Del modelo del ISI a la neoliberalización: 1948-1963. El banano como impulsor del fortalecimiento de las instituciones políticas (II)

Desde 1948, durante la presidencia de Galo Plaza Lasso (1948-1952), Ecua­dor experimentó un profundo cambio económico a partir de un nuevo mode­lo agroexportador sustentado en la producción de banano, que aprovechó la ventaja comparativa proporcionada por la mala situación climática y las plagas en Centroamérica.

Una vez diseccionada a grandes rasgos la estructura político-social del estado ecuatoriano en el primer capítulo de la serie, vamos a describir la evolución institucional del país a lo largo de las últimas seis décadas, si bien en esta primera etapa no realizaremos un recorrido muy exhaustivo, ya que consideramos que los grandes cambios se producen a partir de la etapa militarista de la década de los sesenta y, en especial, en los setenta.

A  principios de los cincuenta, el país consiguió superar la larga crisis provocada por la caída de la actividad cacaotera y logró integrarse en los mer­cados internacionales. Se fortaleció, de esta forma, una economía capitalista dependiente y se registró un paulatino proceso de urbanización. El ingreso de divisas por las exportaciones de banano, junto con una estrategia de progresivo endeu­damiento externo, permitió comenzar un modelo de desarrollo basado en la Industrialización Sustitutiva de Importaciones (ISI) [1].

El ingreso de divisas por las exportaciones de banano permitió comenzar un modelo de desarrollo basado en la Industrialización Sustitutiva de Importaciones (ISI)

Dicha estrategia requería una participación activa del Estado en el desarrollo económico, principalmente en la promoción y planificación de las inversio­nes en sectores estratégicos. Como señala Felipe Burbano de Lara, “la novedad de aquella década consistió en la inscripción del modelo agroexportador dentro de una incipiente estrategia desarrollista” [2].

Sin embargo, el Estado ecuatoriano aún no esta­ba preparado para liderar un proceso de fuerte intervención en la actividad económica debido a la precariedad de sus instituciones y a la debilidad del sistema económico-empresarial. Fue necesario entonces un cambio ins­titucional profundo, iniciado tímidamente por el liberal progresista Galo Plaza Lasso (1948-1952) y continuado por el conservador José María Velasco Ibarra (1952-1956), al que sucedería el también conservador Camilo Ponce Enríquez (1956-1960). Asimismo, Burbano de Lara otorga un papel fundamental al “amplio acuerdo entre los grupos de poder de la costa y la sierra en torno a los marcos de actuación del Estado en el campo económico para sostener dicho desarrollismo inaugurado con Galo Plaza”[3].

Siguiendo a Anita Isaaks [4], en los años cincuenta el Estado dirige un proceso de industrialización, que produjo gradualmente un sector industrial, el aumento de la clase trabajadora y el crecimiento de profesionales de clase media y de empleados del sector público. De hecho, Patricio Moncayo [5], destaca que el desarrollismo de Galo Plaza introdujo una inédita racionalidad tecnocrática en la administración pública gracias a una serie de misiones de asesores internacionales que llegaron al país para aconsejar al gobierno.

Como conclusión, se puede afirmar que en esta etapa se mantuvo una relativa estabilidad política, económica y social. El auge del nuevo producto de exportación, el banano, permitió al Ecuador vislumbrar una nueva perspectiva de industrialización. Es decir, “la sucesión de gobiernos civiles y constitucionales fue posible gracias a la construcción de un nuevo marco ideológico general, producto de una inédita fusión entre liberalismo y desarrollismo” [6]. Sin embargo, al decaer los ingresos por exportaciones de este producto, todo el sistema que se sustentaba y dependía de él y, por tanto, la estabilidad política que desembocaba en entendimientos entre los políticos que buscaban un país industrializado, se tornaron críticas. Así, reaparece la crisis en el escenario ecuatoriano.

Galo Plaza Lasso, liberal progresista, inauguró esta fase de fortalecimiento institucional

Sin embargo, además de razones económicas, el fin del inédito periodo de estabilidad y continuidad de gobiernos civiles entre 1948 y 1963 o, como lo denomina Felipe Burbano, el ocaso del “paréntesis democrático”, se debió al ascenso al poder por cuarta ocasión de Velasco Ibarra (1960-61). En cuanto a éste y el llamado “velasquismo”, es necesario insistir en que fue un movimiento político personalista sin un proyecto estatal que pudiera ofrecer un horizonte a la política ecuatoriana, más allá de la figura seductora del caudillo.

En un país heterogéneo, unas pugnas regionales muy fuertes entre grupos de poder, con rivalidades profundas entre sus elites políticas, la figura del caudillo sólo articulaba el campo político de manera transitoria, con especial fuerza en los movimientos electorales. Una vez concluida la ritualidad electoral, terreno donde resultaba imbatible, Velasco Ibarra sólo multiplicaba las conflictividades sociales y políticas en lugar de articularlas desde alguna visión estatal [7]. En este sentido, Patricio Moncayo insiste en que “en medio de la racionalidad estatal, acogida tanto por elites liberales como conservadoras, el velasquismo resultó una suerte de retorno a la irracionalidad carismática y demagógica populista, en un momento de movilizaciones sociales” [8].

Así, los militares emergieron en aquella coyuntura de movilización social y desorden político como la fuerza que salvaría a la nación, por un lado, del vacío generalizado por las contradicciones de los diversos actores y, por otro, como el actor capaz de hacer frente a las amenazas del comunismo y a los devaneos revolucionarios de la izquierda ecuatoriana, ya que había un temor ante la influencia de la revolución cubana de 1959.



[1] MARTÍN-MAYORAL, Fernando: “Estado y Mercado en la historia de Ecuador. Desde los años 50 hasta el gobierno de Rafael Correa”. Revista Nueva Sociedad, nº 221, mayo-junio 2009. Pág. 121.

[2] BURBANO DE LARA, Felipe (coord.): Transición y rupturas. El Ecuador en la segunda mitad del siglo XX. Edita FLACSO y Ministerio de Cultura de Ecuador. Quito, 2010. Pág. 11.

[3] Ibídem. Pág. 29

[4] ISAAKS, Anita: “Los problemas de consolidación democrática en el Ecuador” en BURBANO DE LARA, Felipe (coord.): Democracia, gobernabilidad y cultura política. Edita FLACSO. Quito, 2003.

[5] MONCAYO, Patricio: “El golpe militar de 1963 y el fin de un periodo excepcional de estabilidad política” en BURBANO DE LARA, Felipe (coord.): Transición y rupturas. El Ecuador en la segunda mitad del siglo XX. Edita FLACSO y Ministerio de Cultura de Ecuador. Quito, 2010. Pág. 311

[6] Ibídem. Pág. 320.

[7]  BURBANO DE LARA, Felipe: “Transición y rupturas”… Op. cit., pág. 30.

[8] MONCAYO, Patricio: “El golpe militar de 1963″… Op. cit., pág. 323.

 


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Sobre Adrián Rodrigo

Licenciado en Historia y Periodismo. Ha trabajado en el diario La Razón y en el Observatorio de Medios de Mediapro. En la actualidad, trabaja para la empresa de análisis de medios de comunicación y política Alert Media y colabora con la Revista aauc3m. Devorador de letras contemporáneas, fotogramas clásicos y enganchado a Europa del Este. Contacto: adrian.rodrigo@hemisferiozero.com