A bordo de la Flotilla [FOTO-Reportaje]

Dicen que a la tercera va la vencida. Con esta máxima, los tripulantes de la III Flotilla de la Libertad surcan estos días el Mediterráneo rumbo a la franja de Gaza para romper el bloqueo israelí y devolver la esperanza a un pueblo abandonado por todos, pero todavía en memoria de muchos.

“La Flotilla”, como se la ha conocido en anteriores ocasiones, ha sido tradicionalmente un pequeño convoy de embarcaciones tripuladas por activistas y simpatizantes de la causa palestina con el objetivo de  llegar a las costas de Gaza.  Sin embargo, ninguna de las dos primeras flotillas alcanzó jamás su destino.

La primera -y quizás la más conocida por su triste final- fue abordada en mayo de 2010 por tropas de las fuerzas armadas israelíes en alta mar, produciéndose enfrentamientos en cubierta entre asaltantes y tripulantes, con un saldo de nueve activistas turcos muertos y 54 heridos.

La segunda viajó por el Mediterráneo durante el verano de 2011 y en ella se contaba una embarcación española: el Gernika. En cada puerto en que amarraba la flotilla fue encontrándose con mayores problemas, trabas burocráticas, sanciones, multas y actos de sabotaje hasta quedar finalmente fuera de combate tras ser retenida por la policía griega en el puerto de Atenas.

Hoy, con la experiencia aprendida en las anteriores ocasiones, se ha cambiado el convoy por una única y singular embarcación: el Estelle.

El Estelle amarrado en el puerto de Santa Pola. Photo: Diego Represa

A primera vista, el Estelle podría parecer un viejo montón de chatarra renqueante, veterano de muchas horas de mar, pues no en vano fue botado en 1922, en pleno período de entreguerras. Sin embargo,  este navío de origen germano y bandera finesa, de 280 toneladas y 50 metros de eslora, combina una navegación a motor y a vela que le proporcionan la versatilidad necesaria para hacer frente tanto a averías como a sabotajes.

Escandinavos, solidarios y lobos de mar

Toda la tripulación encargada del manejo y mantenimiento del barco la conforman marinos noruegos, suecos y finlandeses con muchos años de experiencia que han puesto su trabajo y conocimientos al servicio de la causa palestina.

Son las ocho de la mañana en el puerto de Santa Pola donde, con el velamen recogido y el ancla echada, nos aguarda amarrado el Estelle.  Su capitán, Mika, es el primero en invitarnos a subir a bordo para enseñarnos los entresijos del barco y dar a los pasajeros unas pequeñas instrucciones en materia de seguridad.

El capitán del Estelle, Mika, da instrucciones a los pasajeros. Photo: Diego Represa

Mika es el clásico lobo de mar. Su sonrisa torcida contrasta con una mirada cansada de ojos azul-escandinavo. Éstos parecen haber sido testigos de los terrores marinos del Báltico durante las largas noches de serviola con la vista puesta en el horizonte y sus peligros helados.  Por eso, cuando le preguntas a este finlandés si teme que se repita una situación como la que se vivió a bordo del Mavi Marmara en 2010 responde con un ”no” impasible y una sonrisa feliz, casi infantil. Como si la cosa no fuese con él.

Joel Opperdoes, uno de los marinos, tampoco flaquea con pensamientos sombríos ante la misma posibilidad. Afirma que sí, que es posible un encuentro con los israelíes, aunque se muestra optimista. “Nosotros vamos con la justicia de nuestro lado. Todos hemos sido instruidos en técnicas de resistencia no violenta y si nos abordan sabremos qué hacer. Conocemos los riesgos, pero el objetivo merece la pena. Sólo buscamos abrir los ojos al mundo”.

Para Joel y sus compañeros formar parte de esta misión es como un sueño. “No sucede todos los días que un marino tenga la oportunidad de combinar su trabajo con sus ideales para poder hacer algo bueno por los demás”.

El cargamento que lleva el navío consta fundamentalmente de material sanitario (medicinas, muletas, sillas de ruedas), aunque también llevan juguetes (400 pelotas de fútbol), instrumentos de música y varias toneladas de cemento que esperan ser embarcadas cuando arriben al puerto de Barcelona.

“Es algo simbólico”, afirma Charlie Andreasson, otro de los tripulantes. “Una pequeña ayuda no cambiará sustancialmente las cosas, pero si conseguimos romper el bloqueo una sola vez, quizá podamos abrir la vía a más ocasiones e incluso a que los habitantes de Gaza puedan recibir exportaciones”.

Desde que saliera de Suecia el 13 de abril, el Estelle lleva recorrida la mitad de su larga odisea. En su trayecto bordeando la península ibérica visitó anteriormente los puertos de San Sebastián y Bermeo, donde fue recibido por multitud de personas. Hoy, todavía quedan varios puertos clave en que parar -como Barcelona y Nápoles- con el objetivo de dar a conocer su misión y recabar apoyos internacionales.

A través del Mediterráneo

Cuando el sol está en su cenit, la proa del Estelle apunta al puerto de Alicante y al timón se encuentra un conocido vecino de Elche. Es el pintor Andreu Castillejos, quien ocupa en estos momentos -como invitado- el puesto de piloto bajo la atenta mirada del capitán finés.  Con sus 70 años, este viajero incansable, versado en lances como activista contra el ejercito israelí en la frontera jordana, escudriña el barco a través del objetivo de su vieja cámara analógica.

El pintor ilicitano Andreu Castillejos a bordo del Estelle. Photo: Diego Represa

En el lado de estribor, con la vista puesta en las arenas del Sahara, al otro lado del Mediterráneo, apoya sus brazos en la barandilla Sahma Yarbna, eminente figura de la defensa de los derechos del pueblo saharaui. Sus razones para subir a bordo de la Flotilla, dice, son evidentes: “Los pueblos palestino y saharaui sufren de la misma opresión y abandono por parte del resto del mundo y a la vez nos une el mismo espíritu de libertad”.

Otros, como Ali Hamad, de origen gazatí, no necesitan explicar mucho más. “Un millón y medio de personas sin poder salir, comerciar, recibir comida, atención médica. Es una situación insostenible”.

Desde el mundo de la política española, pocos han sido los partidos que en esta ocasión han querido sumarse a este acto de solidaridad. Elena Martín, portavoz del Partido Socialista de Alicante, y Esther López Barceló, diputada de Esquerra Unida, defienden enérgicamente el apoyo que debe darse a la Flotilla desde la clase política. “De todos los ámbitos, siempre vamos a defender la libertad del pueblo palestino y su derecho a la autodeterminación”, sostiene López Barceló.

Finalmente, bajo el implacable sol y la ausencia de brisa marina, el Estelle va haciendo su entrada lenta y discreta en el puerto de Alicante al son del murmullo de su viejo motor alemán. Nuestro viaje toca a su fin,  pero no el de su tripulación y los escogidos activistas que finalmente saldrán dentro de unos meses desde La Spezzia (Italia), si todo va bien, rumbo a Gaza.

Sólo queda desearles un viaje seguro y buen viento. Para que los hijos de Eolo soplen fuerte y lleven la esperanza, cruzando el mar, a quienes más la necesitan.

Y porque a la tercera, dicen, va la vencida.

Photos: Diego Represa


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Sobre Diego Represa

Licenciado en Historia. Especialista en comunicación y conflictos armados, con interés y experiencia en los países de Oriente Medio y Asia Central. Fotógrafo en ciernes, mochilero y correcaminos profesional. Contacto: diego.represa@hemisferiozero.com