¿Cómo nos lo cuentan?: El conflicto en Siria

Por Miguel Sánchez Ibáñez*.

Las elecciones léxicas que los medios de comunicación realizan para cubrir sucesos internacionales pueden determinar la manera en que asimilamos la información.

La prensa escrita se hace eco de lo que sucede en la escena internacional de muy diversas maneras, y utiliza para ello un lenguaje periodístico que rara vez es casual. Como ya decía el traductor Lawrence Venuti, “el lenguaje nunca es un simple instrumento de comunicación, sino más bien un régimen semiótico que circula entre culturas e instituciones muy diversas y jerárquicamente relacionadas”, y es que con frecuencia no caemos en la cuenta de que el código, como manera de concretar lo que nos rodea, es la principal herramienta con la que contamos para organizar, vehicular y comprender el mundo. Su utilización permite, de alguna manera, abarcar la realidad y clasificarla de tal manera que pueda ser interpretada. Si a esto sumamos el hecho de que esa realidad que debemos interpretar nos es ajena, o extraña, la manera que se nos transmitan sus ecos condicionará en gran medida el modo en que la percibimos, asimilamos y, en definitiva, conocemos.

El objetivo de este artículo es presentar, de manera muy sucinta, una serie de ejemplos sobre las implicaciones que puede tener la manera de usar el lenguaje en la transmisión de noticias. En concreto, nos hemos centrado en las elecciones léxicas realizadas por varios periódicos de tirada nacional (El País, El Mundo y ABC) y el tema escogido, la situación de conflicto que se está dando desde hace meses en Siria, con continuos enfrentamientos entre el régimen encabezado por Bachar El Asad y la oposición insurgente.

El desarrollo del conflicto, cada vez con más visos de guerra civil encubierta, así como los distintos posicionamientos que está provocando en las principales potencias extranjeras, divergentes en lo que respecta a la legitimidad de las medidas represivas emprendidas por  el gobierno de El Asad, lleva pareja una gran producción de artículos, noticias y reportajes en la prensa escrita nacional. Como muestra para el análisis aquí presentado, se han seleccionado todas las noticias publicadas sobre este conflicto en los diarios mencionados durante los pasados días 28 y 29 de mayo. La elección no es casual, ya que la denominada “matanza de Hula”, que tuvo lugar poco antes de esas fechas, provocó una mayor publicación de textos referentes al conflicto sirio.

En primer lugar hemos elaborado una lista con las palabras que forman el conjunto de textos, colocándolas por orden de frecuencia y eliminando del elenco aquellas que tienen un mero significado gramatical (determinantes, adverbios, pronombres o preposiciones). La siguiente tabla muestra las veinte palabras con una mayor presencia en los textos seleccionados. La primera columna refleja el cómputo global y las siguientes desglosan cuáles han sido las elecciones léxicas más recurrentes en cada uno de los periódicos seleccionados.

Podemos agrupar estas unidades en tres grupos:

  • Nombres propios o gentilicios: dado el carácter internacional de las noticias analizadas, la presencia de nombres de países, ciudades y personalidades con nombres extranjeros es siginificativa: Siria, Damasco, Annan, Asad, ONU, Rusia
  • Palabras muy marcadas semánticamente: existen unidades con un significado especialmente rotundo y definido, que dotan al conjunto del texto de una mayor intensidad informativa, como matanza, masacre, niños, muertos
  • Resto de palabras: en las demás unidades pueden haberse colado palabras de significado gramatical, como verbos del tipo “están” o “sido”, o también unidades del tipo “país”, o “presidente”, cuya recurrencia se debe a que muchas veces se usan como sinónimos textuales de otras más cargadas (como “Siria” o “Assad”, por ejemplo), para evitar así repeticiones y dar al texto una mayor cohesión.

Resulta interesante observar los datos que arroja un análisis tan sencillo. Bien es cierto que el número de textos analizado es limitado y que, en consecuencia, la información es reducida, pero a pesar de ello, llaman la atención algunos aspectos: en primer lugar, nos centramos en la lista que recoge las veinte unidades más recurrentes en el conjunto de los tres periódicos seleccionados. Comprobamos que el mayor peso lo tienen las realidades concretas en torno a las que giran las noticias (Siria, la ONU, Hula), pero también vemos las elecciones léxicas que se realizan para denominar a los agentes que toman parte en el conflicto, por ejemplo, al poder sirio: observamos que régimen se impone a gobierno, y que otras posibilidades mucho más marcadas, como “dictadura” sólo aparecen una vez en la lista total.

Asimismo, la figura de Asad es mayoritariamente definida como “presidente”, evitando otras opciones más sesgadas ideológicamente, como podrían ser líder, que sólo aparece una vez en todo el conjunto de textos, o dictador que ni siquiera consta en la lista total.  Del mismo modo, encontramos la palabra oposición como solución más común para denominar a los grupos de sirios opuestos al régimen establecido, de nuevo una elección neutra frente a rebeldes, en el puesto 64 de la lista,  insurgentes -que sólo aparece una-, o  sublevados, que ni siquiera consta. Podemos concluir que, en esta primera lista, la única opción fuertemente marcada semánticamente es matanza (también aparecen en la lista opciones como masacre en el puesto 39, o  crimen en el puesto 91) y que para las demás realidades a las que se hace referencia se opta por escoger soluciones más neutras.

Sin embargo, si nos centramos en analizar las diferencias que existen entre las listas de palabras más recurrentes en cada uno de los tres periódicos escogidos aparecen diferencias significativas. No es una cuestión de elecciones léxicas, sino del puesto que ocupan determinadas unidades en los distintos rankings. Así, mientras que para ABC y El Mundo parece claro que el peso de la noticia descansa sobre Siria y la ONU, en El País el protagonismo recae sobre el episodio de Hula, palabra que lidera la lista de este diario. Del mismo modo, el personaje que más veces aparece en los dos primeros periódicos es Annan, el enviado especial de las Naciones Unidas a la zona, mientras que en el caso de El País, el más nombrado es Asad. Llama la atención, por cierto, la dilogía ortográfica Assad/Asad que aparece en ABC, algo que podría denotar cierta falta de coherencia ortotipográfica dentro de dicha publicación, sobre todo si tenemos en cuenta que las noticias escogidas son de un periodo de tiempo tan pequeño y que hacen referencia al mismo tema.

Otra cuestión que se puede observar con facilidad es el protagonismo que cada periódico otorga a los diferentes actores internacionales. Como ya hemos dicho, una de las consecuencias que está acarreando el conflicto sirio es el posicionamiento de distintos países con respecto a las actuaciones del régimen de Asad. Aunque en un primer momento pudiera parecer que la ONU es el paraguas bajo el que se toman las decisiones internacionales, con un marcado carácter supranacional y con vocación de consenso en órganos como el Consejo de Seguridad (“consejo” y “seguridad” son palabras recurrentes) lo cierto es que, a juzgar por estas listas, existen países con voz propia o, al menos, con la suficiente entidad en el conflicto como para ser nombrados con una frecuencia nada desdeñable a la hora de explicar lo que sucede en Siria.

Así, observamos que “libaneses” aparece en la decimonovena posición de la lista de El Mundo y que Rusia se alza hasta el puesto 12 de la de El País. Si acudimos a la lista general, confirmamos el protagonismo de Rusia (ocupa el puesto 27) mientras que el papel del Líbano  (puesto 233) y de los libaneses (puesto 141) parece ser relevante sólo para El Mundo, probablemente debido a que allí reside Javier Espinosa, su corresponsal en Oriente Medio. Otros países que aparecen en la lista son China (puesto 50), Francia (92) España (136, aunque hay que tener en cuenta que se trata de prensa española, por lo que se hace especial hincapié en el papel desempeñado por este país), Alemania (150), Australia (208), o Turquía (312).

En definitiva, los datos de la lista muestran que el simple hecho de utilizar unas palabras y no otras para referirnos a distintas realidades puede influir en la percepción que tengamos de estas últimas, y arrojan información sobre el modo en que los diferentes medios priorizan ciertos datos sobre otros a la hora de tratar un mismo hecho. Observamos que las elecciones léxicas predominantes abogan por cierta neutralidad a la hora de retratar los elementos más controvertidos o susceptibles de estar marcados ideológicamente, pero también se ve con facilidad los cambios de posición de las distintas unidades en cada uno de los rankings. En consecuencia, podemos decir que, para el caso concreto de la matanza de Hula y el modo en que ha sido contada por parte de los tres periódicos estudiados, la clave de las diferentes maneras de transmitir una noticia, atendiendo a cuestiones léxicas, descansa más en el protagonismo que se quiera dar a distintos elementos de la noticia en sí, y no en la carga semántica que puedan tener las opciones denominativas escogidas.

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Miguel Sánchez Ibáñez es traductor, terminólogo e investigador en la Universidad de Salamanca. Ha participado en diversas publicaciones relacionadas con la traducción y la literatura. Escribe habitualmente en su blog personal: http://lasinecdoque.wordpress.com


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