“No es que los periodistas seamos ciudadanos de primera y por eso estemos haciendo esta manifestación. La situación de violencia del país nos está afectando a todos: a ciudadanos de a pie, a periodistas, a policías, a soldados, y lo mejor es mantenernos unidos y aprender a exigir que acabe esta absurda guerra, esta violencia y esta impunidad, compañeros. Que el gremio se mantenga unido”.
Estas fueron algunas de las palabras que se escucharon durante la concentración convocada por asociaciones de periodistas y de derechos humanos en la capital mexicana. Setenta son los periodistas que han sido asesinados en los últimos doce años; cuarenta y cinco durante la actual administración y cuatro en la última semana, entre los que se encuentran los periodistas Gabriel Huge, Guillermo Luna, Esteban Rodríguez y la reportera Regina Martínez, quien estaba investigando la relación que podría existir entre el crimen organizado y funcionarios públicos del Estado de Veracruz.
“Matar a periodistas es silenciar a la sociedad. No sólo se afecta a un gremio o a un medio en específico. Se violenta el derecho a la información de todos los mexicanos, uno de los elementos sustanciales de cualquier régimen que aspire a ser democrático. La peor ley de la censura es la del silenciamiento por la vía del asesinato”, dijo uno de los periodistas que leyó el manifiesto de protesta.
Al silenciamiento, se suma la falta de justicia y de esclarecimiento en cada uno de estos crímenes. Como señala el editorial de la revista mexicana Proceso, publicación para la que trabajaba Regina Martínez, “En los tiempos de Felipe Calderón el periodismo se ha convertido en un oficio de muerte. No para todos. Hay quienes intercambian silencio o complicidad por seguridad”. Pactos que realizan los medios de los estados más convulsos como Veracruz, Chihuahua, Guerrero y Tamaulipas para protegerse entre ellos cubriendo los asesinatos cometidos por el narcotráfico a través de comunicados del gobierno.
Periodistas que incomodan al narco, al poder o a ambos y que son asesinados con total impunidad sin que familiares, compañeros y amigos puedan hacer nada al respecto más que protestar y gritar con fuerza que no debieron morir.
En el homenaje se colocó una corona de flores con la leyenda “Gobierno mataperiodistas” y decenas de velas que iluminaban las fotografías de los reporteros fallecidos. Las manifestaciones de protesta se mantendrán hasta que el Gobierno de Calderón otorgue una respuesta e investigue los asesinatos.
La ola de violencia contra los periodistas mexicanos ha sido denunciada internacionalmente por distintas agrupaciones como la ONU, Amnistía Internacional, Reporteros sin Fronteras, Artículo 19, Comité de Protección para Periodistas, entre otros, que califican a México como uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo.
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* Fotografía: Almudena Barragán












