Elecciones en México (III): Andrés Manuel López Obrador, candidato del PRD-PT-Movimiento Ciudadano

Conferencia de prensa en Uruapan, Michoacán - 01/06/2012. Foto: Página oficial de AMLO (http://www.amlo.org.mx/)

Conferencia de prensa en Uruapan, Michoacán - 01/06/2012. Foto: Página oficial de AMLO (http://www.amlo.org.mx/)

Andrés Manuel López Obrador (AMLO), también conocido como El Peje [1] es el candidato de la coalición conformada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD)- Partido del Trabajo (PT)-Movimiento Ciudadano a la Presidencia de México. Nacido en el Estado de Tabasco en 1953, estudió Ciencias Políticas en la UNAM. Hoy no es tan de izquierdas como dice la derecha, ni tan de izquierdas como la izquierda real quisiese que fuera. Ciertamente, no miente al autoconsiderarse un moderado. Su pasado más radical, el del 2006, ya no es tal. AMLO ha visto que ese papel no le dará una presidencia y ha suavizado su discurso para pasar a un centro izquierda que capte más votos en el abanico social.

A eso hay que sumar una campaña basada en el perdón y la reconciliación con aquellos a los que defraudó por su reacción al fraude electoral que le impidió gobernar en las últimas presidenciales. Desde entonces, AMLO ha tratado de viajar por todo el país con un mensaje de paz, amor, unión y perdón. No obstante, esa reconciliación ha provocado ciertas reticencias en la izquierda real, que no comparte que Obrador se vuelva a presentar (eso supone que reconoce el resultado de las elecciones pasadas y el sistema político mexicano, a pesar de haber sido víctima directa de sus trampas) ni que haya perdonado a Felipe Calderón, quien sí obtuvo la presidencia hace seis años.

Hoy en día, AMLO no cree en las privatizaciones, pero tampoco en las nacionalizaciones. Ese tema, es mejor dejarlo justo como está ahora. Según sus planteamientos actuales, México está dentro del libre mercado y así debe seguir, aunque tampoco hay que darle todo el poder a las empresas privadas, de modo que debe ser fuerte el sector público. Se tienen que aplicar, dice, impuestos a las grandes corporaciones y a los más ricos del país que a día de hoy no pagan tributos. Así, y con un plan de austeridad gubernamental (actualmente hay demasiada burocracia estatal), se conseguirán mayores ingresos para fortalecer el sector público y para mejorar la distribución de la riqueza en un país azotado por las desigualdades sociales. Asegura que rechaza la corrupción y la militarización de las calles para luchar contra el narcotráfico [2].

Es decir, AMLO representa lo que en Europa representaría cualquier partido socialdemócrata, aunque aquí se le demonice y se le llame castrista, chavista y socialista (también caudillista, por cierto). Ni mucho menos está tan a la izquierda como Chávez y ni mucho menos su idea es la de instaurar un régimen de partido único. Esas acusaciones forman parte del discurso del miedo que promueve la derecha para atemorizar a sus votantes y espantarles de un posible giro a la izquierda en el país.

Su plantón en Reforma en el año 2006 al no aceptar la victoria de Felipe Calderón es la crítica más común de sus competidores y de los votantes de sus competidores. Ahora bien, el PRD también ha estado salpicado por casos de corrupción y por historias que confirman que para tener un partido político en México no hay que ser puramente honrado. Al final acaba pareciendo que esa misma corrupción entra dentro de las reglas del juego y quien no es partícipe de ella cuenta con desventaja frente a sus contrincantes. Por no hablar de las contradicciones que existen dentro del partido en algunos puntos del país, donde el PRD y el PAN han formado coalición de gobierno para que no llegue el PRI al poder en algún municipio o ciudad.

A pesar de esto último, López Obrador se presenta en campaña como la opción del cambio verdadero. Apela a los 70 largos años del PRI y los decepcionantes 12 años del PAN para ofrecer al pueblo una candidatura diferente, popular, cercana, eficaz y de izquierdas. Tanto él como los movimientos que se han originado en su defensa llevan la bandera de la regeneración y transformación del país.

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Por otra parte, AMLO asegura no tener grupos de interés detrás, pero eso es poco creíble. Es la frase típica del candidato de la oposición que trata de ganarse el afecto del pueblo. ¿Quién se va a creer que, a día de hoy, un presidente de Gobierno no tiene que responder ante grupos de interés que le presionan para que adopte determinadas medidas? Esos grupos siempre están ahí, en todos los sistemas políticos democráticos, y son precisamente esos grupos los que tienen en cierto modo (y a veces, en gran parte) maniatados a nuestros gobernantes, por muy de izquierdas e independientes que digan ser.

Obrador es el candidato de la izquierda poco menos que autoproclamado como tal, a pesar de que muchos votantes del PRD preferirían a Marcelo Ebrard, actual jefe de Gobierno del Distrito Federal. Ebrard es más joven, tiene una presente experiencia de campo y no está quemado políticamente como sí pueda estarlo AMLO (exjefe de Gobierno del Distrito Federal y posteriormente derrotado en 2006 ante Felipe Calderón en las presidenciales). Obrador representa más a la vieja guardia de la izquierda y Ebrard a las nuevas caras del PRD. Hoy, ambos están unidos y tratan de sumar sus fuerzas para hacerse con la Presidencia. En ese sentido, AMLO juega una de sus bazas más importantes: su gabinete. Se ha rodeado de expertos, políticos populares y reconocidos académicos para formar un posible gobierno eficiente que cuente con el reconocimiento de la ciudadanía.

Mitin de López Obrador en Apatzingan, Michoacán. 31 de mayo 2012. Foto: Página oficial de AMLO (http://www.amlo.org.mx/)

Mitin de López Obrador en Apatzingan, Michoacán. 31 de mayo 2012. Foto: Página oficial de AMLO (http://www.amlo.org.mx/)

El respaldo popular que tiene López Obrador pocas veces se ha visto. Sus seguidores son fieles corderos que siguen a su dueño vaya donde vaya y diga lo que diga. Esto hace de López Obrador un candidato especial, con una popularidad inigualable en México y en muchas partes del mundo. La fe ciega que tienen muchos de sus votantes en las posibilidades (y capacidades) de AMLO lleva en ocasiones a ver cómo se defiende lo indefendible si se trata de apoyar al candidato. No obstante, al considerarse de izquierdas, dichos seguidores no lo ven como tal. Si bien decíamos que la derecha dirige una campaña de demonización contra López Obrador, la izquierda ha construido una fidelidad al líder poco habitual. Estos fieles no sólo creen en las posibilidades reales de su aspirante para alcanzar la presidencia, sino que ya preparan el discurso de la derrota en base a un posible futuro fraude (“si gana, no le van a dejar ganar”).

Sea como fuere, con sus más y sus menos, AMLO representa a la izquierda con posibilidades de Gobierno en el país. Al menos es el situado más a la izquierda. Las encuestas le colocan por detrás de Peña Nieto (PRI) y ya todas le sitúan por encima de Vázquez Mota (PAN), aunque es de sobra conocido el papel que juegan las encuestas en las campañas electorales y más en un país como México, donde los canales de televisión y la prensa en general está bien posicionada con ciertos candidatos.

Andrés Manuel López Obrador trata de acercarse a los indecisos que hoy dudan entre él y Josefina Vázquez, esos indecisos antipriistas que tanta importancia tienen en las urnas. Además, AMLO juega con una variable también extendida en muchos países: el voto útil. Muchos de sus votantes saben que AMLO no es el idóneo, ni se sienten plenamente identificados con él, pero prefieren votarle antes de que el Ejecutivo caiga en manos otra vez del PRI o del PAN. “Si no votamos, saldrán los que han estado tantos años”. Votar al menos malo, votar porque no ganen otros, votar, al fin y al cabo, sin convicción plena de por qué se está votando.

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[1] Apodo que significa Pejelagarto, un animal que habita en el Estado de Tabasco, de donde proviene López Obrador. Es un apodo despectivo que utilizan sus detractores, aunque se ha extendido tanto que ahora lo emplean también sus defensores.

[2] Si bien ha asegurado que los militares seguirán en las calles por un tiempo para que la población no quede “indefensa”.


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Sobre Víctor Martín Gómez

Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, donde también cursa Ciencias Políticas. Actualmente, en la Universidad Autónoma de México (UNAM). Pasiones: Foto y cine. Con la vista y la esperanza puestas en América Latina. Web personal: www.otravueltadetuerca.net.