AQMI en Mauritania: la respuesta gubernamental (III)

En el artículo de hoy abordaremos la actividad de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) en el territorio mauritano, así como las razones por las que en este país se ha incrementado la presencia de dicha organización[1]. Asimismo, analizaremos las medidas que los diversos gobiernos mauritanos han llevado a cabo para intentar frenar los ataques terroristas.

Para comenzar,  hay que apuntar que desde que el Gobierno de Mohamed Uld Abdelaziz asumiera el cargo en agosto de 2008, éste ha tratado de centrarse especialmente en los temas de terrorismo y es que, como apunta Jesús Pérez [2], Mauritania se ha convertido en el único país fuera de Argelia donde AQMI ha actuado repetidamente. Algunas de sus medidas han sido la aprobación de una ley antiterrorista que amplía los poderes del Estado para acceder y controlar a las personas sospechosas de actividades terroristas. Asimismo, en virtud de la nueva ley los casos de terrorismo se adjudicaran a tribunales especiales. El Gobierno también anunció un plan para modernizar el ejército y las fuerzas de seguridad, a fin de combatir el terrorismo y atajar los actos de bandidaje [3].

El actual presidente de Mauritania, Mohamed Uld Abdel Aziz. Fuente: Guinguinbali

En Mauritania, el extremismo islamista representa un problema cada vez mayor desde hace varios años, ya que, una vez pasados sus momentos iniciales, AQMI inició una agresiva campaña para desestabilizar el país atacando sus infraestructuras [4] y sus intereses internacionales [5]. Desde hace algunos años, el recrudecimiento del terrorismo en Mauritania, combinado con el crecimiento de las redes de traficantes de drogas, armas y productos ilegales, además de la inmigra­ción clandestina, sitúa al país en el ojo del huracán [6].

Con una enumeración de las principales operaciones llevadas a cabo por el grupo, podemos hacernos una idea del aumento de la intensidad terrorista: el atentado contra un destacamento militar mauritano en Lemgheity (junio 2005); el asesinato de cuatro ciudadanos franceses en Aleg (diciembre 2007); un ataque contra soldados mauritanos en El Ghallauiya (diciembre 2007);  la suspensión del rally Lisboa-Dakar (enero 2008); tiroteo en la embajada de Israel en Nuakchot (febrero 2008); estallido de una bomba en una discoteca de Nuakchot (marzo 2008); asesinato de un ciudadano norteamericano (junio 2009); atentado suicida ante las puertas de la embajada francesa (agosto 2009); secuestro y asesinato de 11 soldados mauritanos en Tourin (septiembre 2009); sin olvidar el secuestro de tres españoles (noviembre 2009). Según indica la experta en el Magreb Raquel Ojeda, esta situación ha supuesto que Mauritania tenga una imagen de país inseguro e incapaz de controlar sus fronteras de forma eficaz [7].

La cuestión del terrorismo islamista comenzó a preocupar al gobierno mauritano ya durante el mandato de Uld Taya (1984-2005). Al día siguiente de los atentados de Casablanca (véase el primer capítulo de serie), el presidente de la República reunió un comité interministerial para hacer frente a este fenómeno. De esa reunión salieron varias conclusiones, entre ellas la convicción de que después de Marruecos, Mauritania debería prepararse para afrontar un fenómeno similar [8]. Para luchar contra la amenaza terrorista, el presidente Taya ordenó una verdadera caza contra los islamistas radicales. Los poderes públicos de la época mostraron una determinación sin fisuras para hacer frente a esta amenaza. De esta manera, numerosas figuras mauritanas del Islam político y de entre los ulemas fueron detenidos bajo la acusación de atentar contra la seguridad del Estado [9]. El arresto de estas personalidades, con una importante ascendencia entre los mauritanos, como primera estrategia de choque del presidente Taya frente al terrorismo, supuso la destrucción de toda vía de diálogo contra el islamismo violento [10].

De todas formas, es paradójico que precisamente con la subida al poder de Taya en 1984 se impregnasen tanto la política como la sociedad mauritana del sentimiento islámico, a través de la aplicación de la shari’a [11]. Mauritania accedió entonces a la Organización de la Conferencia Islámica, el mayor ente supranacional de estados islámicos hasta la fecha, y en 1989 fue uno de los miembros fundadores de la Organización del Islam en África, básicamente una organización da‘wa (misionera) de alcance africano que recogía en su Preámbulo el deseo de forjar “un frente común para unir a la umma con el fin de enfrentarse a los enemigos comunes: las fuerzas imperialistas y sionistas de dominación y secularización” [12]. En Nuakchot abrieron sus sedes organizaciones panislámicas e islamistas. A finales de los noventa, Mauritania había pasado a formar parte de la red mundial de movimientos misioneros y propagandísticos islámicos. Para Ulrich Rebstock, a pesar de la gran popularidad del movimiento wahhabí, controlado por Arabia Saudí, grupúsculos con múltiples orígenes diferentes, como el Hamás palestino, el al-Da’wa al-Islamiyya libio o la misión paquistaní al-Tablig, encontraron partidarios en todas las clases sociales.

Uld Taya gobernó de forma dictatorial durante dos décadas (1984-2005). Fuente: france24com

En este sentido, Javier Nievas [13] destaca que la opinión pública mauritana no haya tomado conciencia de la amplitud del peligro del terrorismo que comienza a echar raíces en el país. “El terrorismo sigue siendo considerado por muchos como un concepto puramente occidental, utilizado contra los musulmanes y su cultura para consolidar la dominación de Occidente en el mundo” [14].

Para el especialista en Seguridad y Defensa en el Mediterráneo, esta actitud es consecuencia de varios motivos: el deterioro de la educación básica mauritana, la profunda crisis económica y social, que se traduce en un paro persistente entre los jóvenes, el fracaso en la integración de grandes masas de población rurales que han emigrado a la capital y otras grandes ciudades, y la enorme mutación de una sociedad que ha perdido muchas de sus referencias.

Continuando con el trabajo de Javier Nievas, este cree que la tibia reacción de la población y de muchos de sus líderes a los numerosos atentados, junto al oportunismo de los llamados islamistas “moderados”, pueden llevar a la progresiva tolerancia e incluso aceptación de los postulados en los que se basan los terroristas. La imagen cada vez más negativa del gobierno, junto al posicionamiento de buena parte de la oposición a favor de hombres de negocios fuertemente sospechosos de corrupción, facilitaría el aumento de la popularidad de los partidos más polarizados y, en concreto, el de los islamistas “moderados” del partido Tawasul [15], concluye.

Retomando la actuación de los diferentes líderes, después de la caída del régimen de Uld Taya la estrategia de los gobiernos posteriores no ha sido clara en la lucha antiterrorista. El denominado Comité Militar para la Justicia y la Democracia, presidido por el coronel Uld Vall (2005-2007), que asumió el poder después de dar el golpe de Estado contra Taya, decidió, en una de sus primeras medidas, liberar a la mayoría de los islamistas encarcelados y aplicar una estrategia ambigua que combinaba una política de “tender la mano” a los islamistas, con medidas puramente policiales contra los comandos terroristas que pudieran realizar actividades en territorio mauritano.

En 2007 se celebraron elecciones democráticas y el gobierno del presidente Uld Cheij Abdellahi (2007-2008) continuó con una política aún más ambigua respecto a los islamistas. A la tolerancia de la existencia y actividad del ya mencionado partido islamista Tawasul (hasta entonces prohibido por la ley de partidos políticos), se añadía la liberación de algunos islamistas que estaban en prisión y el juicio benévolo que tuvieron otros. Es durante este periodo cuando comienza, precisamente, la oleada de acciones de AQMI, que ya hemos enumerado. Como apuntamos en párrafos anteriores, desde que el Gobierno de Abdelaziz asumiera el cargo (agosto 2008), éste ha tratado de centrarse especialmente en los temas de terrorismo [16].

En Mauritania, las autoridades nacionales responsa­bles en materia de seguridad han emprendido una auténtica carrera contrarreloj para recuperar así el retraso acumulado al respecto [18]. Además, han encontrado el apoyo de la comunidad internacional, aunque este posicionamiento desde el exterior viene de unos años atrás y será analizado en el próximo capítulo de la serie.


[1] Desde 2007 una nueva generación de jóvenes mauritanos procedentes de barrios marginales e influidos por la ideología salafista fueron formados en los campos de entrenamiento móviles de AQMI en el norte de Malí y enviados a atentar contra objetivos en el interior del país.   ESCOBAR STEMMANN, Juan José: “Al Qaeda en el Magreb Islámico: del Sahel a España”. Revista Política Exterior. Nº 134. Marzo/abril 2010. Pág. 86.

[2] PÉREZ, Jesús: “Un flanco sur profundo: el arco de inestabilidad en África Occidental”. III Congreso Internacional de Seguridad y Defensa. Granada, noviembre 2008. Pág. 7.

[3] FAKIR, Intissar y BOUCEK, Christopher: “Mauritania: 2009, un año a examen”. Ribera i Pinyol, J. y Florensa Palau, S. (coords): MED. 2006: el año 2005 en el espacio Euromediterráneo. Edita Instituto Europeo del Mediterráneo (Iemed), 2010. Pág. 187.

[4] Se sospecha que los ataques a turistas y a las zonas mineras forman parte de una estrategia de estrangulamiento económico del país. PÉREZ, Jesús: “Un flanco sur profundo: el arco…”. Op. Cit. Pág. 7.

[5] ESCOBAR STEMMANN, Juan José: “Al Qaeda en el Magreb Islámico…”. Pág. 86

[6]TOURÉ, Kadiata: “Estrategias políticas y cooperación entre los países del Sahel para combatir el terrorismo en Mauritania”. Cuadernos del Mediterráneo. Edita Instituto Europeo del Mediterráneo (Iemed). 2010. Pág. 251.

[7]OJEDA GARCÍA, Raquel: “Mauritania tras el golpe de estado de agosto de 2008: continuidades y cambios”. Revista Análisis Real Instituto Elcano. Nº 56, agos-sept. 2008. Pág. 13.

[8] NIEVAS BULLEJOS, Javier: “Mauritania: el terrorismo islamista y sus consecuencias”. Revista Análisis Real Instituto Elcano. Nº 169. Diciembre 2009. Pág. 1.

[9] Por el contrario, el gobierno mauritano actual, siguiendo los ejemplos de Argelia y Libia, ha impulsado una ofensiva religiosa utilizando a destacados líderes salafistas para convencer a los militantes yihadistas de que abandones las armas. ESCOBAR STEMMAN. “Al Qaeda en el Magreb…”Op. Cit. Pág. 87.

[10] NIEVAS BULLEJOS, Javier: “Mauritania: el terrorismo islamista…”. Op. Cit. Pág. 3.

[11]REBSTOCK, Ulrich: “Democracia, islamicidad y tribalismo en Mauritania”: DE LA PUENTE, Cristina y SERRANO, Delfina (eds): Activismo político y religioso en el mundo islámico contemporáneo. Siglo XXI, Madrid, 2007. Pág. 275.

[12] Ibídem. Pág. 276.

[13] NIEVAS BULLEJOS, Javier. “Mauritania: el terrorismo…”. Op. Cit. Pág. 3

[14]Ibídem.

[15] Es necesario puntualizar que, en la actualidad y dada la situación de seguridad en Mauritania, los islamistas moderados han decidido enfrentarse al extremismo. A tal fin, decenas de ulemas moderados, partidos y políticos musulmanes africanos y asiáticos han recomendado “la utilización del Islam moderado en Mauritania para combatir globalmente y en profundidad los fenómenos del fanatismo y el extre­mismo”. Esta recomendación se adoptó tras cuatro días de coloquio (del 22 al 26 de marzo de 2010) en Nuakchott sobre el tema “El islam moderado, comprensión y aplicación”. TOURÉ, Kadiata: “Estrategias políticas y cooperación…”. Op. Cit. Pág. 252.

[16]AQMI deja definitivamente de utilizar el vasto territorio mauritano exclusivamente como refugio o desde el que lanzar algún ataque esporádico en zonas del interior, para considerar todo el territorio como campo de batalla. Mauritania pasa así de ser la retaguardia, donde se reclutaba o entrenaba muyahidínes, a convertirse en uno de los objetivos prioritarios y lugar donde podrían producirse en el futuro no solo más ataques de AQMI, sino también del terrorismo yihadista internacional. NIEVAS BULLEJOS, J.  “Mauritania: el terrorismo…”. Op. Cit. Pág. 6.

[17] TOURÉ, Kadiata: “Estrategias políticas y cooperación…” (Iemed). 2010. Op. Cit. Pág. 251.


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Sobre Adrián Rodrigo

Licenciado en Historia y Periodismo. Ha trabajado en el diario La Razón y en el Observatorio de Medios de Mediapro. En la actualidad, trabaja para la empresa de análisis de medios de comunicación y política Alert Media y colabora con la Revista aauc3m. Devorador de letras contemporáneas, fotogramas clásicos y enganchado a Europa del Este. Contacto: adrian.rodrigo@hemisferiozero.com