Casamance: treinta años de conflicto (III)

Transnacionalidad

Los lazos que los diola de Casamance comparten con los integrantes de esta misma etnia en Guinea Bissau y Gambia, así como las implicaciones políticas y militares que estos países tienen con respecto al MFDC y el gobierno de Senegal, confieren a este conflicto un carácter transnacional. La estrecha relación que comparte Casamance con estos dos países proviene no sólo de los vínculos familiares, étnicos, religiosos y económicos que existen entre ellos; sino también de la situación geográfica, ya que la región se encuentra totalmente rodeada, al norte por Gambia y al sur por Guinea Bissau.

Mapa Casamance Senegal

Fuente: GuinGuinBali

La conexión con este último es especialmente importante, ya que en 1998 se produjo allí una guerra civil directamente vinculada con el conflicto de Casamance. Las relación con el MFDC proviene principalmente del tráfico generalizado de armas y cannabis que se producía en la frontera entre Senegal y Guinea Bissau. Esto, sumado a otros factores internos, provocaba un descontento hacia el presidente guineano Joao Bernardo (Nino) Vieira, acusado de corrupción e incompetencia. Por ello, éste decide enviar una ofensiva conjunta entre Guinea y Senegal a la frontera en aras de cambiar su política hacia la crisis casamancesa y de acabar con el mercado ilícito existente en la región.

“A pesar de su presunto apoyo a los rebeldes casamanceses durante muchos años, el presidente Vieira se comprometió desde 1995 a luchar contra la rebelión en la región fronteriza para entrar en la zona franco CFA, poniendo de esta manera en peligro el tráfico de armas, en el que muchos de sus oficiales estaban envueltos (…), así como para establecer una zona neutral en la frontera dirigida por las tropas de ECOMOG [la unidad militar de Naciones Unidas destinada en el oeste de África para el control de la paz de la región]“. [1]

Joao Bernardo Vieira. Foto: Didinho

La guerra se produce cuando el General guineano Mané, aprovechando la tensa situación, intenta dar un golpe de Estado que terminase con la presidencia de Vieira. Mané recibió el apoyo de la mayoría del Ejército guineano y del frente sur del MFDC, quienes acudieron no sólo a luchar contra las tropas de Guinea Bissau, sino también contra el Ejército de Senegal [2]. Finalmente, el presidente Vieira fue depuesto en mayo de 1999 y, tras la celebración de elecciones democráticas en noviembre, fue sustituido por Kumba Yala. Un año después, Mané lanzó un segundo golpe de Estado, de nuevo apoyado por el frente sur, pero fracasó y murió asesinado por los seguidores de Yala.

Este hecho dejó vía libre al presidente para alinearse fuertemente con el gobierno de Senegal en la lucha contra el MFDC. “Yala utilizó todas sus fuerzas en contra de Salif Sadio, el líder del brazo armado del frente sur. En diciembre del año 2000 un contingente del Ejército guineano (…) en cooperación con el moderado Sagna [líder del ala moderada del frente sur] lanzó una ofensiva contra las líneas radicales. Esta acción incluyó también la expulsión de ciertas zonas de refugiados en la frontera por creerlos vinculados al MFDC. La ofensiva terminó con algunos integrantes de la facción de Sadio expulsados del país y con el mismo Sadio herido.”[3]

Tras la guerra civil en Guinea Bissau, que duró once meses, las divisiones internas en el frente sur se hacen más fuertes, produciéndose incluso luchas entre cada facción, y obteniendo en diferentes ocasiones el apoyo del ejército guineano. Después de la guerra, aunque ambos bandos continúan teniendo sus bases en la frontera entre Guinea Bissau y Casamance, cada uno posee sus áreas de influencia. Por otra parte, los hombres de Sagna quedan bajo el mando de Cesar Atoute Badiate, con la intención de calmar la tensa relación entre las dos ramas del frente sur. Esta facción opera en la zona oeste con su base principal en Kassolol, cerca del pueblo costero de Varela, mientras que el comando de Sadio se encuentra hacia el este, alrededor de Sao Domingos y a lo largo del límite con la Media Casamance [4]. Las tensiones con Guinea Bissau siguieron produciéndose y los hombres de Sadio “continúan siendo atacados esporádicamente por las fuerzas de Guinea Bissau y tienen prohibida la entrada a Sao Domingos, mientras que el ala de Badiate aparentemente tiene libertad de movimiento”. [5]

En 2004 se produce una nueva escalada de tensión cuando los guerrilleros del MFDC tienden una emboscada a los soldados guineanos, produciéndose una de las luchas más sangrientas entre ambas fuerzas, dejando como consecuencia catorce heridos. Aun así, Guinea Bissau, que continúa siendo un país muy frágil, trata de calmar las tensiones con el fin de conseguir donaciones y restablecer así su economía. [6]

Por otra parte, también influye en este carácter transnacional la masiva entrada de casamanceses refugiados tanto en Gambia como en Guinea Bissau y las implicaciones de Francia, Portugal y Estados Unidos en el conflicto de Casamance y en la guerra civil de Guinea Bissau. Además, existen facciones del MFDC repartidas por diferentes países europeos, principalmente en Francia, que componen el brazo exterior y que se dedican, principalmente, a producir propaganda a favor de la rebelión por diferentes vías, principalmente mediante internet. [7]

A.Jammeh. Foto: GuinGuinBali

En cuanto a la relación entre Senegal, el MFDC y Gambia, se puede decir que es menos complicada que con Guinea Bissau, aunque no por ello exenta de problemas. El MFDC no opera en esta frontera de la manera en que lo hace en la de Guinea Bissau, ya que el frente norte funciona a través de medios más políticos que armados. También, se cree que se trafica con armas a lo largo de la frontera, aunque no existen datos concretos sobre esto. Incluso el presidente de Gambia, A. Jammeh, ha sido acusado de proveer armas a los guerrilleros [8]. Las relaciones entre el presidente y el MFDC son, cuanto menos, sospechosas. Según cuenta Martin Evans, “su casa, destinada en numerosas ocasiones para usos presidenciales, se encuentra en el pueblo de Kanilaye a menos de dos kilómetros de la frontera de Casamance y muy cerca de Djibidione (…) Algunos afirman que los guerrilleros formaron parte, al menos en el pasado, de su guardia pretoriana en Kanilaye”. [9]

A pesar de ello, en los últimos años el gobierno de Jammeh ha intentado desvincularse de estas actividades ilícitas y durante los primeros años de este siglo se mostró más cooperativo con el gobierno de Senegal en la lucha contra el independentismo casamancés. Gambia ha servido, por otra parte, como base para algunos encuentros de diálogos de paz.

Olvido internacional

A pesar de que el conflicto de Casamance ha traspasado las fronteras de Senegal, éste sufre de un arraigado olvido de la comunidad internacional, que hace caso omiso a  las peticiones de ayuda del MFDC y a los reclamos de atención exterior como soporte a posibles negociaciones de paz. Según analiza Martin Evans[10], esto se debe a diversos factores.

En primer lugar, el conflicto de Casamance es de baja intensidad, lo que conlleva que las consecuencias se produzcan en menor grado. Así, el número de muertes es inferior si lo comparamos con otros conflictos de la subregión y no se tiene conocimiento de que existan niños soldado. Por otra parte, la intervención internacional a lo largo del conflicto ha sido mínima, exceptuando a Gambia y a Guinea Bissau, que están directamente implicados y han participado en diversas negociaciones de paz. No ocurre así, sin embargo, con otros países que también estarían indirectamente envueltos en el conflicto de la región de Casamance, como las ex potencias coloniales: Francia, Gran Bretaña y Portugal. Concretamente, Francia, un gran aliado de Senegal, siempre ha procurado mantenerse al margen del conflicto, ya que, tal como señala Evans, lo ve como un problema en sus estrechas relaciones bilaterales.

Por el contrario, desde el movimiento separatista casamancés se ha buscado, en diferentes ocasiones, la mediación internacional, principalmente de Francia y Naciones Unidas, en un intento de dar a conocer al mundo la situación de la región; aunque sin mucho éxito debido, probablemente, a lo alejado que se encuentra Casamance de los centros de poder y de la salida de información al exterior, que están en el norte del país. Esto contribuye al sentimiento de marginación de los miembros del MFDC, no ya sólo del resto del estado, sino de la comunidad internacional; ya que ven los esfuerzos que Naciones Unidas realiza en otros países vecinos mediante la ECOWAS (Economic Community in West Africa States), mientras que la asistencia y las actuaciones en Casamance se han limitado a ciertas declaraciones durante los procesos de diálogo de paz. En tercer lugar, Evans señala los obstáculos para difundir información sobre el conflicto, directamente relacionados con la separación física entre Casamance y la capital del país, Dakar. La situación geográfica de la región obligaría a los periodistas de los medios nacionales e internacionales a realizar un largo viaje, atravesando Gambia, en ferry o en avión. La primera opción es poco fiable y de larga duración; y la segunda la mayoría de los senegaleses no pueden permitírsela.

Prensa en Senegal

Por otra parte, a pesar de que Senegal goza de una prensa libre y la censura no es una actividad común, en algunos momentos se han emprendido acciones contra periódicos de Dakar. En cuanto a los periodistas casamanceses, corren el riesgo de posicionarse de un lado o de otro, con los peligros que esto podría conllevar. A nivel internacional, la mayoría de la información periodística y las investigaciones académicas están en francés, por lo que una gran cantidad de hispanohablantes y anglófonos no tienen acceso a ellas. De este modo, el conflicto de Casamance queda muy poco visible en el resto del mundo.

Por último, la colocación generalizada de minas antipersona durante 1997 provocó la retirada de un importante número de donantes de Casamance, dejando una gran cantidad de proyectos inacabados. Este hecho contribuyó igualmente al olvido internacional de la región y aumentó la necesidad de trasladar el conflicto al ámbito internacional. A partir del año 2000 varias organizaciones volvieron a Casamance.

En definitiva, citando a Martin Evans, “la relativa oscuridad del conflicto de Casamance es el resultado de una combinación de factores políticos, geopolíticos y geográficos. La separación física de Casamance de los centros de poder senegaleses es clave. Junto con la mayoría de responsables políticos, los medios de comunicación y la intelligentsia, las sedes y agencias centrales de los donantes extranjeros están en Dakar; todo esto lleva a una especie de invisibilidad de Casamance” [11]. Según el mismo autor, para llegar a una posible resolución del conflicto es necesaria una aproximación regionalista en la que, principalmente, Francia, Gran Bretaña y Portugal lleven a cabo actuaciones integradas y dirijan su mirada a esta región del sur de Senegal que vive en situación de conflicto desde hace casi treinta años.

Casamance: treinta años de conflicto (II)

Casamance: treinta años de conflicto (I)



[1] LEHTINEN, T. “The Military-Civilian crisis in Guinea Bissau”, Conflict Transform Service [http://www.conflicttransform.net/Guinea.pdf]

[2] EVANS, M. “Senegal: Mouvement des Forces Démocratiques de Casamance, MFDC”,Ed.Cit., pág.5

[3] Ibídem.

[4] Ib., pág.6

[5] Ib.

[6] Ib.

[7] EVANS, M. “Ni paix ni guerre: the political economy of low-level conflicto in the Casamance”, HPG

Background Paper, Departament of Geography, Kings College London, Overseas Developmen Institute, February 2003.

[8] EVANS, M. “Senegal: Mouvement des Forces Démocratiques de Casamance, MFDC” Ed.Cit, pág.8

[9] Ibídem.

[10] EVANS. M. “The Casamance conflict: out of sight, out of mind?” Humanitarian Practice Network, 2002. [http://www.odihpn.org/report.asp?id=2408]

[11] EVANS, M. “Ni paix ni guerre”… Op.cit.


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Sobre Alma Toranzo

Periodista especializada en información internacional. Actualmente se encuentra en Dakar (Senegal). Anteriormente ha escrito crónicas desde Latinoamérica. Contacto: alma.toranzo@hemisferiozero.com