compra de armas: “Gbagbo podría haber previsto muchas situaciones postelectorales, entre ellas la reanudación del conflicto armado. De lo contrario no se entendería que hayan tardado tanto para indemnizar a las víctimas.”

La tragedia no pasó de ser, hace unos años, un escándalo durante unos minutos en unos sectores reducidos de prensa más especializada y que no llegó a la opinión pública internacional, a pesar de que sus víctimas fueron más de 100.000 personas y de que hubo 16 personas que murieron envenenadas por una empresa privada europea. Rafael Jiménez Claudín, Secretario general de Reporteros Sin Fronteras, opina que “los vertidos tóxicos del Probo Koala en Costa de Marfil están silenciados porque también hay periodistas que admiten sobres mientras miran para otro lado” [14].

Parte de las víctimas, cerca de 30.000, representadas por la firma de abogados Leigh Day and Co.  decidieron imponer una denuncia contra Trafigura en Inglaterra. Estamos en septiembre de 2009. “Dos semanas antes de que se iniciara un juicio contra ella en Londres, llegó a un acuerdo extrajudicial con el gabinete de abogados Leigh Day and Co., que representa a 30.000 de las víctimas, por el que entregará 1.150 euros a cada una. A cambio, las víctimas aceptan que ‘expertos independientes no han podido establecer una relación’ entre el vertido y las enfermedades, y se comprometen a no lanzar acciones legales contra la empresa” [15]. Sin embargo, el dinero se congeló en el banco porque en el proceso de reparto apareció otra asociación que se reclamaba la representación de las víctimas. Amnistía Internacional ha venido denunciando el abandono al que están condenadas las víctimas [16].

Por otro lado, la verdad, tozuda, se empeñaba en seguir apareciendo. Esta vez era un informe de Naciones Unidas elaborado por el relator Okechukwu Ibèanu. “Según los informes recogidos por el relator especial, el vertido había causado la muerte de 15 personas y había obligado a más de 100.000 a solicitar asistencia médica. El relator identificó la necesidad urgente de abordar cuestiones relativas a la descontaminación, la atención de la salud y las indemnizaciones” [17]. Trafigura declaró sentirse “consternada por la falta de equilibrio y rigor analítico” del Informe de Naciones Unidas. La misma semana en que Okechukwu Ibèanu presentaba en Ginebra su Informe, The Guardian publicaba varios mails internos de la empresa [18]. En ellos se puede evidenciar que los directivos de Trafigura estaban perfectamente al tanto de la peligrosidad del material que iban a arrojar en Costa de Marfil.

Pero en medio de todo este escándalo, Trafigura insistía una y otra vez, e incluso, como hemos visto, compraba una verdad diferente a la verdad, en la que ella, evidentemente salía inocente. Sin embargo, no tardaría en saltar por los aires su estrategia. La misma multinacional había solicitado un informe científico sobre el proceso que desarrollaba para depurar la gasolina no comercializable que compraría a la mexicana Pemex. El Informe Milton [19] hablaba claramente del peligro de su manipulación. Por su parte, Trafigura mantuvo en total secreto la existencia de dicho informe durante más de tres años, hasta que un redactor de “The Guardian” tuvo acceso al él. Lo que sucedió a partir de ahí más parece una historia de espionaje.

La compañía acudió a los Tribunales británicos para impedir la publicación no solo del Informe Milton, sino incluso hablar de su existencia. “Los abogados de la compañía (Trafigura) consiguieron que un juez emitiera una mordaza legal según la cual el diario no podía publicar el documento ni mencionar dicha sentencia. Tres días después el reporte apareció en WikiLeaks. A partir de ahí fue cuestión de semanas antes de que la sentencia fuera revocada y se fijaran responsabilidades” [20].

Las redes sociales tuvieron un papel clave en desamordazar la censura que se le había impuesto al diario británico. Paradójicamente, un juez defendía a una empresa privada que había cometido un delito frente al derecho de información de la ciudadanía. “El Informe establece que Trafigura ‘debería haber tratado el material antes de verterlo’, que los elementos que lo componen ‘son capaces de provocar efectos graves sobre la salud humana a través de la inhalación y la ingestión’ y que un vertido de ese tipo ‘estaría prohibido en un Estado de la UE’. Unas conclusiones similares a las del informe del relator especial de la ONU sobre este caso” [21].

Greenpeace inició un proceso judicial contra Trafigura en Holanda, y finalmente la empresa fue condenada en julio de 2010. “Trafigura es culpable de tráfico ilegal de residuos y debe pagar una multa de un millón de euros. La empresa que sigue afirmando que los residuos no pueden haber causado ningún daño grave sabía, según las investigaciones de Greenpeace, que sus residuos eran peligrosos y que sólo existían unos pocos lugares para el tratamiento de los mismos en el mundo. Además, conocía que las normas internacionales vigentes prohíben la exportación de los residuos a África. Desgraciadamente este no es un hecho aislado ya que se produce prácticamente a diario como viene denunciando Greenpeace. Recordemos el tráfico de residuos electrónicos a Nigeria, Ghana o Pakistán, o el de los barcos que viajan para ser desguazados en India o Bangladesh” [22].


[1] http://www.trafigura.com/
[2] GATI Daniel, Costa de Marfil, la muerte ambulante. (23 septiembre 2009) http://www.rel-uita.org/agricultura/ambiente/costa_de_marfil.htm
[3] SÁNCHEZ  Carlos Manuel, El negocio más rentable de la mafia es… la basura. El Semanal. http://xlsemanal.finanzas.com/web/articulo.php?id=59418&id_edicion=95
[4] Residuos tóxicos: ¿negocio en alza? BBC Mundo. (18 septiembre 2009) http://www.bbc.co.uk/mundo/internacional/2009/09/090917_residuos_toxicos_pea.shtml
[5] WOLBACHIA A. Las cloacas del tercer mundo. El otro País. http://www.elotropais.com/index.php?option=com_content&task=view&id=140&Itemid=41
[6] Comienza la limpieza de residuos tóxicos en Costa de Marfil. Afrol News. (19 septiembre 2006) http://www.afrol.com/es/articles/21415
[7] Ibídem
[8] Mme Gbagbo nie son implication dans l’affaire des déchets toxiques Grioo.com http://www.grioo.com/info7896.html
[9] Two journalists arrested for linking president’s wife to toxic waste dumped in Abidjan. RSF/IFEX http://www.ifex.org/cote_divoire/2006/09/13/two_journalists_arrested_for_linking/
[10] Dimite el gobierno de Costa de Marfil. Afrol News (7 septiembre 2006)  http://www.afrol.com/es/articulos/21174
[11] Ikea, Bridgestone y Trafigura, candidatas a la empresa más ‘irresponsable’ en materia social (15 enero 2007) http://www.elmundo.es/elmundo/2007/01/11/solidaridad/1168531693.html
[12] GATI Daniel, Costa de Marfil, la muerte ambulante. http://www.rel-uita.org/agricultura/ambiente/costa_de_marfil.htm Op. cit
[13] YAO Jean-Arsène, entrevista on-line realizada el 28 de marzo de 2011
[14] JIMENEZ CLAUDIN Rrafael. Periodista ambiental, una actividad de riesgo (diciembre 2009) http://www.ecologistasenaccion.org/article18434.html
[15] MARTINEZ Gladis, Nuevas pruebas contra la petrolera Trafigura. Diagonal nº113
[16] Costa de Marfil: Millares de víctimas de vertido tóxico aún sin indemnización. Amnistía Internacional (21 octubre 2010) https://www.amnesty.org/es/library/info/AFR31/002/2010/es
[17] Costa De Marfil – Informe 2010 Amnistía Internacional. http://www.amnesty.name/es/region/cote-divoire/report-2010
[18] COMO ANEXO, AÑADO COPIA DE LOS MAILS INTERNOS DE TRAFIGURA
[19] Minton report: Carter-Ruck give up bid to keep Trafigura study secret. The Guardian. (16 octubre 2009) http://www.guardian.co.uk/world/2009/oct/16/carter-ruck-abandon-minton-injunction
[20] SOLTERO Gonzalo. Wikileaks, información fugada. Letras Libres (octubre 2010) http://www.letraslibres.com/index.php?art=14992
[21] MARTINEZ Gladis, Nuevas pruebas contra la petrolera Trafigura. Diagonal nº113 Op.cit.
[22] Sentencia histórica contra el tráfico ilegal de residuos tóxicos. Greenpeace (27 julio 2010) http://www.greenpeace.org/espana/es/Blog/sentencia-histrica-contra-el-trfico-ilegal-de/blog/29001


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Sobre Karlos Ordóñez Ferrer

Ha trabajado doce años como realizador de televisión y ha colaborado con Amnistía Internacional. Actualmente trabaja en Mugak (Centro de Documentación de SOS Racismo) y es especialista en Información Internacional y Países del Sur. Ha vivido en El Salvador, Estados Unidos, Ecuador, Uruguay y Mozambique. Escribe libros de relatos y tiene un hijo y una hija (que le hacen feliz). Los árboles los usa para subirse a ellos y mirar lejos.