Día Mundial de la Malaria 2012. “Mantener los logros, salvar vidas: invertir en malaria”

Por Laura Moro*.

“Sustain Gains, Save Lives: Invest in Malaria”. Éste ha sido el lema elegido para el Día Mundial de la Malaria 2012, que se celebra cada 25 de abril desde 2007 como reconocimiento a los esfuerzos globales en la lucha contra la enfermedad. La frase pretende dejar un poso agridulce en nuestras conciencias, confirmando que nos encontramos en el camino correcto y que en los últimos tiempos se han sucedido los avances científicos en este campo, pero recordando que aún quedan muchos obstáculos por sortear y que los esfuerzos deben mantenerse -o mejor aún, redoblarse- para que podamos llegar al control y erradicación de la malaria.

Científicas en el Centro de Investigação em Saúde de Manhiça, Mozambique. Fuente: ISGlobal.

La malaria o paludismo, esa enfermedad prevenible y curable causada por 5 especies de parásitos del género Plasmodium y transmitida por las hembras de mosquitos del género Anopheles, sigue estando presente en 106 países del mundo -principalmente en África Subsahariana, América del Sur y Central, Sudeste Asiático y Oceanía- y amenazando a la mitad de la población mundial. La malaria es la “madre” de las enfermedades de la pobreza y una de sus cuatro principales causas y se estima que cada año cuesta a la economía africana unos 30.000 millones de dólares estadounidenses (US$) [1].

Durante la última década, varias organizaciones han liderado un movimiento global para la lucha contra la malaria, lo que no siempre ha estado exento de controversias [2]. En 2007, la Fundación Bill & Melinda Gates concedió prioridad a su erradicación, que ya había sido propuesta por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1955; en 2011, la Secretaría General de las Naciones Unidas incluyó entre sus objetivos la reducción a cero de las muertes por malaria para el año 2015.

La ayuda al desarrollo para la lucha contra la malaria se incrementó de 149 millones US$ en 2000 a casi 1.200 millones US$ en 2008 y alcanzó unos 2.000 millones US$ en 2011 gracias a programas como el Fondo Global de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria [3][4] -obligado en 2012 a un cambio de estrategia debido a los recortes en su financiación- lo que condujo a un rápido incremento de las estrategias de control en África -uso de redes mosquiteras impregnadas, rociamiento de viviendas con insecticidas, etc.- y a una drástica reducción en el número de muertes.

Las hembras de mosquitos del género Anopheles son los vectores transmisores de la malaria. Fuente: Agencia para la Difusión de la Ciencia y la Tecnología.

Sin embargo, aunque la OMS estimó un total de 665.000 muertes en 2010, estudios posteriores han revelado cifras menos optimistas: de cerca de 1 millón de muertes en 1980, se pasó a un pico de más de 1,8 millones en 2004, que se redujo a alrededor de 1,2 millones en 2010 [5]. La mayoría de estas muertes se produjo en África Subsahariana, donde predomina la especie del parásito Plasmodium falciparum, y casi 700.000 correspondieron a niños menores de cinco años. Estas cifras reflejan lo lejos que estamos aún de cumplir los Objetivos del Milenio.

Como en cualquier otra enfermedad, la prevención -o en su defecto, un adecuado tratamiento- es la clave. En la actualidad, varios fármacos antimaláricos se encuentran disponibles en el mercado, pero el aumento de los parásitos resistentes en muchos países está causando la disminución de su eficacia. Pese a que la investigación para el tratamiento y prevención de la malaria continúa, sigue sin existir una vacuna efectiva validada por la OMS. En los últimos meses, la malaria ha acaparado la atención de los medios de comunicación a raíz de la publicación de los resultados preliminares de la última fase de los ensayos clínicos de la vacuna RTS-S desarrollada por la GlaxoSmithKline [6].

Mapa de la distribución de la malaria y la pobreza en el mundo. Fuente: OMS, 2001.

Este macroestudio conducido por 11 centros de investigación en 7 países africanos (Mozambique, Tanzania, Kenia, Malawi, Gana, Gabón y Burkina Faso) y realizado en más de 15.000 niños demostró una eficacia superior al 50% con tres dosis de la vacuna –en niños de 5 a 17 meses-, lo que le valió el reconocimiento como uno de los 10 avances científicos del año 2011 por las revistas Science y Time. Pedro Alonso, director del Institut de Salut Global de Barcelona, espera que la vacuna se comercialice en el plazo de unos 3 años a un precio de entre 5 y 6 euros la dosis.

Quedan por ver los últimos resultados del estudio para la recomendación de uso por la OMS –típicamente, el uso de una vacuna no es aprobado si no alcanza al menos un 90% de eficacia, pero en el caso de la malaria incluso un porcentaje menor se traduciría en muchas vidas salvadas- y, de ser así, asegurarse de que efectivamente la vacuna llega a los que más la necesitan. Otra duda que asalta a la comunidad científica es cómo se verán reflejados el descenso en la transmisión de malaria observado en algunos países y la introducción de estrategias de vacunación en el desarrollo de la inmunidad, especialmente en niños de zonas endémicas, lo que podría traducirse en un repunte de la enfermedad en el futuro.

La malaria, junto al VIH/sida, la anemia y las enfermedades cardiovasculares, es una de las principales causas indirectas de mortalidad materna. Las mujeres embarazadas son más susceptibles a la malaria y pueden sufrir una forma severa de la enfermedad -denominada malaria placentaria- con graves consecuencias sobre la madre y el feto. Entre los Objetivos del Milenio también se enunció la reducción de la mortalidad materna en tres cuartas partes para el año 2015, pero de nuevo este propósito está lejos de conseguirse, con un 34% de disminución de la mortalidad en 2008. Se calcula que casi 4 millones de mujeres no morirían anualmente de haber nacido o vivido en países de ingresos altos. No está de más, por tanto, recordar la urgente necesidad de invertir e investigar en nuevos métodos de diagnóstico, prevención y tratamiento de la malaria en el embarazo que sean seguros, efectivos y accesibles a aquellas personas con menos recursos.

El uso de mosquiteras impregnadas de insecticida es uno de los métodos de prevención de la malaria más eficaz y económico. Fuente: worldmalariaday.org

Hasta el momento, sólo una parte pequeña de los esfuerzos se ha centrado en la malaria causada por la especie Plasmodium vivax, que predomina en zonas endémicas de América y Asia. Los programas de eliminación de la malaria se han movilizado esencialmente frente a P. falciparum por la mayor mortalidad asociada, pese a que un mayor número de personas en todo el mundo se encuentra en riesgo de sufrir malaria por P. vivax y que su prevención y diagnóstico son más complejos [7]. Parece que la eliminación de esta malaria “olvidada” será otro de los grandes retos para el futuro.

La batalla contra la malaria es un escenario complejo donde participan numerosos actores que van desde organizaciones internacionales, gobiernos e instituciones públicas a fundaciones privadas, empresas, organizaciones no gubernamentales y centros de investigación, pasando por todas las personas que viven o viajan a zonas endémicas y, en definitiva, todos aquellos interesados en la salud humana desde un marco global. Hoy más que nunca es necesario coordinar los esfuerzos de todos y obtener un compromiso firme de implicación si queremos consolidar los logros conseguidos y seguir avanzando hacia la erradicación de la enfermedad. Hoy más que nunca es necesario invertir en la lucha contra la malaria.

*Laura Moro es biotecnóloga y estudiante de doctorado en el Centre de Recerca en Salut Internacional de Barcelona, donde participa en un proyecto sobre malaria en mujeres embarazadas de Mozambique. Sus intereses se centran en la investigación en salud global y la cooperación al desarrollo en salud.


[1] Sachs JD. The end of poverty: Economic possibilities for our time. Penguin Press 2005.

[2] Bishop M, Green M. Philantrocapitalism: How the rich can save the world. Bloomsbury Press 2008.

[3] Ravishankar N, et al. Financing of global health: tracking development assistance for health from 1990 to 2007. Lancet 2009; 373: 2113–24.

[4] Institute for Health Metrics and Evaluation. Financing Global Health 2010: Development assistance and country spending in economic uncertainty. Seattle 2010.

[5] Murray CJ, et al. Global malaria mortality between 1980 and 2010: a systematic analysis. Lancet 2012; 379: 413–31.

[6] Agnandji ST, et al. First results of phase 3 trial of RTS,S/AS01 malaria vaccine in African children. The New England Journal of Medicine 2011; 365 (20): 1863-75.

[7] Carlton JM, et al. Why is Plasmodium vivax a neglected tropical disease? PLoS Neglected Tropical Diseases 2011; 5(6): e1160.


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