Río+20, entre el fracaso y la foto [+ VÍDEO]

Por Carlos Corominas*

La cumbre de Río+20 se postulaba como el gran evento del desarrollo sostenible que evaluaría y mejoraría el trabajo hecho desde la otra gran conferencia, la del 92, la que estableció el marco de actuación medioambiental a escala internacional. Desde el miércoles 20 de Junio, más de 100 líderes mundiales se reunieron en el macro complejo de convenciones Ríocentro para discutir si se estaban enfrentando de manera adecuada los problemas sociales y ambientales de la Tierra.

Río de Janeiro.- Para entonces ya estaba el texto firmado y la única tarea que le quedaba a los gobernantes era ofrecer su discurso oficial al plenario y hacerse la foto de familia. Los acuerdos se habían tomado el día anterior tras una madrugada de intensas negociaciones. El jefe de la delegación de Brasil, Luiz Antonio Figuereido, convertido de facto en portavoz de Río+20, utilizó una metáfora futbolística para explicar el estado de las negociaciones el lunes: “hemos agotado el tiempo de partido y ahora estamos en la prórroga”. Figuereido retrataba así el interés de Brasil en conseguir un acuerdo como fuera, aunque éste no fuera satisfactorio. “Es preferible que salga un texto criticable a que no haya ninguno”, sentenciaba Figuereido tras aprobarse el texto el martes a mediodía. Constanza Martínez de la UICN opina en el siguiente vídeo que es el mejor que se podía conseguir.

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La noche anterior, las negociaciones se prolongaron hasta las tres de la madrugada. La discusión se centraba en tres ejes: economía verde, el marco institucional del desarrollo sostenible y la financiación. De forma inesperada, la inclusión de la creación de reservas marinas en aguas internacionales centró la atención por tratarse del único acuerdo concreto que se podía esperar de las negociaciones.

El gran concepto de la cumbre, la economía verde, queda descafeinado al eliminarse la propuesta de crear un mecanismo que ayude a alcanzar la meta del desarrollo sostenible y que asesore a los países en desarrollo a conseguir acceso a fondos y tecnología. En el texto se mantiene una mención al concepto y se anima a las partes a compartir experiencias e información para llegar a la economía verde en el marco del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza.

Tampoco se creará una Organización Mundial del Medio Ambiente en sustitución del actual Programa de Naciones Unidas por el Medio Ambiente (PNUMA). Este nuevo organismo, del tipo de la Organización Mundial de la Salud, podría acceder a mayor financiación, tener mayor capacidad de presión sobre los gobiernos y gozar de la representación de todos los países. Finalmente, se ha decidido “fortalecer y mejorar (‘upgrade’, en inglés)” el PNUMA para que tenga representación universal y dotar de una financiación más adecuada proveniente de los presupuestos de la ONU y de contribuciones voluntarias. Estas medidas deberán aprobarse mediante resolución en la 67 Asamblea General de la ONU.

En un arranque de lo que se podría denominar diplomacia sincera, Jonathan Pershing, delegado de EEUU en las negociaciones, explicó la postura de este país en relación a la economía verde y a la creación de una Organización Mundial del Medioambiente. “Para EEUU, la economía verde significa cómo continuar con el desarrollo y seguir creciendo”, y añade: “no se puede vivir cómodamente en una sociedad si no se puede disponer del agua o contaminar el aire”. La postura de EEUU en todos los temas ha estado profundamente arraigada en la defensa de la soberanía nacional. “No aceptamos que ningún organismo regule lo que hace EEUU en materia de medioambiente internamente”, afirmó el delegado.

La propuesta de Colombia de crear unos Objetivos de Desarrollo Sostenible que complementaran los Objetivos del Milenio queda postergada a después de 2015. Mientras, un grupo de trabajo de 30 miembros se encargará de ofrecer informes periódicos a la Asamblea General de la ONU.

En cuanto a la financiación, se abre la puerta a contribuciones privadas, aunque sin especificar la forma en que se harían. Esto provocó las críticas de ONG y de algunos países. Quamrul Chowdhury, de la delegación de Bangladesh, señaló que el G77 quiere que “la financiación sea de carácter público para conseguir un proceso de transferencias tecnológica y financiera efectivo para los países en desarrollo”.

Los océanos desprotegidos

Uno de los puntos que podía convertirse en el gran acuerdo de la cumbre, la creación de reservas marinas en alta mar, no consiguió consenso. La oposición a la inclusión de esta figura de protección fue liderada por una extraña alianza entre EEUU y Venezuela, que bloquearon cualquier acuerdo que protegiera la biodiversidad en aguas internacionales. El responsable de océanos de Greenpeace, Milko Schvartzman, destacó que esta oposición se podía entender por intereses pesqueros, petrolíferos o incluso farmacéuticos, ya que en alta mar se encuentran gran parte de la biodiversidad con la que las industrias farmacéuticas investigan para sacar nuevos productos. Un miembro de la delegación de Venezuela confirmaba que no conocía el motivo de la negación de este país y que la única consigna recibida era rechazar cualquier acuerdo que autorizara la creación de reservas marinas en aguas internacionales.

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Vídeo: Carlos Corominas

Otro punto polémico fue la sustitución de la expresión “derechos reproductivos” por “salud reproductiva”. El organismo ONU Mujeres, liderado por Michele Bachelet y Gro Harlem Brundtland, presionó desde el principio de semana para que en el texto se recogiera la importancia de las mujeres en la toma de decisiones. Bachelet situó a las mujeres en el centro de cualquier proceso de desarrollo sostenible y Brundtland destacó “el papel decisivo de las mujeres en el control del tamaño de las familias y, por tanto, de la población”. Esta exclusión indignó a organizaciones feministas y ONG que señalaron presiones del Vaticano, que tiene estatus de observador en el proceso.

El día de inicio oficial de la cumbre, Río amaneció nublado. Una persistente lluvia acompañó a los mandatarios en la primera jornada. El número de periodistas presentes en Ríocentro incrementó considerablemente, a pesar de lo poco que se podía contar ya. La sensación de aquellos que llevábamos una semana siguiendo las negociaciones era que poco o nada relevante iba a ocurrir. El acceso al plenario estaba restringido y las intervenciones sólo se podían seguir desde unas pantallas gigantes colocadas en la sala de prensa o en la zona de restaurantes. Las intervenciones de Ahmadineyad, Correa, Morales y Hollande fueron las más esperadas, mientras que la llamada al estrado de Mariano Rajoy como presidente de las Islas Salomón provocó las risas de varios de los compañeros. Sólo quedaba ir a los eventos paralelos a buscar historias interesantes para intentar salvar la información del día o bucear entre las numerosas ruedas de prensa para encontrar declaraciones que sirvieran de contraste. La decepción se respiraba en cada esquina de Ríocentro.

 La otra cumbre

Mientras allí se celebraba la cumbre oficial, el parque Aterro do Flamengo era un hervidero de colores, plumas, vestidos y trajes típicos. En un paseo por la Cumbre de los Pueblos podías encontrarte con un músico brasileño, un indígena Yanomami, campesinos de Bahía, una banda de Hare Krisnas, una mujer bambú que llevaba el mensaje de la sostenibilidad a los colegios brasileños a ritmo de funk o un grupo de jóvenes que clamaba contra la destrucción de la Amazonía por parte de las ganaderas.

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José Carlos Luiz Santos Olivera, un agricultor de cacao y palmito de Bahía y miembro de Vía Campesina, se quejó de que “las negociaciones oficiales benefician a los intereses de las grandes empresas y no a los pequeños agricultores como nosotros”. El director ejecutivo de WWF, Lasse Gustavsson, destacó que “los únicos avances en los últimos diez días ha estado protagonizados por la sociedad civil y no por los gobiernos”. Tom Kucharz, activista de Ecologistas en Acción, considera que las dinámicas de trabajo de los movimientos sociales “han experimentado un cambio cualitativo en esta cumbre, nos organizamos mejor, debatimos mejor y hemos adoptado procesos de toma de decisiones más eficaces”. Kucharz analiza el trabajo de la Cumbre de los Pueblos en el siguiente vídeo.

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Río+20 concluye sin alcanzar objetivos claros para frenar la degradación medioambiental y trazar una hoja de ruta que permita la aplicación de políticas encaminadas hacia la viabilidad social, ambiental y económica del desarrollo. Ningún acuerdo importante ha salido de esta cumbre y todo se ha postergado a futuros encuentros. El texto no profundiza en los acuerdos del 92 ni asume la sensación de urgencia que se transmite desde los círculos científicos y el mundo ambientalista. El que en esta conferencia, simbólica en fecha y objetivos marcados, no se hayan alcanzado acuerdos hace dudar de la capacidad de las partes para conseguirlos en el futuro.

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Carlos Corominas (en Twitter: @carloscorominas) es periodista y ha colaborado con EFEverde.com, donde ha sido galardonado en varias ocasiones. Su blog sobre medio ambiente es: http://lamariposaconalasdecarbon.wordpress.com/

 

 


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