Irak y sus riquezas: los años de colonia (I)

Mapa de oriente medio. Irak como centro neurálgico.

Mapa de oriente medio. Irak como centro neurálgico.

 

Por Teodoro Navas Díaz*.

Irak ha vivido bajo el dominio de las grandes potencias regionales y mundiales desde el siglo XIX hasta la actualidad, a excepción de unas décadas de relativa libertad en la segunda mitad del siglo XX. Sin lugar a dudas, su alto valor geopolítico explica en gran medida el oscuro pasado histórico-político del país.

Riqueza energética.- En primer lugar, Irak limita con seis países. Tres de ellos -Irán, Arabia Saudí y Kuwait- albergan el 36,3 % de todo el petróleo del mundo -44,6% del total si sumamos el petróleo propio iraquí-[1]. A su vez, las reservas de gas de Irak -cuarto país en importancia en esta fuente de energía- más las de Irán, Kuwait, Siria y Arabia Saudí suponen el 23 % del total mundial.

Situación geoestratégica.- Asimismo, para comunicar “Occidente” con “Oriente” vía marítima sólo existen dos vías razonables: el canal de Suez y la desembocadura de los ríos Tigris y Éufrates, el punto más corto entre el Mediterráneo Oriental y el océano Índico. En el caso de que Irak decidiera establecer alianzas regionales, tendría acceso a cinco espacios marítimos estratégicos: el propio -Golfo Pérsico-, el mar Caspio -por Irán-, el mar Negro -por Turquía-, el mar Mediterráneo -por Siria- y el mar Rojo -por Arabia Saudí-.

Recursos básicos.- Desde el Sáhara Occidental a Pakistán -concepto de Gran Oriente Medio creado en los 80 y reciclado por la administración Bush que engloba a 27 países [2]-, Irak cuenta con la segunda mayor capacidad hídrica per cápita, según datos de 2009[3]. Por su parte, los países que integran esta franja tienen por comparación problemas de estrés hídrico muy graves -Arabia Saudí está siete veces por encima de su nivel sostenible y los Emiratos Árabes Unidos, quince veces, por citar algunos ejemplos [4]-.

De esta forma, entender estos tres factores resulta esencial a la hora de estudiar el rumbo histórico de Irak, así como su actual situación bajo dominio atlántico.

 El petróleo en Irak como punto de inflexión

En manos del Imperio Otomano desde 1831, el descubrimiento de importantes yacimientos petrolíferos en 1902 cambiaría para siempre el destino de Irak y el equilibrio de poder entre las potencias mundiales [5]. El sultán Abdul Hamid, consciente del poder del petróleo en términos económicos, estratégicos y militares, decide convocar negociaciones para explotar los yacimientos de Mossul a ingleses, americanos y alemanes, competidores naturales del momento. Inicialmente, fueron los alemanes, favorecidos por estar desarrollando las infraestructuras ferroviarias turcas, los ganadores de los nuevos yacimientos.

Sin embargo, el control teutón del flujo energético duraría poco a raíz del estallido de la Primera Guerra Mundial. Las negociaciones de Sarkis Gulbenkian (el “hombre 5%” [6]), colaborador de Deterding -presidente de la Royal Dutch Petroleum Company-, lograron que la Anglo-Persian se quedará con gran parte de la participación turca y con el 75% de los yacimientos de Mesopotamia.

Por su parte, en Europa sabían que su falta de independencia en yacimientos petrolíferos necesitaba ser subsanada, antes o después. Es por esto que, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, Inglaterra accede de mala gana al reparto de Oriente Medio por el Acuerdo de Sykes-Picot. En el mismo, Francia era compensada con los yacimientos de Mossul en 1916, los mismos de los que Alemania había sido expulsada años atrás.

La satisfacción francesa duraría poco, pues la Standard Oil de Rockfeller se negó a venderles combustible por el peligro de ver hundidos sus buques cisternas bajo el fuego de las Potencias Centrales. Así, los suministros de su socio inglés empezaron a ser racionados a un ritmo inadecuado para tiempos de guerra. Dos años después, Francia devolverá a Inglaterra el vilayato de Mossul. Sin embargo, la complicada situación en Asia Menor precipita el Tratado de San Remo, donde nuevamente Inglaterra se ve en la necesidad de ceder un hueco en el petróleo mesopotámico a Francia a cambio de su colaboración y apoyo.

La alianza franco-turca

Basil Zaharoff, toda una leyenda en el mundo del tráfico de armas. Foto: AP.

Basil Zaharoff, toda una leyenda en el mundo del tráfico de armas. Foto: AP.

Para garantizar su participación en el petróleo mesopotámico, Francia apoya la figura del general turco Kemal Bajá –Atatürk-, líder que no reconoció ni el convenio Sykes-Picot, ni la paz de Sèvres, ni al propio sultán. Atatürk, artífice de la derrota inglesa en Galípoli y responsable de contrabalancear el poder europeo incluyendo a Francia en el reparto del mineral mesopotámico en 1916, terminaría por constituir un gobierno independiente en Ankara.

Mientras Francia y EE.UU. apoyaban la posición turca, Inglaterra instrumentalizó a los griegos para derrumbar a Kemal Atatürk. Sin lugar a dudas, la asimetría en el acceso energético era un factor clave en la posición ventajosa del Imperio Británico frente a sus competidores europeos. Para ello, se aprovecharon del nacionalismo, ambición territorial y odio a los turcos del jefe de Estado griego, Venizelos. También contaron con la colaboración de Basil Zaharoff, traficante turco de armas que se había formado un nombre en guerras como la angloboer, la de los Balcanes, la ruso-japonesa y la hispano-estadounidense, proporcionando armamento a todos los bandos. A su vez, a Zaharoff se le asociaba con el servicio de inteligencia británico.

La ofensiva griega en territorio anatolio resultó fallida. Cientos de miles de griegos perdieron la vida, Esmirna ardió en llamas y el pueblo griego pagó caro haber participado en las guerras del petróleo. Si bien es cierto que la cuestión de los estrechos, el camino a la India, los choques étnicos y religiosos y el nacionalismo son factores que influyeron en el conflicto greco-turco, existe consenso en que el fin práctico y vertebral del mismo era el petróleo.

Explotación del yacimiento de Baba Gurgur.

Explotación del yacimiento de Baba Gurgur.

A principios de los años 20, los turcos estaban perdiendo Mesopotamia. En 1922, el independentista Feisal –privilegiado de Inglaterra- avanzaba sobre Kirkuk mientras los franceses hacían lo propio en Essen. En 1926, los turcos renunciaron a sus yacimientos petrolíferos y al año siguiente Baba Gurgur producía el mineral para  los mercados occidentales. Irak se encontraba ya bajo pleno control occidental.

En el tintero quedaba la canalización del mineral. Inglaterra pretendía hacerlo a través de Palestina, mientras Francia tenía en mente utilizar Siria. Los británicos habían allanado el camino tiempo atrás, al colocar a Sir Herbert Samuel –magnate de la Shell- como Alto Comisario británico en Palestina.

Por su parte, la Irak de Faisal había logrado cierta independencia y había firmado con Londres un pacto federal que le proporcionaba grandes libertades [7]. En este momento, Faisal empieza a coquetear con americanos, italianos y franceses con el objetivo de lograr concesiones en su proyecto de una “Gran Arabia”, truncado por su misteriosa muerte en Berna en el año 1933. Inmediatamente tomó el mando Ghazi, sobrino de Faisal, quien se casó con la hija del jeque anglófilo más poderoso. Con Ghazi aparecen los primeros reclamos sobre la necesidad de anexionar Kuwait. Seis años después muere en otro accidente, lo que no impide el trazado de otro oleoducto al Mediterráneo Oriental.

Estalla la II Guerra Mundial

A raíz del estallido de la Segunda Guerra Mundial, distintas figuras de poder toman consciencia de la oportunidad de realinear políticamente a Irak. La Alemania nazi estaba sedienta de petróleo frente a la relativa comodidad del Imperio Británico y su aliada Standard Oil.  A principios de 1941, un grupo de altos mandos del ejército iraquí inclinados por el eje Berlín-Roma -conocido como Cuadrado Dorado-, se hacen con el poder, convencidos de que estaba ejecutando la vía más rápida para desprenderse del dominio británico. El propio Hitler envía aviones a través de Siria, controlada por el gobierno colaboracionista de Vichy. Para Inglaterra, una pérdida tan importante hubiese resultado inaceptable y equivalente a sacrificar sus comunicaciones energéticas con la Anglo-Persian, los oleoductos al Mediterráneo Oriental y, por supuesto, sus colonias asiáticas. Así, se inicia un contraataque que duraría once días tras los cuales el país vuelve a estar bajo control, iniciándose una de las mayores purgas que haya sufrido el ejército iraquí en su historia. La represión duró hasta 1946 y el país vivió muchos años de ley marcial.



[1] BP. Statistical Review of World Energy June 2011. [s. l.]: BP, 2011, p. 6.

[2] D. BLACKWILL, Robert; STÚRMER, Michael. Allies Divided: Transatlantic Policies for the Greater Middle East. [s. l.]: The MIT Press., 1997, p. 1.

[3] FAO. Statistical Yearbook 2012: World food and agriculture. Rome: FAO, 2012, pp. 45, 46.

[4] RUBIN, Jeff. Por qué el mundo está a punto de hacerse mucho más pequeño. Barcelona: Tendencias, 2009, p. 89.

[5] ZISCHKA, Anton. La guerra por el petróleo.  Barcelona: Ediciones del Zodiaco, 1956, pp. 215-246.

[6] En 1928, Calouste Sarkis Gulbenkian poseía el 5% de cuatro grandes compañías petrolíferas, por lo que se ganó el apodo de “Señor del 5%”.

[7] FRATTINI, Eric. Irak: el Estado incierto. Madrid: Espasa Calpe, 2003, pp. 41-49.


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