Bosnia veinte años después: fin de la guerra, no del conflicto

En abril de 1992 comenzaba en Bosnia una guerra que marcaría especialmente el porvenir de la antigua Yugoslavia. Con motivo de este aniversario, cuatro periodistas españoles que cubrieron el conflicto –Gervasio Sánchez, José Luis Márquez, Maite Rico y Alberto Sotillo- se reunieron ayer en el Círculo de Bellas Artes de Madrid para recordar el desastre humanitario más grande vivido en Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

Mapa de Bosnia-Herzegovina.

Los Acuerdos de Dayton firmados en diciembre de 1995 dieron al mundo la foto del punto final a la guerra de Bosnia. Sin embargo, hoy Bosnia y Herzegovina es una república federal de casi cuatro millones de habitantes, conformada por dos entidades totalmente alejadas en la práctica: la República Srpska (de mayoría serbia) y la Federación de Bosnia y Herzegovina (con población esencialmente croata y bosnio-musulmana). Según Maite Rico, periodista de El País, antes “había un 30% de matrimonios mixtos”, pero tras el conflicto “la convivencia étnica se rompió y no se ha vuelto a recuperar”. Mostar, una de las ciudades más multiétnicas antes de la guerra, ha sido reconstruida, pero sus habitantes “viven en paralelo: tienen dos compañías telefónicas y los niños no van a las mismas escuelas. Es muy difícil que se pueda aspirar a una convivencia multiétnica”, sentenció Rico.

Aunque todos los bandos cometieran crímenes, Gervasio Sánchez considera que “[Slobodan] Milosevic es el gran responsable de la tragedia balcánica”, en gran medida porque abanderó un discurso nacionalista radical -alentado por numerosos intelectuales- que contribuyó a fracturar la sociedad. Las críticas más duras de la tarde recayeron también en la actuación de los líderes europeos durante la contienda.

Milosevic (izq), Izetbegovic (centro) y Tudjman firman los Acuerdos de Dayton. Foto: El Mundo.

Según el periodista de ABC Alberto Sotillo, “se veía la desinformación que tenían quienes tomaban las decisiones políticas”. Gervasio Sánchez fue más allá y ofreció nombres propios: “Javier Solana ha hecho su carrera mediática gracias al conflicto de los Balcanes” y añadió que “Bruselas, la OTAN y Nueva York no hicieron absolutamente nada”. El desprestigio de la ONU en la zona llegó probablemente a su punto más alto en julio de 1995, cuando más de 8.000 varones musulmanes fueron asesinados en Srebrenica por tropas serbo-bosnias ante la inactividad de los cascos azules holandeses. Para Sánchez, “los responsables estaban en Bruselas y en Sarajevo”, desde donde no enviaron apoyo aéreo o militar “a tiempo para evitar el genocidio de Srebrenica”.

Este municipio pertenece ahora a la República Srpska, en cuyo cementerio de Potočari se celebra cada 11 de julio “un funeral masivo donde se entierra a todos los desaparecidos que han sido identificados en el año anterior”. Hasta el lugar, situado en la entidad de mayoría serbia de Bosnia y Herzegovina, se desplazan mujeres bosnias sin que este año hayan sufrido ataques, como ha sucedido en ocasiones anteriores, según indicó Sánchez. La búsqueda de todos los desaparecidos “está funcionando muy bien”, apostilló.

Periodismo en el cerco

“Veías a tu vecino hacer la guerra”. Así resumía Sotillo el parecer de los ponentes, quienes coincidieron en señalar la cercanía con la que sentían a los balcánicos. “Se hizo un periodismo muy moralista, muy comprometido”. Para José Luis Márquez, antiguo camarógrafo de Televisión Española, “era una auténtica vergüenza y locura que eso estuviese sucediendo en esa época” y recordó que “tuvimos libertad de movimiento total y absoluta” para ejercer su labor. Quizá porque el periodista era “un asediado más”, todas las grandes agencias hicieron pool, es decir, compartieron sus imágenes para que los informadores no se vieran empujados a correr más riesgos por la competencia entre ellos.

¿La Unión Europea como solución?

La adhesión de Croacia y Serbia a la Unión Europea podría empujar a Bosnia y Herzegovina a tratar de solucionar sus problemas internos y seguir su camino, si bien los ponentes no se mostraron demasiado optimistas al respecto. En un momento del debate, Alberto Sotillo recordó que “la Unión Europea está hecha sobre la base de estados-nación. Mientras Bosnia no lo sea, no tiene solución, Europa no va a poder hacer nada”, opinó.

El futuro de Bosnia

“El problema grave es el estrés post-traumático, del que casi nunca se habla y que casi nunca se cura”, aseguró Gervasio Sánchez. Con ello, quedaba una puerta abierta para la reflexión sobre cuánto se invierte en la reparación material y moral tras un conflicto. Para Alberto Sotillo, la solución radica en la cicatrización [de las heridas] y ésta “pasa por la memoria histórica, la catarsis y el verdadero arrepentimiento de lo que se hizo”. Por último, Maite Rico destacó “la batalla por mantener la dignidad y la cordura” de las víctimas. De su desagravio dependerá en buena medida el éxito del futuro de Bosnia.

 


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Sobre Gloria Moronta

Licenciada en traducción e interpretación y especialista en información internacional. Curiosa y caminante. El Salvador me enganchó a la querida América. Contacto: gloria.moronta@hemisferiozero.com