Casamance: treinta años de conflicto (IV)

Economía de guerra

La economía de guerra desarrollada por el movimiento guerrillero a lo largo de las áreas forestales fronterizas con Gambia y Guinea Bissau es una de las grandes consecuencias del conflicto de la Casamance, región del sur de Senegal, ya que, durante casi una treintena de años se han establecido diferentes flujos comerciales de economía informal y, en bastantes ocasiones, también ilegales.[1]

El MFDC contaba al principio con un gran apoyo de la población, en forma de donaciones o la compra de arroz, proveyéndoles de medicamentos o incluso acogiéndoles en sus casas. Sin embargo, a consecuencia de la fuerte represión del Ejército senegalés, que detenía a cualquiera que supusiese relacionado con el movimiento independentista, esta situación cambió. “Los maquis han llevado a cabo un mercado de menor valor, usando la gran cantidad de recursos naturales que posee la región debido a su clima húmedo. Tal actividad se ha construido sobre la base de producción y las rutas comerciales (…)  preexistentes, lo que dificulta la identificación de la extensión de la economía de guerra”.[2]

Armas

Supuestos integrantes del MFDC. Fuente: seneweb

Los independentistas poseían a los inicios del conflicto principalmente armas de mano como arcos, flechas y rifles de caza. Sin embargo, poco a poco se produce la entrada de rifles de asalto AK-47, lanzagranadas y minas de tierra desde diversas vías [3]. Guinea Bissau es, desde que comenzó la lucha armada, el país de dónde proceden la mayor cantidad de armas a través del Ejército, que ha suministrado armamento más pesado a los integrantes del MFDC que tienen allí sus bases [4]. Según Martin Evans, esto se debe a dos cuestiones principales. Por un lado, muchos sectores de las fuerzas armadas guineanas simpatizan con el MFDC, generalmente por las relaciones que se establecen en los cruces fronterizos o por vínculos étnicos; por otro, los soldados tienen salarios muy bajos y, en ocasiones, tienen que soportar muy malas condiciones durante las acciones militares. “El mayor beneficio para los maquis fue la adquisición de armamento más pesado (la mayoría de manufactura soviética), incluyendo morteros ofrecidos por las fuerzas de Mané o arrebatados a la oposición”. [5]

El frente sur no posee mucho dinero en metálico, por lo que el trueque desempeña un rol importante. Así los anacardos o el ganado son usados para comprar o alquilar armas al Ejército de Guinea Bissau. “Una fuente cita la cantidad de tres sacos de anacardos por una mina de tierra o el alquiler de un arma pequeña para una misión [6]. También suelen cambiar cannabis o coches por armas, o comprar minas antipersonas a bajo precio (1.500 francos CFA cada una)” [7]. A pesar de que la situación entre Senegal y Guinea Bissau se encuentra en un periodo menos tenso que en otros momentos, la entrada de armas a través de la frontera podría continuar: “Teniendo en cuenta el problema crónico estructural de un Ejército demasiado amplio y con bajos salarios que provoca que existan elementos con una fuerte relación cultural o económica con la rebelión casamancesa; es difícil pensar que el flujo de armas a los maquis de Guinea Bissau haya desaparecido completamente”. [8]

Otra vía de entrada importante viene dada por el importante mercado de armas que existe en África occidental, una zona que ha vivido numerosos conflictos a lo largo de la historia. Según las estimaciones existen “ocho millones de armas pequeñas y armamento ligero, muchas de ellas procedentes del bloque del este, concretamente de Bulgaria y Ucrania. Además, el tráfico de armas entre zonas de conflicto en la subregión se ve facilitado por las porosas fronteras y las zonas costeras, que se encuentran inadecuadamente controladas por los estados, por los limitados recursos  (…) y por la corrupción.[9]

Asimismo, llegan armas de Libia e Irak a través de Mauritania; o, en muchas ocasiones, los propios integrantes del MFDC las toman de las tropas senegalesas después de los enfrentamientos entre ambos. Por otra parte, parece que existe un flujo de armas de Guinea Conakry por vía terrestre o marítima, dado que la ruta que realizan las embarcaciones que van de Liberia a Casamance pasan por la costa de este país. [1o]

Madera

Madera (Casamance). Fuente: AlloDakar

Casamance es una región que produce una gran cantidad de madera de varios tipos y conforma uno de los elementos principales de la economía de la zona y del país en general. Su abundante producción sirve al MFDC como medio de vida.

En Casamance, la extracción de madera se encuentra regulada a través de licencias o directamente prohibida, según los tipos [11]. Sin embargo, estas restricciones no se cumplen y la extracción ilícita es una práctica generalizada no sólo por los integrantes del MFDC, sino también por el Ejército.

En el seno del MFDC, la facción que más partido saca de la explotación de madera es el frente norte, donde se encuentran los extensos bosques de Bignona. La madera es transportada por tierra y probablemente sirve, principalmente, como suministro para el mercado doméstico. Tal como señala Evans, esta práctica ya existía antes del conflicto, pero se incrementa a consecuencia del mismo [12]. El frente norte se encuentra, además, ciertamente más integrado en la economía que la facción sur en relación a la explotación de la madera, ya que poseen “asociados en los pueblos de la zona que les ayudan a ejercer control e incluso utilizan métodos cuasi legales, como el permiso de uso de tierras de la comunidad mediante una solicitud al consejo rural”. [13]

Anacardos

El anacardo es uno de los mayores productos de exportación de Casamance. La mayor parte de los huertos de anacardos se encuentra a lo largo de la zona fronteriza con Guinea Bissau, por lo que el frente sur se ve más beneficiado de su explotación y, como en otras ocasiones, utiliza las vías comerciales comunes.

Al ser el cultivo de anacardos uno de los medios de vida más importantes para un gran sector de la población casamancesa, y al ser comercializado también tanto por el MFDC como por el Ejército senegalés; las temporadas de cultivo y recolecta condicionan el conflicto de una u otra manera. Así, tal como afirma Evans, durante la temporada del anacardo, de abril a junio, se produce un corto periodo de alto al fuego debido a que muchos casamanceses están ocupados en la recolección [14]. Tanto los rebeldes como las tropas senegalesas se benefician principalmente de la explotación del anacardo a través de los huertos abandonados como consecuencia del conflicto, aunque a diferencia de la madera, con el anacardo no existe un mercado ilícito.

Árbol del anarcado. Fuente: Infochrono

Cannabis

El cannabis o yamba es otra de las principales actividades mediante las que el MFDC obtiene financiación, ya que el clima húmedo de Casamance favorece el crecimiento de esta planta. Sin embargo, como afirma Martin Evans, el hecho de que el cannabis sea de naturaleza ilícita hace que el uso que se hace del mismo sea más difícil de investigar. “El destino final del cannabis es objeto de debate, el mercado de Casamance debe ser relativamente pequeño: nada más allá el submundo de la prostitución y el uso del cannabis de Ziguinchor, algunos turistas europeos o jóvenes locales de Cap Skirring y Kafountine; así como algunas ciudades del norte de Senegal.”[15]

Sin embargo,  la importancia de los ingresos por esta planta es debatible, ya que, el cannabis de Casamance no tiene un valor muy alto y haría falta traficar con grandes cantidades para que el beneficio fuese alto, por ello, los ingresos que el MFDC ha obtenido gracias al cannabis no deberían ser muy altos y podrían estar sobreestimados. “Tal exageración es en parte instrumental: etiquetar el conflicto de Casamance como una narco-rebelión ha servido como justificación a la intervención y al aumento del control territorial por parte de las fuerzas senegalesas; y ha ayudado a demonizar al frente sur, mientras que el frente norte posee, en realidad, mayores plantaciones de cannabis (…) [16]

Ganado

El robo de ganado es otra de las actividades más importantes que el MFDC realiza como sustento de vida, principalmente de ganado vacuno, del que se ve beneficiado sobre todo el frente sur. Éste es un problema endémico en la frontera con Guinea Bissau, y muy extendido concretamente en la región Kolda. En este contexto, el MFDC se ha visto beneficiado al aprovechar la inseguridad de la frontera para realizar esta actividad. Además, los guerrilleros se quedan también con el ganado abandonado por los desplazados y refugiados que han tenido que dejar sus hogares como consecuencia del conflicto. [17]

Una vez más, las tropas senegalesas también se ven envueltas en esta actividad, concretamente a través de la caza de este tipo de animales, directa o indirectamente. En ocasiones, los soldados permiten que algunos locales cacen sin los permisos necesarios y “son los principales compradores de la carne de tales animales (…) [Además] se cree que la rica fauna del Parque Nacional de la Baja Casamance (cerrado desde 1993 debido a la actividad de los maquis) es explotada tanto por maquis como por soldados”.[18] Teniendo en cuenta esta situación, es difícil aclarar quién es el ladrón, ya que la violencia es ejercida por todos.[19]

Otras vías de financiación

A pesar de que el apoyo popular ha decrecido, la financiación y el apoyo generados por las redes sociales y familiares existentes con los países vecinos sigue aportando al MFDC un gran sustento de todo tipo, desde comida a dinero o atención médica. Gracias a la investigación de Evans y a las entrevistas que realizó, conocemos que: Una comunidad de refugiados cerca de Sao Domingos era suministrada de naranjas y carne de conejo procedentes de las áreas fronterizas abandonadas de Casamance, por sus hijos y hermanos que luchan con el frente sur (…) Cerca de Varela el apoyo mutuo es también visible, con miembros del MFDC y refugiados practicando actividades de manera conjunta, como la pesca, el cultivo de huertos de granos, arroz o mijo (…) así como el de cannabis.[20]

Otro de los medios por los que el MFDC obtiene soporte es a través de la ayuda y de las donaciones de diferentes asociaciones y ONG, principalmente comida y medicamentos. Evans afirma que durante el régimen de Diouf estas ayudas se producían durante periodos de tregua como un acto de buena voluntad para facilitar así el diálogo. Sin embargo, el presidente  A. Wade -en el poder hasta el pasado marzo- acabó con la mayor parte de este influjo de alimentos y asistencia sanitaria.[21]

Los maquis, sobre todo en el frente sur, utilizan también un método de acceso a recursos que perjudica enormemente a las poblaciones que habitan en la zona fronteriza con Guinea Bissau, ya que, “provocan desplazamientos de civiles mediante el robo, el terror o el esparcimiento de minas, y (…) la destrucción de sus casas. Algunos IDPs [desplazados] en Ziguinchor han afirmado que ellos o sus familiares han sido atacados por los maquis al intentar volver a sus pueblos.”[22] A pesar de estos ataques a la población, es posible que muchos de los desplazados, que generalmente tienen miedo de volver a sus tierras, cuenten con personas que quedan en la zona y les ayudan a explotar los recursos de dichas propiedades.

Por otra parte, los guerrilleros separatistas obtienen ingresos a través de robos armados o ataques que, en ocasiones, pasan por hacer a los hombres elegir entre sumarse a la rebelión, pagar una suscripción, o ser golpeados o incluso asesinados.[23] Sin embargo es importante señalar también que, como en el caso del robo de ganado, es complicado diferenciar entre los robos perpetuados por el MFDC y los realizados por ladrones que aprovechan la situación de debilidad e inseguridad causada por el conflicto. Además, las opiniones en el seno del MFDC sobre este tipo de acciones son muy variadas, algunos las aprueban y las llevan a cabo, pero otros se muestran en contra.

A pesar de todas estas actividades, ningún integrante del MFDC se ha enriquecido por la economía de guerra como ocurre en otros países de África, debido a que los recursos naturales de la región de Casamance, a pesar de ser la zona más rica de Senegal por su clima húmedo (al contrario del resto del país que posee un clima desértico mucho más seco), no poseen un alto valor en los mercados; como podría tenerlo el petróleo o los diamantes. Por ello, esta economía no sirve a los separatistas más que para subsistir, no así para enriquecerse.[24]

“Casamance: treinta años de conflicto” (III)

“Casamance: treinta años de conflicto” (II)

“Casamance: treinta años de conflicto” (I)

 


[1] La economía de guerra generada por el conflicto de Casamance ha sido principalmente estudiada por Martin Evans, gracias a un trabajo de campo que realizó en 2004. Dicho estudio fue publicado en el siguiente informe “Senegal: Mouvement des Forces Démocratiques de Casamance, MFDC”, Chatham House. African Programme, 2004. La mayor parte de la información presentada en el artículo sobre este asunto esta extraída de dicho informe. Es importante señalar que, debido a la fecha de publicación de este estudio, la información reflejada en el presente artículo podría encontrarse ligeramente desactualizada y haber sufrido cambios en los años pasados desde su publicación.

[2] EVANS, M. “Senegal: Mouvement des Forces Démocratiques de Casamance, MFDC”, Chatham House. African Programme, 2004, pág.10

[3] EVANS, M. “Ni paix ni guerre: the political economy of low-level conflict in the Casamance”, HPG Background Paper, Departament of Geography, Overseas Developmen Institute, Kings College London, February 2003, pág.15

[4] RELIABLE SECURITY INFORMATION, Mouvement des Forces Démocratiques du le Casamance (MFDC).

[5] EVANS, M. “Ni paix ni guerre: the political economy of low-level conflict in the Casamance”, Ed.Cit. pág.13

[6] Ibidem

[7]El valor actual del franco de la Comunidad Financiera Africana es de 0,0015 euros, por tanto, 1.500 francos CFA serían 2,28 euros.

[8] EVANS, M. “Ni paix ni guerre: the political economy of low-level conflict in the Casamance”, Ed.Cit. pág.13

[9] Ibidem

[10] EVANS, M. “Senegal: Mouvement des Forces Démocratiques de Casamance, MFDC”,Ed.Cit., pág.9

[11] Ibidem

[12] Ibidem. pág.10

[13] Ibidem, pág.15

[14] Ibidem

[15] EVANS, M. “Ni paix ni guerre: the political economy of low-level conflict in the Casamance”, Ed.Cit. pág.11

[16] Ibidem, pág.11

[17] Ibidem

[18] Ibidem, pág.12

[19] EVANS, M. “Senegal: Mouvement des Forces Démocratiques de Casamance, MFDC”,Ed.Cit., pág.11

[20] Ibidem

[21] Ibidem

[22] EVANS, M. “Ni paix ni guerre: the political economy of low-level conflict in the Casamance”, Ed.Cit. pág.15

[23] Ibidem, pág.12

[24] Ibidem, pág.13

 


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Sobre Alma Toranzo

Periodista especializada en información internacional. Actualmente se encuentra en Dakar (Senegal). Anteriormente ha escrito crónicas desde Latinoamérica. Contacto: alma.toranzo@hemisferiozero.com